Dan a empresas acusadas de sobreprecio en libros de texto contratos por 388 mdp
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Dos empresas reciben 388 mdp en contratos, pese a acusación de sobreprecio en venta de libros

Litografía Magno Graf y Compañía Editorial Ultra han recibido contratos directos, pese a que fueron investigadas por sobreprecio en la venta de libros de texto en el 2000.
Cuartoscuro
3 de junio, 2019
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Las empresas Litografía Magno Graf S. A. de C. V. y Compañía Editorial Ultra, S. A. de C. V. han sido las más beneficiadas con contratos por adjudicación directa para la impresión de libros de texto gratuito, hasta el momento. Ambas fueron investigadas penalmente por vender libros a sobreprecio durante la gestión del director de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg), Marco Antonio Meza, en 1999, y quien repite en el cargo en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

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Las empresas consiguieron 388 millones de pesos a través de contratos sin pasar por concurso público, y representa la mitad del monto total entregado por adjudicación directa en el actual proceso de compra de libros de texto gratuito.

En los últimos 11 años, Litografía Magno Graf no había conseguido montos mayores a 152 millones por adjudicación directa. Esta vez obtuvo 249 millones de pesos en cuatro contratos, lo que la ubica como la principal empresa beneficiada.

Si bien ha sido proveedora del gobierno, nunca había tenido una adjudicación directa con esa cantidad. De hecho, representa casi lo triple a lo ganado el año pasado, cuando apenas consiguió 86 millones de pesos en contratos por licitación pública, y no tuvo adjudicaciones directas, de acuerdo con el análisis de contrataciones de 2007 a 2018 a través de la herramienta Contratobook

El mejor año de venta de dicha empresa fue en 2017, cuando ganó 227 millones de pesos en licitaciones públicas y 152 millones a través de adjudicación directa. Lo que contrasta con 2011, el año que menos ventas consiguió sólo con 4.4 millones de pesos, ganados por concurso. 

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El dueño de Litografía es Armando Prida Huerta, quien también tiene las empresas Asociación Periodística Síntesis, S.A. de C.V., que edita el Periódico Síntesis de Puebla, con presencia también en Tlaxcala e Hidalgo, y la revista Rostros, dedicada a las noticias de sociales en Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Oaxaca, Chiapas y Ciudad de México.  

En tanto, su hijo Armando Prida Noriega, tiene la empresa AyPP Constructores S. A. de C. V., que se encargó de las obras más emblemáticas de la administración del exgobernador Rafael Moreno Valle conocidas como la Estrella de Puebla y el Teleférico, según reportaron investigaciones periodísticas.  

Compañía Editorial Ultra es la segunda más beneficiada, con 139 millones de pesos a través de cuatro contratos directos para imprimir libros con y sin entrega de insumos.

De acuerdo con el análisis de Contratobook, el año pasado la empresa solo consiguió 51 millones de pesos a través de licitación pública. Su mejor año también fue 2017, cuando obtuvo 162 millones mediante concurso y 140 millones mediante adjudicación directa. 

El sobreprecio 

Marco Antonio Meza fue director de la Conaliteg entre 1994 y 1999, antes había sido secretario particular del entonces secretario de Educación, Ernesto Zedillo. También coincidió en esa administración con el actual titular de la SEP, Esteban Moctezuma, quien entonces fue Subsecretario de Planeación y Coordinación Educativa y Oficial Mayor de la dependencia. 

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Al concluir la gestión de Meza, la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, ahora Secretaría de la Función Pública, investigó y comprobó el sobreprecio en el que incurrieron diferentes empresas, incluidas Litografía Magno Graf, que vendió cada libro de Español en 11.71 pesos en 1999, por lo que cobró 37 millones de pesos por 3 millones 207 mil libros.

En el 2002, en cambio, se pagó 7.25 pesos por libro y significó una erogación de 21 millones de pesos por 2 millones 932 mil ejemplares, según reportes periodísticos. Lo que confirmaba el sobreprecio. 

Mientras que Compañía Editorial Ultra vendió libros de Ciencias Naturales a 10.80 pesos en 1999, y ganó 30 millones de pesos por imprimir 2 millones 800 mil libros; y dos años después el costo fue de 6.84 pesos por unidad, lo que representó un pago de 16 millones de pesos por 2.5 millones de libros. 

Por ello, la Procuraduría General de la República (PGR) inició una investigación penal por el presumible desvío de más de mil millones de pesos de recursos públicos entre 1994 y 2000 por sobreprecio en la impresión de libros a través de contratos obtenidos de manera directa.

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La investigación fue realizada por la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos por Servidores Públicos desde el año 2000, pero el exdirector Antonio Meza Estrada fue citado a declarar cinco años después. En el citatorio, se reservó su derecho a hacer una declaración ministerial argumentando que no conocía la totalidad del expediente, según reportó el periódico La Jornada.  

Aunque la Conaliteg no ha informado públicamente el número de contratos, ni la decisión de entregarlos por adjudicación directa a éstas y no otras empresas, los procesos se encuentran en la plataforma Compranet, donde, por ley, se deben registrar todos los procedimientos de contratación federal. 

Solo se encuentran formatos con los aspectos básicos de los contratos, pero no están los documentos completos, ni anexos, por lo que no se sabe el número de libros que cada empresa imprimirá ni el costo unitario.

Animal Político solicitó una postura al respecto a la SEP, quien respondió que “es competencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) realizar todas las licitaciones para las compras de la administración pública a través de su Oficialía Mayor”.

Incluso, “la SHCP lleva un calendario de adquisiciones de todo lo relacionado con los libros de texto gratuito del que sólo informa a la SEP su avance y decisiones. Por tanto, toda información relacionada a los contratos para la impresión de los libros de texto deberá solicitarse a esa instancia”.

Sin embargo, en la información oficial de Compranet, la Conaliteg aparece como el área que realizó las compras.

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Protestas en Cuba: 3 claves para entender las manifestaciones en la isla, las más grandes en décadas

Por primera vez en más de 60 años, miles de personas se lanzaron a las calles en una veintena de poblados y ciudades a lo largo y ancho de la isla al grito de "libertad" y "abajo la dictadura".
13 de julio, 2021
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Cuba vivió este domingo 11 de julio la mayor protesta masiva de su historia reciente.

Por primera vez en más de 60 años, miles de personas se lanzaron a las calles en una veintena de poblados y ciudades a lo largo y ancho de la isla al grito de “libertad” y “abajo la dictadura”.

Ante la extensión de las manifestaciones, el presidente Miguel Díaz-Canel se presentó ante la televisión nacional para convocar a sus seguidores a salir a las calles a “enfrentar” a los manifestantes.

“La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios”, afirmó el mandatario, quien atribuyó la actual crisis que vive la isla al embargo de Estados Unidos y a medidas del gobierno de Donald Trump.

Las protestas se iniciaron en la ciudad de San Antonio de los Baños, en el suroeste de La Habana y, desde entonces, se extendieron como chispa en polvorín por todo el país.

“Esto es por la libertad del pueblo, ya no aguantamos más. No tenemos miedo. Queremos un cambio, no queremos más dictadura”, dijo en diálogo telefónico con BBC Mundo una manifestante en San Antonio.

Manifestantes en La Habana, Cuba

Getty Images
Las protestas se iniciaron en la ciudad de San Antonio de los Baños, en el suroeste de La Habana y, desde entonces, se extendieron como chispa en polvorín por todo el país.

Alejandro, que participó en la protesta en Pinar del Río, le contó a BBC Mundo que la protesta en su provincia se inició tras ver en redes sociales lo que estaba pasando en San Antonio de los Baños.

“Vimos la protesta en las redes y la gente empezó a salir. Este es el día, ya no aguantamos más”, dijo el joven vía telefónica.

“No hay comida, no hay medicinas, no hay libertad. No nos dejan vivir. Ya nos cansamos”, agregó.

BBC Mundo contactó con el Centro de Prensa Internacional, la única institución del gobierno autorizada a dar declaraciones a medios extranjeros para conocer su posición, pero no tuvo respuesta inmediata.

Las protestas de este domingo, que fueron duramente reprimidas según muestran numerosos videos y cuentas de redes sociales, son un hecho sumamente inusual en una isla donde la oposición al gobierno no está permitida.

¿Cómo se explica entonces que miles de cubanos hayan salido a las calles de un extremo a otro de la isla?

En BBC Mundo te ofrecemos tres claves para entenderlo.

1. La crisis del coronavirus

Las protestas de este domingo en la isla parecen ser el resultado de un hartazgo acumulado de la población que se ha acrecentado en los últimos meses tras una las mayores crisis económicas y de salud que ha vivido la isla desde el llamado “periodo especial” (la crisis a inicios de los 90 tras el desplome de la Unión Soviética).

El detonante de la actual situación parece ser, de hecho, una mezcla de la gravedad de la situación con el coronavirus y medidas económicas tomadas por el gobierno que han hecho cada vez más difícil la vida en Cuba.

La isla, que mantuvo la pandemia bajo control en los primeros meses de 2020, vio en las últimas semanas un rebrote que la ha llevado a colocarse entre los lugares con más casos registrados por cantidad de población en América Latina.

Solo el domingo, la isla reportó oficialmente 6.750 casos y 31 muertes, aunque numerosos grupos opositores denuncian que las cifras no dan cuentan de la situación real y que muchos fallecimientos por covid-19 son atribuidos a otras causas.

Durante la última semana, el país ha roto sus récords diarios de contagios y muertes, lo que ha llevado, según denuncias, al colapso de numerosos centros de salud.

BBC Mundo conversó en días anteriores con varios cubanos que aseguran que sus familiares murieron en sus casas sin recibir cuidados médicos o en los hospitales por carencias de medicamentos.

Es el caso de Lisveilis Echenique, que contó que su hermano, de 35 años, murió en su casa por no haber lugar para él en los hospitales o de Lenier Miguel Pérez, que asegura que su esposa embarazada murió por lo que considera “negligencias médicas”.

Mujer en La Habana en la protesta contra el gobierno de Cuba.

Getty Images

Casos como los anteriores comenzaron a multiplicarse en las redes sociales en los últimos días y, durante el fin de semana, se llenaron de mensajes bajo las etiquetas #SOSCuba y #SOSMatanzas para pedir ayuda internacional y una “intervención humanitaria” ante la crítica situación con el coronavirus en la isla.

Miles de cubanos se sumaron a la iniciativa, a la vez que se volvieron virales varios videos de hospitales colapsados.

En su mensaje del domingo, el presidente cubano consideró que la situación actual era la misma que habían vivido otros países y que a Cuba había llegado tarde porque habían logrado mantener controlado el virus antes.

Destacó, además, que Cuba había producido sus propias vacunas contra el coronavirus (aunque la administración de las dosis todavía es limitada en la mayoría de las provincias).

2. La situación económica

Con el turismo prácticamente paralizado —uno de los motores de la economía cubana— , el coronavirus ha tenido un profundo impacto en la vida económica y social de la isla, a lo que se ha unido la emergencia de una creciente inflación, apagones, escasez de comida, medicamentos y productos básicos.

A inicios de año, el gobierno propuso un nuevo paquete de reformas económicas que, a la vez que aumentaron los salarios, dispararon los precios y economistas como Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Cali, estiman que podrían subir entre el 500% y el 900% en los próximos meses.

Ante la falta de liquidez de divisas, el gobierno promovió desde el pasado año la creación de tiendas por monedas libremente convertibles, en la que se comenzaron a vender algunos alimentos y productos de primera necesidad disponibles en una moneda en las que no recibe sus salarios la mayoría de la población.

La pandemia ha sido también sinónimo de grandes colas para que los cubanos puedan comprar bienes como aceite, jabones o pollo y un tiempo los cortes de electricidad se han vuelto cada vez más frecuentes.

Un manifestante siendo arrestado en La Habana

Getty Images
En La Habana, la capital del país, los manifestantes tomaron algunas de las principales avenidas a la vez que se enfrentaban o eran reprimidos por la policía.

Los medicamentos básicos han comenzado a escasear tanto en las farmacias como en los hospitales y en muchas provincias han comenzado a vender pan hecho a base de calabaza ante la carencia de harina de trigo.

Cubanos entrevistados en la última semana por BBC Mundo aseguran que en algunos centros médicos no existen ni aspirinas para bajar la fiebre, mientras la isla ha vivido también brotes de sarna y otras enfermedades infecciosas.

El mes pasado, el gobierno decidió dejar de aceptar “temporalmente” dólares en efectivo, la principal divisa que reciben en remesas los cubanos, en una medida que es vista por economistas como la más restrictiva impuesta sobre la moneda estadounidense desde que estuvo penalizada durante por el gobierno de Fidel Castro.

El gobierno de Cuba atribuye la actual situación económica al embargo de Estados Unidos.

En su comparecencia del domingo, Díaz-Canel aseguro que este era “el principal problema que atenta contra la salud y el desarrollo de nuestro pueblo”.

3. El acceso a internet

Antes de este domingo, la mayor protesta que había tenido lugar en Cuba después del inicio de la revolución de Fidel Castro tuvo lugar en agosto de 1994 frente al Malecón de La Habana.

Manifestante en La Habana siendo arrestado

Getty Images
Policías y agentes vestidos de civil reprimieron a manifestantes.

Entonces, muchos cubanos en otras provincias ni siquiera supieron qué había pasado en la capital.

Casi 30 años después del conocido como “Maleconazo”, el escenario es muy diferente: pese que durante el gobierno de Fidel Castro el acceso a internet en la isla estuvo restringido, Raúl Castro dio pasos de apertura que conllevaron a una mayor conectividad en la isla.

Desde entonces, los cubanos han utilizado las redes sociales para denunciar su incomodidad con el gobierno al punto que han llevado en muchas ocasiones a las autoridades a responder en sus medios oficiales sobre lo que están comentado los cubanos en las redes.

Al día de hoy gran parte de la población, principalmente los jóvenes, tienen acceso a Facebook, Twitter e Instagram, que constituyen también sus principales canales de información ante el discurso oficial de los medios estatales.

El acceso a internet también ha llevado a la aparición de numerosos medios independientes que reportan sobre temas que no solían aparecer generalmente en los medios oficiales.

Las redes se han vuelto también el canal para que artistas, periodistas e intelectuales reclamen sus derechos o convoquen protestas.

Manifestantes en Little Havana, en Miami

Getty Images
Cientos de cubanos también salieron a protestar en Little Havana, en Miami.

En noviembre pasado tuvo lugar otra manifestación que se organizó a través de las redes sociales luego de que la policía irrumpiera en la vivienda de unos jóvenes artistas que realizaban una huelga de hambre.

De hecho, las redes sociales fueron también la vía en la que se esparció el domingo la noticia de la protesta en San Antonio y la forma en la que se organizó la protesta inicial.

El gobierno de Cuba asegura que las redes sociales son utilizadas por los “enemigos de la revolución” para crear “estrategias de desestabilización” que siguen manuales de la CIA.

Y aunque para muchos las protestas eran de alguna manera previsibles, lo que pasará ahora es una incertidumbre.

Cuba se está enfrentando a un escenario inédito de protestas y represión policial. Habrá que ver en los `próximos días como reacciona el gobierno… y los cubanos.


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