close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Cambio climático 'derrite' Alaska: registra temperaturas de hasta 32 grados

Las altas temperaturas afectan el modo de vida de las tribus que dependen de la caza y la pesca. El deshielo altera el hábitat de muchos animales y la recolección de alimentos.
Por AFP
5 de julio, 2019
Comparte

La temperatura superó los 32 grados centígrados en Anchorage, la mayor ciudad de Alaska, una temperatura que marca un récord histórico en un estado donde los efectos del cambio climático son muy evidentes.

La temperatura máxima promedio para un 4 de julio en esta ciudad de casi 300.000 habitantes, ubicada al sur del estado, es de 18.3 grados.

Pero el jueves, la oficina local del Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS) escribió en Twitter el jueves que “el aeropuerto internacional de Anchorage oficialmente llegó a 32 ºC por primera vez”.

Lee: Colapsos, calor y desplazados: Alertan por la “amenaza a la humanidad” del cambio climático 

El anterior récord se estableció el 14 de junio de 1969, con 85 ºF, que equivalen a 29.4 ºC.

Las primeras lecturas en el aeropuerto comenzaron en 1952. Los 10 años antes se hicieron en otro aeródromo en Anchorage, donde el jueves también se registraron los 32.2 ºC.

“Varias otras localidades en el sur de Alaska rompieron el récord del día más caluroso”, indicó el NWS este viernes en medio de lo que expertos han llamado una “ola de calor” en la entidad.

Glaciares de Alaska se derriten ante la ola de calor de 32 grados.

Glaciares de Alaska se derriten ante la ola de calor de 32 grados.

En Kenai y King Salmon llegó por ejemplo a 31 grados, superando marcas de hace dos años.

Estas temperaturas excepcionalmente cálidas son causadas por una “vasta área de alta presión justo encima de nosotros”, dijo el meteorólogo Bill Ludwig, del NWS, al Anchorage Daily News.

Impacto devastador 

Aunque el nuevo récord pueda parecer impresionante, no es inusual registrar temperaturas muy altas en Alaska durante el verano boreal, que superen los 30 centígrados, especialmente en el interior.

La ciudad de Fairbanks, situada a casi 500 kilómetros al norte de Anchorage, experimentó una temperatura de 37.2 ºC el 28 de julio de 1919. Y más recientemente, el 5 de agosto de 1994, llegó a cerca de los 34 ºC, según los registros del NWS.

El récord absoluto para Alaska alcanzó el umbral simbólico de 100º F (37.8 ºC) en Fort Yukon, en la parte centro-este del estado, el 27 de junio de 1915.

Lee: 10 ingredientes que podrían desaparecer por el cambio climático

La zona ártica es muy sensible al cambio climático. Según científicos, Alaska se viene calentando dos veces más rápido que el promedio mundial.

“Entre 1901 y 2016, las temperaturas medias del continente de Estados Unidos aumentaron 1,8 grados Fahrenheit (1 ºC), mientras que en Alaska aumentaron 4.7 grados (2.6 ºC)”, alertó Rick Thoman, del Centro de Evaluación y Política Climática de Alaska.

El impacto es devastador para las comunidades costeras, compuestas principalmente de indígenas, cuyas aldeas son víctimas de una erosión tan marcada que muchas han tenido que ser prácticamente mudadas enteras, según constató un equipo de la AFP en abril.

Lee también: Greta Thunberg y las huelgas escolares contra el cambio climático: “Mi asperger me ayuda a no creer en mentiras”

La aldea Napakiak, por ejemplo, ha tenido que mover su escuela y hasta el cementerio por la rápida erosión costera y el deshielo del “permafrost”, una capa de suelo que solía estar permanentemente congelada y sobre la que se construyeron muchas aldeas nativas de Alaska.

El calentamiento global afecta el modo de vida tradicional de estas tribus que dependen de la caza y la pesca. El deshielo afecta el hábitat de muchos animales y la recolección estacional de bayas que crecen en la tundra.

Los ríos que solían servir como carreteras en invierno y primavera para conectar pueblos y mover bienes y mercancías no se están congelando por completo o se rompen prematuramente, generando accidentes mortales.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

El éxito de las 'barras sobrias', los bares para millennials donde no se sirve alcohol

Aunque la idea de un pub o un bar va estrechamente ligada a beber alcohol, cada vez son más los establecimientos que, en ciudades como Londres o Nueva York, apuestan por no servirlo. ¿Quiénes son sus clientes? Y ¿cuál es la clave de su éxito?
Getty Images
3 de junio, 2019
Comparte

Cuando entras a Getaway, un elegante bar en una avenida principal en Brooklyn, Nueva York, puede que te sientas como en uno de los tantos sitios bonitos de cócteles que aparecen en innumerables cuentas de Instagram.

Pero este bar cuenta con una diferencia crucial: es totalmente libre de alcohol.

Una barra sin alcohol suena como un oxímoron, como un acuario sin pescado o una panadería que no sirve pan.

Pero en ciudades como Nueva York y Londres, una opción de vida nocturna sin alcohol puede atraer a las personas que, por cualquier motivo, prefieren no beber.

Sam Thonis, quien es dueño del bar junto a Regina Dellea, tuvo la idea de Getaway hace tres años, cuando él y su hermano, que no bebe, intentaban encontrar un lugar para salir juntos por la noche.

“No había muchas opciones de vida nocturna en Nueva York que no giraran en torno al alcohol o que no trataran de presionarte de alguna manera”, dice Thonis.

Así que Thonis y Dellea hicieron de su bar un espacio libre de alcohol, lo que significa que ni siquiera venden cervezas sin alcohol porque tienen una cantidad mínima de esa sustancia.

Una mujer toma agua en un bar.

Getty Images
Existe una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol.

En EE.UU. el término “sin alcohol” se puede aplicar a las bebidas hasta con un 0,5% de alcohol o menos, lo que significa que muchas cervezas populares sin alcohol no lo son en realidad.

“Si eres abstemio y el alcohol es un problema para ti, o si ni siquiera quieres el olor a alcohol a tu alrededor, este es tu lugar”, dice Thonis.

Getaway, que se inauguró en abril, es parte de una creciente ola mundial de locales nocturnos que atienden a personas que evitan el alcohol, pero que aún quieren salir y socializar en espacios que tradicionalmente han estado dominados por la bebida.

Existen otros sitios como Vena’s Fizz House en Portland, Maine y The Other Side en Crystal Lake, un suburbio de Illinois.

En Londres, el bar Redemption ahora tiene tres ubicaciones y en enero, The Virgin Mary, un pub sin alcohol, abrió en Dublín.

Zonas de templanza

Las barras sin alcohol no son un concepto nuevo.

A finales del siglo XIX, una serie de bares sin alcohol conocidos como barras de templanza se establecieron en Reino Unido a raíz del movimiento por la templanza o temperancia, que abogaba por no consumir alcohol.

Mesa con vasos y bebidas.

Getty Images
La consultora AMR valoró el mercado de bebidas no alcohólicas en US$1.548 millones en 2015 y estimó que crecerá hasta alcanzar US$2.090 millones para 2022.

El Bar Temperance de Fitzpatrick, fundado en 1890 en Rawtenstall, en el norte de Manchester, todavía hoy vende cerveza de raíz (una cerveza fermentada elaborada con una combinación de vainilla y varias raíces, entre otros ingredientes) y vasos de diente de león y bardana (dandelion and burdock, en inglés), un refresco británico elaborado con raíces fermentadas de esas plantas.

Pero lo que es diferente de esta ola actual de bares sin alcohol es que no son promotores de la idea de la abstinencia total del consumo.

En Getaway, por ejemplo, los clientes no son solo no bebedores, sino cualquier persona que busque un ambiente divertido sin la amenaza de una resaca al día siguiente.

“Nada en nuestro espacio dice que debes estar sobrio, o no debes ir a otro bar y tomarte un shot de tequila”, opina Thonis.

Getaway se acerca así a un movimiento que hace que los millennials urbanos reconsideren el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Lorelei Bandrovschi, de 32 años, se identifica con esa categoría.

El año pasado, comenzó a organizar eventos sin alcohol con el nombre de Listen Bar para personas que querían divertirse sin que el alcohol estuviese presente.

Solía trabajar como consultora para marcas como YouTube y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pero ahora Listen Bar es su ocupación a tiempo completo.

“Los bares son un espacio de relajación y se nos hizo creer que el alcohol tiene que ser parte de eso”, dice Bandrovschi.

“Es realmente liberador crear espacios donde una fiesta alborotada no significa resaca y recuerdos borrosos”.

Jóvenes con alcohol en el metro.

Getty Images
En 2016, solo el 56,9% de los mayores de 16 años en Reino Unido había tomado una copa de alcohol la semana anterior a ser consultados. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que el gobierno comenzó a hacer esa pregunta en 2005.

Bandrovschi, sin embargo, no es abstemia, pero después de dejar de tomar por un mes notó la falta de opciones para las personas que querían salir con sus amigos y no tomar alcohol.

“Creo que la cultura de la barra, desde el menú hasta el personal y los clientes, tiende a hacer que quienes no tomen se sientan fuera de lugar”, opina.

“Mi filosofía personal es que beber sea una opción. Debe tener espacio tanto el que quiere beber como el que no en lugares divertidos y que a los que deseen ir”.

¿Sobriedad?

Es posible que esta idea de “bebida opcional” aún no sea común, pero hay indicios de que los jóvenes ya no beben tanto como antes.

En 2016, entre los adultos mayores de 16 años encuestados por la Oficina Británica de Estadísticas Nacionales, solo el 56.9% había tomado una copa en la semana anterior del estudio. Se trata del porcentaje más bajo registrado desde que se comenzó a formular la pregunta en 2005.

En febrero, el Registro Internacional de Vinos y Licores afirmó que el 52% de los adultos estadounidenses que encuestaron intentaban o habían intentado reducir su consumo de alcohol.

Mientras que una serie de artículos sobre tendencias recientes indican que los millennials están reconsiderando cuándo y cómo beben.

Una mujer recostada sobre un banco con botellas de cerveza en el suelo.

Getty Images
Los millennials urbanos están reconsiderando el lugar que ocupa el alcohol en sus vidas.

Las ventas de cerveza están en declive en EE.UU. y, aunque eso puede significar que los consumidores están recurriendo a otro tipo de bebidas, la industria del alcohol respondió introduciendo más opciones de bajo contenido y sin alcohol.

Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, incluso en espacios que no son libres de alcohol.

Cada vez más, los restaurantes de alta gama incluyen un maridaje sin alcohol para sus menús de degustación, así como uno tradicional o un cóctel.

“Tantos invitados pedían opciones sin alcohol y no querían simplemente beber agua”, dice Chelsea Carrier, directora de bebidas de los restaurantes Covina y The Roof Top en Nueva York.

Ella estima que en la actualidad las bebidas sin alcohol representan aproximadamente el 20% de los pedidos en el restaurante y que los cócteles sin alcohol hacen que los clientes que no beben se sientan incluidos.

“Puedes estar sentada junto a alguien que esté bebiendo una botella de vino de un par de miles de dólares y estar tomando un cóctel sin alcohol y sentir que es tu lugar”, dice.

Beber en la barra seca

Dos mujeres brindan con jugos.

Getty Images
Las bebidas sin alcohol pueden convertirse en un gran negocio, dicen los especialistas.

En Existing Conditions, un bar en Greenwich Village de Nueva York, conocido por sus creativos cócteles, como incluir jarabe de arce con waffles, los tragos sin alcohol son importantes en el menú y, según su director de bebidas, Bobby Murphy, están entre los más caros que producen, tanto en términos de ingredientes como de mano de obra.

Una bebida, el Stingless, lleva miel de melipona, hecha por pequeñas abejas en México que puede costar US$100 el kilo.

“Servir una soda ya no es suficiente”, dice Murphy. “Cuando hacemos bebidas no alcohólicas, queremos que sean algo que no se puede conseguir en ningún otro lugar”. Estima que entre el 20% y 30% del total de las bebidas que venden no son alcohólicas.

Pese a esto, aún está por verse si esta oleada de bares sobrios prosperará.

En cuanto a Getaway, el negocio ha estado estable en el último mes. “Todos los días me preocupa que nadie vaya a entrar, y 20 minutos después está lleno”, dice Dellea.

Sus clientes incluyen vecinos curiosos, mujeres embarazadas y estudiosos sobrios. “Hay un millón de opciones. Si a la gente no le gustamos está bien. Estamos para aquellos que quieren estar aquí”, dice Thonis.

Si quieres leer este artículo en inglés puedes hacerlo aquí.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=oFbgfkh4cj8

https://www.youtube.com/watch?v=o6uE-XS3O4w

https://www.youtube.com/watch?v=RvYz63RfE8c

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.