Guardia Nacional iniciará sin reglamento, con dudas sobre su estado de fuerza y capacitación
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Cuartoscuro Archivo

Guardia Nacional iniciará sin reglamento, con dudas sobre su estado de fuerza y capacitación

Las autoridades no han transparentado los detalles sobre los cursos de capacitación y procesos de evaluación de los elementos de la Guardia Nacional.
Cuartoscuro Archivo
28 de junio, 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el próximo domingo 30 de junio se llevará a cabo el evento oficial de arranque de la Guardia Nacional, la nueva fuerza de seguridad pública creada en este sexenio para hacer frente a la escalada de violencia en el país, y que cuenta con capacidades de prevención, investigación y control migratorio.

Pero en este inicio de la nueva fuerza persisten dudas centrales. Aunque públicamente el gobierno ha dado información sobre elementos desplegados, presupuesto y capacitación, datos oficiales obtenidos vía transparencia por Animal Político difieren o incluso contradicen dichas declaraciones. 

De hecho el anuncio oficial del arranque de la Guardia Nacional llega con elementos de dicha corporación (o que el gobierno ha dicho que son de la Guardia) ya desplegados en el terreno desde hace varias semanas, y cuya formación y capacitación tampoco fue detallada por las autoridades involucradas. Además, la nueva fuerza carece aún de su reglamento.

A continuación se refieren algunos de los puntos principales en donde la información oficial ha sido contradictoria o ha estado ausente, además de lo que está pendiente. Todo ello a partir de lo dicho por las propias autoridades y los documentos oficiales:

Una Guardia sin reglas

La Guardia Nacional cuenta desde mayo pasado con una ley que delimita sus funciones y organización, y que fue aprobada en consenso por el  Congreso. Sin embargo, dicha ley requiere un reglamento que aterrice las disposiciones, el cual no ha sido expedido hasta la fecha.

Así lo reconoció la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), a la que está adscrita la Guardia Nacional, en un oficio fechado el 24 de junio y entregado a Animal Político, como respuesta a la solicitud de transparencia folio 0002800049819. En ella se pidieron detalles sobre centros de reclutamiento y tiempos de capacitación, entre otros puntos. 

La SSPC subrayó que la estructura, organización e integración de la Guardia Nacional dependen de la ley y de su reglamento. Dicha ley fue publicada el pasado 27 de mayo, sin embargo, el artículo primero transitorio de la misma establece que existe un plazo de seis meses para expedir el reglamento. 

“El Ejecutivo Federal emitirá el mismo (reglamento) dentro de los 180 días siguientes a su entrada en vigor, por lo que se encuentra en el proceso de elaboración de dicho proyecto, para su posterior aprobación y publicación”, indica la SSPC.

Por este motivo, la dependencia que encabeza Alfonso Durazo señaló que no podía dar respuesta a la mayor parte de los cuestionamientos planteados sobre el funcionamiento de la Guardia.

¿Cuál será el estado de fuerza inicial de la Guardia?

El jueves el presidente López Obrador anunció en su conferencia de prensa matutina que el estado inicial de la Guardia Nacional será de 70 mil efectivos, con el objetivo de llegar a 130 mil al finalizar el sexenio. 

“Vamos a empezar el domingo con 70 mil. Entonces, se va a dar a conocer toda la estrategia de atención de la Guardia Nacional, se le está dando prioridad”, dijo el presidente.

Sin embargo, el pasado 18 de mayo el secretario Durazo afirmó que la Guardia arrancaría con una fuerza de veteranos compuesta por 35 mil elementos de Policía Militar, 18 mil efectivos de Policía Federal, y 8 mil de Policía Naval. Esto para un total de 61 mil efectivos.

Pero incluso en los datos de Durazo también hay diferencias. Por ejemplo, la Secretaría de Marina informó oficialmente a Animal Político vía transparencia que ellos prevén transferir a 6 mil 288 que son los que conforman toda su policía naval, a la Guardia Nacional, una cantidad 21% inferior a la dicha por Durazo. Ello reduciría el estado total de la Guardia a menos de 60 mil efectivos.

Además la Semar detalló en el oficio 2236/19 entregado como respuesta, que al menos hasta el pasado 24 de junio aun no se transferían elementos de policía naval a la Guardia, aunque estimaron que dicha transferencia se realizará justo el 30 de junio.

Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional ha calificado como “información inexistente” a la cantidad de elementos de policía militar que prevé enviar a la Guardia. La última respuesta de este tipo recibida en mayo pasado, por la solicitud con folio 0000700111319.

¿Y los nuevos reclutas? Con capacitación a medias

Una opción para completar el estado de fuerza de 70 mil efectivos señalado por López Obrador es que haya 10 mil o más que sean nuevos reclutas. Sin embargo, la propia Sedena había señalado, también vía transparencia, que para el reclutamiento lanzaría una campaña pública difundida en medios, la cual no se ha advertido al menos de forma notoria a la fecha. 

No solo eso. El pasado 27 de marzo titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, informó en la conferencia diurna del presidente que la preparación de los nuevos reclutas conllevaría un proceso de mínimo siete meses, de los cuales tres serían para adiestramiento básico, y cuatro meses para capacitación especializada en seguridad pública.

Es decir, atendiendo lo dicho por el Secretario de la Defensa, a la fecha los nuevos reclutas no habrían cumplido todavía ni la mitad de su capacitación.

Este tiempo de capacitación señalado por Sandoval difiere del señalado en respuesta a otra solicitud de transparencia por la Secretaría de Marina, que dice que el tiempo de capacitación será de cinco meses. De cualquier forma dicho periodo no se ha cumplido a la fecha.

Y un dato importante: la Secretaría de Marina reveló que, si bien no cuenta con centros de reclutamiento para la Guardia, se tomó la determinación de trasladar para la misma a aspirantes que postularon para enrolarse en la Armada.

“Se le hace de su conocimiento que actualmente la Semar se encuentra reclutando a personal naval, muchos de los cuales serán asignados a la Guardia Nacional al concluir su capacitación, y estarán funcionalmente separados de esta institución”, indicó la dependencia.

¿Y los acuerdos de transferencia? 

La transferencia de elementos de las fuerzas armadas y de la Policía Federal a la Guardia Nacional requiere de la emisión de acuerdos por parte del presidente, en donde se detalle la cantidad de elementos autorizados para ello. Así lo señala la reforma constitucional en materia de Guardia Nacional, en su artículo Segundo Transitorio.

“La Guardia Nacional se constituirá a la entrada en vigor del presente Decreto con los elementos de la Policía Federal, la Policía Militar y la Policía Naval que determine en acuerdos de carácter general el Presidente de la República”, señala el referido artículo.

El gobierno ya ha anunciado en varias ocasiones el despliegue de efectivos de la Guardia en Veracruz, Oaxaca, así como en las zonas fronterizas. También ha prometido ya despliegues en varias entidades y regiones. Por ello se solicitó a distintas dependencias acceso a dichos acuerdos, pero la respuesta es o que ellos no los tienen, o que no existen.

Por ejemplo, la oficina de la Presidencia dijo que no le correspondía tener copia de esos acuerdos. En una primea solicitud sugirió preguntarle a la Consejería Jurídica, y en una segunda a la Secretaría de la Defensa, Marina y a la de Seguridad.

Se preguntó a la Consejería Jurídica pero esta respondió que no contaba con solicitudes o acuerdos similares al solicitado. Sugirió preguntar a la Secretaría de la Defensa Nacional, o la de Seguridad.

No obstante dichas dependencias indicaron que tampoco cuentan con información relacionada con los mencionados acuerdos.

¿Con cuánto dinero se cuenta? ¿Y los cuarteles?

El presidente López Obrador dijo el jueves que ya están listos los recursos para la Guardia Nacional, y aseguró que el domingo dará a conocer a cuánto asciende el referido presupuesto.

Sin embargo, el presidente ya había mencionado en una ceremonia realizada el pasado 4 de marzo que el “presupuesto inicial” para la nueva fuerza sería de 15 mil millones de pesos, recursos que entre otras cosas se utilizarían para construir 87 nuevas instalaciones, así como el pago de salarios, vehículos, entre otros. 

No obstante, en esa misma fecha y en respuesta a la solicitud de transparencia folio 0000700044519, la Secretaria de la Defensa Nacional reportó que los recursos aprobados por la Secretaría de Hacienda para la confirmación de la Guardia nacional eran de 2 mil millones de pesos.

De ahí que no hoy no se sepa con precisión el presupuesto real con el cual contará la Guardia Nacional, al menos para este año.

En cuanto al tema de los 87 cuarteles o instalaciones, para los cuales ya habría presupuesto según lo dicho por el presidente en marzo, se dirigieron solicitudes a las secretarías de Seguridad, Marina y Defensa, preguntando por la ubicación de los mismos o los terrenos donde se contemplan. Las tres dijeron no contar con la información, o que era inexistente.

¿Y la capacitación y evaluación?

Hasta ahora las autoridades no han transparentado en su totalidad los detalles de los cursos de capacitación y procesos de evaluación, que se aplican tanto a los elementos de fuerzas armadas que se convertirán en policías de la Guardia Nacional, así como a los nuevos reclutas.

Como ya se dijo, la SSPC indicó que será el reglamento de la Ley de Guardia Nacional (que aún no existe) el que detallará este tipo de cuestiones. 

En su oficio número SSPC/SP/DG/00662/2019, fechado el pasado 24 de junio, la SSPC advierte que se establecerá junto con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública un esquema que garantice que los elementos militares transferidos cumplan con los requisitos para obtener el Certificado único Policial (CUP), sin que se detalle en qué consiste el esquema.

Una de las evaluaciones que hay que superar para obtener el CUP es el examen de control de confianza, tema en el que también ha habido datos contradictorios.

Por ejemplo, el pasado 12 de abril el secretario Alfonso Durazo afirmó que los militares transferidos a la Guardia Nacional no requerirían aprobar previamente exámenes de control de confianza. Luego, el 30 de abril se anunció que sí se aplicarían dichos exámenes pero con un “nuevo esquema de evaluación”, del que no se han transparentado los detalles.

Y en marzo el titular de la Sedena explicó que los cursos de capacitación para nuevos reclutas tomarían 7 meses de duración, mientras que la Marina informó que el periodo es de 5 meses, sin que se hayan dado detalles de los contenidos.

Un dato relevante que proporcionó la Secretaría de Marina en su respuesta es que el curso de capacitación para personal de las fuerzas armadas transferido a la Guardia Nacional es de solo dos meses, dividido en 385 horas, sin que se detallaran temas de asignaturas.

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Julia "Butterfly" Hill

Julia, la mujer que pasó 738 días en la cima de una secuoya milenaria para evitar que la talaran

La activista se comprometió a ocupar el árbol, ubicado en un bosque del norte de California, pensando que pasaría allí como máximo un mes.
Julia "Butterfly" Hill
16 de agosto, 2020
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¿Qué harías tú para evitar que un majestuoso árbol de 1,500 años fuera víctima de las sierras de una maderera?

¿Arriesgarías tu vida, habitando un espacio en las alturas no más grande que una cama sencilla, a la intemperie, pasando frío, hambre, dolor y aislamiento?

¿Cuánto aguantarías?

Pues Julia “Butterfly” Hill, una activista medioambiental, vivió en la cima de una milenaria secuoya en el norte de California durante 738 días para evitar que la talaran.

Sólo aceptó ponerle fin a su increíble protesta y bajar del árbol después de ganar su batalla para protegerlo, así como el área que lo rodeaba.

Varios activistas han ocupado árboles, pero se cree que la protesta de Julia es la que más ha durado.

“Creo que a quien quiera talar un árbol de estos debería ordenársele vivir en él durante dos años”, dijo al programa Witness del Servicio Mundial de la BBC sobre su hazaña.

“Bellos y sagrados”

Una mujer abraza el tronco de un enorme secuoya en el Parque Nacional Secuoya, California

Getty Images
Las secuoyas son árboles monumentales.

Las secuoyas son árboles monumentales, oriundos de California, Estados Unidos..

Pueden crecer hasta alcanzar los 75 metros de altura, tener troncos de nueve metros de diámetro y vivir miles de años.

“Cuando llegué a California por primera vez y entré en el primer bosque ancestral, quedé muy conmovida e impactada por lo bellos y sagrados que son y se sienten”, comentó Julia a la BBC.

Desafortunadamente, desde la colonización del territorio californiano por culturas occidentales, la continua tala de este recurso natural diezmó los bosques.

“Al inicio de mi activismo, tomé conciencia de que el 97% de los bosques de estas secuoyas milenarias ya se había destruido“, explicó.

Aserradores a finales del siglo XIX trabajando en una de las madederas en California

Getty Images
A lo largo de los siglos, la industria maderera en California ha arrasado con los bosques de secuoyas.

En California se inició una forma de protesta a finales de los 70 conocida como la ocupación de árboles (tree sitting, en inglés), viviendo en ellos para protegerlos de la tala.

Julia Hill, a quien apodaron Butterfly (Mariposa) a los siete años, había estado viviendo con unos activistas del medioambiente en el condado de Humboldt, en el norte de California.

El grupo estaba enfrentado a una empresa maderera que talaba las secuoyas de la región.

Necesitaban a alguien que ocupara un árbol para atraer atención a la causa.

Julia se ofreció voluntaria, pensando en que sólo tendría que estar subida al árbol unas dos semanas, tal vez un mes.

La complicada vida en un árbol

Julia Butterfly Hill en su refugio arriba de un secuoya

Getty Images
El refugio de Julia consistía de una plataforma de dos metros por uno y medio, cubierto de una lona de plástico.

El 10 de diciembre de 1997, trepó a un árbol de 55 metros de altura al cual le dio el nombre de Luna. Ahí fue cuando se dio cuenta en qué se había metido.

“Estás atada a una soga de escalar, usas tus manos y pies para lentamente ir subiendo al árbol. A unos 25 metros de altura, cometí el error de mirar hacia abajo. Entré en pánico y me paralicé. Cuando abrí lo ojos otra vez, mantuve la vista fija en Luna a medida que subía”.

Sin embargo, el entorno también le tenía reservadas sorpresas agradables.

“El olor en el bosque es extraordinario. El aire es tan dulce que realmente lo puedes saborear”, describió.

El hogar de Julia en el árbol era una plataforma de dos metros por uno y medio. Más o menos del tamaño de una cama sencilla.

Después de pasar un año subido a ella, pudo armar una segunda plataforma. Se protegía bajo una lona de plástico, su cama se reducía a un saco de dormir y le subían la comida con un lazo.

Julia Butterfly Hill hablando por un teléfono celular dentro de su refugio en el árbol

Getty Images
Julia se comunicaba con los medios por medio de un teléfono celular cargado con energía solar.

Durante ese tiempo tuvo contacto humano, daba entrevistas a los medios a través de un teléfono que funcionaba con energía solar. Pero cuando llegó el momento de enfrentar el mal tiempo, estuvo completamente sola.

“Había mucha humedad y frío. Aun con la lona de plástico que me servía de techo y paredes, hasta la niebla penetraba y la lluvia encontraba pequeños agujeros por donde gotear desde las ramas a la plataforma”, relató

Tuvo que soportar tormentas con vientos de hasta 150 kilómetros por hora, lluvia congelada, granizo y finalmente nieve que destruyeron su refugio, con lo que quedó completamente expuesta a la intemperie.

Las condiciones meteorológicas fueron tan intensas que sufrió congelación severa porque no podía secarse ni calentarse durante semanas.

“Soportar el peor invierno registrado en la historia a 18 pisos de altura, en una pequeña plataforma en el cielo, me desafió en todos los aspectos. Mi deseo de sentir calor y secarme, el miedo a morir. Fue llevada al borde de todos los posibles temores que tenía. Y fue a través de esa experiencia que evolucioné como un ser humano”, afirmó.

Oposición, dudas y nuevo aliento

La empresa maderera Pacific Lumber Company

Getty Images
La empresa maderera hizo todo lo posible para obligar a Julia a bajar del árbol.

Pero no todos estaban igualmente impresionados.

Debido a que realizaba un acto de desobediencia civil -pues estaba en territorio que alguien reclamaba que le pertenecía- se había ganado el disgusto de la empresa maderera.

Estaba determinada a sobrevivir, aunque había algunas personas con igual determinación para obligarla a bajar.

“Intentaron varias formas de forzarme a bajar: desde cortar mis suministros y alimentos, dejarme con hambre, hasta sonar bocinas a alto volumen durante toda la noche y el día, durante muchos días, para que no pudiera dormir”.

Hubo momentos de duda en que casi se da por vencida.

“Soy un ser humano. Hubo momentos en los que dije ‘no aguanto más’. Momentos en los que me enrosqué en la posición fetal a llorar, ‘no puedo más, ni un minuto más'”, confesó, pero algo siempre pasaba que el daba nuevo aliento.

“Ya fuera una respuesta de la naturaleza, o alguien llegando inesperadamente con algún tipo de obsequio, o un oso que pasaba por el bosque comiendo bayas -es increíble ver un animal así de grande-. Hubo pequeños incidentes como esos, en momentos en que ya no podía más algo ocurría que me decía puedes aguantar. Un respiro más, un momento más”.

Julia arriba de un secuoya con el panorama de un bosque atrás

Getty Images
A pesar de soportar momentos difíciles, la naturaleza le brindó espectáculos maravillosos.

Con el tiempo algunas cosas de la vida en un árbol se volvieron más fáciles, otras más difíciles.

“Después de las tormentas recolectaba ramas y las tejía con los trozos de lona destrozados y mi techo se convirtió en algo parecido a un cesto de ramas, plástico y cinta adhesiva”.

Constantemente tuvo que rehacer su refugio porque el mal tiempo se lo llevaba cada tanto. Aun así persistió.

“No bajé porque había dado mi palabra que no lo haría antes de hacer todo lo que pudiera”, aseguró.

Victoria

La impresionante protesta de dos años de Julia atrajo la atención a lo largo de todo Estados Unidos y más allá. Le dedicaron varias canciones.

El 18 de diciembre de 1999, la protesta de Julia finalmente terminó. Se había llegado a un acuerdo con la compañía maderera.

Julia y los otros activistas habían logrado recaudar US$50.000 y efectivamente pagaron a la maderera para rescatar el árbol y un área aledaña de unos 12.000 metros cuadrados.

Las cámaras captaron el momento dramático cuando la defensora del medio ambiente descendió en lágrimas.

“Fue una sensación extraordinaria cuando toqué tierra por primera vez. La gente pensó que había caído al suelo porque mis músculos no eran lo suficientemente fuertes. Pero, en realidad, caí al suelo porque las emociones, la energía y todas las sensaciones eran tan profundas que no me podía mantener en pie”.

Activismo continuo

Julia Butterfly Hill está convencida de las repercusiones de su acción en la protección de uno de los tesoros naturales de California y el mundo.

Julia es esposada por la policía durante una protesta en Ilinois en 2001

Getty Images
Después de bajar del árbol, Julia continuó con sus protestas ecologistas que resultaron en arrestos.

“Como nada sucede en un vacío, es científicamente imposible no tener algún impacto”, aseguró a la BBC.

Un año después de que Julia bajara de Luna,lasecuoya fue atacada por un vándalo, quien le hizo al tronco un corte de 80cm de profundidad con una sierra.

Tras una intervención delicada de especialistas que lograron estabilizar el árbol, este sigue en pie, así como los demás que lo rodean.

Y a Julia le queda la inigualable experiencia de haber vivido en él durante casi dos años.

“Hubo tantos momentos profundos y bellos”, recuerda.

“Uno de ellos fue cuando la niebla cubrió el valle completamente. Me desperté temprano en la mañana y vi que nada más estaba yo por encima de la niebla y a medida que salía el sol la niebla se convirtió en una laguna de color dorado, rosado, naranja, azul clarísimo. Una laguna arcoíris”.

No obstante, su activismo no terminó con esas impactantes imágenes.

Julia Butterfly Hill cofundó la Circle of Life Foundation (Fundación Círculo de la Vida), que aboga por la transformación de las interacciones humanas con la naturaleza.

De su experiencia ocupando árboles escribió el libro “El legado de Luna: la historia de un árbol, una mujer y la lucha para salvar los secuoyas”.

Julia Butterfly Hill ocupa un árbol en protesta contra el desalojo de agricultores de sus tierras en el área metropolitana de Los Ángeles

Getty Images
En 2006, Julia Butterfly Hill ocupó un árbol en protesta contra el desalojo de agricultores de sus tierras en el área metropolitana de Los Ángeles

En 2002, Hill fue deportada de Ecuador, donde había participado en una protesta contra los planes de la petrolera Occidental de construir un oleoducto que atravesaría territorios indígenas.

Su trabajo en defensa del medioambiente y de los pequeños agricultores continúa, dando charlas, participando en simposios y dictando talleres.


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