Presos en Chiapas cumplen 105 días en huelga de hambre: exigen revisar sus casos e investigar tortura
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Presos en Chiapas cumplen 105 días en huelga de hambre: exigen revisar sus casos e investigar tortura

El gobierno asegura que ya salieron libres los que podían salir y señala al resto como culpables de delitos graves. Los abogados reviran que no se puede hablar de culpables cuando los procesos siguen y hay abiertas investigaciones por presunta tortura.
Cuartoscuro
26 de junio, 2019
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Juan de la Cruz pasa la mayor parte del día acostado. Las fuerzas ya no le dan para estar mucho tiempo en pie o sentado. Tendido en el suelo, sobre una lona, trata de seguir haciendo lo que más le gusta: dibujar. En los últimos días se ocupó de plasmar en imágenes lo que vivió y sufrió cuando lo detuvieron y torturaron.

En esos dibujos se ve a Juan tirado en el suelo, mientras un agente de la policía le pisa la cabeza, frente a su hija y su esposa. En otro, Juan en medio de un cuarto, sentado en una silla, rodeado por agentes y lleno de sangre. En uno más, está sentado en el mismo cuarto, sangrando, mientras firma unos papeles.

“Así fue como me hicieron firmar la declaración en la que me autoincriminé de un homicidio que yo no cometí. Me sacaron de mi casa, a golpes y sin orden de aprehensión. Me llevaron a un lugar donde me estuvieron torturando. Durante días me dieron toques eléctricos en las partes íntimas. Me ponían una bolsa en la cabeza y luego chile seco o tehuacán en la nariz. Me golpearon mucho”.

Juan de la Cruz es uno de los cinco presos de Chiapas que este 26 de junio, Día Internacional de Apoyo a Víctimas de la Tortura, cumplen 105 días en huelga de hambre y ayuno, como una forma de exigir que se revisen sus expedientes y se haga una investigación por la tortura, que desde el inicio de sus procesos han estado denunciando.

Los cinco, –Abraham López Montejo, Germán López Montejo, Adrián Gómez Jiménez y Juan de la Cruz Ruiz, quienes se encuentran en el CERSS nº5 de San Cristóbal de las Casas, y Marcelino Ruiz Gómez, en el penal número 10 de Comitán– acusan que los detuvieron sin una orden de aprehensión y que los hicieron confesar bajo tortura delitos que no cometieron, en una práctica que se conoce como fabricación de culpables y que varios activistas y colectivos han dicho que se hace para llegar a la cuota de detenidos o encubrir a los verdaderos culpables.

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“Nosotros hemos revisado los expedientes de dos de los presos en huelga de hambre, de Juan de la Cruz y de Adrián Gómez Jiménez. En ambos, los señalados relatan, primero al ministerio público y luego al juez, que los torturaron y cómo los torturaron. Eso está ahí en los expedientes y nadie les hizo caso”, dice Rubén Moreno, coordinador del área de Incidencia del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), organización que lleva la defensa legal de los casos.

El abogado explica que apenas han logrado revisar los expedientes de dos de los presos porque las familias deben presentar la solicitud y pagar para obtener las copias. “Del expediente de Adrián son 27 tomos. Fueron 18 mil pesos. Él ya no tiene familia. Sus padres y su hermano ya murieron. Entre los familiares de los otros presos y varias organizaciones de la sociedad civil tuvimos que juntar el dinero”.

Con los de los otros tres: Abraham López Montejo, Germán López Montejo y Marcelino Ruiz Gómez hay un problema adicional: sus expedientes están en un penal diferente a donde ellos purgan su condena. “Tienen que trasladarlos y una serie de trámites, además de conseguir para pagar las copias, lo que ha retrasado que los podamos tener”, explica Moreno.

Pero de Juan y Adrián, dice, “ya tenemos claro que la tortura la denunciaron desde el inicio y no se investigó. Es más, el expediente de Juan se supone que ya lo revisaron en forma exhaustiva las autoridades, porque estuvo en la Mesa de Reconciliación y no entendemos cómo no vieron la denuncia de tortura”.

Esta mesa es un mecanismo interinstitucional en el que participa el gobierna del estado, el poder judicial y derechos humanos. Se creó en 2009, después de una huelga de hambre que hicieron varias presos por irregularidades en su proceso y detención. El objetivo del organismo es ayudar a la liberación de reos con situaciones similares.

Diálogo sin resultados

Autoridades del gobierno de Chiapas, entre ellos el Secretario de Gobierno Ismael Brito Mazariegos, se sentaron con los familiares de los presos que decidieron iniciar la huelga de hambre el 15 de marzo para exigir la revisión de sus expedientes y las denuncias de tortura.

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Pero los familiares acabaron denunciando que solo los estaban haciendo dar vueltas para acudir a reuniones en las que no se concretaba nada. Así se han pasado los 105 días en los que los presos han estado en ayuno y en huelga de hambre, y por los que ya han empezado a enfermar.

Dos de ellos ya han tenido que ser trasladados al hospital y uno más está ahora en la enfermería del penal. Adrián Gómez, ya tuvo dos ingresos a un centro hospitalario, el primero el 25 de mayo, el segundo fue el 12 de junio, por una fuerte infección en las vías urinarias que no cede.

A Marcelino Ruiz lo ingresaron el 29 de mayo por un dolor fuerte en el abdomen, en la parte derecha, por la zona de la costilla. “Lo llevaron a un hospital en Comitán, pero lo tuvieron ahí solo un rato, le hicieron un ultrasonido de estómago nada más y lo regresaron al penal. Le dijeron que no tiene nada. Pero no le han querido mostrar los resultados del estudio. Solo le dan Naproxeno para calmarle el dolor”, denuncia su hermano Facundo Ruiz.

El 23 de junio por la tarde, Germán empezó a sentir un malestar general en el cuerpo que se fue intensificando. A las 12:00 de la madrugada del 24 ya tenía fiebre, diarrea, calambres en las piernas, dolor en el estómago, vómitos y mareos.

Pese a este cuadro de síntomas no lo han trasladado a un hospital. Lo está atendiendo el médico del penal, en la enfermería. “Solo le pusieron suero y antibióticos. Le dijeron que tiene una infección, pero no le dicen dónde”, cuenta Juan de la Cruz, en entrevista desde el penal.

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Ya todos están teniendo problemas de salud, denuncia uno de los integrantes del Grupo de Trabajo No Estamos Todos, organización que acompaña también la lucha de los presos. “Ya han perdido el 10% de su masa muscular, eso es porque su cuerpo se está consumiendo a sí mismo. Cuando eso pasa, lo primero que se afecta son las vías urinarias y el hígado, que al estar mal, infecta la sangre y otros órganos. Por eso las infecciones tan fuertes”.

El mismo Juan dice que él ya siente ardor al orinar. “No le he dicho al médico del penal para que me revise. He estado tomando mucho té de manzanilla y mucha agua, hasta cinco litros por día. Pero sí ya tengo mucha molestia. No he dicho nada porque ni nos atienden bien, ni les importa”.

Los familiares de los presos y los integrantes del Frayba y El Grupo de Trabajo han señalado que el gobierno será el responsable de lo que suceda. “Ellos no están dispuestos a dejar la huelga de hambre. Saben que son inocentes y están peleando por su libertad. Las familias estamos muy preocupadas. Es duro verlos enfermos, tan débiles. Pero los apoyamos. El lunes haremos un ayuno frente al Tribunal de Justicia de Chiapas, a ver si nos hacen caso”, dice Susana de la Cruz, hermana de Juan.

La mujer relata que la última vez que se reunieron con alguien del gobierno fue con Fernando Pérez Robles, director de Derechos Humanos del gobierno de Chiapas. “Pero nos dijo lo mismo de siempre, que los procesos de los muchachos debían seguir su curso normal y eso llevaba tiempo. Nos prometió que nos reuniríamos dos o tres días más tarde para ver avances y no se ha hecho esa reunión. Los del Frayba lo buscan y los deja en visto”.

Casos cerrados para el gobierno

Cuestionado por Animal Político sobre la situación de los reclusos de Chiapas en huelga de hambre, Brito Mazariegos, el sectario de gobierno, señaló que de los presos que iniciaron la lucha desde el 15 de marzo ya habían sido liberados dos.

“Se me informa que por los demás es imposible entrar en una liberación (sic) por el tipo de delitos y las pruebas que constan en los expedientes… ¿Estás de acuerdo que con una persona que en un expediente se le demuestra completamente su culpabilidad, pues no podemos hablar de liberación?…pero vamos a volver a solicitarle al Poder Judicial una revisión”.

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AP: Y sobre las denuncias de que los hicieron declarar bajo tortura, ¿ya se hizo una investigación, ya se ha comprobado que mienten, que no se les torturó?

IB: Dio como resultado (las investigaciones) la liberación de dos personas. En cuanto a los demás, el poder judicial ha hecho una relatoría de hechos, pero, como te ofrecí, podemos pedirle que revise exhaustivamente los expedientes, aunque eso ya lo hizo.

El abogado del Frayba, Rubén Moreno, dice solo ha quedado libre uno de los presos que iniciaron la huelga de hambre y fue por buena conducta. Señala también que el gobierno de Chiapas no puede asegurar que los presos en huelga de hambre son culpables porque las investigaciones siguen.

“Solo Juan y Adrián tienen sentencias, los otros tres no, así que no se puede hablar de que son culpables. No puedo creer que no sepan eso los del gobierno. Y en el caso de los sentenciados, Adrián promovió un recurso de revisión que está en curso, y Juan se supone que es beneficiario de la Mesa de Reconciliación, o sea que su caso no está cerrado”.

Además, agrega Moreno, “en abril interpusimos las denuncias por tortura, ante la Fiscalía Contra La Tortura del Estado de Chiapas. Apenas les tomaron el testimonio a los presos. Tiene que haber varias diligencias, entre ellas peritajes psicológicos. Eso está en curso. Si se determina que hubo tortura, los procesos se van a caer. Cómo se puede decir que los que siguen en la cárcel es porque ya está probado que son culpables, no pueden decir eso”.

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Vacuna contra COVID-19: "Ahora mismo no hay evidencia de que funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras"

Paul Offit tiene una experiencia de décadas en el campo de las inmunizaciones; sobre la creación de una vacuna contra COVID-19 cree que necesitamos "ser realistas" y manejar las expectativas.
Getty Images
29 de julio, 2020
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Una persona siendo vacuna

Getty Images
Decenas de grupos de investigación llevan a cabo estudios para desarrollar una vacuna. Esta foto fue tomada en Sudáfrica, donde se realiza un ensayo clínico.

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

En medio de la pandemia de covid-19, que ha causado 15 millones y medio de casos y más de 600.000 muertes en decenas de países, es difícil no emocionarse cuando se escuchan noticias de un nuevo desarrollo en la búsqueda de una vacuna.

Pero Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas”.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“Corta vida”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

Paul Offit

Frederick M. Brown/Getty Images
El médico Paul Offit tiene una experiencia de décadas en los campos de la inmunología y las enfermedades infecciosas.

En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”.

¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica.

“Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

La importancia de la fase 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas.

Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Una jeringa

NurPhoto via Getty Images
Se calcula que 200 grupos de científicos, en diferentes países, buscan una vacuna contra la covid-19.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica.

De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Saltarse etapas

¿Existe algún riesgo de que en el desarrollo de las vacunas contra covid-19 se omitan algunas etapas del proceso que generalmente se sigue?, le pregunta BBC Mundo.

Una calle

Getty Images
El uso de mascarillas, el confinamiento y el distanciamiento social son algunas de las medidas implementadas para evitar los contagios de coronavirus, mientras llega la vacuna.

“El tiempo promedio que lleva fabricar una vacuna es de alrededor 15 a 20 años“, responde.

Y evoca su experiencia con la vacuna de rotavirus que desarrolló junto a los doctores Fred Clark y Stanley Plotkin, conocida como RotaTeq, “que ha sido aprobada para su uso desde 2006”, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

“La vacuna que hicimos en el Hospital de Niños (de Filadelfia) tomó aproximadamente 26 años. (Ese tiempo) no es algo inusual“, añade.

“Ahora estamos intentando fabricar una vacuna en un año y medio. Por definición, habrán etapas que se omitirán o se truncarán”.

Pero eso no necesariamente es algo negativo. Y explica en qué circunstancias “no es peligroso”:

Siempre y cuando se hagan los ensayos clínicos de fase 3, considero que estaremos bien”.

Offit hace referencia a los planes anunciados por algunos investigadores de poner a prueba las vacunas en ensayos que involucren a 30.000 voluntarios.

“Eso nos dará tanta información como la que normalmente se tendría en el proceso (convencional) de (desarrollar) una vacuna”.

Es posible que se salten algunas etapas iniciales, pero una vez las pruebas de la fase 3 muestren datos convincentes, “estaremos, al menos, tan informados como normalmente lo estaríamos sobre una vacuna”, en términos de seguridad y efectividad.

Pruebas en animales

De acuerdo con el docente, no siempre es esencial probar las vacunas en animales.

Un mono en una jaula

Getty Images
A lo largo de la historia de las vacunas, los animales han sido unos aliados.

“Con nuestra vacuna pasamos 10 años trabajando con modelos de animales para intentar demostrar conceptualmente que, de hecho, en animales experimentales la vacuna protegía”.

Pero, reflexiona: ¿ratones o personas?

Y cuenta la famosa frase de un investigador de vacunas: “Los ratones mienten y los monos exageran”.

“Nunca sabrás realmente si algo es efectivo hasta que lo implementas en las personas”.

“Aunque los modelos de animales te pueden guiar para saber cuán probable es que una vacuna funcione y te pueden orientar para conocer qué parte de la respuesta inmune es la que probablemente predecirá la protección, nunca sabrás sobre una vacuna hasta que se la pones a la gente”.

Una investigadora

Boston Globe via Getty Images
Una de las vacunas cuya evolución se ha dado a conocer es la desarrollada por la compañía Moderna, en Estados Unidos. Esta foto es de una de las investigadoras del laboratorio.

“No sabemos”

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben.

“Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste.

“Cuando este coronavirus surgió por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, (…) creo que la gente pensó que actuaría como el virus del MERS o el virus del SARS, pero no fue así”.

También se pensó que se comportaría como otros coronavirus humanos, lo que tampoco sucede.

Este virus, explica el doctor, “hace una serie de cosas que ninguno de esos virus hace: se propaga fácilmente durante los meses de verano, afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y causa una variedad de inflamaciones de los mismos, llamada vasculitis”, por citar dos ejemplos.

También puede llegar a causar una enfermedad inusual en los niños llamada MIS-C (síndrome multisistémico inflamatorio), “la cual, hasta donde yo sé, nunca se ha demostrado que la cause un virus”.

“Simplemente sigue sorprendiéndonos y es apenas el comienzo. Creo que pronto habrá más sorpresas, pues es un virus difícil de caracterizar, de anticipar“.

Y la comunidad científica está tratando de vencerlo de diferentes maneras.

Una de ellas es a través de varias estrategias de vacunas, “que nunca antes se han utilizado y con las cuales no tenemos experiencia, pero de las cuales estoy seguro de que también vamos a aprender”.

“Creo que deberíamos ser lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que el próximo año o en los siguientes dos años, aprenderemos algunas cosas que desearíamos haber sabido ahora”.

Volverla universal

El experto, quien también es autor de varios libros, cree que hay una alta probabilidad de que la vacuna que se desarrolle necesitará de dos dosis.

Vacuna

Getty Images
Otro desafío que se asoma, una vez se haya desarrollado la vacuna contra covid-19, es hacerla accesible a todos.

Hacerla universal será un desafío sin precedentes, no sólo por el número de dosis que se requerirán sino porque cada región del planeta tendrá su propio ritmo de producción.

Offit pone como ejemplo Estados Unidos.

“Si se va a administrar solo a grupos de alto riesgo y se trata de una vacuna de dos dosis, se necesitarán 250 millones de dosis”, calcula.

“Francamente, creo que estas vacunas irán saliendo lentamente durante un período de años antes de que realmente podamos inmunizar a un número crucial de personas”.

Y si se tiene en consideración que la respuesta inmune pudiera ser de corta vida, “hay que ofrecer dosis de refuerzo, lo que se traduce en más dosis”.

La experiencia del rotavirus frente al coronavirus

El doctor explica que la primera vez que se tuvo conocimiento de los rotavirus fue en la década de los años 40 y se identificó como causantes de una enfermedad en los animales (mamíferos).

“Supimos que los rotavirus provocaban una enfermedad en los humanos a inicios de la década de los 70”.

Rotavirus

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“Las dos causas más frecuentes de diarrea moderada a grave en países de ingresos bajos son los rotavirus y Escherichia coli”, señala la OMS.

La primera vacuna contra el rotavirus estuvo disponible en 1998, pero estuvo en el mercado sólo 10 meses porque los científicos la vincularon con un problema intestinal llamado invaginación intestinal, que podía tener consecuencias fatales.

“Era un virus con el que teníamos décadas de experiencia. Sin embargo, nos sorprendió el hallazgo de la obstrucción intestinal”.

“Ahora, estamos ante un virus con el que tenemos menos de un año de experiencia y ya nos ha sorprendido”.

“Creo que es justo decir que podrían haber más sorpresas frente a nosotros y simplemente considero que la gente debe ser más consciente de eso”.

Y hace una última reflexión:

“Esperamos que los avances lleguen sin costo, que los milagros lleguen sin costo, asumimos que no hay curva de aprendizaje, pero siempre la hay”.

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