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'No somos racistas, pedimos seguridad, libre tránsito y vivienda para desalojados': Vecinos de la Juárez

Vecinos se quejan de los ruidos nocturnos, los malos olores y aseguran que se ha incrementado la delincuencia, por lo que piden que las autoridades levanten los campamentos que hay en la vía pública.
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Eduardo Gutiérrez tiene 36 años residiendo en la calle Roma, en la colonia Juárez. Desde hace más de dos décadas convive con la ocupación de lo que fue la embajada de la República española y, en el último año y medio, con un campamento levantado en la vía pública. Se queja de los ruidos nocturnos, dice que se ha incrementado la delincuencia y quiere que las autoridades levanten las tiendas como el jueves hicieron con las que se ubicaban en la calle Londres.

“Tengo tres trabajos, el primero empieza a las 6 de la mañana, soy encargado de un gimnasio. A las 4:20 horas ya tengo que levantarme. Si hay música o gente jugando a pelota en la madrugada es imposible”, afirma.

Gutiérrez forma parte del grupo Vecinos Unidos de la Colonia Juárez. En total son 210 residentes que se han unido para exigir a las autoridades que saquen a las aproximadamente 80 familias de la comunidad otomí que desde hace casi dos años viven en la calle Roma. El colectivo firmó una carta dirigida a Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México

No tenemos dónde ir, dónde quedarnos’: testimonios del desalojo en la colonia Juárez

La disputa abierta tras la expulsión se mueve en dos terrenos. Por un lado, el de la utilización del espacio público y las quejas por la convivencia que realizan los vecinos. Por otro, el del derecho a la vivienda. Las comunidades que instalaron sus tiendas de campaña no tienen otro alojamiento y exigen a las autoridades una solución habitacional.

Este conflicto se desarrolla también en el contexto del debate abierto en el Congreso de la Ciudad de México sobre la ley de desalojos.

La historia de la ocupación en la colonia Juárez es larga y tiene que ver con un edificio simbólico: el que ejerció como embajada de la República española entre 1931 y 1939, cuando termina la guerra civil y se impone el general golpista Francisco Franco.

México no reconoció el régimen franquista y la legación quedó como algo simbólico. En 1977 se restablecen relaciones entre ambos países y el inmueble es clausurado. Ocho años después, tras el sismo de 1985, resultó seriamente dañado. Sin embargo, poco después sería ocupado por familias indígenas otomines, originarias del estado de Querétaro.

El terremoto de 2017 quebró uno de los muros y el campamento, que en aquel momento se concentraba en el predio de 1,000 metros cuadrados, se desparramó hacia el exterior.

Ya entonces, vecinos como Alberto Gutiérrez firmaron una carta dirigida a Ricardo Monreal, jefe delegacional en Cuauhtémoc de la Ciudad de México, y Azucena Hernández, directora territorial Juárez-San Rafael del gobierno de la capital, en la que piden “la liberación inmediata de la calle Roma, el traslado de los afectados a los albergues que las autoridades y la sociedad civil han puesto a disposición de la población afectada”.

Lee: Diputados rectifican ley sobre desalojos en CDMX; redacción anterior beneficiaba a invasores, dicen

El desalojo se produjo un año después del sismo, en septiembre de 2018. Una actuación que derivó en enfrentamientos y que estaba amparada por una orden judicial. El terreno, anteriormente propiedad de la embajada española, está ahora en disputa. Tanto los vecinos como Diego García, de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ) de la Juárez y acompañante de la comunidad instalada en la calle Roma, denuncian que los documentos de propiedad están en reserva por existir un litigio judicial.

Los ocupantes, al verse en la calle, establecieron dos campamentos: uno en la Londres, evacuado policialmente el jueves; y otro en la Roma, que sigue en pie.

“Queremos libertad de tránsito y que se ofrezca una solución a estas personas”, dice Abigail Martínez, de 38 años, freelance en el ámbito de la comunicación y que lleva cuatro años como residente en la zona.

Ella, junto a Alberto Gutiérrez, de 37 años y vecino del lugar desde 1998, es una de las que inició el colectivo de descontentos. Asegura que, en el pasado, cuando la ocupación estaba cercada en el interior del predio, la convivencia era mejor. “Incluso algunos vecinos dejaban sus coches dentro y ellos se los guardaban”, dice. Ambos creen que los problemas se multiplicaron desde hace dos años, cuando comienza la toma del espacio público. Eduardo Gutiérrez, sin embargo, afirma que la delincuencia siempre fue un problema.

Los agravios que denuncian estos vecinos son múltiples. Van desde las molestias que genera la ocupación de la vía y que les impide transitar libremente hasta el ruido o los olores.

“Abrieron una letrina a cielo abierto”, dice Alberto Gutiérrez, que denuncia que se pueda establecer un campamento de estas características muy cerca del cruce entre Reforma e Insurgentes, el más importante de una de las megalópolis más grandes del mundo.

El incremento de la delincuencia es otro de los problemas que critican los vecinos. Alberto Gutiérrez, por ejemplo, dice que hace una semana que alguien le sustrajo las calaveras de su coche. Reconoce que no puede afirmar que fuera un integrante de la comunidad, pero muestra su convencimiento de que el ladrón está en alguna de esas tiendas.

Eduardo Gutiérrez, por su parte, recuerda disputas con algunos de los comunitarios en el momento en el que comenzó la ocupación de la vía. “No te dejan pasar y cuando les reclamas se ponen agresivos. Somos sus rehenes”, dice.

“Vas al Oxxo, te salen y te piden una moneda. Son adolescentes, menores de edad, te rodean. Al final terminas por no ir de noche por ahí”, se queja Abigaíl Martínez, que asegura que otras vecinas han referido el robo de sus celulares al ir a recargar al Oxxo o al 7Eleven.

El subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México, Arturo Medina, aseguró el jueves, durante su visita de supervisión a los trabajos de desalojo, que los vecinos habían denunciado la comisión de diversos delitos. Habló de venta de drogas, pero reconoció no tener constancia de denuncias ni de arrestos en la zona.

Sergio García, de la UPREZ, refuta estas acusaciones. “Hemos estado intentado erradicar la violencia familiar, el alcoholismo y las drogas. El Consejo Nacional Indígena, al que esta comunidad está adscrito, trabaja esto. Pero no es sencillo”, dice.

El activista vincula las denuncias de incremento de la delincuencia con el racismo contra la comunidad otomí y niega que haya subido el índice de delitos cometidos en el lugar. Dice que hay integrantes del campamento que han sido señalados de robo cuando se encontraban vendiendo chicles o limpiando parabrisas y denuncia su indefensión “por no hablar bien español”. Sí que reconoce que puede darse un fenómeno: personas que roban en las inmediaciones y que se adentran en el campamento para no ser detenidas.

Los vecinos, por su parte, rechazan las acusaciones de racismo. “Nos llaman fresifachos, pero nosotros no juzgamos si son dueños del terreno o son indígenas o no”, protesta Eduardo Gutiérrez. El residente denuncia que hay personas que han desistido de interponer denuncias por robos porque los señalados exigen traducción al otomi y “dilatan el proceso”.

Tras el desalojo de la calle Londres, el viernes fue una jornada de reuniones. Los vecinos se encontraron con Carlos Alberto Ulloa, secretario particular de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheimbaun.

Le entregaron una carta en la que denuncian que la ocupación de la vía se ha alargado por más de 20 meses. “Queremos que se trate dignamente a todos los que vivimos La Juárez. Necesitamos recuperar el libre tránsito por nuestras calles y que el gobierno atienda de fondo la problemática de las familias y en especial los niños que han pasado más de 600 días durmiendo en la calle”, dice la misiva, que pide “voluntad política” para desalojar a la Roma del mismo modo que se hizo con la Londres. El compromiso de Ulloa, según Alberto Gutiérrez, fue derivar las quejas “a las áreas correspondientes.

Ese mismo día se produjo otra reunión entre representantes de la comunidad ocupante de la calle Roma con Arturo Medina, subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México y una apoderada de la inmobiliaria Eduardo S.A. de C.V., que se presenta como propietaria del predio de la embajada. Este encuentro fue confirmado tanto por Diego García, que acompaña a la comunidad otomí, como por una fuente de la alcaldía de Cuauhtémoc.

El encuentro ni siquiera comenzó, según García porque la enviada de la inmobiliaria desconocía los detalles del caso. Por este motivo, el lunes está convocada una nueva junta entre las tres partes. Este sector lleva en mesas de diálogo desde el primer desalojo, el de 2018. Según García, esta iniciativa incluye únicamente al sector Roma y no al de Londres, que fue el desalojado el jueves. “Siempre les invitamos a unirse”, asegura.

Paradójicamente, quienes nunca se han reunido son los integrantes de la comunidad otomí con los vecinos descontentos con la ocupación de la calle. Sergio García dice estar dispuesto a mantener esa reunión. Alberto Gutiérrez, residente, también se muestra partidario. “Si existiera la posibilidad de reunirnos sería muy positivo y, en lo personal, yo iría”, dice.

El desalojo del jueves no ha dejado satisfecho a los vecinos, que exigen que este se extienda a la calle Roma. El campamento otomí, por su parte, dice que no se levantará hasta que las autoridades ofrezcan una solución de vivienda.

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3 efectos en México del T-MEC, el tratado que remplaza al TLCAN

El tema que queda pendiente es el conflicto por los aranceles que impuso EU a las importaciones de acero y aluminio.
23 de junio, 2019
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Después de tensas negociaciones que se extendieron por más de un año, Canadá, Estados Unidos y México firmaron el T-MEC, el acuerdo de libre comercio que reemplaza al TLCAN.

Tras la firma por los líderes, el siguiente paso antes de su entrada en vigor es la ratificación por parte del poder legislativo de los tres países.

El de México ya hizo su parte. El acuerdo queda pendiente de los de Canadá y Estados Unidos.

El siguiente paso es que el tratado sea aprobado por los congresos de México, Estados Unidos y Canadá.

BBC Mundo te cuenta cuáles son algunos de los posibles efectos en México de este nuevo tratado.

1. Industria automotriz

El acuerdo incluye cambios en las reglas de origen de la industria automotriz.

Con el TLCAN, se exigía que un 62,5% de la producción de un automóvil ligero fuera hecha en alguno de los tres países para tener acceso a aranceles preferenciales. Pero con el T-MEC se elevó al 75%.

Fábrica de automóviles en Estados Unidos.

Getty Images
El nuevo acuerdo exige que el 75% de un vehículo debe ser fabricado en uno de los tres países para no pagar aranceles.

“El golpe no es para México”, le dice a BBC Mundo sobre este punto Pablo Ruiz Nápoles, profesor de la Facultad de Economía de la La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las empresas estadounidenses establecidas en México compran actualmente autopartes a fabricantes de China y Corea. Bajo los nuevos términos, tendrían que comprar mayor cantidad de insumos a alguno de los tres países que integran el acuerdo.

Por otro lado, EE.UU. logró que entre un 40% y 45% del automóvil fabricado dentro de los tres países deba ser producido por trabajadores que ganen al menos US$16 por hora.

Esta cláusula pretende incentivar a las empresas estadounidenses para que se instalen en EE.UU.

Si eso ocurre, podría afectar a la creación de empleo en México en este sector. Sin embargo, es un factor aún incierto.

2. Farmacéuticas

En el sector farmacéutico se aumentaron las barreras de acceso a los medicamentos genéricos y biocomparables.

En la práctica, las farmacéuticas mexicanas quedan más protegidas en relación a la competencia que supone el ingreso de medicamentos genéricos.

De este modo, se mantiene (o incluso podría encarecerse) el precio final para los consumidores, puesto que los genéricos suelen ser más baratos que los medicamentos de marca.

3. Derechos laborales

El nuevo tratado contempla un anexo en el que los tres países se comprometen a adoptar y cumplir normas y prácticas laborales conforme a lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo.

Sin embargo, no está claro cómo ese compromiso se va a traducir en acciones concretas.

Hay ciertas disposiciones que México deberá cumplir antes del 1 de enero de 2019, como establecer en sus leyes laborales el derecho de los trabajadores a participar en actividades de negociación colectiva y crear organismos independientes para el registro de elecciones sindicales.

Trabajadores en México

Getty Images
El pacto incluye algunas modificaciones a la legislación laboral en México.

¿Novedades?

Mientras el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto expresó su satisfacción con las condiciones acordadas entre los tres países, voces críticas aseguran que en realidad el nuevo pacto no contiene muchas novedades.

“No veo aspectos nuevos que sean beneficiosos para los mexicanos. Algo positivo es que salvamos cosas que en el TLCAN nos beneficiaban y que Trump quería eliminar”, afirma el economista Ruiz Nápoles.

En el sector energético, “no hay mayores cambios en telecomunicaciones o la industria petrolera”, afirma.

Lo mismo ocurre con la agricultura, explica, dado que “Estados Unidos podrá seguir vendiendo el maíz a un precio más bajo porque está subsidiado”.

Plantación de maíz

Getty Images
El maíz ha sido históricamente fuente de controversia entre México y Estados Unidos.

En otra área, el tratado incorpora una cláusula que establece que los integrantes del pacto deben informar a los otros miembros sobre sus intenciones de iniciar un tratado de libre comercio con algún país que no opere bajo condiciones de libre mercado.

El acuerdo contempla que cualquiera de las tres partes implicadas puederescindir el tratado en caso de que uno de los integrantes no cumpla con esta cláusula.

Analistas apuntan a que esta condición podría haber sido impulsada por EE.UU. para restringir acuerdos con países como China, si bien no fue reconocido oficialmente por ninguno de los países firmantes.

*Esta nota fue publicada inicialmente en noviembre de 2018 y actualizada con motivo de la ratificación del tratado por parte del Senado de México.


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