UABC evalúa vender terrenos para solventar crisis; universitarios exigen recortar salarios altos
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UABC evalúa vender terrenos para solventar crisis; universitarios exigen recortar salarios altos

Pese a que el gobierno del Estado ha hecho algunos abonos a su deuda con la Universidad Autónoma de Baja California, la cifra sigue rebasando los 900 millones de pesos
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El “deudómetro” de la Universidad Autónoma de Baja California no cede. El monto que el gobierno estatal debe a la universidad se redujo hace tres semanas, con un abono que bajó de 988 a 933 millones de pesos; sin embargo, el tiempo sigue transcurriendo y la deuda regresó al punto de partida, pese a que el Estado realizó un pago más.

Mientras la deuda sigue, el personal de la máxima casa de estudios estatal recorta gastos en telefonía y gasolina, y la Tesorería evalúa cuáles de sus propiedades puede vender para recaudar fondos. 

La deuda del gobierno de Baja California con la universidad estatal es histórica, han señalado sus funcionarios y académicos, pero tuvo un pico en octubre de 2018, cuando el gobierno de Francisco Vega suspendió del todo los pagos presupuestales a la institución, dejándola sin su fuente de ingreso principal y obligándola a echar mano de su Fondo de Emergencias para pagar las nóminas.

Ante esta situación, el rector Daniel Valdez decidió colocar un “deudómetro” que informara públicamente a cuánto asciende la deuda cada día, en su sitio web y en mantas a la entrada de cada plantel.

La tarde del pasado lunes el conteo ascendió a mil 44 millones de pesos, pero ese mismo día el gobierno realizó un depósito de 28 millones y otro de 27 millones el martes, informó a este medio el tesorero de la Universidad, Víctor Alcántar. Con estos abonos, el adeudo regresa a los 988.5 millones con los que inició el “deudómetro”.

El tesorero informó a Animal Político de las nuevas medidas que está tomando la universidad para solventar sus gastos, previendo que el adeudo no sea liquidado en breve.

“Estamos haciendo un análisis de las propiedades que la universidad pudiera someter a la venta, una vez que el patronato universitario lo revise y lo autorice”, confirmó Alcántar Enríquez. Entre los terrenos que podrían vender o subastar, mencionó una reserva territorial para producción agrícola de 96 hectáreas, así como otras seis u ocho propiedades.

Sin embargo, precisó que los terrenos sólo se venderán si reciben una oferta adecuada por ellos, pues hasta el momento no es necesario rematarlos para obtener fondos.

“Nosotros podemos sacar a subasta los bienes y si no se ajustan a un precio mínimo de mercado, no lo subastamos y volveremos a integrar una nueva oferta. No vamos tampoco a malbaratar los bienes de la universidad”, puntualizó.

Aseguró que hasta el momento continúan las labores universitarias gracias a que se han financiado con los ingresos propios, con el Fondo de Emergencias –que ha servido en desastres como el terremoto de 2010- y recortando gastos en áreas no sustantivas, como vales de gasolina y paquetes de telefonía, que tradicionalmente ha financiado la universidad.

Lee: Deuda millonaria pone en riesgo 50% de los espacios en la UABC, advierte el rector

“El rector y todo mundo estamos pagando nuestros celulares, estamos haciendo reuniones virtuales a través de videoconferencias, tratar de abatir nuestras salidas en lo posible para que en estos momentos que son de emergencia gastar únicamente lo muy necesario y justificado”, precisó el tesorero.

Afirmó que las restricciones se han hecho sin afectar la vida académica y de investigación, materiales de laboratorio y bibliotecas; al igual que los pagos a proveedores y acreedores.

“Con ese esfuerzo hemos podido trabajar sin suspender labores ni nuestros compromisos principalmente con las nóminas, que es un tema sagrado”, dijo.

No obstante, el consejero universitario de la UABC, Daniel Jiménez, aseguró a este medio que para el periodo 2019-1 se cancelaron cinco programas que impactan directamente a la formación de los estudiantes: Becas, Programa de Investigación, Programa de Presencia Cultural, Proyecto de Servicio Social y el de repoblación del pez totoaba en el Alto Golfo de California.

“La exigencia de los estudiantes es que se pague el adeudo total, que haya transparencia en el uso de los recursos y que se haga una auditoría para saber dónde quedaron.

Adicionalmente, exigimos que se bajen los altos sueldos, particularmente el rector, los titulares y los mandos medios”, expresó Jiménez Trejo.

El consejo universitario, al que pertenece Daniel Jiménez, tiene una injerencia directa sobre los presupuestos de la universidad, al participar en la aprobación del proyecto anual que se envía al Ejecutivo. La inconformidad estudiantil se deriva del salario del rector Daniel Valdéz, que es de 132 mil pesos mensuales, según la secretaría de Transparencia de la institución.

Una ‘élite dorada’ en medio de la crisis

Los profesores de la UABC rechazan, sin embargo, que la universidad esté haciendo todo lo que puede para sobrellevar esta crisis financiera. Profesores jubilados y en activo entrevistados por Animal Político expresaron que la relación entre el gobierno y las autoridades universitarias es un juego de poder, en el que ambos obtienen beneficios a cambio de no ser fiscalizados o cuestionados.

“Hemos comentado que van a querer cortar el papel del baño, el café, y no el verdadero problema que nos tiene preocupados a muchos, que son los salarios altos de los funcionarios, que se fueron a los cielos”, dijo Laura Treviño, profesora retirada.

De acuerdo con el sitio de Transparencia de la Universidad, los exrectores de la UABC obtienen ingresos netos superiores a 50 mil pesos mensuales, que incluyen prestaciones como el Reconocimiento a la Antigüedad, concepto que ronda los 25 mil pesos; aunque este monto se paga no sólo a los exrectores sino a todo el personal académico y administrativo, según el tesorero, ya que se trata de una obligación contractual.

“Todos los profesores universitarios y todos los trabajadores administrativos tienen una prestación que empieza a generarse a partir del quinto año de trabajo y puede llegar hasta el 65% de quienes llevan 30 o más años de servicio a la universidad, ahí se topa. Esa la tenemos todos, es lo que generamos a lo largo de nuestra trayectoria”, puntualizó Alcántar.

Treviño y otra maestra que solicitó el anonimato porque sigue activa en la universidad, señalaron que existe una “burocracia dorada” conformada por funcionarios activos, el rector y los exrectores, que “indebidamente reciben una serie de privilegios, pensiones elevadas fuera de lo normal, espacios de trabajo, cosas que no deberían darle a los exrectores”.

Los 11 exrectores pertenecen al Centro de Estudios Sobre la Universidad (CESU), un órgano de investigación al que cada exrector ingresa de manera automática al retirarse, y dentro del cual pueden realizar o no proyectos de investigación que les generan altos ingresos.

Para las profesoras consultadas, el nivel de productividad de ese centro no justifica los onerosos gastos, que en el presupuesto 2019 de la Universidad están etiquetados por nueve millones de pesos tan sólo en salarios; mientras que los gastos operativos para todo el año están proyectados en solo 667 mil 551 pesos.

El tesorero de la UABC definió al CESU como un organismo de estudio, de opinión, consulta, orientación y apoyo a las funciones de la universidad, y citó como ejemplo de sus productos el Reglamento de propiedad intelectual de la universidad, que fue “promovido, trabajado y generado por el CESU”.

Explicó que entre los exrectores hay algunos jubilados, a los que la universidad ya no les paga salario, sino que reciben lo que les corresponde del sistema de pensiones de la universidad, “como cualquier profesor cuando se retira”. Y entre los activos, dijo, algunos reciben remuneraciones por proyectos específicos asignados dentro de su facultad, pero no en el CESU.

“Los que cobran algo adicional es porque hacen un trabajo adicional a sus funciones como profesores”, aseguró.

Pero los académicos consideran excesivos y poco transparentes estos pagos, particularmente en el contexto de una crisis financiera derivada de la millonaria deuda del Estado. Refieren que el beneficio mutuo que encuentran el rector y el gobierno es que el gobierno no fiscaliza a la universidad, y ésta no protesta lo suficiente ante la deuda.

“Esa burocracia dorada ha estado defendiendo que no se metan a ver sus números, ellos negocian con el gobierno del Estado y se la llevan suave”, señalaron las profesoras.

Por su parte, el también profesor retirado Daniel Solorio calificó como “suavecito y tibio” el reclamo que está haciendo actualmente el rector Valdez frente al adeudo: instalar lonas con un ‘deudómetro’ mientras por otro lado frena la protesta estudiantil, según su testimonio y el del estudiante Daniel Jiménez.

“El gobierno estatal no recibe reclamos de parte de las autoridades universitarias y estas hacen todo lo que pueden para que tampoco los estudiantes reclamen, por eso son muy pocas las voces estudiantiles y de personal académico que se escuchan a pesar de este problema tan severo”, lamentó el profesor Solorio.

En tanto, este domingo 2 de junio se celebrarán elecciones en Baja California para elegir a su próximo gobernador. El mandatario actual, Francisco ‘Kiko’ Vega, mantiene al estado endeudado con créditos bancarios que no se sabe en qué fueron utilizados, de acuerdo con un informe de la Auditoría Superior de la Federación.

 

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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