Tráfico de facturas: más de 8 mil empresas las falsifican y logran evadir 354 mil mdp
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Archivo Cuartoscuro

Tráfico de facturas: más de 8 mil empresas las falsifican y logran evadir 354 mil mdp

La jefa del SAT indicó que las empresas dedicadas a vender facturas falsas han aumentado en los últimos años y han ido sofisticando sus transacciones simuladas.
Archivo Cuartoscuro
25 de junio, 2019
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El Servicio de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer que 8 mil 204 empresas factureras han defraudado al fisco al emitir 8 millones 827 mil facturas falsas, de 2014 a 2019.

Margarita Ríos-Farjat, jefa del SAT, señaló que estas operaciones simuladas equivalen a una evasión fiscal de 354 mil 512 millones de pesos, lo que significa 1.4% del Producto Interno Bruto (PIB).

“Llevamos a cabo revisiones y encontramos que se estaban creando empresas. Encontramos a poco menos de media docena de funcionarios creando empresas sin soporte documental, fantasmas”, dijo la funcionaria en conferencia de prensa.

Lee: Grandes compañías evaden impuestos usando empresas fantasma, revela el SAT

Indicó que a partir de junio de 2019 se han presentado 23 denuncias penales contra algunas empresas ante la Fiscalía General de la República, entre las cuales hay algunas que el SAT identifica como desvío de recursos públicos.

Además, identificaron funcionarios que estaban creando empresas fantasma, por lo que fueron separados del cargo.

Ríos-Farjat indicó, además, que las empresas dedicadas a vender facturas falsas han aumentado exponencialmente en los últimos años y han ido sofisticando sus transacciones simuladas.

Indicó que algunas de las características de empresas que generan operaciones simuladas son las siguientes:

-No se localizan en el domicilio fiscal, o después de un tiempo lo desocupan sin dar aviso.

Te puede interesar: Empresas fantasma han facturado 2 billones de pesos desde 2014 a la fecha: SAT

-Comparten domicilio fiscal con otros contribuyentes, generalmente en zonas marginadas, virtuales o ficticias.

-Socios no cuentan con recursos económicos, no declaran, son ilocalizables, habitan en zonas marginadas o fueron empleados.

-Abren cuentas bancarias y las cancelan pronto. Presentan altos montos de facturación y pocos o nulos gastos.

-No cuentan con activos, personal, ni infraestructura física.

La jefa del SAT sostuvo que perseguirán tanto a los vendedores como a los compradores de las facturas falsas y por ello se encuentran identificando las relaciones entre ellos, ya que han encontrado que están conectadas porque es muy frecuente que un empresa compre facturas a distintos factureros.

Margarita Ríos-Farjat detalló que apenas el jueves 20 de junio se hizo un operativo a una muestra de 150 empresas factureras creadas desde 2007 y que han facturado 282 mil millones de pesos en los últimos dos años, con una posible evasión fiscal de 62 mil millones de pesos.

Por ubicación geográfica, generalmente estas empresas siguen la densidad de la población, por lo que 13%  se ubica en la Ciudad de México, 10% en Jalisco, 9% en Nuevo León, 6% en Veracruz y 5% en Coahuila.

Por tipo de sociedad, la Sociedad Anónima suele ser el vehículo más utilizado (61%), seguido de Sociedad de Responsabilidad Limitada (6.0%), Sociedad Civil (6.0%) y el resto por otro tipo de sociedades.

Por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador destacó que el tráfico de facturas “es una gran tranza” que se permitió en la época neoliberal, el cual causa la evasión de miles de millones de pesos, por lo que van a poner orden en el tema.

En ese sentido, adelantó que ya existe una iniciativa de ley por lo que, muy pronto, la emisión de facturas de operaciones simuladas o inexistentes se convertirá en un delito grave, es decir, no van a alcanzar fianza quienes cometan estos delitos.

 

Aquí puedes ver la presentación completa del SAT: 

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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