IMSS ya no repartirá medicamentos, Hacienda anuncia que habrá concurso para la distribución
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Cuartoscuro Archivo

IMSS ya no repartirá medicamentos, Hacienda anuncia que habrá concurso para la distribución

En el concurso solo podrán participar empresas que cuenten con los permisos otorgados por Cofepris para el manejo de medicamentos.
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24 de junio, 2019
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La Secretaría de Hacienda lanzará un concurso para elegir a las empresas que se encargarán de la distribución de los medicamentos durante el segundo semestre del año. 

Raquel Buenrostro, oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, informó, en conferencia de prensa, que habrá “un proceso competitivo en el que participarán solo empresas que tengan todos los permisos otorgados por Cofepris para el manejo de medicamentos”.

La funcionaria detalló que la distribución de medicamentos va a ser un proceso separado de la compra. “Se hará un concurso, mediante el esquema de subasta”.

Antes, precisó Buenrostro, el sistema de abasto de medicamentos funcionaba con un intermediario: el distribuidor, que coordinaba toda la parte de los sistemas de control de medicamentos, la trazabilidad, la parte de la logística y la parte de los laboratorios. “Eso generaba un incremento en los precios. La política ahora es cero intermediarios”, aseguró.

Pensando en esto es que se separaron las líneas de negocio: fabricación y distribución. “Por lo tanto se hizo el proceso en dos partes. La primera es lo que está ya en trámite, en curso, que es la licitación de los medicamentos, y cuyo fallo será posiblemente el 28 de junio”.

En mayo pasado, Hacienda encargó al IMSS crear una nueva estrategia de distribución de medicinas y materiales de curación en todos sus hospitales. Esto luego de que  el gobierno federal cambió el modelo de compras de medicamentos, y acusara a las empresas distribuidoras de actos de corrupción para encarecer los precios de los insumos sanitarios.

Sin embargo, el instituto tendría que distribuir miles de medicamentos contra el cáncer, la diabetes, la hipertensión, el VIH-Sida, y otros padecimientos, sin contar con una partida presupuestaria específica para ello, y sin disponer de una infraestructura de transporte especializado, ni de logística, para llevar los fármacos a toda la República.

Pero este lunes, la Oficial Mayor señaló que este plan cambió.

En el caso de la distribución, “se va a hacer un proceso competitivo para asignarla, solo con empresas que tengan todos los permisos requeridos, de acuerdo con Cofepris, para un manejo adecuado de los medicamentos”.

El proceso, explicó la oficial mayor de Hacienda, “se va a dividir en cinco regiones, para que no haya oligopolios. Las fechas se están sincronizando para que quede junto con las entregas de los fármacos”.

Sobre el posible desabasto de insumos para la salud, Buenrostro aseguró que el 28 de noviembre se firmó un contrato para todo el abasto de medicamentos consolidado de la federación. “Hay un contrato que está consolidado en el IMSS para todo el abasto hasta el 31 de diciembre de 2019. Este ejercicio intermedio (la compra que está en curso) es de apoyo a las entidades federativas”.

Algunas entidades, “durante seis años no hicieron pagos de los medicamentos, le deben muchísimo dinero a los laboratorios y algunos ya no les quieren surtir. Este proceso intermedio se hizo justo para apoyarlas, para que sea el propio gobierno (federal) el que adquiera los medicamentos y se los entregue a los estados. Eso le da confianza a la industria porque se transfiere en especie, el dinero se queda en la Secretaría de Salud y es el Seguro Popular el que paga”.

No hay tormenta

Hugo López-Gatell, subsecretario de Planeación y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud, aseguró que (en el nuevo esquema de compra y distribución de medicamentos) no hay ninguna tormenta. “Todo lo contrario, hay un refrescante y muy productivo florecimiento de las capacidades del gobierno de defender el interés público”.

Antes, sobre todo en el sexenio pasado, las compañías distribuidores, explicó, “formaban parte de un mercado oligopólico, concentrado y controlado por sus propias prácticas. Eran un intermediario, que si bien agregaba un servicio, también agregaba un costo y un esquema de facto de encarecimiento de los productos”.

Las compañías distribuidoras, señaló, cuyo giro de negocio es el almacenamiento y transporte, inventario y entrega de productos, quedaban insertas a la mitad del camino entre el titular de registro (los laboratorios) y la entidad compradora.

“El problema de que este mercado se haya vuelto oligopólico llevó a que estas compañías distribuidoras establecieran una alianza estrecha, formalizada legalmente con los productores, al grado que el control del mercado de los insumos para la salud lo tenían ellos. Generalmente, se considera un sobre precio de 5 a 7% en los servicios de distribución, en este caso llegaba a ser de 30 o 35%”, aseguró López-Gatell.

Para rematar, el funcionario subrayó que al ser un oligopolio ejecutaban prácticas inconsistentes con las disposiciones constitucionales, en particular con las del artículo 28 y 134, que prohíben las prácticas monopólicas. “Manipulaban el mercado y hacían arreglos internos para tener predominancia en los concursos y los procesos de adquisición”.

“Hacían abastos insuficientes para que se acabaran las existencias a mitad del año y forzar a una compra de emergencia. También fragmentaban la negociación, acudían de forma directa a los 32 sistemas estatales de salud, a las instituciones de la seguridad social, y dentro de ellas, incluso, a las delegaciones de las instituciones de la seguridad social, y quienes tenían el control eran ellos (los distribuidores)”.

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Día de Muertos: Pomuch, el pueblo de México donde sacan los cadáveres para limpiar sus huesos

La tradición de un pequeño pueblo en Campeche de limpiar los restos de sus familiares antes de cada 1 de noviembre atrae la atención desde hace décadas incluso de turistas.
1 de noviembre, 2021
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Atención: este artículo contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Al entrar por primera vez en el cementerio de Pomuch es probable sentirse incómodo e incluso asustado al creerse observado por la atenta mirada de decenas de cráneos.

Aunque, durante esos primeros minutos de la visita, la persona que pasea por los estrechos y laberínticos callejones de este camposanto puede estar más preocupada incluso por no tocar y mucho menos tirar al suelo involuntariamente alguna de las cajas que contienen -y muestran- los huesos de los cadáveres.

Porque sí, en este poblado del estado de Campeche, en el sureste mexicano, los restos óseos de los fallecidos descansan todo el año en cajas entreabiertas que reposan en sus nichos del cementerio.

Sin embargo, es en esta época del año, justo antes del Día de Muertos, cuando sus vecinos protagonizan otra curiosa tradición que atrae a cientos de turistas: la limpieza de los huesos de sus familiares.

Este ritual, que en maya se conoce como Choo Ba’ak, se celebra en el pueblo desde hace al menos 150 años, según Hernesto Pool, promotor local de esta tradición.

“Nos basamos en la cosmología maya, que aseguraban que los muertos tenían más allá de una vida. Con esta tradición de tenerle culto a los muertos, entendemos que existe vida después de la muerte, que existe el paso del inframundo y luego regresa de nuevo”, le explica a BBC Mundo.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El proceso de limpieza

Pomuch pertenece al municipio de Hecelchakán, un caluroso y tranquilo lugar en la península de Yucatán.

Map

El ambiente relajado que se percibe en su cementerio ayuda a que, pasados unos minutos, vaya desapareciendo ese impacto inicial durante una primera visita al lugar.

Desde mediados de octubre, parientes de los fallecidos acuden para hacer la limpieza de huesos de sus difuntos y tenerlos listos para el 31 de octubre y 1 de noviembre, días en los que se cree que regresan los niños y los adultos respectivamente.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Las familias conversan tranquilamente entre sí mientras lo realizan. La mayoría trae flores y velas para adornar el nicho y también bellos paños bordados o pintados con flores y el nombre del difunto, sobre el que reposarán los huesos limpios y que permitirá retirar el usado el año anterior.

“Con la limpieza es como si se les bañara y con el nuevo paño es como cambiarles la ropa, porque están a punto de venir de visita y tienen que estar preparados. Las veladoras se ponen para que vean el camino y puedan regresar con nosotros”, cuenta Ricardo Yam, quien trabaja pintando los nichos y que se encarga cada año de limpiar los huesos de uno de sus gemelos, fallecido al nacer hace 28 años y por el que se sigue emocionando cuando lo recuerda.

Ricardo Yam

Marcos González
Ricardo Yam trabaja como pintor en el cementerio de Pomuch.

A algunos vecinos, sin embargo, les resulta duro ocuparse personalmente de limpiar los huesos de sus familiares, por lo que piden ayuda a personas como Venancio Tuz, sepulturero del cementerio.

Con asombrosa rapidez y tranquilidad, don Venancio limpia de manera mecánica el conjunto de huesos de quien se lo pide en menos de 15 minutos.

Uno a uno, va retirando el polvo de cada hueso con ayuda de una brocha y los vuelve a depositar en su caja sobre el paño nuevo.

Limpieza de huesos

Marcos González

“El orden para limpiarlos es como si ellos estuvieran parados (de pie), de abajo para arriba. Por eso a los lados de la caja van las costillas, luego los huesos de pierna y brazos, y lo último es el cráneo que va arriba en el centro. El cabello, como ve, nunca se pierde”, relata a BBC Mundo, sin dejar ni un minuto su trabajo.

El sepulturero cuenta que al menos deben pasar tres años desde la muerte de la persona para poder realizar la primera limpieza de huesos, una vez que el cuerpo se ha descompuesto.

Don Venancio

Marcos González
Don Venancio lleva 20 años limpiando huesos de cadáveres del cementerio.

Entiende que su trabajo no sea apto para todos. Cuenta que realizarlo “costaba al principio”, pero que ya está más acostumbrado tras 20 años dedicándose a ello. Durante estas semanas puede llegar a limpiar hasta 15 cuerpos al día. A cambio, pide 30 pesos (US$1,5).

Frente a él, dos jóvenes extranjeras observan el ritual en silencio mientras graban con su teléfono. Hay más localidades en la zona con tradiciones similares, pero es Pomuch la que atrae más atencion de turistas, especialmente desde que su práctica fue nombrada Patrimonio Cultural Intangible del estado de Campeche en 2017.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El futuro de la tradición

Uno de los cuerpos limpiados por don Venancio es el del hermano de Carmen Naal. Ella dice que normalmente se suele encargar su marido, pero que este año decidió pedir ayuda al sepulturero ante el poco tiempo que quedaba para el 1 de noviembre.

“Además, esta vez están más sucios de lo habitual porque el año pasado no pudimos hacerlo por la pandemia y porque falleció mi mamá. Así que este año no podíamos faltar”, comparte con una sonrisa.

Carmen Naal

Marcos González
Carmen Naal acudió al cementerio para preparar a todos sus familiares tras no poder hacerlo en 2020 por la pandemia.

Esta vecina de Pomuch habla con pasión de esta tradición de la que siente gran orgullo. Para ella, la limpieza de huesos es un momento “muy íntimo y cercano, sientes como que estás abrazando con amor de nuevo a tu familia”.

La visita a este cementerio está marcada también por los alegres y llamativos colores que decoran los nichos, muchos de los cuales son pintados de nuevo antes del Día de Muertos.

“Se pintan y limpian como si fuera una casa en miniatura. Es como si los muertos se cambiaron de casa y hay que visitarles”, compara Naal.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González
Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Ella se muestra esperanzada de que la tradición no desaparezca con las nuevas generaciones y asegura que a sus hijos les ha inculcado que quiere que sigan la tradición con ella una vez que muera, pero lo cierto es que apenas se ven jóvenes en el cementerio.

Una de ellas es María José, una adolescente que acompaña a su mamá y que asegura que continuará la tradición cuando ella no esté.

Ligia y M. José

Marcos González
Ligia se esfuerza en que su hija María José continúe con la tradición de la limpieza de huesos.

Su madre, Ligia Pool, asiste a una de las limpiezas que probablemente sea más impactante: la de un bebé.

De su hija, fallecida recién nacida hace tres décadas, se conservan pocos restos pero se adivina su edad por el tamaño de los mismos y unas pequeñas botitas de tela que luce en la limpieza.

“Platicamos con ellos, es como si los tuviéramos con nosotros. Murió su cuerpo, pero la persona sigue con nosotros y estos días son para festejarlos a ellos. Por eso los padres inculcamos esta tradición a los hijos, yo le digo a la niña: ‘esta es tu hermana, aquí está con 30 años, como si fuera ayer…'”, dice conteniendo el llanto.

Cuando se le pregunta a Hernesto Pool si comprende que muchas personas no entiendan su tradición, responde sin dudar. “Esto no es algo macabro, no es algo de miedo. En Pomuch no se adora a la muerte, se le respeta y se da el valor que merece, que es el paso de la vida”.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

Sea como fuere, quienes ocupan este cementerio continuarán tras el Día de Muertos asomando parte de sus cráneos desde sus cajas como símbolo de que “están en vigilancia, pendientes de nosotros con su mirada al frente y viendo hacia nuestro mundo”, según el promotor local.

Es en esa posición que esperarán por 12 meses a ser meticulosamente limpiados por sus seres queridos. “Y es que yo creo que los muertos de Pomuch no mueren hasta que nosotros los olvidamos. Por eso la importancia de esta tradición”, concluye Pool.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

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