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Cuartoscuro

El gobierno lanza la convocatoria y divide en 7 regiones la distribución de medicinas

La Secretaría de Hacienda lanzó las bases para la contratación del servicio integral de logística de almacenamiento y distribución de medicamentos.
Cuartoscuro
28 de junio, 2019
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Después de los señalamientos de que el gobierno federal no contaba con la infraestructura ni la capacidad para encargarse de repartir los fármacos en todo el territorio nacional, las autoridades anunciaron que siempre sí le dejarían esa tarea a las empresas especializadas. 

Este 27 de junio se publicaron en Compranet las bases del concurso para el servicio integral de logística de almacenamiento y distribución de medicamentos, material de curación, material radiológico y de laboratorio. Las propuestas se recibirán hasta el 2 de julio. 

Las autoridades federales habían dicho que el gobierno se encargaría de la distribución de los medicamentos, después de concretar la compra consolidada, de cuya licitación se dará el fallo este 28 de junio. 

Lee: Gobierno recibe 287 ofertas para la compra de medicinas; hay dudas sobre tiempos de entrega

Hasta noviembre eran los distribuidores quienes se encargaban de comprar los medicamentos y pagarlos a los laboratorios, en una especie de financiamiento al sector público. Meses después (tres, seis, nueve) se encargaban de cobrar las facturas de todo al gobierno, incluida la distribución. 

Hugo López-Gatell, subsecretario de Planeación y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud, aseguró, en una conferencia de prensa, que generalmente “se considera un sobreprecio de 5 a 7% en los servicios de distribución, en este caso llegaba a ser de 30 o 35%”. 

Por eso se decidió eliminarlos como intermediarios, ahora sería el IMSS el encargado de la distribución de medicamentos e insumos para la salud. 

Asesores en temas de logística sanitaria, integrantes de la industria farmacéutica y especialistas mostraron su preocupación sobre el cambio de esquema, argumentando que, tal y como publicó Animal Político el 31 de mayo, el IMSS no tiene la infraestructura, el transporte especializado, ni el presupuesto para repartir los fármacos en todo el país. 

Lee: Empresa del superdelegado Carlos Lomelí participa en licitación para vender medicinas al gobierno

El lunes 24 de junio, la oficial mayor de Hacienda anunció que el plan había cambiado, y que se lanzaría un concurso para elegir a las empresas que se encargarán de la distribución de los medicamentos durante el segundo semestre del año. 

Las bases de la convocatoria se hicieron públicas este 27 de junio. En ellas se asienta que la contratación se llevará a cabo en siete (7) partidas/regiones: 

  Partida 1. Norte: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Querétaro, Zacatecas y Guanajuato 

Partida 2. Pacífico: Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Sinaloa, Sonora 

Partida 3. Golfo: Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Hidalgo, Tamaulipas y Veracruz Norte 

Partida 4. Centro: Colima, Estado de México, Jalisco, Michoacán 

Partida 5. Sureste: Quintana Roo, Puebla, Tabasco, Tlaxcala, Yucatán, Veracruz Sur, Campeche 

Partida 6. Sur: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Morelos

Partida 7. CDMX: Ciudad de México 

Cada partida se compone de dos subpartidas: red fría / red seca  y material de curación. Los participantes podrán cotizar por una partida completa o por subpartida.

Leer: Proceso de licitación de medicamentos continúa entre retrasos, dudas y reclamos

El participante deberá contar con un almacén que cumpla con las autorizaciones y licencias sanitarias correspondientes; así como con los requerimientos legales, regulatorios y normativos aplicables. Desde este almacén se realizarán las tareas necesarias para la planeación, recepción, distribución y entrega de los bienes hacia todos y cada uno de los puntos de entrega. 

El almacén tendrá que estar ubicado en la Ciudad de México o zona metropolitana y deberá contar con un espacio exclusivo para el almacenamiento y proceso de los bienes, que satisfaga los niveles de servicio de inventarios. 

Tal como lo marca la regulación en la materia, la convocatoria señala que el participante debe garantizar que las instalaciones estén diseñadas para ser seguras, estructuralmente firmes, de fácil limpieza, y con la capacidad suficiente para permitir el almacenamiento y manejo seguro de los medicamentos.

Leer: Salud y Hacienda retrasan otra vez el proceso de licitación para la compra consolidada de medicamentos

La invitación contiene también diversas exigencias en cuanto a la red de frío para asegurar la calidad de los productos y el cumplimiento de diversas normas que rigen el almacenaje y la distribución de los insumos para la salud. 

Este viernes se espera que se dé el fallo de la licitación para la compra consolidada de medicamentos del segundo semestre de 2019. Raquel Buenrostro, oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, señaló el lunes que ambos procesos, compra y distribución, se habían separado para evitar monopolios y generar ahorros, pero que ambos se sincronizarían para no generar desabasto. 

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The Hattori family

Yoshihiro Hattori: cómo tocar la puerta equivocada acabó con la vida de un adolescente japonés en EU

Un estudiante japonés de intercambio se perdió en Louisiana en Halloween de 1992 y murió tras recibir un balazo. El accidente desató toda una campaña para cambiar las leyes de control de armas en Estados Unidos.
The Hattori family
21 de octubre, 2019
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En octubre de 1992, Yoshihiro Hattori tocó la puerta equivocada.

Yoshi, como se le conocía, era un estudiante japonés de intercambio de 16 años que iba a una fiesta de Halloween en Baton Rouge, Louisiana, en el sur de Estados Unidos.

Estaba con su amigo Webb, y estaban perdidos.

Los dos muchachos cometieron un error inocente que le costó la vida a Yoshi.

Al accidente le siguió un frenesí mediático y luego una campaña masiva para cambiar las leyes de armas de EE.UU.

Los padres de Yoshi, su familia anfitriona en EE.UU. y un abogado de Louisiana hablaron con la BBC sobre aquel día de hace 27 en el que cambió sus vidas.

“Lo amaban”

En el verano de 1992, Yoshi viajó a EE.UU., donde iba a pasar un año de intercambio, a través de American Field Service (AFS), una organización mundial de intercambio para jóvenes.

Fue recibido en Dallas, Texas, por sus anfitriones, los Haymaker, que lo llevaron a su casa en Baton Rouge.

Yoshihiro Hattori pescando en 1989.

The Hattori family
Yoshihiro Hattori (en una imagen de 1989, posando con dos pescados) llegó a EE.UU. en 1992 para pasar allí un año como estudiante de intercambio.

Holley Haymaker, médica, y su esposo, Dick Haymaker, físico teórico, habían recibido estudiantes de intercambio antes. Pero Hattori les causó una impresión inmediata, dijeron.

“Yoshi era un extrovertido total”, recordó Holley. “Los alumnos de McKinley High School lo amaban porque era un espíritu muy libre”.

El hijo de los Haymakers, Webb, que tenía 16 años en ese momento, le dice a la BBC que Yoshi tenía un “enorme apetito por la vida y la experiencia” y que trataba de hacer amigos donde quiera que fuera.

“Estamos aquí para la fiesta”

La noche del sábado 17 de octubre, Yoshi y Webb iban a una fiesta de Halloween al noreste de Baton Rouge, en la ciudad de Central.

Yoshi estaba disfrazado del personaje de John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”, y Webb, de víctima de un accidente.

“Llegamos a una calle y vimos una casa que tenía decoraciones de Halloween, tres autos en la entrada y la dirección era 10311, aunque nosotros que queríamos ir al 10131. Pero vi la dirección y dije ‘¡aquí es!'”, cuenta Webb.

Webb Haymaker (centro) hablando con reporteros japoneses en un viaje a Japón en 1994.

AFP/Getty
Webb Haymaker (centro) hablando con reporteros japoneses en un viaje a Japón en 1994.

Webb y Yoshi tocaron la puerta, pero no obtuvieron respuesta. Luego vieron a una mujer abrir la puerta lateral del garaje y mirar hacia afuera antes de cerrarla abruptamente.

“Nos estábamos yendo algo confundidos, y yo preguntándome si era otra casa”, señala Webb. “Pero alguien abrió la puerta, Rodney Peairs”.

Peairs, un carnicero de supermercado de 30 años, sostenía un revólver Magnum .44, y Yoshi se volvió hacia él.

“Supongo que no entendió que tenía un arma. Tal vez pensó que era algo de Halloween”, recuerda Webb.

“Simplemente dijo, a todo volumen y feliz, ‘¡Estamos aquí para la fiesta! ¡Estamos aquí para la fiesta!'”.

Peairs gritó “¡Quieto!”, pero Yoshi parecía no entender y siguió avanzando. Peairs disparó una vez, le dio a Yoshi en el pecho y cerró la puerta.

“Un vecino cualquiera”

Al otro lado de la ciudad, los Haymakers salían del cine después de ver “El último mohicano”.

La policía ubicó a Holley en su buscapersonas y cuando los contactó, le dijeron que Webb estaba bien, pero que Yoshi no.

Los padres de Yoshi, Masa y Mieko Hattori, se enteraron de la noticia a través de un trabajador de AFS.

Dos días después del asesinato, los Hattori volaron a Nueva Orleans. “Estaba aterrorizada”, recordó Holley. “Yo debía que cuidar a su hijo y lo mataron”.

Pero según Holley, “las primeras palabras que dijo la madre de Yoshi fueron: ‘¿Cómo está Webb?'”.

Cajas llenas con peticiones enviadas a EE.UU. en una campaña para acabar con el acceso fácil a armas organizada por los Hattoris.

The Hattori family
Los Hattori lanzaron una campaña para acabar con el acceso fácil a las armas en EE.UU.

La muerte de Yoshi conmocionó a la gente en Japón, donde las armas de fuego están prohibidas.

Masa y Mieko lanzaron inmediatamente una campaña en Japón pidiendo el fin del acceso fácil a las armas de fuego en EE.UU.

De vuelta en Baton Rouge, la policía inicialmente liberó a Peairs sin cargos, asumiendo que tenía derecho a dispararle a un intruso. Pero después de las quejas del gobernador de Louisiana y el cónsul de Japón en Nueva Orleans, fue acusado de homicidio involuntario.

Sus abogados argumentaron que actuó en defensa propia. Dijeron que Peairs “no era un asesino”, simplemente “un vecino cualquiera” que había reaccionado a la “forma extremadamente inusual de moverse” de Yoshi.

Bonnie Peairs, la esposa de Rodney, le dijo a la corte que Yoshi la había asustado y le había pedido a su esposo que “cogiera el arma”.

En mayo de 1993, Rodney Peairs fue absuelto después de una deliberación del jurado de solo tres horas.

Rodney Peairs saliendo de una prisión de Baton Rouge, en noviembre de 1992.

Getty Images
Los abogados de Rodney Peairs aseguraban que el muchacho podía ser “cualquiera de tus vecinos”.

Sin embargo, Masa y Mieko Hattori no desistieron de su activismo por el control de armas.

“Un viejo compañero de cuarto de Bill Clinton”

Unos 1,7 millones de japoneses firmaron la petición de los Hattori.

Dick Haymaker también decidió reunir firmas en EE.UU. y consiguió alrededor de 150.000.

Ambas familias estaban en Washington en noviembre de 1993 como parte de su campaña cuando lograron que Mieko le enviara una nota a un amigo de la familia que se encontraba en la Casa Blanca. “Un viejo compañero de cuarto de Bill Clinton”, recordó Dick.

El presidente Clinton habló con los Haymaker y los Hattori en el Despacho Oval. “Sentimos que fuimos bienvenidos”, dijeron Mieko y Masa. “Creemos que entendió nuestra posición. Deseaba fuertes leyes de control de armas”.

Mieko (centro) y Masa (derecha) poniéndole un adhesivo relacionado con el control de armas al entonces presidente Bill Clinton.

White House/Courtesy of Richard Haymaker
Mieko (centro) y Masa (derecha) poniéndole un adhesivo relacionado con el control de armas al entonces presidente Bill Clinton.

Los Hattori y los Haymaker reconocen que pese a su apoyo en privado, había poco que el presidente pudiera hacer en la práctica.

Pero la campaña de ambas familias y también el 30 aniversario del asesinato del presidente John F. Kennedy ese mes ayudaron a crear conciencia sobre el tema.

El Congreso aprobó la Ley Brady, para la prevención de la violencia con armas de fuego, que ordena la revisión de los antecedentes de los compradores de armas y un período de espera de cinco días para todas las compras.

Clinton promulgó la norma unas semanas después de reunirse con los Hattori y los Haymaker.

El embajador de EE.UU. en Japón, Walter Mondale, se reunió con los Hattori en diciembre de 1993 y les dio una copia de la ley, diciendo que habían tenido un “impacto muy claro en la aprobación del proyecto”.

La norma se había propuesto por primera vez en 1991, pero no se sometió a votación hasta unos meses después de la muerte de Yoshi.

El verano siguiente, en septiembre de 1994, el Congreso aprobó una moratoria de 10 años sobre la fabricación de ciertas armas semiautomáticas para uso civil.

Dick Haymaker dijo que era un momento en que el control de armas parecía posible.

“Las cosas podían cambiar, y sí cambiaron. La Ley Brady fue un primer paso importante en la verificación de antecedentes”, señaló.

James Brady (izquierda) observa a Bill Clinton firmando la Ley Brady.

AFP/Getty
Bill Clinton firmando la Ley Brady en noviembre de 1993, al lado de James Brady, que recibió un disparo en 1981 durante el intento de asesinato de Ronald Reagan.

Pero la lucha de los Hattori no acabó con esa ley. Iniciaron una demanda civil contra Rodney Peairs, su esposa Bonnie y su compañía de seguro de vivienda.

Se pusieron en contacto con Charles Moore, un abogado con experiencia en estos casos y que había renunciado a sus honorarios.

“Pensé que el seguro se negaría a pagar porque había sido un acto intencional y no hay cobertura para los actos intencionales”, dijo Moore en una entrevista telefónica.

Para su sorpresa, la aseguradora pagó US$100.000. El juez William Brown le dijo al tribunal que la autodefensa “no era aceptable”.

“No había justificación para que un asesinato fuera necesario para que Rodney Peairs se salvara”, dijo el juez Brown.

Los Hattori donaron el dinero para financiar medidas de control de armas en EE.UU.

Mieko y Masa siguen siendo activistas. Recientemente, hablaron con estudiantes que sobrevivieron al tiroteo de Parkland en febrero de 2018 y participaron en la “Marcha por nuestras vidas” en marzo de 2018.

Masa y Mieko (centro) en la "Marcha por nuestras vidas" en Nagoya, en marzo de 2018.

The Hattori family
Masa y Mieko (centro) en la “Marcha por nuestras vidas” en Nagoya, en marzo de 2018.

Los Haymaker donaron cientos de miles de dólares a grupos de control de armas y crearon el Fondo Conmemorativo Yoshihiro Hattori, que busca ayudar a cubrir los costos de los jóvenes japoneses que estudian en la universidad de Dick, Carleton College, en Minnesota.


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