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Cuartoscuro

En el último año, aumentan más de 150% denuncias por secuestro y robo en la CDMX

Las denuncias por delitos como el secuestro, el robo a transporte colectivo, el robo a transporte individual y el robo a transeúnte han aumentado hasta en un 150% durante el último año en la Ciudad de México.
Cuartoscuro
30 de junio, 2019
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En el último año, en la Ciudad de México (CDMX), las denuncias por delitos como secuestro, robo a transporte colectivo, robo a transporte individual y a transeúnte han aumentado hasta en 150%, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública (SESSP).

Las denuncias por secuestro, entre mayo de 2018 y 2019, tuvieron un aumento del 244%.

Durante los cinco primeros meses de 2018, por ejemplo, se presentaron 9 denuncias por secuestro en la CDMX, mientras para el mismo periodo del presente año se habían iniciado 31 carpetas de investigación por el mismo delito.

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Además del secuestro, las denuncias por robo a transporte colectivo tuvieron un repunte. En el último año las averiguaciones aumentaron 199.76%. Entre enero y mayo de 2018 se iniciaron mil 243 nuevas denuncias, y en el mismo periodo de 2019 fueron 3 mil 726.

En 2019, el mes con mayor número de denuncias registradas por este delito fue enero (816), seguido de febrero (804) y marzo (745).

Las denuncias por robo a transporte individual (taxi) fue el tercer delito con mayor aumento de averiguaciones previas (180%) iniciadas, al pasar de 105 a 294 entre mayo de 2018 y de 2019.

Los meses con más denuncias por robo a taxistas de este año fueron: febrero (77), enero (67) y marzo (58).

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En cuarto lugar, con un aumento del 148.8%, están las denuncias por robo a transeúnte, que pasó de 3 mil 486 averiguaciones previas iniciadas entre enero y mayo de 2018 a 8 mil 675 en el mismo periodo de 2019.

Este año los meses con más carpetas de investigación por ese delito fueron: enero (2 mil 078), febrero (mil 924) y marzo (mil 668).

Las extorsiones ocuparon el quinto lugar de denuncias presentadas, con un aumento del 95%. En los cinco primeros meses de 2018 se presentaron 202 averiguaciones previas, mientras que en el mismo periodo de 2019 se reportaron 394.

Los meses con más registros en 2019 fueron: febrero (132), enero (96) y mayo (69).

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Más denuncias de homicidios y narcomenudeo

Este jueves 27 de junio el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que la Guardia Nacional operará en la capital mexicana para reducir la incidencia de homicidios.

Los datos del SESSP muestran que las denuncias por este delito creció un 15.97% durante el último año, principalmente los homicidios dolosos, con 35.63% denuncias más.

Más sobre el tema: Detienen en la CDMX a cuatro integrantes del Cártel Jalisco tras cateo en tres casas

Este año el mes con mayor número de denuncias presentadas por homicidios dolosos fue mayo (157), seguido de marzo (147) y enero (129).

En el caso de las denuncias por homicidios culposos, entre mayo de 2018 y el mismo mes de 2019, aumentaron un 16.55%.

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Las denuncias por feminicidios, por su parte, tuvieron una baja del 31.58%, de acuerdo con la información oficial, al pasar de 19 a 13 las denuncias en el último año.

Las denuncias por narcomenudeo, en contraste, aumentaron en la capital del país.

Se presentaron 12.73% más denuncias por ese delito en el último año, al pasar de mil 814 casos en 2018 a 2 mil 405 registros en 2019. Los meses con más carpetas de investigación por ese delito fueron: enero (474), febrero (428) y marzo (420).

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El lucrativo negocio de los 'fabricantes de ensayos' que ayudan a los estudiantes a engañar a sus universidades

Escribir trabajos de universidad para estudiantes que no pueden o no quieren hacerlos por sí mismos es un negocio en auge. En algunos casos existen verdaderas “fábricas de ensayos”. ¿Cómo se puede controlar esta práctica?
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12 de junio, 2019
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Los fraudes estudiantiles han sido titulares en todo el mundo en los últimos meses.

La primera vez que Chris escribió un ensayo para otra persona, le pagaron con comida.

Un amigo le había comentado que su novia (que era estudiante) necesitaba ayuda, por lo que Chris aceptó revisar su trabajo. El ensayo, sin embargo, precisaba más que una edición.

“Las ideas estaban muy desorganizadas”, describe Chris. Por esa razón terminó reescribiéndolo todo.

La estrategia funcionó: el ensayo fue bueno y la estudiante obtuvo una calificación alta. El amigo de Chris estaba contento.

“Me invitó a un plato de hotpot en Singapur. Era la primera vez que iba a un restaurante”, recuerda. Luego, la novia de su amigo le pidió que la ayudara con otra tarea.

“Le dije que no podía comer un hotpot todos los días. Tenía que cobrar un precio. Fue entonces cuando me presentó a sus compañeros de clase y así empezó todo”.

Actualmente Chris dirige lo que se conoce como una “fábrica de ensayos”: un lucrativo negocio dirigido a aquellos estudiantes que enfrentan dificultades para hacer las tareas escolares por su propia cuenta.

El fraude estudiantil es un tema que ha sido centro de atención recientemente, después de que un escándalo por sobornos en universidades de élite de Estados Unidos hiciera titulares en todo el mundo.

Este, sin embargo, no es el primero de su tipo: India, por ejemplo, todavía está lidiando con el desmantelamiento de un fraude (aparentemente a gran escala) en el examen de ingreso a una de sus escuelas de medicina.

Y las irregularidades van más allá de los procesos de admisión.

Existen otras formas de fraude una vez que los estudiantes ingresan a las universidades. En estas, las personas como Chris desempeñan un importante rol.

“Área gris”

Después de estudiar en Singapur durante muchos años, Chris regresó a China. Allí escribe ensayos para estudiantiles-clientes de países tan lejanos como Australia o Reino Unido.

Otros los delega en un grupo de personas que trabajan para él, haciendo lo mismo.

Mujer.
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Muchos de los estudiantes que enfrentan problemas para desarrollar sus tareas escolares, pagan a proveedores para que hagan el trabajo en su lugar.

Su negocio, que reporta unos US$150.000 al año, comenzó a crecer después de que la primera estudiante a la que ayudó se mudara a Australia para estudiar una maestría. Allí compartió el contacto de Chris con otras personas.

Chris escribe al menos un ensayo a la semana y, como especialista en estudios globales, asigna tareas sobre temas como negocios y finanzas a sus especialistas.

Cobra alrededor de 1 yuan por palabra, por lo que una pieza de 1.000 palabras tiene un precio aproximado de 1.000 yuanes (US$150).

Chris, quien no desea dar a conocer su apellido, sugiere que la naturaleza de su trabajo tiene una parte de fraude y otra educativa.

“Siempre les digo a los estudiantes que pueden consultar mi ensayo, pero no enviarlo directamente a su profesor. Lo que ellos hacen no está bajo mi control. Hay algunos que realmente aprenden de mí, así que creo que mi trabajo está en un área gris”.

A veces, dice, quiere negarle sus servicios a los estudiantes.

“Me he dicho a mí mismo que debo dejar de hacerlo, porque estoy propiciando el fraude y ellos no aprenden nada de mí. Pero un mes después alguien vuelve a llamarme: ‘¿Podrías ayudarme otra vez, porque necesito aprobar esta tarea para graduarme?'”.

“Entonces digo: ‘OK. Si ese es el caso, voy a ayudarte esta última vez’. Realmente quiero que aprendan, pero es difícil”.

“100% libre de plagio”

Gareth Crossman, de la Agencia de Garantía de Calidad de Reino Unido, tiene una opinión considerablemente más dura. Él cree que, además de poner en riesgo su propia educación, las acciones de los estudiantes tienen implicaciones mayores.

Ensayos.

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Los “fabricantes” de ensayos aprovechan los avances de la tecnología para atraer “clientes”.

“También están engañando a la sociedad en general, porque nadie quiere que una persona se incorpore a la fuerza laboral si está francamente descalificada“, dice.

“El Colegio Real de Enfermería ha expresado su preocupación por este fenómeno, pues existen enfermeras que se gradúan sin las cualificaciones adecuadas”.

“Creo que es positivo el hecho de que las instituciones estén cada vez más dispuestas a aceptar que esto es un problema (y ​​un riesgo para su reputación). También muestra que este es un asunto importante que debe resolverse”.

Crossman cita una investigación publicada el año pasado por la Universidad de Swansea, que indica que al menos uno de cada siete estudiantes en todo el mundo podría estar cometiendo este tipo de fraude.

No es un fenómeno nuevo, agrega, sino uno que ha aumentado mucho debido a los avances de la tecnología y cómo los “fabricantes” de ensayos los han aprovechado.

“Cuando navegamos por las redes sociales, todos estamos acostumbrados a ver los anuncios que nos sugieren cuáles pueden ser nuestros intereses, y sucede lo mismo cuando se trata de los ‘fabricantes’ de ensayos”, dice.

Aula.

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Los estudiantes que pagan por sus trabajos evaluativos no estarán suficientemente calificados para insertarse en la vida laboral, señalan los críticos.

Los estudiantes con dificultades (aquellos que googlean preguntas del tipo: “¿cómo puedo obtener ayuda con mis ensayos?”), serán el objetivo de estos proveedores.

“Los mismos aseguran que ofrecen un servicio personalizado y completamente legítimo de ayuda con las tareas escolares”.

“Usan frases como ‘100% libre de plagio’, lo cual podría ayudar a que se vea como una marca de calidad. Pero básicamente les estás diciendo a esas personas que pueden entregar esos trabajos como si fueran de su autoría y que no serán detectados por un software de plagio”.

Crossman asegura que se trata de un negocio dirigido por el ánimo de lucro y que puede generar grandes cantidades de dinero a sus proveedores.

“Si necesitas, por ejemplo, una disertación de 10.000 palabras, te puede costar miles de dólares”.

Una opción legal

La calidad de los proveedores, dice Crossman, varía. Algunos están altamente calificados y otros “apenas saben leer y escribir”.

Luego está el riesgo de que te sorprendan. Chris dice que entre el 5% y el 10% de sus clientes han sido sorprendidos con ensayos que no son de su autoría.

“Les digo que no deben enviar la tarea directamente a su maestro. Deben echarle un vistazo y hacerle algunos cambios. Si no me escuchan, no es mi culpa “, dice.

Aula.

Getty Images
En su experiencia, Chris dice que entre un 5% y un 10% de sus clientes han sido sorprendidos haciendo fraude.

A pesar de las malas experiencias, los estudiantes a los que le ha sucedido no dejan de cometer fraude: “Siguen usando mis ensayos y lo que hacen es transformarlos usando sus propias palabras“.

Chris asegura que su intención es dejar de hacer este tipo de trabajo, pero sus clientes le piden que continúe. Y ahora tiene trabajadores que dependen de él.

“Tengo que pagarles, porque esta es su única fuente de ingresos. Si renuncio, nadie apoya a sus familias“.

Crossman cuenta que su organización le ha escrito a las grandes compañías tecnológicas para pedirles que bloqueen la publicidad de pago de los “fabricantes” de ensayos.

Dice que algunas como Google han dejado de hacer publicidad a estos proveedores al menos en Reino Unido, pero no ha habido una respuesta similar por parte de Facebook.

Y a pesar de la legislación en algunos estados de Estados Unidos, Nueva Zelanda e Irlanda, las fábricas de ensayos siguen siendo legales en la mayor parte del mundo desarrollado.

Papel.

Getty Images
Las “fábricas” de ensayos son legales en gran parte del mundo desarrollado.

Crossman dice que, si bien no hay ningún grupo demográfico que cometa fraude más que otro, son los estudiantes más vulnerables los que pueden terminar usando esta alternativa.

Los estudiantes internacionales tienen más razones que los hacen vulnerables: no tienen redes de apoyo como la de la familia, y a veces no tienen las habilidades del idioma”, dice.

“Es con ellos que las instituciones están en deuda, para asegurarse de que cualquier estudiante con dificultades sea identificado y reciba apoyo”.

Al mismo tiempo, también se están desarrollando nuevos softwares contra el plagio capaces de detectar tanto los trabajos copiados como las piezas que tienen más de un autor o en las que la voz de este varía.

“Al parecer, es posible detectar la manera en que cada quien escribe”, asegura Crossman.

Sin embargo, esta es solo una estrategia para enfrentar un desafío significativo. “Sí, la tecnología está avanzando”, comenta, “pero no tenemos una solución mágica”.

Este artículo es una adaptación de un episodio de la serie Essay Cheats, transmitida a través del Servicio Mundial de la BBC y su programa Business Daily.


Lee la historia original en inglés


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