Ultimátum de INAI a la Fiscalía: habrá sanciones si no transparenta el caso Odebrecht
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Ultimátum de INAI a la Fiscalía: habrá sanciones si no transparenta el caso Odebrecht

El INAI le dio un plazo de cinco días a la Fiscalía General para transparentar el caso Odebrecht; caso de no realizarlo comenzaría con la aplicación de las sanciones que contempla el artículo 174 de la Ley Federal de Transparencia.
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18 de junio, 2019
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El Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI) advirtió a la Fiscalía General de la República (FGR) que si no transparenta la información sobre los funcionarios involucrados en posibles hechos de corrupción en el “caso Odebrecht”, en un plazo de cinco días hábiles, comenzará con la aplicación de multas y sanciones a los funcionarios responsables.

Lo anterior luego de que la Dirección General del Instituto concluyó que los juicios de amparo que la FGR argumenta como “impedimento”, para no otorgar la información, están rebasados por el nuevo criterio tomado por el pleno que considera que, por ley, el caso debe desclasificarse por tratarse de hechos de corrupción.

El diferendo entre ambos organismos tiene como origen una solicitud de información presentada por Animal Político en diciembre pasado, en la que se solicitaba a la Fiscalía General que entregara versiones públicas de las declaraciones de los funcionarios de Pemex implicados en este caso, así como de particulares.

La Fiscalía respondió negando la información, con los mismos argumentos con los cuales lo hacía la PGR en el sexenio pasado. Entre ellos se encontraba que el caso no podía tipificarse aún como un hecho de corrupción, como contemplaba una reforma aprobada en 2015, pues para que ello surtiera efecto era necesario el nombramiento de una fiscalía anticorrupción.

Lee: Constructora de sobornos: la historia de Odebrecht, el gigante brasileño con tentáculos en 26 países

Sin embargo, en febrero pasado el Senado llevó a cabo el nombramiento de la fiscal anticorrupción, en la persona de María de la Luz Mijangos.

En ese contexto el INAI resolvió en el marco de los recursos de revisión 1128/19 (derivado de la solicitud iniciada por este medio) y el recurso 1035/19, que existían datos públicos y oficiales suficientes para inferir que el caso Odebrecht es un asunto de presunta corrupción a gran escala, por lo que ya se podía hacer efectiva la cláusula de desclasificación que marca el artículo 112 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

No puedo, dice FGR; puedes y debes: INAI

En respuesta a dicha determinación la FGR volvió a negar la entrega de la información. Pero esta vez con argumento único y central de que existen dos demandas de amparo promovidas en meses anteriores, bajo los expedientes 1386/2018 y 148/2019, en los juzgados tercero y noveno de Distrito en Materia Administrativa de Ciudad de México.

Los detalles de la respuesta que la FGR envió a Animal Político pueden consultarse en esta nota, pero básicamente lo que la Fiscalía que encabeza Alejandro Gertz Manero argumenta es que, si bien las demandas promovidas no se han resuelto de fondo, cuentan con suspensiones definitivas en ambos casos.

Y derivado de lo anterior, la FGR alude una “imposibilidad jurídica” para entregar cualquier dato sobre la investigación.

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En respuesta a esta nueva determinación, la Dirección de Cumplimientos INAI emitió un oficio firmado por Fernando García Limón, Director General de Cumplimientos y Responsabilidades del instituto, dirigido a la Fiscalía General y con copia a Animal Político, en calidad de solicitante de la información.

En dicho oficio el INAI califica como “incumplida” la instrucción dirigida a la FGR, para que desclasificara los datos del caso Odebrecht al tratarse de un caso de corrupción, pues concluye que la suspensiones definitivas referidas por la Fiscalía no obstaculizan la entrega de la información.

Para sustentar lo anterior se hace referencia al análisis que ya había realizado con anterioridad la Dirección de Asuntos Jurídicos del INAI, en la que se concluyó que las suspensiones señaladas solo afectan a las solicitudes de información y recursos de inconformidad emitidos a partir de la misma, pero no a nuevos casos como lo es el 1128/19.

“La suspensión dictada en el juicio de amparo 1386/2018, NO impide a este Instituto resolver el recurso de revisión 1128/2019… el alcance que tiene la suspensión es del todo limitado a la resolución que se impugna sin que ello limite a nuevas resoluciones aun cuando la materia de la solicitud y del recurso de revisión sean las mismas”, indica el oficio.

Lee también: Funcionario de Pemex vinculado al caso Odebrecht es el encargado del proyecto de refinería de Dos Bocas

Además el oficio reitera que no procede clasificación alguna de los datos, pues como ya se resolvió en el nuevo criterio del INAI, en el caso aplica la desclasificación por tratarse de hechos de corrupción, y no solo por un tema de interés general como se determinaba el año pasado.

“Tomando en cuenta lo anterior se estima que el sujeto obligado (la FGR) no acató la resolución que nos ocupa, toda vez que no entregó los nombres de los funcionarios y exfuncionarios públicos que han sido llamados a declarar sobre el caso Odebrecht, así como el nombre de las personas que enfrentan acusaciones sobre este caso, los cuales obran en las constancias que integran la carpeta de investigación número FED/SEIDF/CGI-CDMX/0000117/2017”, señala García Limón.

Transparencia o sanciones

Tras considerar que no se dio cumplimiento a la resolución emitida, la Dirección de Cumplimiento del INAI le instruyó al Director General de Asuntos Especiales de la Subprocuraduría Especializada en la Investigación de Delitos Federales de la FGR, Carlos Hernández Azuara, para que cumpla con proporcionar la información en un plazo de cinco días hábiles a partir de la notificación. Dicho plazo vencería el próximo jueves 20 de junio.

En caso de incumplimiento el INAI le advirtió a la Fiscalía que comenzaría con la aplicación de las medidas de apremio (sanciones), que contempla el artículo 174 de la Ley Federal de Transparencia, y que van desde amonestaciones públicas hasta multas que podrían llegar a los 126 mil pesos.

Lo anterior acompañado además de la solicitud de apertura de procesos administrativos e incluso penales, en contra de los servidores públicos involucrados en el caso.

Más sobre el tema: Fiscalía no puede clasificar caso Odebrecht porque implica a funcionarios corruptos: INAI

Esta es la primera vez que el INAI le advierte de sanciones a la actual FGR por el caso Odebrecht, sin embargo, ello ya había ocurrido el año pasado cuando la entonces PGR también se negó a dar cumplimiento.

Y la postura que tomó la entonces PGR fue interponer la primera demanda de amparo así como juicios de procedencia para frenar tanto el cumplimiento de la resolución, así como las multas aplicadas a la agente del Ministerio Público responsable de la averiguación previa.

Cabe señalar que ninguno de los juicios de amparo promovidos por la PGR-FGR en contra de las determinaciones del INAI por el caso Odebrecht se ha resuelto de fondo, y las audiencias se han diferido en múltiples ocasiones.

Además de la FGR, el exdirector de Pemex Emilio Lozoya (uno de los involucrados en el caso Odebrecht y que actualmente cuenta con una orden de aprehensión en su contra) también promovió una demanda de amparo en contra de que el caso se transparente.

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Cómo es el kawésqar, el idioma que solo hablan 8 personas en el mundo

¿Qué particularidades tiene el idioma nativo de los kawésqar? ¿Cuál es su origen y sus características más importantes? Aquí te lo contamos.
27 de abril, 2022
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Entre laberínticos archipiélagos australes —donde los vientos, las lluvias y el frío no dan tregua—, vivían los kawésqar.

El grupo nómada pasaba gran parte del día en sus canoas (o hallef) recorriendo los canales entre el golfo de Penas y el estrecho de Magallanes, rodeados de densos bosques y en busca de lobos marinos, nutrias, aves y moluscos para alimentarse.

Los hombres eran los responsables de la caza terrestre (que incluía el icónico huemul) y marítima, mientras las mujeres recolectaban mariscos mediante el buceo, para lo que cubrían su piel con grasa de lobo marino.

Al igual que el resto de los pueblos originarios que poblaron América hace miles de años, los kawésqar tenían su propia lengua, marcada profundamente por su geografía. Eso explica, por ejemplo, por qué tenían 32 maneras de decir “aquí”.

Pero con el paso del tiempo y la llegada de los colonos a esta zona austral de Chile, denominada Patagonia Occidental, el grupo étnico sufrió una transformación brutal: no sólo abandonó su vida nómada —estableciéndose en Puerto Edén, una pequeña villa situada al sur del golfo de Penas—, sino que también relegó a segundo plano su idioma.

Kawésqar

Internet Archive Book Images
Según el Museo Chileno de Arte Precolombino, los kawéskar (también llamados “alacalufes” por algunos investigadores) fueron vistos por primera vez en 1526 por la expedición del marino español Francisco José García Jofré de Loaysa.

Y es que aprender español se volvió una necesidad para ellos y, así, poco a poco se llegó a un punto crítico: hoy, solo ocho personas hablan su lengua originaria.

Cuatro de ellas son ancianos. Tres nacieron en la década de 1960 —la última generación que adquirió la lengua desde la infancia—, y solo uno, que no es miembro del grupo étnico, lo habla: Oscar Aguilera.

El etnolingüista chileno de 72 años lleva casi 50 intentando salvar este idioma, registrando el vocabulario, grabando durante horas archivos sonoros y documentando el léxico.

Ahora hay otra persona que no es de la comunidad interesada en aprender su gramática: la pareja del próximo presidente Gabriel Boric y futura primera dama, Irina Karamanos.

La dirigenta feminista se ha comunicado con Aguilera con el fin de investigar más del tema. Para ella, los chilenos tienen una relación “deficiente” con sus comunidades y pueblos indígenas, y aprender de su léxico es una forma de acercarse a ellos.

Pero ¿qué particularidades tiene este idioma nativo? ¿Cuál es su origen y sus características más importantes?

Aquí te lo explicamos.

¿Cuál es el origen del kawésqar?

Los lingüistas e investigadores siempre intentan responder la misma pregunta: ¿de dónde vienen las lenguas de los pueblos, cuál es su verdadero origen?

Kawéskar

Oscar Aguilera
Mujer kawéskar en Puerto Edén.

En el caso del kawésqar —así como de muchas otros hablas indígenas—la respuesta aún no está clara.

Esto se explica en parte porque se le considera una lengua “aislada” o “no clasificada”.

Es decir, no forma parte de una familia lingüística ni tiene vínculos con ninguna otra lengua viva (como sí lo tiene, por ejemplo, el español, que procede del latín y es parte de las lenguas romances).

Al ser “aislada” es más difícil descubrir de dónde vienen sus palabras, su estructura o su gramática.

Aunque se cree que los kawéskar habitan la Patagonia Occidental hace unos 10 mil años, el primer testimonio que se conoce de su lengua aparece recién entre los años 1688 y 1689, elaborado por el aventurero francés Jean de la Guilbaudière.

Según el Museo Chileno de Arte Precolombino, hacia el siglo XIX su población alcanzaba las 4 mil personas, y la mayoría hablaba el idioma ancestral.

A fines del siglo XIX, sin embargo, su población descendió abruptamente a 500 personas y luego a 150 en la década de 1920.

Actualmente, hay cerca de 250 kawéskar en la región de Magallanes, pero son monolingües —hablan solo español— y no dominan la lengua de sus antepasados.

¿Qué características tiene?

Por sus características morfológicas, el kawéskar es una lengua aglutinante (al igual que el turco y otras) y polisinética; es decir, tiene “palabras, oraciones o frases” que no se pueden traducir con una sola palabra al español.

“No hay una equivalencia de uno a uno, como por ejemplo, el table inglés y el ‘mesa’ español. En kawésqar tenemos palabras como jerkiár-atǽl, un verbo que significa ‘el movimiento que hace el mar de flujo y reflujo'”, le explica Oscar Aguilera a BBC Mundo.

Puerto Edén.

Oscar Aguilera
En Puerto Edén viven unos 200 kawéskar actualmente.

A pesar del amplio contacto de los kawésqar con los colonos, se resisten a aceptar préstamos del español. Así, han creado sus propias palabras para llamar, por ejemplo, a los aparatos han ido adquiriendo (como el televisor o el teléfono).

Las pocas palabras que se han adoptado del español han sufrido una “nativización”; es decir, una transformación a la fonética kawéskar.

Es el ejemplo de “barco”, que se dice jemmáse pero también wárko. La “b” en castellano se reemplaza por la “w”, pues no existe el sonido “b” en kawésqar.

Además, hay un lado cultural que, según Aguilera, “difiere notablemente de la manera en como nosotros nos expresamos”.

Si el kawésqar no tiene certeza de lo que dice, no lo dice. Siempre usa el condicional. Culturalmente ellos rechazan la falta de veracidad, es sancionada por el grupo. La persona que miente se la señala con el dedo”, explica.

Así, por ejemplo, los kawésqar nunca dirían que tal persona los llamó desde Londres. Como no tienen seguridad de que esa persona estaba en Londres (porque no lo ven), dirían “me habría llamado” desde Londres.

¿Por qué está en peligro de extinción?

Al ser hablado solo por ocho personas, está entre las lenguas que la Unesco considera en vías de extinción.

“El problema es que, en términos generales, no es una lengua práctica. Es mejor aprender español o estudiar inglés”, dice Aguilera.

Según el experto, entre las razones que explican por qué el español penetró tan fuerte entre los kawésqar está la comercialización de sus productos con los nuevos habitantes de la zona.

Oscar Aguilera

Oscar Aguilera
El etnolingüista Oscar Aguilera se mudó a Punta Arenas en 2015. Hoy es profesor de la Universidad de Magallanes.

Además, de acuerdo al especialista, se sentían discriminados por los pueblos aledaños, como los chilotes (habitantes de la isla de Chiloé).

“Los chilotes los miraban en menos e incluso se reían de cómo hablaban su idioma. Entonces ellos decidieron no hablar más su idioma en público, sino que solamente en la casa”, explica el lingüista.

El Estado de Chile tampoco ha priorizado su rescate o sobrevivencia. Hasta el día de hoy no hay suficientes incentivos para revitalizar el idioma. La única escuela que hay en Puerto Edén, por ejemplo, enseña en español.

“Hay algunas personas que están haciendo esfuerzos por aprender la lengua, pero la falta de continuidad y persistencia, además de tratarse de una lengua gramaticalmente tan diferente del español, lo hace difícil para ellos”, cuenta Aguilera.


La fascinante historia de Oscar Aguilera

En el invierno de 1975, Oscar Aguilera emprendió una aventura que cambiaría su vida para siempre.

Siendo un joven inexperto, recién egresado de Filología Clásica, Germanística y Lingüística de la Universidad de Chile, decidió viajar a Puerto Edén, el lugar donde viven actualmente los kawésqar.

“Quedé muy impresionado porque me habían pintado un cuadro completamente distinto. Me imaginaba que me iba a encontrar con personas vestidas con pieles, casi con harapos, y viviendo en chozas icónicas. Pero no, ellos vivían en casas común y corrientes, y se vestían igual que yo”, dice.

En ese viaje —que se extendió por todo el invierno— conoció a la familia Tonko, quienes lo ayudaron a comenzar con el registro de la lengua, compartiendo con él largas jornadas de grabación.

Al año siguiente, publicó un primer léxico que perdura hasta el día de hoy.

Oscar Aguilera (operando la grabadora) junto al equipo de investigación y un miembro kawésqar (el de más a la derecha) en Puerto Edén, 1975.

Oscar Aguilera
Oscar Aguilera (operando la grabadora) junto al equipo de investigación y un miembro kawésqar (el de más a la derecha) en Puerto Edén, 1975.

La fascinación de Aguilera con los kawésqar fue tal que siempre encontró razones para volver.

Y así es como decidió embarcarse en una segunda expedición, de la cual volvió con dos miembros de la comunidad a su casa en Santiago, donde vivía con sus padres y su abuela.

Estuvieron viviendo con nosotros durante cuatro meses. Mi familia los recibió bien, los aceptaron”, afirma.

Aguilera era en ese entonces profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile.

Cada tarde, cuando se acababan las clases, se quedaba con los dos kawésqar grabando parte de su léxico y registrando información etnográfica.

Luego, regresaron todos juntos a Puerto Edén.

“A mí me gustaba ir porque la lengua de una comunidad tiene un componente cultural muy importante. Así que me dediqué no solo a salvar el idioma sino también al rescate cultural que implica mucho más, toda la forma de vida y el testimonio propio de ellos”, explica.

La mayoría de los kawéskar que conoció en esos viajes hablaban español pero con distintos grados de competencia. Los más ancianos, por ejemplo, solían tener más interferencia de su lengua materna, cometiendo errores como la no diferenciación entre el singular y el plural.

Oscar Aguilera grabando el idioma kawéskar con uno de sus hablantes en 2009.

Oscar Aguilera
Oscar Aguilera grabando el idioma kawéskar con uno de sus hablantes en 2009.

El académico reconoce que se enamoró de su gente.

“Hice todo lo contrario a lo que los libros de texto le recomendaban a un investigador: ‘Usted saque información, describa la lengua y váyase’. Yo me involucré con la comunidad”, dice.

“Adopción mutua”

En los años 80, la relación entre Oscar Aguilera y los kawésqar se profundizó aún más cuando decidió adoptar a dos niños de la comunidad para que recibieran una buena educación en Santiago.

Los niños pertenecían a la familia de los Tonko. En total, eran ocho hermanos. Uno de ellos, José, amaba la lectura.

“Con el permiso de sus padres, le compré un pasaje a Puerto Montt y lo fui a buscar para irnos a Santiago. Ingresó a la escuela, al Liceo Alessandri, donde yo también había estudiado”, cuenta.

José Tonko

Oscar Aguilera
José Tonko.

Cuatro años después, el hermano de José, Juan Carlos, también se fue a vivir a Santiago con Aguilera. Vivían todos juntos en una casa que el académico arrendaba en la comuna de providencia.

“Yo los adopté. Es que su familia había sido muy buena conmigo, me recibieron siempre como si fuera parte de ellos. Así que en realidad fue una adopción mutua”.

Cuando cumplieron 18 años, José y Juan Carlos ingresaron a la universidad. El primero, estudió Trabajo Social y Antropología, y el segundo, periodismo.

“Ellos son mi familia”

Actualmente, los hermanos —que bordean los 60 años— viven en la ciudad de Punta Arenas, al igual que Aguilera, quien dicta seis cursos en la Universidad de Magallanes.

“Hasta el día de hoy ellos son mi familia. Es como si fueran mis hijos, me cuidan y yo los cuido”.

Ambos han trabajado con él en la ardua tardea de rescatar el idioma.

José es coautor de distintas publicaciones —como “Gente de los canales” (2019)—, y ha colaborado en la creación de un diccionario kawésqar-español, que aún no logran terminar.

Además, entre 2007 y 2010, redactaron un texto y un archivo sonoro que se encuentra hoy en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad James Cook, en Australia.

Sin embargo, el lingüista cree que aún falta mucho por hacer.

José Tonko y Oscar Aguilera en Puerto Edén, año 2009.

Oscar Aguilera
José Tonko y Oscar Aguilera en Puerto Edén, año 2009.

“Detrás de las lenguas hay un gran conocimiento y por eso se deben preservar, porque albergan información única sobre el medioambiente donde vive la gente que lo habla”, dice.

De cara al futuro del idioma, su esperanza está depositada en la futura primera dama, Irina Karamanos.

Quizás su interés —dice— ayude a revitalizar realmente la lengua de quienes considera su verdadera familia.


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