EU tuvo su cifra mensual más alta de detención de inmigrantes desde 2006, previo a amenaza de Trump
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EU tuvo su cifra mensual más alta de detención de inmigrantes desde 2006, previo a amenaza de Trump

La combinación entre el aumento de flujo de migrantes a través de México y la política antiinmigrante de Trump disparó las detenciones en la frontera, con un aumento de más de 200% en mayo respecto a 2018.
AFP
10 de junio, 2019
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Previo a la amenaza de imponer aranceles a México, la Patrulla Fronteriza estadounidense alcanzó en mayo su cifra récord de detención de inmigrantes durante la administración de Donald Trump.

Y de hecho ese parámetro se queda corto, ya que es una cifra mensual de detenidos que Estados Unidos no había registrado en los últimos 13 años.

En mayo pasado, la Patrulla Fronteriza contabilizó 132,887 detenciones de inmigrantes indocumentados, cifra que integra casos de adultos que viajan solos (36,838), con familiares (84,542) y menores no acompañados (11,507).

Es el número más alto para un solo mes desde marzo de 2006, cuando fueron contabilizadas 160,696 detenciones, de acuerdo con cifras oficiales de U.S. Customs and Border Protection. 

Si se hace una comparación de mayo de 2019 con mayo de 2018, es un incremento de 229%. La cifra crece aún mas si se hace una comparación con mayo de 2017, un alza de 815%.

En los primeros cinco meses del año, fueron 11,507 detenciones, 160% más que 2018, y 398% más que en 2017, primer año de Trump en el gobierno.

En 2019, el punto de inflexión se dio en febrero. En los cuatro meses previos, se había tenido un promedio de 50,398 detenciones, y en dicho mes la cifra ascendió a 66,884, y no ha dejado de aumentar, hasta llegar a las 132,887 de mayo.

Otro dato es el de las personas que habían pedido una entrada legal en los puertos fronterizos o que solicitaron protección humanitaria, pero que fueron rechazadas por Estados Unidos, consideradas inadmisibles. En mayo de 2019 fueron 11,391 operaciones de este tipo, y el año pasado 11,523. No hubo una variación considerable.

Donde sí la hubo es en la forma en que los inmigrantes trataron de llegar en Estados Unidos, ya que aumentaron las caravanas o grupos masivos. El 29 de mayo, un día antes de que Trump lanzara la amenaza de aranceles para México, la Patrulla Fronteriza reportó la cifra récord de la detención de un grupo de 1,036 personas, que habían cruzado sin documentos la frontera por la zona de El Paso, Texas. Todos ellos eran gente de Guatemala, Honduras, y El Salvador, de acuerdo con las autoridades estadounidenses.

El récord anterior se había registrado en el mismo sector, El Paso, cuando la Patrulla Fronteriza detuvo a un grupo de 430 personas.

En un comunicado, las autoridades estadounidenses informaron que de octubre a marzo la Patrulla Fronteriza había detenido 104 grupos de 100 a más inmigrantes indocumentados, y en el año previo, en comparación, solo fueron detenidos 13 grupos de ese tipo.

El sector de El Paso, que hace frontera con Ciudad Juárez, Chihuahua, es el que registró los incrementos más altos de detenciones, en la estadística del año fiscal de octubre de 2018 a mayo de 2019. En el caso de menores no acompañados, el alza en un año fue de 323%, de familias de 2,100%, y de adultos solos de 110%.

La mayoría de menores no acompañados y familias eran de El Salvador, Guatemala y Honduras. En el caso de adultos solos, la mayoría eran de México.

Todas estas cifras antecedieron a la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a todos los productos provenientes de su vecino del sur, si no hacía algo para detener los flujos de inmigrantes indocumentados.

Desde su etapa de candidato, Trump estableció como una de sus prioridades contener la inmigración indocumentada, incluso construyendo un muro en la frontera, discurso calificado por diferentes voces como racista e intolerante, hacia gente que huye de su país por necesidad y quiere encontrar trabajo en Estados Unidos.

Los datos referidos antes también coinciden con que en México también se dispararon las cifras de detenciones de inmigrantes, como reportó Animal Político.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Migración (INM), en el mes de mayo detuvieron a 22 mil 694 migrantes sin documentos. La cifra representa un aumento de 119% en comparación con mayo del año pasado, cuando el INM detuvo a 10 mil 350 personas.

En tan solo los cinco primeros meses de este 2019, el INM detuvo a 74 mil 031 migrantes, un 36% más que el año pasado, y un 105% más que en 2017.

Al lograr un acuerdo con Estados Unidos para que no se impusieran las tarifas, el gobierno de México aceptó, entre otras medidas, desplegar cientos de elementos de la Guardia Nacional -conformada por militares, marinos y policías federales- en la frontera sur.

Políticos de oposición, como el dirigente del PAN, Marko Cortés, acusaron que México había aceptado convertirse en parte del muro que quiere Trump, para contener la inmigración indocumentada.

Cortés también responsabilizó al presidente López Obrador por el aumento de los flujos migratorios desde Centroamérica, ya que en el inicio de su gobierno les “abrió la puerta”, prometiendo a ellos que en el país encontrarían trabajo y estancia.

En abril pasado, Animal Político cuestionó a activistas o especialistas sobre por qué había aumentado el flujo migratorio, y coincidieron en que el discurso de López Obrador, sobre un aparente cambio de paradigma, de respeto a los derechos humanos de los migrantes e incluso la oportunidad de que laboraran en proyectos como el Tren Maya, incentivó a más migrantes centroamericanos a aventurarse por territorio mexicano, aunque con el paso del tiempo aumentaron las detenciones y redadas, como en gobiernos previos.

Otro factor que mencionaron especialistas es que se corrió el rumor en Centroamérica de que existían algunas lagunas, o huecos, en la política de asilo estadounidense. En cuanto al aumento de las caravanas, explicaron que puede deberse a que, al viajar en grupo, los inmigrantes tratan de protegerse de las amenazas del crimen organizado, a través de territorio mexicano.

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Qué es la inmunidad cruzada y por qué puede ser clave en la lucha contra el COVID-19

Un estudio recientemente publicado arroja una hipótesis esperanzadora en el combate al COVID-19: haber superado otros coronavirus puede dejar en el cuerpo algo de inmunidad.
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1 de junio, 2020
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Ilustración sistema inmunológico

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La inmunidad es el conjunto de mecanismos que nos protegen de las infecciones.

¿Por qué algunas personas infectadas con el nuevo coronavirus solo presentan síntomas leves o incluso son asintomáticas? Es una de las grandes dudas que la comunidad científica está tratando de despejar sobre la covid-19.

Para dar respuesta a esta y otras interrogantes que rodean al nuevo coronavirus, expertos de todo el mundo están tratando de entender cómo responde nuestro sistema inmunológico cuando es atacado por el SARS-CoV-2.

Un estudio recientemente publicado en la revista Cell arroja una hipótesis esperanzadora: haber superado otros coronavirus puede dejar en el cuerpo algo de inmunidad.

Es lo que se conoce como inmunidad cruzada.

Pero antes de explicar este concepto, es importante revisar qué tipos de inmunidad existen.

Innata y adaptativa

La inmunidad es el conjunto de mecanismos que nos protegen de las infecciones. Es una compleja red de células, órganos y tejidos que trabajan en conjunto para defendernos de los microorganismos y sustancias tóxicas que podrían enfermarnos.

Hay dos tipos de inmunidad: la innata y la adaptativa.

La respuesta innata es la primera que se desarrolla y normalmente es efectiva para eliminar a diferentes tipos de agresores.

“Está compuesta por el conjunto de barreras, sensores y actores que participan de manera más o menos inespecífica en bloquear la entrada de todos los agentes infecciosos a los que estamos expuestos continuamente a lo largo del día”, le explica a BBC Mundo Estanislao Nistal, virólogo y profesor de microbiología de la Universidad CEU San Pablo en Madrid, España.

Mientras que la inmunidad adaptativa “establece una respuesta específica frente al agente infeccioso en concreto o frente a las células que están albergando a este microorganismo”.

Esta respuesta se demora varios días en llegar.

A su vez, la respuesta adaptativa se divide en dos ramas: la inmunidad derivada de anticuerpos, que también se denomina inmunidad humoral, y la inmunidad celular que la ejercen las células llamadas linfocitos T o células T.

Memoria

Un rasgo particular de la respuesta adaptativa es que deja memoria. Es decir, recuerda los patógenos con los que tu cuerpo ha entrado en contacto en el pasado, y por ello sabrá cómo combatirlos en el futuro.

“Desde el momento en que nacemos nos enfrentamos a muchos agentes infecciosos. Y el cuerpo tiene que saber cómo reaccionar de manera específica, frente a aquello que es extraño y que puede producir una patología”, dice Nistal.

“Cuando nos enfrentamos a un agente infeccioso por primera vez, normalmente la respuesta que activamos es una respuesta muy buena que nos produce un tipo de memoria que puede durar para toda la vida”, explica el virólogo.

Ahí entra el concepto de inmunidad cruzada, que consiste en la capacidad de algunos de los linfocitos involucrados en la respuesta adaptativa (linfocitos o células B o T) de reconocer secuencias de un virus, de una bacteria o de un agente infeccioso, y ser capaz de identificarlas en el futuro en otro agente infeccioso.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo.

BBC

Pero el SARS-CoV-2 es un virus nuevo, entonces ¿puede haber inmunidad cruzada?

Familia de coronavirus

El SARS-CoV-2 pertenece a la familia de los coronavirus. Hay siete coronavirus identificados, pero de ellos, la población se expone anualmente a cuatro tipos, a los que el profesor Nistal llama “coronavirus estacionales”.

En general, lo que ocurre con estos coronavirus es que la mayoría de las personas no tiene mayores complicaciones y lo más normal es que produzcan catarros, explica el virólogo.

“Y esos catarros normalmente activan esos linfocitos que tenemos, que han sido activados anteriormente”.

Persona con mascarilla estornudando.

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Lo más normal es que los coronavirus estacionales produzcan un catarro.

Los investigadores del Instituto de Inmunología de La Jolla, en California, autores del estudio publicado en la revista Cell, utilizaron muestras de sangre recogidas entre 2015 y 2018 de personas que sí habían superado coronavirus estacionales, pero que por las fechas, no habían podido estar expuestas al nuevo SARS-CoV-2.

Lo que hicieron con esas muestras fue ponerlas en contacto con secuencias o fragmentos del SARS-CoV-2 y vieron que había una reactivación celular.

“Lo que ven los investigadores es que hay linfocitos, tanto B como T, que son capaces de reconocer esos fragmentos y activarse”, dice Nistal.

“Eso es lo que significa que tienen inmunidad cruzada”.

El resultado, para el experto, era “bastante esperable”, porque aunque sea un virus nuevo, “tiene en torno al 80% de homología con el SARS (las siglas en inglés de síndrome respiratorio agudo severo, que apareció en 2002) y entre un 40 y 60% de homología con los coronavirus circulantes o estacionales”.

“Si analizas la secuencia de aminoácidos que producen las proteínas del virus, te das cuenta de que sí hay zonas muy diferentes entre los coronavirus circulantes y este SARS-CoV-2, pero hay zonas que están muy conservadas. Y es por tanto esperable que un linfocito que reaccione frente a esa secuencia, reaccione también frente a la secuencia del SARS-CoV-2”.

Para el experto, esto explicaría, en parte por qué hay personas que tienen síntomas muy leves o incluso ninguna sintomatología. “Otra parte también la explicaría la inmunidad innata”, apunta.

Ilustración sistema inmunológico

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La inmunidad adaptativa recuerda los patógenos con los que tu cuerpo ha entrado en contacto en el pasado, y por ello sabrá cómo combatirlos en el futuro.

¿Y esto qué implicaciones tiene a la hora de encontrar una posible vacuna para el nuevo coronavirus?

Protección para el futuro

Para Estanislao Nistal, este estudio tiene una implicación importante.

Si las vacunas que se empezaron a investigar contra el SARS pero luego fueron abandonadas se hubiesen desarrollado, “hubieran servido posiblemente para protegernos del nuevo virus (no para que no nos infectáramos, porque en un principio los linfocitos T no bloquean la entrada del virus en la célula, pero sí ayudan a destruirlo)”, explica Nistal.

“Entonces la primera enseñanza que hay que sacar de todo esto es que cuando se empieza algo debería terminarse. El que no haya un agente infeccioso no significa que no exista en el futuro, sobre todo con el coronavirus”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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