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Cuartoscuro

Gobierno da contratos por 811 de mdp para libros de texto; 87 % por adjudicación directa

En 25 de 30 cotratos la Comisión de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) eligió a las empresas sin abrir un concurso público y sin explicar por qué escogió a dichas compañías.
Cuartoscuro
5 de junio, 2019
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La Comisión de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) ya hizo 30 contratos para la adquisición de insumos e impresión de libros para el próximo ciclo escolar, que suman 811 millones de pesos; 87 % ha sido entregado por adjudicación directa y solo 13 % por licitación pública.

Pese a que los libros deben llegar al inicio del ciclo escolar el 26 de agosto próximo, las contrataciones ocurrieron entre el 25 de abril y el 24 de mayo, es decir, hasta cinco meses después de lo que se hacía en años anteriores.

Dos empresas reciben 388 mdp en contratos, pese a acusación de fraude por venta de libros

De acuerdo con la revisión de los contratos a través de la plataforma Compranet, 25 de los 30 contratos fueron por adjudicación directa, es decir, la Conaliteg eligió a las empresas sin abrir un concurso público y sin explicar por qué escogió a dichas compañías.

El monto total de los contratos entregados por esta vía asciende a 734 millones de pesos. La mitad de ello terminó en dos empresas: Litografía Magno Graf S. A. de C. V. y Compañía Editorial Ultra, S. A. de C. V., ambas fueron acusadas penalmente por vender libros a sobreprecio durante la gestión del director de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg), Marco Antonio Meza, en 1999, y quien repite en el cargo en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Pese a ese antecedente, Litografía Magno Graf consiguió 249 millones de pesos en cuatro contratos, lo que la ubica como la principal empresa beneficiada. Esta es propiedad de Armando Prida Huerta, quien también es dueño de Asociación Periodística Síntesis, S.A. de C.V., que edita el Periódico Síntesis de Puebla, con presencia también en Tlaxcala e Hidalgo; y la revista Rostros, dedicada a las noticias de sociales en Puebla, Hidalgo, Tlaxcala, Oaxaca, Chiapas y Ciudad de México. 

La segunda empresa más beneficiada fue Compañía Editorial Ultra, con 139 millones de pesos, un considerable incremento a los 51 millones de pesos que ganó a través de licitación pública el año pasado.

Todos los contratos iniciaron entre el 30 de abril y el 24 de mayo pasado para la impresión de libros de texto con y sin entrega de insumos.

En contraste, solo se han hecho cinco contratos por 109 millones de pesos a través de concurso público. Todos para la adquisición de papel, cartulina y cajas para la producción y empacado de libros en la licitación LA-011L6J001-E19-2019 y cuyo fallo ocurrió el 25 de abril.

Las empresas ganadoras fueron Comercializadora Copamex, con el mayor contrato por 76 millones de pesos; Delman Internacional, con 23 millones de pesos, Grupo Papelero Gabor, con 9 millones; Copamex Corrugados con 379 mil pesos y XC Internacional Comerce con 345 mil pesos.

Si bien la Ley de Adquisiciones permite la adjudicación directa de contratos, debe ocurrir solo como excepción y bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, ante una situación de emergencia, cuando los bienes o servicios deben adquirirse rápidamente y no se puede esperar al desarrollo de un concurso, como una catástrofe natural.

También se pueden otorgar contratos directos cuando apenas hay un proveedor en el mercado que pueda cumplir un bien o servicio, o cuando se trata de servicios relacionados con seguridad nacional.

Sin embargo, en el caso de los libros de texto, el gobierno federal pospuso las licitaciones durante tres meses argumentando un supuesto aumento en el cobro de las empresas concursantes.

Tras retrasar licitaciones, gobierno entrega 3 contratos para libros de texto por adjudicación directa

Esto ha significado que mientras en el proceso habitual –que ha permitido que los libros lleguen a los alumnos en agosto al inicio del ciclo escolar– se eligieran a las empresas impresoras en diciembre, este año lo hicieran a final de abril y mayo; es decir, entre cuatro y cinco meses  

De acuerdo el procedimiento que se hacía cada año, la impresión de millones de libros ocurría de enero a marzo; en mayo salían a distribución a los estados y durante junio y julio se distribuían a los municipios, zonas escolares y finalmente a las escuelas, sobre todo porque las condiciones de acceso a las comunidades del país hace más lenta la logística. 

El resto de las empresas ganadoras por adjudicación directa son: Reproducciones Fotomecánicas, que obtuvo 110 millones de pesos; Impresora y Editora Xalco, con 85 millones de pesos; Infagon Web, con 78 millones de pesos; Grupo Gráfico Editorial, con 18 millones de pesos Dipalmex, con 12 millones de pesos; Multigráfica Publicitaria y Print LSC Communications, con poco más de 8 millones de pesos, respectivamente.

Empresa del compadre de López Obrador se retira de la licitación para libros de texto

Ansof Comercializadores, con 5 millones de pesos; Inmobiliaria y Arrendadora GLD, con 4 millones de pesos y Jano, con 1 millón 800 mil pesos.

Al ser adjudicación directa no se encuentran en Compranet los anexos ténicos de la compra, es decir, el número de libros a imprimir por cada empresa, el costo unitario ni las fechas de entrega.

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#YoSoyAnimal

Cómo los seres humanos aprendimos a comer plantas que podrían matarnos

La capacidad innata del ser humano de imitar y aprender de otros nos permitió evolucionar culturalmente y desarrollar procesos complicados, como la preparación de alimentos que en su estado natural son dañinos.
8 de septiembre, 2019
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Ilustración de Robert Burke, William Wills y John King llegando a Cooper's Creek, en 1861

Getty Images
Robert Burke, William Wills y John King llegando a Cooper’s Creek en 1861.

En 1860, Robert Burke y William Wills llevaron a cabo la primera expedición europea por el hasta entonces mayormente desconocido interior de Australia.

No les fue muy bien. Debido a una combinación de liderazgo pobre, mala planificación y mala fortuna, Burke, Wills y su compañero de viaje John King se quedaron sin comida en el trayecto de regreso.

Quedaron varados en un arroyo llamado Cooper’s Creek, ya que no pudieron encontrar la manera de transportar suficiente agua para cruzar un tramo de desierto hasta el puesto colonial más cercano, llamado irónicamente el Monte Hopeless (Sin Esperanza, en inglés).

“No hemos podido abandonar el arroyo”, escribió Wills. “Ambos camellos murieron y nuestras provisiones se agotaron. Estamos tratando de vivir de la mejor manera posible”.

La población local, la tribu yandruwandha, parecía prosperar a pesar de las condiciones que Wills y sus colegas encontraban tan difíciles.

Los yandruwandha le dieron a los exploradores pasteles hechos con semillas trituradas de una planta que conocían como nardoo (Marsilea drummondii), un helecho parecido a un trébol de cuatro hojas.

Nardoo flotando en un lago en Australia

Getty Images
El nardoo, que aparece flotando aquí en primer plano, es un tipo de helecho originario de Australia.

Burke se peleó con los aborígenes e, imprudentemente, los alejó con un disparo de su pistola.

Pero el trío pensó que, tal vez, había aprendido lo suficiente como para sobrevivir.

Así que, cuando encontraron nardoo fresco, decidieron hacer sus propios pasteles.

Al principio, todo parecía estar bien. Satisfacían su apetito, pero se sentían cada vez más débiles.

Una semana más tarde, Wills y Burke estaban muertos.

Resulta que preparar el nardoopara hacerlo comestible es un proceso complejo.

Este helecho está lleno de una enzima llamada tiaminasa, que es tóxica para el cuerpo humano. La tiaminasa descompone el suministro de vitamina B1 del cuerpo, lo que impide al organismo absorber los nutrientes de los alimentos.

A pesar de que Burke, Wills y King tenían sus estómagos llenos, estaban muertos de hambre.

Los yandruwandha cocinaban las esporas de nardoo, molían la harina con agua y exponían los pasteles a cenizas. Con estos pasos hacían que la tiaminasa fuera menos tóxica. No es algo que uno aprende a hacer por casualidad.

Apenas vivo, King se arrojó a la merced de los yandruwandha, quienes lo mantuvieron con vida hasta que llegó la ayuda europea, meses más tarde.

Fue el único miembro de la expedición que sobrevivió.

La otra yuca

Raíces de yuca

Getty Images
La yuca es un alimento básico en los países tropicales. Pero no hay que confundirla con la otra yuca, la amarga o brava.

Tan tóxica como el nardoo es la yuca amarga o brava, que no hay que confundir con la otra yuca, la dulce, un tubérculo que se consume a diario en varios países de América Latina, entre otros.

Los niveles de cianuro o ácido cianhídrico presentes la yuca amarga, si no es tratada y cocinada de forma adecuada, pueden causar desde intoxicación hasta un fallo masivo en los órganos vitales, como el hígado y el cerebro.

Y también una afección llamada konzo, cuyos síntomas incluyen la parálisis repentina de las piernas.

Pero en 1981, en Nampula, Mozambique, un joven médico sueco llamado Hans Rosling no sabía nada de esto. Como resultado, la situación que enfrentó fue profundamente desconcertante.

Cada vez más personas acudían a su clínica con parálisis en las piernas.

¿Podría ser un brote de polio? No. Los síntomas no aparecían en ningún libro médico.

Con Mozambique entrando en una guerra civil ¿podría ser el efecto de armas químicas?

Llevó a su esposa Agneta y a sus hijos pequeños a un lugar seguro y continuó sus investigaciones.

Fue la colega del doctor Rosling, la epidemióloga Julie Cliff, quien finalmente descubrió lo que estaba sucediendo.

Los enfermos estaban comiendo alimentos a base de yuca amarga que había sido procesada de manera incompleta.

Hambrientos y desnutridos, no podían esperar lo suficiente para que fuera segura para el consumo. Como resultado, desarrollaron konzo.

Prueba y error

Hay plantas tóxicas en todas partes.

A veces, adecuadamente procesadas, pueden ser comestibles.

Pero ¿cómo aprende alguien a realizar la preparación elaborada que necesita la yuca o el nardoo?

No es algo que aprende una sola persona, según Joseph Henrich, un biólogo evolutivo.

Henrich sostiene que este conocimiento es cultural.Nuestras culturas evolucionan a través de un proceso de prueba y error análogo a la evolución en especies biológicas.

Al igual que la evolución biológica, la evolución cultural puede, con el tiempo suficiente, producir resultados impresionantemente sofisticados.

Alguien da con un paso que parece hacer que la planta tóxica sea menos riesgosa; eso se difunde y se descubre otro paso. Con el tiempo, pueden evolucionar rituales complejos, cada uno ligeramente más efectivo que el anterior.

En América del Sur, las tribus han aprendido los muchos pasos necesarios para desintoxicar por completo la yuca amarga: raspar, rallar, lavar, hervir el líquido, dejar reposar el sólido durante dos días y luego hornear, para hacer un pan ácimo llamado casabe.

Preparación de harina de mandioca en Brasil.

Getty Images
Preparación de harina de mandioca en Brasil.

Si les preguntas por qué hacen esto, no mencionarán el cianuro de hidrógeno. Simplemente dirán: “Esta es nuestra cultura”.

En África, la yuca se introdujo recién en el siglo XVII. No venía con un manual de instrucciones, así que la intoxicación por cianuro sigue siendo un problema ocasional.

La gente toma atajos porque el aprendizaje cultural aún es incompleto.

Henrich argumenta que la evolución cultural es a menudo mucho más inteligente que nosotros.

Ya sea para construir un iglú, cazar un antílope, prender un fuego, hacer un arco largo o procesar la yuca amarga, no aprendemos entendiendo los principios de las cosas, sino imitando.

Una mujer en la aldea brasileña de Bannibas preparando casabe de yuca.

Getty Images
Una mujer en la aldea brasileña de Bannibas preparando casabe de yuca.

Un estudio desafió a los participantes a colocar pesas en los radios de una rueda para maximizar la velocidad a la que rodaba por una pendiente.

Los datos sobre la prueba más exitosa de cada participante se le pasaban a una nueva persona.

Debido a que se beneficiaban de los experimentos anteriores, a los últimos participantes les fue mucho mejor.

Sin embargo, cuando se les preguntó, no podían explicar por qué algunas ruedas rodaban más rápido que otras.

Otros estudios muestran que los humanos somos los únicos primates que tenemos el instinto de imitar.

Las pruebas revelaron que los chimpancés y los humanos de dos años y medio tienen capacidades mentales similares, a menos que el desafío sea aprender copiando a alguien.

Los niños pequeños son mucho mejores copiando que los chimpancés.

Y los humanos copiamos rituales, algo que no hacen los chimpancés. Los psicólogos llaman a esto sobreimitación.

Podría parecer que en esto los chimpancés son los más inteligentes. Pero si estás procesando raíces de yuca amarga, la sobreimitación es exactamente lo que debes hacer.

Un niño jugando con un chimpancé

Getty Images
Un niño puede copiar comportamientos mucho mejor que un chimpancé de la misma edad.

Si Henrich tiene razón, la civilización humana se basa menos en inteligencia pura que en una capacidad altamente desarrollada para aprender unos de otros.

A lo largo de las generaciones, nuestros antepasados acumularon ideas útiles gracias a la prueba y el error, y la siguiente generación simplemente las copió.

Sin duda, algunas ideas menos útiles se mezclaron con ellas, como la necesidad de un baile ritual para que lleguen las lluvias, o la convicción de que sacrificar una cabra persuadirá al volcán para que no entre en erupción.

Pero en general, pareciera que nos fue mejor copiando sin preguntar que asumiendo, como los chimpancés, que éramos lo suficientemente inteligentes como para poder determinar qué pasos podríamos ignorar de manera segura.

Claro que la evolución cultural solo nos puede llevar hasta cierto punto.

Ahora tenemos el método científico para decirnos que sí, realmente necesitamos dejar reposar la mandioca durante dos días, pero no, al volcán no le importan las cabras.

Cuando comprendemos los principios de las cosas podemos avanzar más rápidamente que mediante prueba, error e imitación.

Pero no debemos menospreciar el tipo de inteligencia colectiva que salvó la vida de King.

Es lo que hizo posible la civilización, y también el funcionamiento de la economía.


Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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https://www.youtube.com/watch?v=16AhQaStWxg

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