close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Proceso de licitación para compra de medicamentos, con nuevo retraso

El acto de presentación y apertura de proposiciones ya no será este 18 de junio, sino hasta el 24 de este mes. 
Cuartoscuro Archivo
17 de junio, 2019
Comparte

La junta de aclaraciones del proceso de licitación que llevará a la compra consolidada de medicamentos, para el segundo semestre del año fiscal 2019, fue reanudada este lunes. De acuerdo con el acta publicada en el portal de Compranet, se recibieron 1,323 repreguntas.

El viernes 14, después de tres cancelaciones, por fin se llevó a cabo la primera parte de este acto, en el que las autoridades comunicaron a los licitantes que se habían respondido más de 6 mil cuestionamientos y comentarios sobre las bases de la licitación, que se hicieron públicas el 5 de junio. 

Más tarde, alrededor de las 10 de la noche de ese día, las autoridades publicaron las actas con 6,281 respuestas a las solicitudes de aclaración recibidas. En las más de mil páginas publicadas se podían leer respuestas que referían a volver a leer los anexos de la licitación, en lugar de dar una información concreta. 

Uno de los participantes en el proceso, quien pidió no publicar su nombre, dijo a Animal Político que ese tipo de respuestas solo iban a generar más dudas y molestias.

Así fue.

Los interesados tuvieron hasta las 8 de la mañana del sábado 15 de junio para plantear nuevas preguntas a la autoridad. Durante la reanudación de la junta de aclaración de este lunes 17, la Secretaría de Salud comunicó que se habían recibido 1,323 replanteamientos. 

La autoridad tiene hasta las 9 de la noche de este 17 de junio para contestar y publicar las respuestas a los mismos.

Por lo pronto, las fechas de la licitación se han vuelto a retrasar. El acto de presentación y apertura de proposiciones ya no será este 18 de junio, sino hasta el 24 de este mes. 

“La fecha de fallo se anunciará ese mismo día, “pero puede ocurrir dos o tres después de la apertura de proposiciones. Luego del fallo, las empresas que ganen la licitación aparentemente tendrán sólo cinco días para entregar los medicamentos”, explicó Rafael Gual, director de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma). 

Respecto a si las empresas están preparadas para cubrir la demanda de medicamentos de esta segunda compra del año fiscal 2019, Gual aseguró que, por la premura de los tiempos, solo estarán listas para entregar las compañías que tengan ya el producto fabricado, “de lo contrario será muy complicado, porque tener esa cantidad de piezas listas tarda dos o tres meses”. 

Las 311 empresas que presentaron por escrito su interés en participar en la licitación deberán evaluar, subrayó el directivo, si tienen el producto suficiente para entregar. 

Gual también reiteró la preocupación del sector ante la decisión del gobierno de asumir la distribución.

“Por la cantidad de producto (166 millones de piezas al mes) hasta la recepción es compleja, y no sabemos si los siete almacenes que ya se eligieron para recibirlos estén acondicionados, porque no los conocemos, no son los almacenes de los operadores logísticos que conocíamos”. 

El directivo enfatizó que la responsabilidad de la industria farmacéutica terminará en la entrega de los productos en esos almacenes. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Son las avellanas que utiliza Nutella producto del trabajo infantil?

Ferrero, el fabricante de Nutella, adquiere un tercio de las avellanas producidas por Turquía. Pero parte de las mismas son recolectadas por niños que cargan sacos pesados a sus espaldas y cobran menos del salario mínimo de ese país.
19 de septiembre, 2019
Comparte

Alrededor del 75% de la avellanas del mundo se recogen en Turquía y el principal comprador es Ferrero, el fabricante de la popular marca de chocolate para untar Nutella.

Pero detrás de este monopolio de producción y compra-venta se esconde otra realidad: la mayoría de estos frutos se recogen por inmigrantes, incluyendo niños, que trabajan durante largas horas al día y reciben una paga muy baja.

“Cuando hablamos de avellanas, para mí significa miseria y trabajo duro”, dice Mehmet Kelekci mientras carga a su espalda 35 kilogramos de avellanas recién recogidas.

Alrededor de él, en una zona montañosa de Turquía, una familia de inmigrantes kurdos que trabaja en la recogida se acerca a los árboles de avellanas.

El padre usa un bastón de madera para sacudir las ramas sobre su cabeza y su esposa e hijos se sitúan en cuclillas para recoger los racimos y frutos desde el suelo.

Mehmet Kelekci

BBC
Mehmet Kelekci carga un saco de 35 kilogramos a su espalda.

Es un trabajo agobiante, durante 10 horas al día, en pendientes tan inclinadas que se pierde el equilibrio con facilidad.

Dos recolectores, Mustafa y Mohammed, trabajan de forma ilegal. Tienen 12 y 10 años cada uno, cuando la edad mínima para trabajar en Turquía son 13 años para tiempo parcial y 15 para tiempo completo.

Esta es una escena típica del mes de agosto, el momento en que se trae la cosecha en la costa turca del Mar Negro, donde se originan tres cuartas partes del suministro mundial de avellanas.

Niños.

BBC
Algunos niños recogen cargas pesadas de avellanas.

La mayoría de recolectores son inmigrantes estacionales que vienen de las zonas pobres del sur y el este de Turquía. La mayor parte de ellos son kurdos.

El salario oficial ajustado por las autoridades locales para realizar este trabajo es de 95 liras (US$16) al día. Calculando este salario por número de horas trabajadas, es menos que la remuneración mínima en Turquía de 2.020 liras (US$353) al mes trabajando entre 40 y 45 horas por semana.

Pero esta familia recibe incluso menos.

Cómo máximo, 65 liras (US$11) al día, de los cuales seguramente se queden con solo 50 (US$8) después de pagar un 10% de comisión al contratista que les trae y aún después deben pagar la tarifa de desplazamiento y los gastos de manutención mientras están fuera de casa.

“Hacen que los niños trabajen como máquinas. Piensan: ¿cuántos niños, cuántos beneficios?“, explica Kazim Yaman, dueño de una de las huertas de la zona, en contra de la explotación infantil.

Pero la mayoría de granjeros lo aceptan, y a Yaman no le queda más opción que pagar a los niños por trabajar debido a que los propios padres insisten que así sea.

“Intento no hacerles trabajar, pero entonces dicen que se van. Los padres quieren que sus hijos trabajen y se les pague. Es una cadena que debe romperse“, afirma Yaman.

Kazim Yaman, hazelnut farmer

BBC
Kazim Yaman opina que “la cadena debe romperse”.

¿Pero cómo romper la cadena?

Los eslabones

Turquía posee alrededor de 400.00 huertas de avellanas cuyos dueños son familias. La mayoría, como la de Yaman, comprenden unas pocas hectáreas. Muchos granjeros, como él, desconocen el destino final de la cosecha.

Al final de la compleja cadena de suministros se encuentra la firma italiana Ferrero, quien fabrica otras marcas mundialmente conocidas como los bombones Ferrero Rocher, la pasta de cacao para untar Nutella y los chocolates Kinder.

Solo Ferrero adquiere un tercio de toda la cosecha turca. Y lo necesita: la producción anual de Nutella pesa tanto como el Empire State de Nueva York, cerca de 365.000 toneladas.

En su sitio web, Ferrero publicita que conocer de dónde vienen sus productos es “esencial para asegurar estándares de calidad tanto en la producción como en sus productos”.

La compañía se ha puesto como objetivo conocer al 100% la procedencia de sus avellanas para el año 2020. Sin embargo, de acuerdo a su último informe, el objetivo apenas llega al 39%.

Enginay Akcay es uno de los miles de comerciantes independientes de avellanas que en Turquía se conocen como manavs.

Los granjeros le traen lo producido en sacos, y él les paga de acuerdo a la calidad antes de venderlo a intermediarios o directamente a exportadores como Ferrero.

Enginay Akcay

BBC
Enginay Akcay valora la calidad y de acuerdo a la misma paga a los granjeros.

Pero Akcay asegura que Ferrero no le pregunta de qué granjeros viene la cosecha o en qué condiciones trabajan los recolectores.

“El trabajo infantil no tiene nada que ver con nosotros. El control y la supervisión pertenecen al Estado y las fuerzas de seguridad“, dice.

El siguiente eslabón de la cadena son intermediarios como Osman Cakmak. quien compra el producto a comerciantes para luego revenderlo a Ferrero, otros exportadores y fabricantes.

Cakmak también afirma que Ferrero no le pregunta por la procedencia y las condiciones de la recolección.

“Yo compro y vendo. En ese momento, es imposible monitorizar tantas toneladas de avellanas”, dice Cakmak, y añade: “si Ferrero no tiene sus propios proyectos en la granja, no se puede sabe de qué productor vienen“.

Avellanas.

BBC
Tres cuartas partes del suministro mundial de avellanas se producen en Turquía.

El Programa de Valores Agrícolas lanzado por Ferrero en Turquía en 2012 ofrece entrenamiento gratuito para que cultivadores de avellanas realicen su trabajo en la forma más eficiente posible y así aumenten sus ingresos. Luego, tienen libertad absoluta para vender sus frutos a quien quieran.

En una de las granjas modelo desarrolladas por Ferrero, el agrónomo Gokhan Arikoglu muestra cómo, con la correcta irrigación y control de plagas, un árbol de avellanas puede producir racimos de hasta 21 frutos.

En las granjas tradicionales, lo típico son racimos de unas cuatro avellanas.

Gokhan Arikoglu

BBC
Gokhan Arikoglu con un racimo de 10 avellanas, tras aplicar las técnicas modelo de Ferrero.

En colaboración con organizaciones sin ánimo de lucro y otras agencias, Ferrero también capacita a productores, trabajadores agrícolas, contratistas laborales, comerciantes, intermediarios y otros miembros de la comunidad, como los jefes de las aldeas, para que sean conscientes de cómo el sector puede ser más sostenible.

Esto incluye la capacitación sobre los derechos de los trabajadores, en particular sobre cómo evitar el trabajo infantil. La compañía se esfuerza por involucrar a las mujeres, incluidas las agricultoras, en sus programas de enseñanza.

Ferrero dice que el programa hasta ahora ha llegado a más de 42.000 agricultores, aproximadamente la décima parte de los cerca de 400.000 que hay en Turquía.

Entonces, ¿cómo se asegura Ferrero de que sus avellanas no son recogidas por niños?

Nutella contents list

Getty Images
Nutella is 13% hazelnuts – it also includes sugar, palm oil and cocoa

Bamsi Akin, gerente general de Ferrero en Turquía, afirmó en una entrevista que si “determinaban que uno de sus productos es obtenido con prácticas poco éticas, no lo tocarían”.

Sin embargo, sobre si estaba seguro que el sistema era completamente limpio, dijo que “nadie puede asegurarlo”.

También se le preguntó acerca de que su compañía no preguntaba a los negociantes por la procedencia de las avellanas.

No preguntamos, pero tenemos las herramientas para supervisar desde una perspectiva distinta. Antes de que la temporada comience, hemos hablado con los comerciantes y demostrado nuestros requerimientos de prácticas sociales”.

A la pregunta sobre si los estándares de procedencia de los que Ferrero presumen en su sitio web son sinceros, Akin respondió: “Ferrero siempre es honesto en el lado del consumidor”.

Mehmet Kelekci

BBC
“Esta cadena no se rompe con el esfuerzo de una o dos personas”.

En la vereda de su huerta del Mar Negro, el granjero Kazim Yamam observa como Mustafa, de 12 años, vacía otro pesado saco de avellanas.

“El otro día, vi cómo su padre ponía un saco pesado sobre los hombros del chico. Le pregunté: ¿qué haces?, y me respondió: deja que lo haga”, lamenta Yamam.

Choza

BBC
Una familia de kurdos pasará el próximo mes en una choza de madera sin electricidad.

Ferrero invitó a Yaman para que participase en su Proyecto de Valores Agrícolas, pero declinó la invitación. Como muchos otros granjeros, pertenece a otra generación-tiene 60 años-y desconfía del cambio.

“Esta cadena no se rompe con el esfuerzo de una o dos personas, pero quizás dentro de un tiempo sí que se pueda”.

Mientras tanto, otra familia de kurdos se desplaza a una minúscula choza de madera sin electricidad que será la casa de seis personas durante el próximo mes.

A la pregunta sobre si come chocolate con avellanas, la madre de la familia responde: “personalmente no me gusta”, sonríe, “el sufrimiento y la miseria que tengo con este producto... no quiero ni verlo”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=hBN2H-E3KAc

https://www.youtube.com/watch?v=UtuieuqZq7M&t=27s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.