La Tropa: un acercamiento a soldados, cabos y sargentos del Ejército mexicano, quiénes son y por qué matan
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La Tropa: un acercamiento a soldados, cabos y sargentos del Ejército mexicano, quiénes son y por qué matan

Daniela Rea y Pablo Ferri ingresaron a la cárcel militar donde obtuvieron testimonios que los llevaron a recrear el perfil de un soldado.
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Durante cuatro años los periodistas Daniela Rea y Pablo Ferri investigaron la situación de soldados, cabos y sargentos a quienes entrevistaron desde la prisión militar del ejército mexicano con el objetivo de averiguar por qué mata un militar y en qué momento pierde el sentido humano para acatar la orden de asesinar a sangre fría.

En La Tropa, los nombres de los personajes y lugares fueron cambiados por seguridad. Para Ferri y Rea, hablar de los militares y la situación en la que se encuentran desde que comenzó la llamada Guerra contra el narco con el expresidente Felipe Calderón Hinojosa.

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“ no son los que mandan los comunicados a los medios, sino que son los que al final están en el terreno y son los que, al final, han cometido asesinatos, tortura y de más violaciones a los derechos humanos, violaciones cometidas ante la CNDH”, dijo en entrevista para Animal Político, el periodista Pablo Ferri.

En esta investigación, ambos periodistas mantienen el interés de relatar en qué momento un soldado mata y qué se ha roto antes de que él mate, qué ha ocurrido antes de que él tome esa decisión con el objetivo de entender hasta qué punto un soldado es responsable de sus actos y hasta qué punto lo es la cadena de mando en la jerarquía.

Ferri resaltó que otro de los ángulos que los llevó a iniciar este trabajo fue el conocer cómo es que los militares han vivido estos años de violencia, cómo se meten al Ejército, por qué lo hacen, cómo han llegado a prisión, cuáles son sus casos, cuáles son los delitos que cometieron y cómo fue el entrenamiento que tuvieron para llegar hasta ahí.

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Antes escribir La Tropa, tanto Daniela como Pablo venían de reportear contextos de violencia en el país. Por un lado, Rea llevaba cinco meses trabajando en el documental La libertad del diablo del director mexicano Everardo González, que muestra las dos caras de la violencia en México: víctimas y victimarios.

Mientras tanto, Pablo regresaba de Arcelia, en Guerrero, tras entrevistas a los familiares de las personas que fueron asesinadas -en manos de militares- durante los hechos ocurrido el pasado 30 de junio en Tlatlaya.

El mantenerse en un contexto donde los militares resultan ser los principales perpetradores de hechos violentos en contra de civiles, dejando familias destruidas sin importar sexo y edad llevó a ambos periodistas a realizar el primer análisis del perfil de militares que estuvieron en contextos de violencia para entender qué los llevó a cometer dichos actos.

Militares: Víctimas o victimarios del Estado

La investigación no busca catalogar en sí un militar es bueno o malo por naturaleza, lo que el libro narra es el hecho de que un soldado, cadete o sargento ingresa al Ejército por razones diversas, sin embargo, en el proceso algo se pierde en ellos que en su mayoría los lleva a cometer innumerables actos de violencia.

Ferri menciona que La Tropa parte de tres escenarios principales: la prisión militar, Tamaulipas y Oaxaca; donde a prisión militar es, quizás, la principal de todos por ser el primer escenario en el que quisieron investigar desde 2015.

“Entramos a la prisión militar, de alguna forma teníamos que aparecer en la lista de invitados de alguno de los presos. Entramos y a partir de ahí empezamos a buscar a soldados que fueran condenados por homicidio y que nos comenzarán a contar su historia”, señaló.

¿Quién era Josué Olarte Barba, el trabajador al que militares asesinaron por error?

La historia de cada testimonio no solo va desde el punto de vista de por qué mató sino por qué entró al Ejército, cómo fue su infancia, a qué se dedicaban sus padres. “Un retrato integral con la persona que estaba acusada por homicidio, que nos dijera alguna cosa para completar relatos que ya habíamos escuchado en otro lado”, agregó.

Pablo, concuerda con la idea de que un militar resulta ser tanto víctima como victimario del Estado, es decir, es víctima de opresión del Ejército, pero también es victimario en muchas ocasiones porque: uno, es entrenado para ello y dos, el sistema permite que esté torturando, matando, desapareciendo.

“Nos dimos cuenta que la opción de entrar al Ejército también es una opción. Nosotros no queremos justificar la criminalidad ni meternos en las necesidades del narco, sí hemos visto que las posibilidades de entrar de un bando a otro no se diferencian demasiado, las condiciones del entorno no difieren demasiado. Son salidas laborales”.

Un homenaje al periodista Javier Valdés

La Tropa, es el resultado del primer concurso de investigación periodística que el sello editorial Penguin Random House lanza en memoria del periodista sinaloense Javier Arturo Valdés Cárdenas quien fuera asesinado el pasado 15 de mayo de 2017.

Tanto para Daniela como para Pablo, La Tropa es un homenaje al trabajo de Valdés quien mostró a sus lectores las diversas caras de la juventud quienes se veían expuestos y arrebatados por la violencia que viven en el norte del país.

“Si algo hizo Javier, yo creo, fue tratar de entender su entorno y no creo que hubiera alguien que lo entendiera tan bien y lo explicara de la forma en que lo hizo, y nosotros, tratamos de hacer algo en un sentido similar, hay una realidad que nos envuelve y es un México violento y nosotros queremos explicarlo a través de los ojos de los soldados y queremos que la gente entienda que esta historia no es para condenar sino para entenderlos.

Daniela Rea es reportera desde 2002, autora del libro Nadie les pidió perdón y coeditora de los libros Entre las cenizas: historias de vida en tiempos de muerte (2012) y Romper el silencio: 22 gritos contra la censura (2018). Es coautora de cadenademando.org y colaboradora del sitio Pie de página.

Pablo Ferri es reportero desde 2009 y coautor de Narcoamerica: de Los Andes a Manhattan, 55000 kilometros tras el rastro de la cocaína (2015) y Seguimos de pie: crónicas ilustradas del 19S en Ciudad de México (2018). Es coautor de cadenademando.org y reportero del diario El País en la Ciudad de México.

Con la autorización de los autores Daniela Rea y Pablo Ferri, editorial Aguilar del sello Penguin Random House te regala el primer capítulo de La Tropa, por qué mata un soldado.

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Los kenianos que se ganan la vida corriendo en Toluca, la ciudad más alta de México

Toluca, capital del Estado de México, acoge desde hace años a ciudadanos de Kenia que encuentran ahí un entorno ideal para practicar su profesión y ganarse la vida.
7 de agosto, 2022
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Desde temprano, se puede ver a decenas de personas entrenando en la pista de atletismo de una de las unidades deportivas de Metepec, Estado de México.

Entre todas ellas destaca un grupo de atletas que corren sprints a toda velocidad, dejando atrás al resto de aficionados mientras se comunican entre ellos principalmente en swahili.

Grupos de kenianos como este son fáciles de encontrar en la vecina Toluca, al oeste de la Ciudad de México. Este lugar se ha convertido en su hogar en los últimos años, a casi 15 mil kilómetros de su país natal en África Oriental.

Pese a la enorme distancia, los kenianos dicen que Toluca no se les hace tan diferente.

Y considerando que la gran mayoría de ellos se dedica al atletismo de manera profesional, aseguran que la capital del Estado de México tiene características casi perfectas para ellos.

“Toluca es bueno por la altura y no hace tanto calor como otros lugares donde cuesta más entrenar. Donde vive mi familia en mi país es casi igual en altura y clima. Por eso no me costó adaptarme aquí, era como estar en Kenia”, dice Musa Lemiukei, joven corredor que llegó a México hace cinco años.

La ciudad más alta de México

Escoltada por el imponente volcán Nevado de Toluca, los más de 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar de esta ciudad la más alta de México la hacen ideal para entrenar por la menor existencia de oxígeno.

Ello hace que los pulmones deban abrirse, se eleve la capacidad de transportar sangre y el cuerpo rinda más con menos esfuerzo cuando se regresa a una altura más baja.

Ciudades más altas del mundo 🌎. (centros urbanos con más de un millón de habitantes) [ 1. La Paz (Bolivia): 3.869 m. ] [ 2. Quito (Ecuador): 2.784 m. ],[ 3. Toluca (México): 2.648 m. ],[ 4. Cochabamba (Bolivia): 2.621 m. ],[ 5. Bogotá (Colombia): 2.601 m. ], Source: Fuente: base de datos de centros urbanos de la Comisión Europea., Image: Nevado de Toluca

Por ello, animados por la experiencia de otros compatriotas, Toluca es el principal destino en México elegido por los atletas kenianos, que se mudan al país desde finales de la década de los 80 para vivir de los premios de competiciones.

Muchos lo hacen animados por la experiencia de compatriotas que ya viven aquí. Otros lo eligieron por su cercanía con Estados Unidos, bien porque antes vivían allí o porque planean llegar en el futuro al país vecino, donde establecerse como residente suele ser más complicado que en México.

Según Evanson Moffat, quien se dedica a la organización de eventos deportivos, Toluca llegó a acoger en su día a unos 100 kenianos. La mayoría llegó contratando previamente a “un mánager mexicano, afiliado ante la Federación de Atletismo”, quien se encarga también de la invitación para lograr su visa de entrada a México, asumiendo su representación profesional en el país.

Map

Actualmente, en cambio, Moffat cree que el número de compatriotas en la ciudad no llegará a 30.

“La pandemia hizo que muchos se fueran porque se dejaron de hacer maratones y no tenían de qué vivir. Pero ahora esperamos que vayan regresando”, dice a BBC Mundo el empresario, quien se trasladó de Kenia a México en 1998 con el sueño de “ver a un mariachi en vivo” y con interés por aprender español.

Entrenando desde niños

Tras hora y media de intenso ejercicio en Metepec, el grupo de kenianos se cambia de ropa mientras charla y bromea.

José Gutiérrez, un joven de solo 20 años que ya compite en algunas pruebas, es el único mexicano que ha entrenado con ellos.

“Los conocí en la Alameda 2000 (el parque de Toluca donde suelen correr principalmente) y ahora les acompaño lunes y miércoles porque son muy buenos. Especialmente Hillary, aunque ahora creo que ya no está corriendo”, cuenta a BBC Mundo.

José Gutierrez entrenando con corredores kenianos en Toluca.

Marcos González / BBC
José Gutiérrez (en primer plano) sueña con alcanzar los logros en competiciones de los corredores kenianos de Toluca.

Hillary Kimaiyo, también presente en el grupo, es en efecto uno de los corredores basados en México con más premios dentro y fuera del país. En 2011, batió un récord al correr el maratón más rápido en territorio mexicano, con un tiempo de dos horas, ocho minutos y 17 segundos para 42.195 kilómetros.

“Vivimos para correr y corremos para vivir”, cuenta a BBC Mundo el deportista de 41 años, para subrayar la dedicación exclusiva que dan a su preparación y a las competiciones, a las que planea regresar tras un tiempo alejado del primer nivel.

“Hillary lo ganó todo en México”, coincide Rodolfo Obregón, comisionado de carreras de ruta de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo, cuando se le pregunta por el atleta keniano más destacado en los últimos años.

Corredores kenianos en Toluca

Marcos González / BBC

“En su momento, estos corredores fueron el gran atractivo para los organizadores. También a veces hacen que los mexicanos no se interesen tanto por participar en pruebas porque, al estar los kenianos, creen que van a tener menos posibilidades”, agrega Obregón.

Kimaiyo tiene la explicación de por qué sus compatriotas suelen copar el palmarés de tantas competiciones de atletismo: las grandes distancias que desde niños tienen que recorrer en Kenia para ir a la escuela, regresar a comer y hacer el mismo trayecto de ida y vuelta en la tarde.

“En total, podías correr 30 o 40 kilómetros al día sin darte cuenta de que era un ejercicio. Ahora todo ha cambiado porque hay muchas más escuelas privadas, los papás llevan a los hijos en carro… Verás que, en el futuro, no vas a ver atletas de África como nosotros”, pronostica.

Eliud Kipchoge, también keniano, revalidó en Tokio 2020 el título olímpico de maratón logrado en Río 2016 y también posee el récord del mundo de la distancia con un tiempo de dos horas, un minuto y 39 segundos.

Musa Lemiukei

Marcos González / BBC
Musa Lemiukei dice que el clima y la altura de Toluca, similares a su ciudad en Kenia, le ayudaron a adaptarse a su nueva vida en México.

Picante vs. ugali

Tras el entrenamiento, los kenianos de Toluca se suelen reunir en casa de alguno de ellos para almorzar, charlar o simplemente pasar el rato.

Esta vez es Kimaiyo quien los recibe en su vivienda, donde entre varios preparan pollo y ensalada con ugali (una masa hecha de harina de maíz o mandioca), que después degustan con las manos. “En nuestro país se come así”, explican con una sonrisa.

Mientras almuerza, Lemiukei cuenta que no ha conseguido acostumbrarse al picante tan típico de México. Tampoco al tequila porque “está fuerte”. Lo que más le costó al llegar fue aprender español. Y lo que más le gustó es la amabilidad de la gente mexicana.

Corredores kenianos en Toluca cocinando

Marcos González / BBC

La mayoría de ellos comparte pequeñas viviendas para abaratar gastos. “Vivimos de correr para ganar premios con los que pagamos la renta y mandamos dinero a nuestras familias”, dice el joven atleta.

Sin embargo, la ausencia de pruebas durante la pandemia hizo que algunos de ellos tuvieran serias dificultades económicas. “Hasta que conocidos mexicanos venían con un regalo de comida. Fue bonito”, recuerda.

Depender únicamente de las competiciones les supone un ingreso inestable y que depende de la clasificación y el tipo de prueba.

Lemiukei se llevó 4 mil pesos (unos 195 dólares) por la última carrera que ganó. Sin embargo, el maratón de la CDMX el más importante del país y en el que Kimaiyo se impuso en tres ocasiones premió el pasado año con hasta 550 mil pesos (26 mil 920 dólares).

Corredores kenianos en Toluca comiendo ugali

Marcos González / BBC
Kimaiyo, de amarillo a la izquierda, degustando el ugali como uno de los platos típicos de la gastronomía de Kenia.

Quedarse o regresar a Kenia

El atletismo fue precisamente lo que unió a Kimaiyo con su esposa mexicana. Ambos se conocieron entrenando en 2011 en un parque de Toluca en el que ella corría solo como aficionada.

Lo curioso es que, sin saberlo, ya se habían visto por primera vez tres años antes, cuando ella acudió como público al maratón de la CDMX y tomó una foto de quien iba en primer lugar. Tiempo después se dio cuenta de que aquel ganador de la imagen era su marido.

“Nos hemos adaptado bien pese a las culturas diferentes en todos los aspectos”, dice a BBC Mundo su esposa, Yenie Nava, cuando llega a la casa tras recoger de la escuela a los dos hijos de la pareja.

Aunque la mujer cree que los kenianos son en general bien acogidos en México, sí reconoce que en un principio incluso su propia familia se vio sorprendida al conocer a alguien “llegado desde tan lejos”.

Familia Kimaiyo

Marcos González / BBC
Hillary Kimaiyo, Yenie Nava y sus dos hijos planean su futuro en México, aunque sin deslindarse del atletismo que tantos éxitos le ha dado.

“Cuando vamos a carreras en pueblos pequeños, todo el mundo mira y se quiere tomar una foto con él. Y cuando voy con mis hijos por la calle sola, a veces me preguntan si son míos”, explica.

Al margen de viajes esporádicos a Kenia, el proyecto de vida de la familia Kimaiyo pasa por quedarse en México, donde Hillary quiere ampliar la escuela que abrió como entrenador y donde está previsto que crezcan sus hijos, a quienes su madre define como “80% mexicanos”.

Al acabar la comida en su casa, el grupo de kenianos se relaja haciendo llamadas a familiares y amigos o viendo televisión con noticias de su país. Este mes de agosto hay elecciones presidenciales y algunos discuten sobre quién será la mejor opción.

Lemiukei, quien planea ahorrar en México hasta conseguir una beca deportiva con la que poder mudarse a EU para estudiar Ciencias Políticas, está muy interesado en el tema.

Corredores kenianos en Toluca viendo TV

Marcos González / BBC
Tras entrenar, los kenianos se mantienen informados de las noticias con la televisión de su país.

“Los gobiernos (kenianos) prometen mucho y luego no lo hacen. Por las carreteras no puedes circular cuando llueve, en mi tribu las mujeres todavía se casan muy jóvenes y sin tener educación superior…”, relata.

“Así que mi sueño es estudiar y volver a Kenia. Y poder quizá ser alcalde de mi ciudad para representar a la gente y tratar de mejorar lo que no está bien allá”, fantasea con una sonrisa, antes de regresar a la casa que comparte con otros corredores.


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