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El #MeToo dio voz a las mujeres, los hombres deben escuchar: directora de ONU Mujeres

Si solamente trabajamos con las mujeres y no trabajamos con los perpetradores, no lograremos que ellos acepten la responsabilidad, asegura Phumzile Mlambo-Ngcuka.
Cuartoscuro
2 de junio, 2019
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La directora de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, tiene claro que para acabar con la violencia contra las mujeres, hay que trabajar con los hombres. En entrevista con Animal Político subraya la necesidad de cambiar estereotipos y que ellos se hagan cargo de que son quienes violentan.

Única mujer que ha llegado a ser vicepresidenta de su país, Sudáfrica, dirige ONU Mujeres desde 2013, donde creó la campaña He for She para comprometer a los hombres con la búsqueda de igualdad. Esta semana visitó México para presentar una iniciativa de alcance mundial de combate a la violencia contra las mujeres: Spotlight, es decir, poner todos los reflectores sobre este problema.

Este esfuerzo, que tiene como objetivo final acabar con los feminicidios, partiendo de prevenir cualquier violencia, llega a México dos meses después de la oleada de denuncias contra el acoso sexual que inundaron las redes sociales bajo la etiqueta #MeToo.

Al respecto, Mlambo-Ngcuka manifiesta su apoyo definitivo a este movimiento, que sirvió para darle voz a las mujeres, aunque señala que hace falta de que del el otro lado, esas voces hagan eco y no continúen las agresiones.

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“Nos gustaría que haya cada vez más y más mujeres encontrando su voz y denunciando, pero también estamos conscientes de que hay cierto tipo de ataque para las mujeres cuando salen y denuncian. Y por eso queremos trabajar con los hombres, porque este ataque nos muestra que hay impunidad, los hombres siguen victimizando a las mujeres por encontrar sus propias voces. Si los hombres dejan de perpetrar los delitos, tendremos un contexto distinto. Si solamente trabajamos con las mujeres y no trabajamos con los perpetradores, no lograremos que ellos acepten la responsabilidad, y si esto sucede, la situación durará por más tiempo”, señala.

Spotlight tiene como uno de sus pilares lograr un cambio cultural y de normas sociales que frene la violencia. Para eso, explica, es que la ONU buscará alianzas con los medios de comunicación, para difundir los mensajes correctos y hacer que lleguen a la gente adecuada, y fortalecerá a organizaciones sociales que ya tienen trabajo previo en la materia, tanto de mujeres, como algunas que hacen labor con hombres para cambiar sus estereotipos.

“Queremos capacitar a las mujeres para que puedan encontrar su voz bajo amenaza o en alguna situación violenta, pero obviamente las mujeres hablarán solo si saben que sus voces serán escuchadas. Entonces tenemos que trabajar con ambos lados: aquellos que deben levantar la voz y aquellos que deben escuchar”, afirma.

El feminicidio, subraya, es la forma más extrema de la violencia machista, pero regularmente hay una serie de indicios y de conductas antes. Por ello, aunque la iniciativa se enfoca en cinco municipios elegidos por sus altos índices de asesinatos de mujeres –Chihuahua y Ciudad Juárez, en Chihuahua, Ecatepec y Naucalpan, en Estado de México, y Chilpancingo, Guerrero–, la intención es intervenir en etapas previas y que las mujeres sientan que tienen voz, que pueden hablar, en su familia, en su comunidad, y luego con una autoridad.

“Para que cuando pase algo, lo reporten, le digan algo a alguien, y tenemos que darles a ese alguien: ya sea un trabajador social, una buena policía, etcétera. Queremos ver, por ejemplo, a más mujeres en la fuerza policiaca, para que las mujeres se sientan más seguras, para que sepan que puedan hablar con alguien que crean que va a entender su situación. Porque al tener una mayoría de hombres en la fuerza policial también es parte de la razón por la que las mujeres a veces sienten dificultad en denunciar”, ejemplifica.

Lee: Crece tasa de feminicidios y violaciones en CDMX; Tlalpan e Iztapalapa, las alcaldías con más casos

De la capacitación a autoridades en los refugios

Que la intervención de Spotlight sea a nivel municipal está pensado para reforzar a profundidad todas las instituciones, organizaciones civiles y acciones que haya en un territorio específico para atender la violencia, aun si algunas son de nivel más alto. De hecho, los representantes de ONU y la Unión Europea, aliada del proyecto, enfatizan que México no es un país donde se vaya a iniciar de cero, justo porque es de los pocos que tiene legislación contra el feminicidio y otras instancias especializadas, y la idea es ampliar la intervención en un futuro.

“México ya tiene las leyes. La crisis principal no es la ausencia de leyes sino la ausencia de implementación. Parte de lo que estamos tratando de entender es por qué la implementación no está sucediendo, cómo podemos mejorarla. Lo simple nos va a ayudar a aprender lecciones que podrán ser replicadas en un esquema mayor”, señala Mlambo-Ngcuka.

La iniciativa cuenta en una primera fase con siete millones de dólares, aportados por la Unión Europea, que luego se duplicarán. Primero se hará un diagnóstico de cómo están las cosas en los municipios a atender, para fijar metas específicas.

La intención es fortalecer a cada institución responsable de prevenir los feminicidios, de acabar con ellos y de proteger a los mujeres o brindarles servicios de salud y sociales. La directora de ONU Mujeres explica que mucho de lo que falta es una capacitación adecuada, que es la que darán, concretamente a policías, a fiscales, a tribunales que juzguen este delito.

En entrevista complementaria, el Director General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea en México, Stefano Manservisi, hizo énfasis en la necesidad de fortalecer también a la sociedad civil. Destacó que al igual que en cuanto al camino institucional, en el social México ya tiene pasos avanzados, con una sociedad civil vibrante.

Al preguntarle sobre si se apoyaría a refugios para mujeres víctimas de violencia, que a principios de año se vieron en riesgo por la suspensión temporal de la convocatoria para dotarlos de recursos públicos, Manservisi dijo que la existencia de ese tipo de lugares es justamente uno de los modelos que en otros países han visto que funciona, para darle a las mujeres un lugar dónde ir.

“Por ejemplo, la experiencia de lo que estamos haciendo en Argentina es precisamente de ayudar con financiación a asociaciones de mujeres, para tener centros de referencia para las mujeres, en particular en el campo, a donde pueden ir y explicar su caso, hay gente que entiende, que está formada para escuchar y para saber orientar: vaya a hablar con defensor público, con juez, puede trabajar con la comunidad. No hemos empezado, pero hay experiencias como esta. Todo depende de lo que la sociedad civil aquí considere como la prioridad”, señala.

“Por eso el Spotlight como definición me parece muy correcto: vamos a poner más luz, a ayudar a las fuerzas vivas de la sociedad y de la política de tomar su responsabilidad”.

Además de México, en América Latina la iniciativa ya está trabajando en Argentina, Guatemala, Honduras y El Salvador. En otros lugares del mundo, tiene objetivos finales distintos: por ejemplo, en África, acabar con la mutilación genital femenina y en Asia, con la violencia doméstica. Pero la razón por la que la UE financia estos proyectos es porque considera que no se puede promover el desarrollo sostenible en el mundo si una parte de la sociedad, las mujeres, son discriminadas y hechas a un lado, asegura el funcionario europeo.

No sólo participa ONU Mujeres, sino también otras cinco agencias internacionales: el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU DH), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

 

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Los trabajos en los que les va mejor a los mentirosos

Según una investigación, las personas creen que quienes mienten pueden ser mejores para los empleos relacionados con las ventas.
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27 de junio, 2019
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Tengo algo que confesar: miento. Mucho. Miento para detener o iniciar conversaciones, para evitar los sentimientos de los demás o los míos, y para simplificar la vida social o profesional en un millón de pequeñas maneras.

Hasta cierto punto, sabemos que las personas con las que trabajamos nos están mintiendo. No siempre pueden tener un buen día, estar entusiasmados con el trabajo o estar completamente felices por un colega que ha sido promovido en lugar de ellos.

Pero ¿qué pasa cuando el engaño no se trata solo del estado de ánimo, sino que se incluye en el contenido del trabajo?

Una nueva investigación sugiere que una razón por la que la mentira persiste en ciertas profesiones es porque se cree que las personas con actitudes flexibles hacia la verdad son realmente mejores en estos trabajos.

Objetivos del vendedor

En general, la mentira o el engaño en el lugar de trabajo se considera algo negativo: si alguien tiene que recurrir a la mentira, probablemente no sea muy bueno en su trabajo. Y el engaño puede ser tóxico para una cultura de confianza y trabajo en equipo.

Pero, según una investigación reciente realizada por los académicos estadounidenses Brian Gunia y EmmaLevine, hay una excepción para los trabajos que se perciben como altos en orientación de venta en lugar de orientación al cliente.

En el marketing, la orientación al cliente se trata de satisfacer las necesidades de un cliente, mientras que la orientación de la venta se relaciona con el cumplimiento de los objetivos del vendedor.

Los investigadores Gunia y Levine les pidieron a los participantes de su estudio -que incluyó a más de 500 estudiantes de negocios y encuestadores del sitio de crowdsourcing de Amazon– que analizaran distintos casos hipotéticos.

Por ejemplo, el de una mujer llamada Julie que, al rendir sus gastos, afirmó que su viaje en taxi costó más de lo que realmente pagó. O el de James, que fingió que disfrutaba de la navegación para acompañar a su jefe.

Mujer preocupada en laoficina, con dos colegas al fondo

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El 84% de los participantes del estudio optó por contratar a gente con tendencia a mentir para una tarea de alta orientación de ventas, mientras el 75% eligió contratar a personas honestas para tareas de baja orientación de ventas.

Los encuestados concluyeron que las personas que mentían podrían ser más exitosas en los trabajos que necesitaban de una alta orientación de ventas, asegurando que priorizarían a estas personas al momento de una contratación.

Así, el 84% de los participantes optó por contratar a gente con tendencia a mentir para una tarea de alta orientación de ventas, mientras el 75% eligió contratar a personas honestas para tareas de baja orientación de ventas.

Los resultados son interesantes, pero no definitivos. No es seguro cómo las creencias de los encuestados se traducen en las acciones de los gerentes de contratación.

Sin embargo, Levine explica que “reclutamos a estudiantes de negocios de manera intencionada para que podamos estar seguros de que los estereotipos que examinamos están en manos de futuros profesionales”.

El investigador agrega que “los estudiantes que aspiran a trabajos de gestión pueden realmente creer que la mentira representa aptitud en estas profesiones y, por lo tanto, es posible que importen estas creencias en prácticas de contratación futuras”.

¿Hay una ventaja de mentir en el trabajo?

La mentira es natural, hasta cierto punto.

“La naturaleza está llena de engaños”, escribió el filósofo David Livingstone Smith en su libro “Por qué mentimos: las raíces evolutivas del engaño y la mente inconsciente”.

Los virus engañan a los sistemas inmunológicos, mientras que los camaleones utilizan el camuflaje para engañar a los depredadores.

Y los humanos no son una excepción, incluso en su lugar de trabajo. Los gerentes de contratación, por ejemplo, reconocen que casi todas las personas que postulan a un empleo exageran sus calificaciones.

El engaño es absolutamente necesario en ciertos trabajos (los detectives encubiertos pueden dar fe de esto). Y, para algunas personas, la diplomacia es sinónimo de mentir.

El engaño incluso puede ser estratégico en una empresa, como cuando un centro de llamadas instruye a los empleados para que simulen que están ubicados en un país diferente debido a los sesgos de los clientes.

detective

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El engaño es absolutamente necesario en ciertos trabajos. Los detectives encubiertos pueden dar fe de esto.

La definición de mentir en el trabajo puede ser confusa. Los roles de servicio al cliente, y en especial los trabajos de tipo emocional, generalmente requieren que los profesionales enmascaren sus sentimientos. Porque ¿de verdad quieres que un auxiliar de vuelo o un psiquiatra te diga que debes preocuparte por la turbulencia o que se siente apático al tratarte?

Ciertos trabajos requieren de una afabilidad o cuidado que tiene una parte inherentemente artificial (y estresante). Como dice Levine, “las personas creen que quienes pueden regular sus emociones son más competentes que las que no pueden”. La tergiversación emocional es un comportamiento racional.

Esto puede ser especialmente cierto en personas influyentes en las redes sociales que desdibujan las líneas entre la autenticidad y el arte de vender.

Mentiras dulces

A veces, la mentira benévola es vista como la opción más ética. “A lo largo de mi investigación, encontré que muchas personas aceptan y aprecian las mentiras que se les dicen para beneficiarlas“, comenta Levine.

Por ejemplo, “los empleados creen que sus colegas deberían protegerlos de los comentarios que solo servirán para herir sus sentimientos, y los pacientes de oncología aprecian las falsas esperanzas más de lo que creen sus oncólogos”.

Lo que es clave en el tipo de deshonestidad que tiene la intención de ayudar a los demás es que no se trata de obtener una ventaja injusta o de ser egoísta. Se trata de entregar pequeñas mentiras blancas.

Este tipo de actitud puede tener una influencia cultural, pues algunas investigaciones sugieren que las personas de culturas colectivas tienen más probabilidades de mentir para proteger la armonía del grupo.

Un estudio de Michele Gelfand, psicóloga de la Universidad de Maryland, colocó a más de 1.500 estudiantes de ocho países en un escenario de negociación comercial donde era útil mentir.

Los de los países más colectivos (como Corea del Sur y Grecia) usaron la mentira más que los de los países más individualistas, como Australia y Alemania.

creatividad

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Algunas investigaciones apuntan a un vínculo entre la creatividad y la deshonestidad, ya que a las personas que trabajan en campos creativos les resulta más fácil racionalizar sus trampas.

Por otro lado, algunas investigaciones apuntan a un vínculo entre la creatividad y la deshonestidad, ya que a las personas que trabajan en campos creativos les resulta más fácil racionalizar sus trampas.

“Pensar de forma creativa a veces puede relacionarse con romper las reglas”, comenta Gelfand.

La tolerancia (o incluso el estímulo) de la mentira en el lugar de trabajo puede ser difícil de detectar. Long Wang, profesor de gestión en la City University de Hong Kong, señala que “a menudo cualquier norma a favor de la mentira se mantiene como una especie de secreto, al menos para el público”.

El engaño leve no siempre es tóxico. Pero en general, por supuesto, los lugares de trabajo serán más efectivos si las personas se sienten capaces de confiar en la verdad.

Entonces, ¿todas las mentiras me hacen mejor en mi trabajo? Probablemente no. Pero tampoco necesito hacer demasiado hincapié en ellas.

Como dice Levine: “Nos importa mucho si otros tienen buenas intenciones hacia nosotros, pero no siempre nos importa si otros dicen la verdad”.


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