Empresa del superdelegado Carlos Lomelí participa en licitación para vender medicinas al gobierno
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Empresa del superdelegado Carlos Lomelí participa en licitación para vender medicinas al gobierno

Carlos Lomelí y su esposa son accionistas de la empresa Solfran, que busca ganar una licitación del gobierno para la compra consolidada de fármacos.
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Por Samuel Adam / Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad
19 de junio, 2019
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Señalado como el eje detrás de una red de empresas farmacéuticas que venden a gobiernos, el superdelegado de Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños, busca ser contratista de la administración de Andrés Manuel López Obrador en la megalicitación de medicinas que ha convocado la oficial mayor de Hacienda y Crédito Público.

Laboratorios Solfran, S.A., una farmacéutica que el propio Lomelí reconoció como suya el mes pasado, presentó su carta de interés para participar en la compra consolidada de medicamentos del gobierno federal que podría decidirse en las próximas semanas.

Solfran es una de las empresas que busca quedarse con contratos de la compra consolidada de medicamentos. En ejercicios de anteriores administraciones esta compra ha sido de alrededor de 17 mil millones de pesos.

Lee: Red farmacéutica vinculada con superdelegado Lomelí obtuvo contratos millonarios con el gobierno

El representante legal de Laboratorio Solfran, Christian Arriaga, confirmó vía telefónica a MCCI que la empresa se registró en la licitación para vender medicamentos al gobierno.

“Nosotros manejamos alrededor de 28 claves; todo medicamento que tenemos es genérico, es ahí donde queremos enfocarnos y esperamos que nos asignen unas claves”, dijo, “más o menos representa entre 150 y 250 millones de pesos”.

Arriaga también confirmó que el Laboratorio Solfran forma parte de Grupo Lomedic.

Los accionistas de Solfran son Karina Lucía Navarro Pérez, esposa de Carlos Lomelí, y Lomedic, compañía insignia de la red de empresas farmacéuticas del político jalisciense.

De las acciones tipo A de Solfran, Navarro Pérez posee el 1%, mientras que Lomedic detenta el 99% restante, según un acta del Registro Público de Comercio que el 12 de junio de 2018, fecha en la cual se modificó el volumen accionario. Lomedic es dueño de otras series de acciones de acuerdo con la misma acta. El capital social de Solfran hasta ese día era  de 293 millones 611,859 pesos.

Por su parte, en un acta del Registro Público de Comercio de fecha 20 de diciembre de 2018, Lomedic aparece representada por Carlos Lomelí.

Hace unas semanas, en entrevista de radio con Ciro Gómez Leyva, Lomelí dijo que Solfran, la empresa con la que busca participar en la licitación consolidada de medicamentos, es de su propiedad y ahí aseguró que no había licitado contratos con el actual gobierno.

“Yo fabrico medicamento, hago medicamento, con una empresa de mi propiedad que se llama Solfran. Ni siquiera vamos a, hemos intentado, licitar precisamente para evitar romper con la confianza que nos ha otorgado el Presidente”, dijo Lomelí el 24 de mayo.

“Sería muy triste llegar y empezar a enriquecerte con mis empresas o con las empresas que yo tengo a mi nombre, dilapidando la autoridad moral de nuestro presidente y un servidor”.

Esas declaraciones fueron dadas por Lomelí luego de que Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad publicara el 20 de mayo que una red compuesta por sus familiares y colaboradores han recibido más de 164 millones de pesos en contratos de la administración López Obrador. La mayor beneficiaria de esos contratos fue Abastecedora de Insumos para la Salud (Abisalud). Lomelí dijo que tal información era falsa.

A pesar de sus declaraciones a Radio Fórmula, ahora Solfran aparece entre las compañías que esperan ganar contratos de la licitación pública LA-012000991-E82-2019, lanzada el 5 de junio de este año por la Secretaría de Salud federal para la compra consolidada de medicamentos, material de curación, material radiológico y de laboratorio en los hospitales del país, para el segundo semestre de 2019.

Según el acta de la junta de aclaraciones, realizada el 17 de junio, Laboratorios Solfran S. A. es uno de las 311 licitantes que presentó el escrito de interés en participar en la compra, así como las solicitudes de aclaración a la convocatoria.

En su propia declaración 3 de 3, Carlos Lomelí incluyó como posible conflicto de interés a Solfran, de la que reconoce haber sido administrador general único durante hace ocho años. Ahí mismo, el hoy superdelegado declara que hasta diciembre pasado, y durante seis años, fue director general de Lomedic.

Esta declaración de interés fue actualizada por el superdelegado el 30 de mayo, diez días después de la publicación del reportaje de MCCI.

La apertura de propuestas de la licitación de compra consolidada se realizará el 24 de junio y al frente de la misma está Raquel Buenrostro, Oficial Mayor de Hacienda.

La figura de superdelegado fue creada en esta administración y asume las funciones de lo que antes fueron los representantes de las distintas secretarías de Estado. Por ello, el superdelegado Lomelí puede tener injerencia en asuntos relativos a la operación del sistema de salud federal en Jalisco. Prueba de ello es que dio a conocer en febrero que el gobierno federal contratará a 4 mil 500 personas para ocupar diversos puestos en el Instituto Mexicano del Seguro Social en Jalisco.

La red de empresas ligadas a Lomelí

Solfran era una de las nueve compañías mencionadas en la investigación de MCCI que con documentos mostraba cómo todas esas farmacéuticas eran operadas por sus familiares y colaboradores, que fungían como socios, apoderados legales, representantes, y que incluso compartían domicilios en Zapopan, Jalisco, a pesar de que el funcionario solo reconoce como propias cuatro de esas entidades comerciales.

Aquí puedes revisar los documentos.

En esa investigación se reportó que “ese grupo farmacéutico ha vendido miles de millones de pesos en contratos gubernamentales en siete años (2012-2019). Tan solo una de esas compañías, Abastecedora de Insumos para la Salud, Abisalud, ganó, en lo que va de 2019, más de 164 millones de pesos, adjudicados por el Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador”.

Además de Abisalud, hay otras ocho empresas en las que han participado 11 familiares y colaboradores cercanos al Superdelegado. Estas son: Lomedic, Corporativo Internacional Vigilando tu Salud, Laboratorio Bioterra, Lo Vending Group, MC-Klinical, Proveedora de Insumos Hakeri, Grupo Quiropráctico del Bajío y Laboratorios Solfran, que ahora pretende quedarse con contratos del gobierno de AMLO.

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Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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