Ruido, mala calidad del aire, falta de agua y tránsito, el impacto que tendría el aeropuerto de Santa Lucía
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Ruido, mala calidad del aire, falta de agua y tránsito, el impacto que tendría el aeropuerto de Santa Lucía

En la Manifestación de Impacto Ambiental presentada por el Ejército a la Semarnat se detallan cuáles son los principales riesgos de afectaciones para los municipios que rodean a la obra, y que cambiarían de forma drástica la vida diaria de los habitantes.
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26 de julio, 2019
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El aeropuerto que quiere construir el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en Santa Lucía generará empleos y derrama económica, pero también más contaminación en la zona, ruido, tráfico, problemas de agua e incluso posibles daños a templos de diferentes localidades.

Así lo refiere la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) -encargada de la construcción- en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que envió a la Semarnat, y que fue avalada por dicho organismo al considerar que el aeropuerto civil-militar no implica un riesgo ambiental grave, aunque estableciendo 16 condicionantes, para mitigar y compensar las posibles afectaciones.

Aunque se señala que puede haber cambios en el proyecto, ya que aún se tenía un Plan Maestro Preliminar, en la Manifestación de Impacto se refiere cuáles serían los principales riesgos, o cambios drásticos y directos en el modo de vida de los habitantes de cinco municipios mexiquenses:  Zumpango (donde está la localidad de Santa Lucía), Tonanitla, Tecámac, Nextlalpan y Jaltenco; en total fueron identificados 38 impactos adversos considerados significativos, por la obra que se proyecta esté lista en un periodo de tres años, aunque enfrenta suspensiones judiciales que retrasarían su inicio de operaciones.

Con un costo estimado por el gobierno de 68,367 millones de pesos, el plan incluye la construcción de tres pistas, dos para aviación civil (vuelos nacionales e internacionales) y una militar; un hotel, una zona comercial, almacenes, y un nuevo complejo de viviendas para militares.

Falta de agua

“Una buena parte de la población se verá afectada por el suministro de agua hacia el Aeropuerto”, incluso sin contemplar aún a las cadenas hoteleras, los restaurantes y comercios que se ubicarán cerca de dicha construcción, se menciona en el documento de Impacto Ambiental presentado por la Sedena, elaborado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Hay situaciones locales que pudieran promover algún movimiento en contra del aeropuerto, como es el tema sensible del abastecimiento de agua local”, se lee en otro punto.

La fuente de suministro de agua, refiere el documento, será mediante pozos ubicados dentro de la Base Aérea Militar No. 1. Como medida de mitigación, ante el riesgo para “el sobreexplotado acuífero” de la zona de Santa Lucía, se plantea la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales, el aprovechamiento de agua de lluvia.

El ruido

Considerando los niveles de ruido que se pueden llegar a producir con el despegue de los aviones, “hasta más de 70 dB(A) en el perímetro de las instalaciones”, se señala en la MIA, “el impacto ambiental en los niveles de ruido en el entorno inmediato se puede considerar como adverso significativo”.

El impacto de ruido, se agrega, “es el de mayor repercusión pública de todas las potenciales afectaciones de un aeropuerto, manifestándose en un gran número de quejas de las comunidades de residentes en la vecindad de la instalación”.

Las comunidades que resentirían más el ruido, al ser más cercanas a las zonas de despegue y aterrizaje, son San Miguel Jaltoncan, Santa Ana Nextlalpan, Paseos de San Juan, Santa Lucía, Los Reyes Acozac, y Santa María Ajoloapan.

Pero no solo habría quejas de la gente, el ruido también ahuyentará a la población de aves, poniendo en riesgo el hábitat que se tenía, “ya sea en los cuerpos de agua cercanos como en las masas forestales que se ubicaban en el sitio de proyecto y área de influencia directa”.

El grupo con mayores posibilidades de ser afectado por el aeropuerto, señaló la Semarnat, es la “avifauna”; en el sitio del proyecto se encontraron 53 especies de aves, entre ellas un nido terrestre de Tecolote llanero (Athene cunicularia).

“Individuo de Chorlo tildío (Charadrius vociferus) registrado en la periferia del sitio del
proyecto”

Remoción de árboles

Para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, se estima realizar la remoción de aproximadamente 5,195 árboles que fueron plantados con fines ornamentales por el personal de Sedena, en lo que ha sido su base aérea.

“Una porción se considera rescatar para su reubicación en las áreas verdes del proyecto”, principalmente en el área donde se prevé reubicar las instalaciones militares, se lee en la MIA.

Los “ejemplares arbóreos” que no sea posible rescatar para su reubicación, se agrega, “serán desintegrados dentro del predio y se canalizarán para la fabricación de composta y mulch, que posteriormente se podrá utilizar como mejorador de suelo en áreas verdes”.

Mala calidad del aire

La entrada en operación del Proyecto del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía “contribuirá de forma continua a la emisión de contaminantes”, señala el documento.

“Se tendrán emisiones contaminantes a la atmósfera por la combustión de la turbosina en el movimiento de las aeronaves, generando principalmente contaminantes como óxidos de nitrógeno (NOx) y gases de efecto invernadero como dióxido de carbono (CO2).

“Además, se espera un importante incremento en el flujo vehicular por las actividades asociadas” al funcionamiento del aeropuerto, dice la MIA.

Una de las condicionantes que estableció la Semarnat, para aprobar el Aeropuerto, es que se establezca un Programa de monitoreo y seguimiento de la calidad del aire.

Y claro, más tráfico

“Se espera en la etapa de operación un incremento importante en el tráfico vehicular por el arribo / salida de los usuarios… que lleguen por su cuenta a las instalaciones, de los vehículos automotores que circularán de manera exclusiva en la interconexión con el AICM, de los taxis para el servicio de los usuarios y de toda la actividad conexa en el entorno inmediato asociada al funcionamiento de los usuarios del aeropuerto, principalmente hoteles y restaurantes”, señala la Manifestación de Impacto.

Para calibrar la cantidad de autos que circularán por la zona, para el aeropuerto de Santa Lucía en una primera etapa se tiene proyectado un estacionamiento con 4,000 cajones.

Entre las vialidades que serían más afectadas con más tránsito, se menciona a la carretera México – Pachuca, el circuito Exterior Mexiquense Bicentenario, y la México – Tizayuca.

“Especial atención merece el caso de la carretera 85 (en su tramo Tecámac – Tizayuca) por el congestionamiento identificado durante la visita de campo y validada con los comentarios realizados por los ejidatarios de San Miguel Xaltocan”, refiere el documento.

Residuos

Uno de los problemas identificados en la MIA, es la falta de sitios de disposición y manejo adecuado de los residuos que se generen por la obra.

“Los ‘rellenos sanitarios’ que existen en el valle, tienen problemas de manejo y han sido clausurados o cerrados, ya que no siguen la NOM-083-SEMARNAT-2003 y se manejan como tiraderos, por otro lado, la zona recibe basura de otros municipios y hasta de la ciudad de México lo que agrava la situación de la vida útil de los sitios de disposición actuales”.

Daños a la salud

En la MIA se indica que puede resultar afectada la salud de la población cercana al aeropuerto de Santa Lucía.

“Las afectaciones a la salud por la emisión de contaminantes y polvos se darán durante los dos años programados para las obras y en las inmediaciones de las vialidades que se usen para el transporte de insumos, materiales y equipo. Esta afectación se controlaría y se reduciría con medidas que disminuyan la exposición de la población, propias de las buenas prácticas de construcción, entre las cuales está el mantenimiento de unidades”.

“El incremento del tránsito vehicular durante las obras de preparación del sitio y construcción del aeropuerto, también incrementará el riesgo de accidentes, sobre lo cual el único control que se tiene recae en el diseño y señalización adecuados de cruces peatonales y de advertencia acerca del tipo de vehículos que circulan por las vialidades aledañas al aeropuerto”, se agrega en la MIA.

Riesgo de crecimiento anárquico

Una obra del tamaño del aeropuerto de Santa Lucía, refiere la MIA, puede provocar que “el precio y usos del suelo de las tierras aledañas al sitio de Proyecto, pueden entrar a un proceso de especulación y presión para el cambio de su uso”.

Según el análisis, existe un riesgo de “crecimiento anárquico entorno al aeropuerto”, al generarse nuevos centros comerciales, de hospedaje e incluso de diversión nocturna, con implicaciones sociales que pueden ser molestas para la población local.

Población indígena

En la manifestación se señala que la población indígena cercana al aeropuerto recibirá más “presión cultural”, por la interacción que se dará con la nueva población que llegue a la zona, “motivada por la contratación de mano de obra en las etapas de preparación del sitio y construcción”, aunque también se tiene la expectativa de que puedan acceder a empleos o los beneficios económicos que genere el proyecto.

Lee más: Cerro de Paula, cerca de Santa Lucía, tiene 30 sitios arqueológicos, no 3 como dice funcionario del INAH

Posible afectación a templos

De acuerdo con la manifestación de impacto, existe la posibilidad de que el ruido y las vibraciones que se puedan producir por los aviones afecten “en el mediano y largo plazo la estabilidad de la estructura” de templos en la zona cercana al aeropuerto.

“Las localidades con templo que pueden ser afectadas con mayor probabilidad son: San Miguel Jaltocan, Santa María Tonanitla, Los Reyes Acozac y Santa María Ajoloapan. Por cercanía Santa Ana Nextlalpan, y Santa Lucia”.

Sin presupuesto definido para mitigación

“A la fecha aún no se ha definido el monto para la aplicación de las medidas de prevención, mitigación y recuperación ambiental del proyecto, pero el personal de la Secretaría de la Defensa Nacional tiene el compromiso de atender de inmediato cualquier evento o suceso en materia ambiental”, se lee en la MIA.

¿Qué pasa con el cerro?

En el caso del Proyecto del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, indica la Manifestación, “uno de los principales problemas detectados en la planeación para la ubicación de las pistas, lo constituye la presencia del Cerro de Paula”.

La altura del cerro, se detalla, afecta principalmente la ubicación de la pista sur, una de las tres pistas que se prevén construir.

Por tal razón, se estableció que dicha pista se considerara exclusivamente para uso militar, se apunta en el documento.

La saturación volverá…

De acuerdo con el texto presentado a la Semarnat, elaborado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, se estima que el aeropuerto de Santa Lucía, con el aumento de la demanda de los usuarios, comience a experimentar problemáticas de saturación en tan solo 10 años.

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Cuatro inventores que se arrepintieron de sus creaciones: las armas más letales de la historia

El creador de la bomba atómica, del agente naranja, del fusil AK-47 y de la dinamita tienen algo en común: todos se arrepintieron, de una u otra manera, de lo que sus hallazgos terminaron por provocar.
14 de noviembre, 2021
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Inventar algo único y que cambie el curso de la historia de la humanidad debe ser de los sentimientos más satisfactorios que pueden existir.

Es cosa de imaginarse la complacencia de quienes estuvieron detrás de creaciones tan brillantes como la rueda, el hormigón, la máquina a vapor o internet.

Sin embargo, no todas las invenciones tienen fines exclusivamente beneficiosos para el mundo; hay algunas que, a decir verdad, han dejado un saldo trágico y macabro.

Y algunos de los genios detrás de esos temibles hallazgos han terminado atormentados por su conciencia.

Aquí te contamos las historias de cuatro de ellos que, muchas veces sin medir el poder destructivo de sus creaciones, terminaron engendrando algunas de las armas más letales de la historia.

1. Robert Oppenheimer, el “padre de la bomba atómica”:

No hubo otro científico más vinculado a la creación y al uso de las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial que Robert Oppenheimer.

El físico teórico estadounidense fue el director del Proyecto Manhattan, que consiguió desarrollar la primera bomba atómica de la historia.

Robert Oppenheimer

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Robert Oppenheimer fue el director científico del Proyecto Manhattan.

Esta fue detonada en el desierto de Nuevo México —en una operación llamada “Trinity”— el 16 de julio de 1945, menos de un mes antes de que se lanzaran las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, donde se estima que murieron entre 150.000 y 250.000 personas.

Oppenheimer, una figura compleja y carismática, se había dedicado a estudiar los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos los electrones, los positrones y los rayos cósmicos.

Pero el conflicto bélico que se vivía por esos años en el mundo hizo que su vida profesional tomara otro rumbo.

Así, luego de que Albert Einstein le enviara una carta al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, advirtiéndole del peligro que amenazaba a toda la humanidad si los nazis se convertían en los primeros en fabricar una bomba atómica, la idea de crear un arma nuclear a nivel gubernamental en Estados Unidos se volvió prioridad.

Y quien lideró ese proceso fue, justamente, Oppenheimer. Rápidamente comenzó a buscar un proceso para la separación del uranio-235 del uranio natural y a determinar la masa crítica necesaria para fabricar dicha bomba.

Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Getty Images
Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Entre otras cosas, se le instruyó establecer y administrar un laboratorio para llevar a cabo esta tarea. Y, en 1943, eligió la meseta de Los Alamos, en Nuevo México.

“Oppenheimer ocupó un puesto de inmensa responsabilidad y fue llevado al límite”, explica a BBC Mundo el historiador especialista en armas nucleares, Alex Wellerstein.

“Estuvo involucrado en decisiones clave sobre el diseño de las bombas atómicas, y estuvo personalmente involucrado en las decisiones sobre cómo se usarían estas bombas; instó a que se usaran en contra de ciudades y estaba en el comité que tomó decisiones sobre dónde se lanzarían las bombas exactamente”, agrega.

Pero más tarde, Oppenheimer expresaría en repetidas ocasiones su pesar por el fallecimiento de las miles de víctimas en Hiroshima y Nagasaki.

Incluso, dos meses después de la explosión de las bombas, renunció a su cargo. Desde 1947 hasta 1952 fue asesor de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos desde donde abogó por el control internacional del poder nuclear para evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentísta entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Vista aérea de Hiroshima poco después de que explotara la bomba atómica.

Getty Images
Vista aérea de Hiroshima, en Japón, poco después de que explotara la bomba atómica.

Además, se opuso fuertemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno.

Pero sus esfuerzos no tuvieron éxito. Debido a sus polémicas declaraciones públicas —que le sumaron varios enemigos— se le retiraron sus credenciales de seguridad y se le acabó despojando de su influencia política.

“A fines de la década de 1950 y principios de 1960, Oppenheimer estaba bastante amargado y lamentaba muchas cosas. El área de su arrepentimiento siempre se centró en estos fracasos de la posguerra. Lamentó no haber tenido éxito con sus ambiciones de control de armas y haber sido incapaz de frenar el aumento de grandes arsenales de varios megatones”, dice Wellerstein.

Luego de la explosión de las bombas, Oppenheimer declararía que le vinieron a la mente las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad Gita: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.

Oppenheimer junto a Leslie Groves

Getty Images
Oppenheimer junto a Leslie Groves, alto mando a cargo del Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica.

Muchos historiadores han interpretado estas palabras como un sentimiento de culpa respecto de su letal creación. Para otros, como Wellerstein, tiene más que ver con el asombro ante algo “más allá de este mundo”, como son las armas nucleares.

Con todo, a Oppenheimer siempre se le recordará (y conocerá) como el “padre de la bomba atómica”.

2. Arthur Galston y el agente naranja:

El fisiólogo y biólogo vegetal estadounidense, Arthur Galston, nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Arthur Galston

Cortesía de la Universidad de Yale
Arthur Galston nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Su área de estudio se centraba en las hormonas vegetales y en los efectos de la luz en el desarrollo de las plantas.

En eso estaba cuando experimentó con un regulador del crecimiento de plantas, llamado ácido triyodobenzoico (TIBA). El científico descubrió que este componente podía estimular la floración de la soja y hacerla crecer más rápidamente.

Sin embargo, también advirtió que, si se aplica en exceso, el compuesto haría que la planta perdiera sus hojas.

Pero los hallazgos de Galston no quedaron reducidos solo al mundo vegetal.

En el contexto de la Guerra de Vietman —ocurrida entre los años 1955 y 1975— otros científicos los utilizaron para crear el agente naranja, un poderoso herbicida que tenía como objetivo eliminar selvas y cosechas que podían ser aprovechadas por la guerrilla del Vietcong.

Avión lanza agente naranja en Vietnam

Getty Images
Las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones de agente naranja para destruir cultivos en Vietnam.

Así, desde 1962 a 1970 las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones del herbicida para destruir cultivos y exponer las posiciones y rutas de movimiento de sus enemigos.

Ante esto, Galston se vio profundamente afectado y alertó a las autoridades y al mundo en repetidas ocasiones del enorme daño ambiental que estaba causando el agente naranja. Luego, acusó que el herbicida también presentaba un riesgo para los humanos.

El componente más peligroso del Agente Naranja es la dioxina, un contaminante que puede permanecer en el medio ambiente por décadas y que, entre otras cosas, puede causar cáncer, malformaciones en el desarrollo fetal, problemas de infertilidad y atacar los sistemas nervioso e inmune.

Las advertencias de Galston y otros científicos llevaron a que el gobierno de Estados Unidos ordenara un estudio toxicológico. A la luz de los resultados, el presidente de ese momento, Richard Nixon, ordenó la detención de la fumigación del agente naranja.

Niños con malformaciones por el agente naranja

Getty Images
El agente naranja provocó serios daños a la salud de los afectados y problemas en el desarrollo fetal, como malformaciones, de muchos niños.

Más tarde, el biólogo vegetal diría: “Solía ​​pensar que uno podría evitar involucrarse en las consecuencias antisociales de la ciencia simplemente no trabajando en ningún proyecto que pudiera tener fines malignos o destructivos. He aprendido que las cosas no son tan simples y que casi cualquier hallazgo científico puede pervertirse o deformarse bajo las presiones sociales”.

También aseguró que el agente naranja fue “un mal uso de la ciencia”.

“La ciencia está destinada a mejorar la suerte de la humanidad, no a disminuirla, y su uso como arma militar me pareció desaconsejable”, agregó.

3. Mijaíl Kalashnikov, creador del fusil AK-47:

Fue el diseñador de una de las armas más reconocidas del planeta: el fusil semiautomático AK-47.

Míjail Kalashnikov

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Poco antes de su muerte, Míjail Kalashnikov confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En 1947, el ruso Míjail Kalashnikov creó este fusil sencillo, resistente y confiable que se convirtió en el arma de rigor de los ejércitos soviético y ruso, así como de decenas de otros países.

El AK-47 también fue un símbolo de revolución alrededor del mundo; estuvo en acción en los campos de batalla de Angola, Vietnam, Argelia y Afganistán. También fue compañero de ejércitos rebeldes en América Latina, como de las FARC y ELN en Colombia.

Grupos palestinos lo utilizaron con frecuencia y hay una célebre foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo.

La relativa simplicidad del diseño hizo que su manufactura fuera barata y su mantenimiento en el campo de batalla sencillo. Se convirtió en el fusil de asalto de mayor uso en el mundo y, según los cálculos, acumula más muertes que las bombas atómicas.

Bin Laden sosteniendo el rifle

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Esta foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo dio vueltas al mundo.

Aunque a lo largo de su vida Míjail Kalashnikov expresó pocos remordimientos por su mortífero invento — “duermo profundamente”, dijo una vez— , poco antes de su muerte confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En una carta al jefe de la iglesia ortodoxa rusa a la cual asistía (que fue filtrada por medios rusos un mes después de su muerte), dijo que se sentía responsable de los millones de muertes causadas por su revolucionario fusil.

“Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta insoluble. Si mi rifle privó a la gente de la vida, ¿puede ser que yo… un cristiano y un creyente ortodoxo, tuve la culpa de sus muertes?”, se preguntó.

“Cuanto más vivo —escribió—, más se me clava esta pregunta en la cabeza y más me pregunto por qué el Señor permitió al hombre los deseos diabólicos de la envidia, la codicia y la agresión”.

4. Alfred Nobel y la dinamita:

En diciembre de 1896, dos jóvenes ingenieros suecos se llevaron la sorpresa de su vida al abrir el testamento de su admirado Alfred Nobel, quien los dejó a cargo de emplear la mayor parte de su fortuna con el fin de crear una entidad para celebrar el avance de la humanidad.

Alfred Nobel

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Alfred Nobel creó la dinamita.

Siguiendo las instrucciones del maestro, Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist dieron vida a la Fundación Nobel, que estableció premios anuales por los méritos alcanzados en física, química, medicina y fisiología, literatura y paz mundial; a los que en 1969 se les sumó la economía.

Este último deseo de Nobel no es al azar y tiene una contundente razón detrás. Se dice que, en el ocaso de sus días, le atormentaba la idea de la muerte y destrucción que la aplicación de sus inventos había generado.

Y es por eso que decidió legar gran parte de su fortuna a la creación de la fundación.

Décadas antes, el químico, ingeniero, escritor e inventor sueco había creado la dinamita.

dinamita nobel

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Nacido en el lecho de una familia de ingenieros, Nobel trabajó con su padre en la fabricación de explosivos. Pero en 1864 vivió una trágica experiencia que marcó su vida, cuando su hermano menor y otras cuatro personas murieron en una explosión de nitroglicerina.

Dos años después, en 1866, Nobel desarrolló un método que permitía manipular con seguridad el inestable explosivo líquido. Para reducir su volatilidad, mezcló nitroglicerina con un material poroso absorbente, creando así la dinamita.

Esta invención le dio una fama y una riqueza inmensa a su inventor, y dio inicio a una nueva era en la construcción… pero también en la destrucción. Pues no pasó mucho tiempo para que comenzara a utilizarse con fines bélicos.

El testamento de Alfred Nobel.

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El testamento de Alfred Nobel.

Así, se aplicó como relleno explosivo en los proyectiles de artillería y cargas de demolición militares, causando cientos de miles de muertes.

Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en su casa de San Remo, Italia, habiendo firmado su testamento final que sentó las bases para lo que se convertiría en el premio internacional más prestigioso en pro del avance del hombre.


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