Comisión de Ayuda al Refugiado, colapsada: 50 mil peticiones de asilo aún esperan respuesta
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Comisión de Ayuda al Refugiado, colapsada: 50 mil peticiones de asilo aún esperan respuesta

El número de solicitudes se ha multiplicado en los últimos años de forma dramática; en 2013, apenas 1,296 personas pidieron refugio. Este año son 31,355 peticiones.

Mario Amador se siente atrapado. 

Tiene 41 años, es hondureño, de Villanueva, departamento de Cortés, muy cerca de San Pedro Sula. Lleva meses en Ciudad de México. Es un tipo fibroso, que se expresa con seguridad, con el pelo pulcramente cortado y una nariz prominente que, unida a su piel tostada, le da aire de jeque árabe sin turbante. Que años atrás se convirtiese al islam solo es una curiosa coincidencia.

El hombre repite sin cesar que él es empresario, que conoce las leyes, que sabe de qué habla.

Pero sigue atrapado en el sistema legal mexicano desde el 18 de enero, cuando cruzó el puente internacional Rodolfo Robles, que une Guatemala con México, y pidió su condición de refugiado. 

Llegó, como al menos otros 10,000 centroamericanos, en caravana. La última marcha exitosa, la que experimentó el espejismo de las tarjetas de visitante por motivos humanitarios, la calma antes de la tempestad que provocó el acuerdo entre los gobiernos de México y Estados Unidos, y que ha disparado la detención de migrantes. Entre el 18 y el 28 de enero, el Instituto Nacional de Migración emitió 13 mil 270 tarjetas. Se trató de una medida excepcional antes de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador retomase la política de arresto, detención y deportación. 

Mario Amador se benefició de aquella excepción y ahora está a salvo, lo cual para él ya es un logro después de huir de la extorsión de la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18, las dos grandes pandillas que operan en Guatemala, Honduras, El Salvador, sur de México y Estados Unidos. 

Pero no puede avanzar ni retroceder. Y eso, después de seis meses, le angustia. 

Mario Amador es uno de los 31,355 extranjeros que, entre enero y junio, solicitaron protección ante la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar). También es beneficiario de una tarjeta de visitante por motivos humanitarios, un documento que le permite entrar y salir en el país, así como trabajar, durante un año. Sin embargo, él quiere que le reconozcan como refugiado. Que las autoridades admitan que necesita protección y que va a tener que quedarse en México, porque regresar a Honduras no está en los planes. 

La ley dice que la Comar ya debería haber resuelto su caso. El plazo para que las autoridades determinen si alguien puede quedarse o no como exiliado es de 45 días hábiles, ampliables a otros 45 más.

El problema es que la institución está colapsada. El número de solicitudes se ha multiplicado en los últimos años de forma dramática. En 2013, apenas 1,296 personas pidieron refugio. Este año son 31,355 peticiones, más que en todo el año anterior, y el cálculo es que puedan llegar a superar las 90,000. 

Las cifras muestran hasta qué punto la institución no puede procesar todas las solicitudes que le llegan. El año pasado solo se tramitaron 5,571 peticiones, por cerca de 29,648 demandas de asilo. En 2019 ya se han alcanzado las 31,355. Una de esas peticiones es la de Mario Amador, el empresario de Villanueva que huyó porque ya no podía pagar más a las pandillas.

El suyo es uno de los más de 50,000 casos que siguen pendientes de resolución a pesar de haber superado el plazo legal. En la Ciudad de México, 9,744 expedientes están en suspensión en trámite, es decir, que no aplican los márgenes que impone la normativa. Esta medida viene aplicándose desde 2017, cuando el sismo destruyó las oficinas de Comar en la megalópolis.   

“Sigue llegando gente queriendo iniciar el procedimiento de asilo y la institución está colapsada, con largas filas de espera. A pesar de que se ha contratado a más gente, no parece que la Comar esté a la altura. El INM también está colapsado para las visas y sigue llegando mucha gente. Mientras sigan deteniendo tanta gente, si la política es detención y acoso hacia las organizaciones, en lugar de buscar otras alternativas de respuesta, vamos a dejar a un montón de gente en desprotección”, dijo Andrea Villaseñor, directora del Servicio Jesuita al Refugiado.

Leer: Bajo la lluvia, migrantes duermen en la calle en espera de asilo en México

Está por ver cómo afectan las medidas anunciadas por Estados Unidos, que recientemente anunció que no aceptará ningún solicitante de asilo que haya pasado previamente por otro país y no solicitase protección. Esto, según la Comisión Nacional para los Derechos Humanos (CNDH), puede incrementar el colapso al que se enfrenta la Comar. 

El coordinador, Andrés Ramírez, ha reiterado en diversas ocasiones la necesidad de que el gobierno incremente su presupuesto, que el pasado año se redujo en 5 millones de pesos a pesar de que la cifra de solicitantes se ha multiplicado

Morir por manejar un taxi en San Pedro Sula

Mario Amador, que es el nombre que acordamos utilizar para la nota, es ajeno al incremento de la presión de Washington. Él pidió refugio antes y, además, tampoco es un caso habitual. Según explica, ni siquiera aspira a llegar a Estados Unidos. Lo que quiere es que México le reconozca su condición de refugiado y pueda rehacer su vida. Quizás en esta decisión tenga que ver que él mismo sabe que, en caso de querer cruzar la frontera norte de forma legal, tendría nulas opciones de ser aceptado. Según explica, vivió en Estados Unidos, en Los Ángeles, entre los 17 y los 33 años. Los últimos cuatro los pasó en prisión, en una cárcel cuyo nombre no quiere desvelar. “Tuve una disputa con un policía que trataba mal a un migrante. Siempre me he opuesto a las injusticias”, asegura.

Deportado a Honduras, Mario Amador tuvo que comenzar su vida de cero. Pero se encontró con una de las grandes amenazas que ahogan a los hondureños: el pago de la extorsión de las pandillas, que en jerga catracha se denomina “impuesto de guerra”. 

“Tenía un camión y dos taxis. Los manejaban Josué Castañeda y Roberto Carlos Cruz”, explica. Pagaba 750 lempiras semanales (583 pesos) por cada taxi y 1,500 (1,166 pesos) por el camión. Según relata, pagaba a las dos pandillas. La mitad para el Barrio 18, la mitad para la MS. 

La extorsión es un sistema perverso con una única regla fija: si no pagas, te matan. A ti o a tu familia o a tus empleados. El resto de normas las impone la pandilla y pueden cambiar de un día para otro. 

A Mario Amador le cambiaron las reglas a finales de diciembre. Un enviado de la mara le dijo que se doblaba la tarifa. “Prácticamente iba a trabajar para ellos”, dice.

Ni siquiera le dio tiempo a alegar o negociar. El 4 de enero, Roberto Carlos Cruz, el piloto de 60 años que manejaba uno de sus taxis a cambio de una tarifa de 400 lempiras (310 pesos) diarias, fue asesinado. Un sicario del Barrio 18 lo mató a tiros en San Pedro Sula. Su antiguo jefe muestra la noticia del homicidio en su celular. Es la prueba de que él podría ser el siguiente. 

No hizo falta más advertencias. Un día después, Mario Amador se encontraba en Ocotepeque, municipio fronterizo con Guatemala, dispuesto a escapar. Junto a él, Josué, el otro piloto, el que salvó la vida. Vendió lo que pudo, se aseguró de que sus hijas, que viven con su madre en el sur del país, recibirían la pensión, y no miró atrás. “Es más importante la vida que lo material”, dice. 

Diez días después de huir tuvo conocimiento de que llegaría la caravana. Así que esperó. Hasta el momento, este incipiente movimiento se había mostrado como un modo exitoso de atravesar México. Por eso decidió sumarse. Lo que no sabía era que terminaría convertido en uno de los líderes de la marcha. “Me escogieron porque soy empresario, porque sé de leyes”, dice.

De deportado a empresario. De empresario a migrante. De migrante a líder de una caravana que simboliza el éxodo centroamericano. Años vertiginosos para Mario Amador, el hondureño. 

El 18 de enero cruzó el puente Rodolfo Robles y pidió su asilo. Ahí empezó su otra odisea. La que enfrenta un tipo que huyó de una muerte segura para que México reconozca que no tenía otra opción que escapar. 

Leer >> Todos alerta: Migrantes eluden retenes en la carretera y corren en un intento de abordar el tren

“El 18 de enero tuve mi primera entrevista. El 8, la segunda. Ya hice las solicitudes que establece la ley”, protesta. El 20 de enero, dos días después de entrar en México, sufrió las amenazas de un hombre a quien vincula con la caravana de octubre. Dice que le echó en cara su liderazgo y que le advirtió que algo le podría ocurrir. Por eso su expediente fue trasladado desde Tapachula. Un detalle curioso: en su constancia de solicitud viene marcada la palabra “Caravana”. Como si estuviese marcado. Y eso le intranquiliza. Cree que la señal pueda ser similar a lo que ocurre en la frontera norte, donde solicitantes de asilo en Estados Unidos han referido haber sido interrogados sobre las marchas.

Alma Delia Cruz, delegada de Comar en Tapachula, niega que su institución estableciese diferencias entre solicitantes, dependiendo de cuál fue la forma de ingresar al país. “Es simplemente una cuestión operativa, para saber quiénes llegan de la frontera Suchiate y los que llegan a oficina”, explica. “No hay distinción de raza o de nacionalidad, hay un trato igualitario. No es una cuestión de ordenamiento legal”, afirma. 

El colapso de la institución es evidente. Actualmente dispone de 17 funcionarios en Tapachula para atender las demandas. Solo este año, sus oficinas han registrado 9,878 casos con 19,793 personas. 

Sin embargo, el expediente de Mario Amador ya no está en Chiapas. Y, a pesar de ello, también está paralizado. “Entiendo que se espere un tiempo, pero ¿qué requisitos quieren más de mí?”, se queja. Ha comenzado a estudiar electricidad industrial, quiere rehacer su vida en México, pero, asegura, necesita regularizar su situación.

La parálisis de Comar es su primer problema. Aunque no el único. Todavía tiene que ser aceptado. En 2018, de los 5,531 casos analizados, solo 2,938 fueron aceptados, lo que implica un 53%. Si Mario Amador fuese venezolano tendría prácticamente seguro que accedería a su condición de refugiado. 1,825 de los 1,853 solicitantes procedentes del país caribeño fueron reconocidos como exiliados el año pasado. Para los hondureños la tasa es mucho más baja. De los 1,939 reclamantes que se analizaron solo se aceptaron 536, el 28%.

Es cierto que estas cifras se incrementan si se toma en cuenta a las personas a las que se aplicó algún tipo de protección complementaria, como la visa humanitaria: en total, 1,211 hondureños fueron beneficiados con algún tipo de medida de cuidado, lo que supone el 62% de las solicitudes. 

Según datos de la Comar, de los expedientes analizados en 2018 recibieron algún tipo de protección el 99% de los solicitantes venezolanos, el 62% de los hondureños, el 74% de los salvadoreños, el 90% de los nicaragüenses, el 49% de los guatemaltecos. 

Con los datos en la mano, la solicitud de Mario Amador es un cara o cruz algo más favorable a ser aceptado. Pero no lo sabrá hasta que le citen en las oficinas de Comar.  

“He sido paciente, he esperado mi resolución, pero hay momentos en los que uno siente desesperado”, protesta. 

La Comar está colapsada, las solicitudes siguen incrementándose y la presión de Estados Unidos puede empeorar la situación. Este lunes se cumplen los 45 días de plazo impuestos por Donald Trump para que México incrementase las detenciones de migrantes. Está por ver qué evaluación realiza Washington. Mario Amador, mientras tanto, espera. No tiene otra opción. 

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Coronavirus: "¿Por qué ha sido tan lento el esfuerzo por descubrir el origen del virus? No es por la ciencia, sino por política"

El escritor científico David Quammen publicó en 2012 un libro que advertía de la amenaza de un virus de origen animal que se esparciría entre los humanos. BBC Mundo habló con él
5 de enero, 2021
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La pandemia de coronavirus tomó por sorpresa a gran parte del mundo, pero no al escritor David Quammen (EE.UU.,1948).

Especialista en temas científicos relacionados con la ecología y la evolución, Quammen publicó en 2012 el libro “Derrame: las infecciones animales y la próxima pandemia humana” (“Spillover: Animal Infections and the Next Human Pandemic”).

Para escribirlo, se reunió con expertos en enfermedades infecciosas, quienes le advirtieron que los humanos enfrentaban la amenaza de una pandemia producida por un virus.

Su investigación mostró que ese nuevo virus posiblemente vendría de un murciélago, que sería quizás un coronavirus y que el contagio podría comenzar en uno de los mercados húmedos como los que hay en China.

Cuando surgió la pandemia de COVID-19 muchos consideraron a Quammen un visionario, pero él dice que lo único que hizo fue escuchar con atención a los expertos.

En entrevista con BBC Mundo, Quammen reflexiona los retos y aprendizajes que ha significado el coronavirus y da una mirada al inevitable riesgo de que volvamos a estar amenazados por un virus de origen animal.

Quammen es uno de los invitados a la edición digital del Hay Festival Cartagena 2021. Conversará en directo con el periodista Pablo Correa el 29 de enero a las 17h GMT.

"Derrame: las infecciones animales y la próxima pandemia humana"

W. W. Norton & Company
Quammen es autor de “Derrame: las infecciones animales y la próxima pandemia humana”.

A un año del comienzo de la pandemia, ¿cuál es su balance de lo que ha ocurrido?

Gran parte de lo que ha ocurrido ha sido muy predecible y parte ha sido impredecible.

Lo más predecible es el hecho de que un nuevo virus saliera de un animal salvaje, contagiara a los humanos y se propagara en una pandemia. De hecho, que sucediera en China también era predecible.

Lo que era impredecible es cuán poco preparados estarían los gobiernos del mundo para lidiar con la pandemia, en particular Estados Unidos, pero también otros países que han hecho un trabajo terrible al tratar de contenerla y proteger a su gente.

Esa es la parte que más me ha sorprendido y, creo, la más sorprendente y más frustrante para los científicos que trabajan en salud pública que fueron mis fuentes hace 10 años cuando estaba investigando para mi libro.

Así que tenemos la previsibilidad agravada por la sorpresa, y el resultado es una pandemia devastadora.

¿Por qué los gobiernos estaban tan mal preparados si sabíamos que algo así podría ocurrir? Uno pensaría que algo que causa tanto impacto para las vidas y la economía debería ser una prioridad.

Sí, es lo que uno pensaría.

Creo que la razón por la que los gobiernos no estaban preparados es que los líderes de los gobiernos fueron cínicos y se preocuparon por sus propias carreras. No creo que fueran ignorantes. No creo que hayan dejado de escuchar las advertencias que venían de los científicos y del personal de salud pública.

Creo que los escucharon, pero luego dijeron: “bueno, ¿puede decirme cuándo ocurrirá esta pandemia? ¿Va a suceder en los próximos dos años? ¿Va a suceder antes de las próximas elecciones? ¿Quieren que gaste US$20 mil millones para algo que puede que no ocurra de aquí a las próximas elecciones?”.

Son cálculos cínicos.

Hospital

Getty
Durante años, los expertos han advertido que el mundo se enfrenta al riesgo de una pandemia causada por un virus de origen animal.

Usted ha insistido en que la única manera de evitar una futura pandemia es que cambiemos nuestros hábitos de consumo. A lo largo de este año, ¿ha visto alguna señal de que algo puede estar cambiando en nuestro comportamiento como sociedad?

He visto algunas señales de cambio de comportamiento, es decir, se han enfermado y han muerto tantas personas que solo los más tercos y los más ignorantes podrían ignorarlo.

Mucha gente se ha dado cuenta de que la cooperación comunitaria y la preocupación por otras personas es parte de la solución, y eso se traduce en distanciamiento social, usar máscaras, hacer esas cosas básicas que ralentizan la transmisión del virus.

Muchas personas en todo el mundo están tomando esas medidas, en algunos casos porque los gobiernos lo han ordenado, pero en muchos otros porque la gente se da cuenta de que es importante.

Ese es un cambio que millones de personas han estado haciendo para protegerse no solo a sí mismas y a su familia, sino también a sus comunidades.

Infortunadamente, millones de personas están diciendo: “no creo en esto, no creo que sea real. Estoy ignorando la evidencia porque puedo encontrar mi propia realidad en internet. Y no voy a hacer nada por mi vecino. No voy a hacer nada por mi comunidad. Solo actuaré en mi nombre y en el de mi familia”.

Así que hay una gran disparidad. Existe una gran división en términos de si esto ha traído cambios en nuestro comportamiento.

"Otro virus vendrá a llamar a nuestra puerta, así que debemos estar preparados”. ", Source: David Quammen, Source description: Escritor científico, Image: David Quammen

Y luego está el asunto de nuestras perturbaciones al mundo natural, extrayendo recursos del mundo natural.

A medida que extraemos recursos, atraemos virus hacia nosotros, porque el mundo natural está lleno de virus.

Todos los animales salvajes, la gran diversidad de animales salvajes que viven en nuestros diversos ecosistemas son portadores de virus.

Y a medida que destruimos ecosistemas y extraemos madera, animales, minerales, trayendo esos recursos hacia nosotros, traemos nuevos virus hacia nosotros.

No veo mucha evidencia de que el alcance de nuestra disrupción esté cambiando.

El alcance de nuestra disrupción refleja el tamaño de nuestra población y la escala de nuestro consumo, y en este momento no veo ninguna medida seria para que eso cambie.

Pero tenemos que seguir, tenemos que seguir hablando, tenemos que seguir explicando. Tenemos que seguir instando a la gente. Aún es posible que de esto puedan surgir cambios importantes.

Personas con mascarillas

Getty
El uso de mascarillas ha sido una de las principales medidas para disminuir la propagación del coronavirus.

¿Es posible evitar una próxima pandemia o la pregunta es simplemente cuándo ocurrirá?

La pregunta no es si enfrentaremos una nueva amenaza de pandemia, la pregunta es cuándo.

Hay diferentes etapas en estos eventos.

Está el derrame (spillover), que es cuando un nuevo virus, un nuevo patógeno, pasa de su huésped no humano a su primer ser humano.

Si ese derrame se convierte en un brote, lo que significa que pasa de un humano a otro y enferma a una docena o dos docenas o tres docenas de personas, lo llamamos brote.

Si un brote se propaga por todo un país, lo llamamos epidemia. Si llega a los aeropuertos y se propaga por todo el mundo, lo llamamos pandemia.

Así que creo que es inevitable que haya más derrames, nuevos virus que salgan de animales salvajes y que lleguen a los humanos, y que haya más brotes, una docena, dos docenas, tal vez 100 personas afectadas en alguna parte remota del mundo.

Lo que podemos hacer es evitar que los brotes se conviertan en epidemias y evitar que las epidemias se conviertan en pandemias. Tenemos la ciencia. Tenemos las medidas de salud pública.

Si tenemos la voluntad política y la cooperación comunitaria y configuramos estructuras y sistemas para detectar derrames y detectar brotes tempranos y luego controlarlos, posiblemente podamos evitar que el próximo brote se convierta en una pandemia.

Entre esas medidas para evitar una pandemia, ¿Cuáles serían las prioritarias?

Primero que todo necesitamos apoyar la ciencia, necesitamos apoyar la investigación científica con dinero y necesitamos educar a nuestros hijos para que comprendan la ciencia y confíen en ella. Necesitamos trabajar para eliminar la negación de la ciencia.

En segundo lugar, medidas de salud pública. Crear sistemas de salud pública para que los brotes puedan ser controlados y eso significa no solo sistemas nacionales, sino sistemas coordinados internacionalmente, redes globales de vigilancia para nuevos virus que pasan a los humanos o para el descubrimiento de virus peligrosos antes de que pasen a los humanos.

Descubrimiento, vigilancia y respuesta para que cuando un nuevo virus pase a los seres humanos y provoque un brote, haya una respuesta que viaje por el mundo tan rápido como la electricidad.

Y que se activen medidas que involucren cooperación internacional para contener ese brote, para crear vacunas, terapias adecuadas, pruebas de diagnóstico rápido y para mover recursos adonde se necesiten.

Se requiere coordinación global y para eso necesitamos acuerdos globales, organizaciones globales en la transferencia global de información y otras formas de recursos.

Laboratorio

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Quammen llama la atención sobre la importnacia de apoyar la investigación cinetífica.

Con esta pandemia quedó demostrado que es posible desarrollar vacunas en cuestión de meses. ¿Cree que esto nos da más confianza para enfrentar futuras pandemias?

Los científicos y las compañías farmacéuticas han producido vacunas con una rapidez asombrosa y admirable.

Y mientras tanto, cuántos cientos de miles de personas han muerto en todo el mundo. Más de 300 mil solo en Estados Unidos. Eso es una cifra horrible. Es inaceptable.

No podemos felicitarnos por haber creado vacunas si al mismo tiempo hemos perdido cientos de miles de personas.

La lección es que podemos producir vacunas rápidamente, pero tenemos que hacerlo más rápido. Necesitamos tener plataformas de vacunas, es decir, estructuras generales de vacunas que se puedan adaptar rápidamente a un nuevo coronavirus o a un nuevo virus de algún otro tipo.

Tuvimos algo de eso en este caso y nos ayudó. Pero necesitamos más.

Todas estas son cosas que podríamos haber hecho antes y tenemos que hacer ahora.

Entonces, en lugar de sentirnos demasiado confiados, creo que simplemente deberíamos sentirnos seguros de que podemos responder, de que podemos controlar estas cosas y debemos hacerlo mejor la próxima vez.

vacuna

Getty
El desarrollo de las vacunas brinda esperanza en la lucha contra la pandemia.

En todo caso, los expertos advierten que las vacunas ayudan a enfrentar el problema, pero por sí solas no son la solución definitiva…

Así es. Por ejemplo, ahora estamos comenzando a tener vacunas disponibles, pero debemos persuadir a la gente de todo el mundo para que se vacune.

En algunos países, incluido mi país, hay una gran fracción de la población que dice que no confía en la vacuna.

Pueden ser personas de color que en el pasado han sido mal atendidas y maltratadas por la investigación médica y desconfían del gobierno. Eso es comprensible. Pero tenemos que persuadirlos de que las vacunas son lo mejor para ellos.

O pueden ser personas del otro extremo del espectro político que simplemente desconfían de la ciencia en general y del gobierno en general porque tienen puntos de vista extremadamente conservadores.

Necesitamos persuadirlos a todos de que para la salud pública es necesario vacunar a un gran porcentaje de la población.

Si no vacunan a sus hijos y los envían a la escuela, pondrán en peligro a otros niños que quizás no hayan tenido la oportunidad de vacunarse.

¿Qué hemos aprendido sobre los virus en esta pandemia?

Hemos aprendido que los virus pueden ser muy sutiles, muy complejos.

Aún hay muchas cosas que no entendemos de este virus SARS-COV-2.

¿De dónde vino exactamente? ¿De qué animal salvaje vino? ¿Cómo se extendió a los humanos? ¿Quién fue el primer humano en contagiarse? ¿Cuáles fueron las circunstancias de la interacción? Esos son algunos misterios que están sin resolver en términos del origen del virus, del origen de la pandemia.

Aún estamos trabajando para entender cómo este virus podría estar cambiando. ¿Está evolucionando? Sabemos que está mutando porque los virus siempre mutan, pero, ¿está evolucionando o se está adaptando a una mejor transmisión? No lo sabemos con seguridad. Estamos estudiando eso.

¿Cómo se transmite? ¿Se transmite principalmente por una pequeña cantidad de personas que esparcen más virus y crean eventos de súper propagación? ¿Se transmite a través del aire que permanece en las habitaciones? ¿Hasta qué punto es transmisible en exteriores? ¿Hasta qué punto es transmisible por los niños? ¿Hasta qué punto es transmisible por personas que no presentan síntomas?

Estamos aprendiendo cuánto no sabemos sobre los virus y cuánto más necesitamos saber.

coronavirus

Getty
Los científicos aún tienen varias preguntas sin resolver acerca del coronavirus.

Un año después del inicio de la pandemia una misión de la OMS viajará a China para investigar cómo comenzó el brote. ¿Por qué es tan difícil saber con certeza el origen del virus?

Conozco a algunas de las personas en esa misión. Son científicos muy buenos y astutos.

Han estado interesados en estas preguntas desde el principio. ¿Por qué ha sido tan lento el esfuerzo por descubrir el origen del virus? La respuesta es que no es por la ciencia, sino por la política.

Los científicos quieren saber las respuestas. Los científicos chinos quieren saber las respuestas. Los científicos del resto del mundo quieren conocer las respuestas. La razón por la que no las sabemos hasta ahora es porque siempre es difícil saber dónde comenzó un evento como este. Pero también es más difícil si hay política de por medio.

Y no me refiero solo a la desconfianza política y la resistencia por parte de China. Me refiero a la política que ha exacerbado la cautela de China y su renuencia a permitir que los científicos extranjeros entren y hurguen.

Eso implica interacciones políticas no solo dentro de China, sino entre China y Estados Unidos. Sabemos que ha habido una relación muy negativa entre el gobierno Donald Trump y China que ciertamente no ha ayudado.

Entonces, la respuesta simple es la política y el miedo político, la resistencia política a abrir las fronteras y los laboratorios a científicos de otros países, muchos de los cuales tienen relaciones muy negativas con China.

Wuhan

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La ciudad china de Wuhan ha sido identificada como el lugar donde se originó el brote de coronavirus.

Usualmente nos referimos al virus como un enemigo de la humanidad al que debemos derrotar en una batalla. ¿Son los virus nuestros enemigos?

Los virus no nos desean el mal. Los virus de los animales no buscan a los humanos, no trepan a los humanos. Los virus caen sobre los humanos cuando interactuamos con los animales huéspedes en los que viven.

Entonces, una vez que un nuevo virus está en los humanos y está causando enfermedades y se está extendiendo por todo el mundo, se podría decir que es nuestro enemigo.

Pero los virus generalmente no son nuestros enemigos. Acabo de terminar una historia para la revista National Geographic sobre los orígenes evolutivos de todos los virus. Los virus han traído cosas buenas y malas a los humanos a lo largo de la historia evolutiva.

Han movido genes de una especie a otra, trayendo nuevas posibilidades.

El embarazo exitoso en humanos es imposible sin un gen que fue introducido en nuestro linaje por un retrovirus. Ese virus, que ahora es parte del genoma humano, crea una membrana entre la placenta y la madre que es necesaria para un embarazo humano exitoso.

Los virus nos han ayudado y nos han hecho daño. Y no es porque tengan algún tipo de voluntad para cometer el mal. Es solo porque es lo que hacen, replican y obedecen los imperativos darwinianos básicos: házte más numeroso, extiéndete a lo largo del espacio y el tiempo, evita tu extinción, eso es todo lo que los virus están tratando de hacer.

Solo buscan su propio éxito evolutivo, pero en algunos casos eso significa un gran sufrimiento para la población que lo hospeda, en este caso, los humanos.

virus

Getty
El mundo debe preparare para la amenaza de otros virus en el futuro, dice Quammen.

A lo largo del año usted ha estado en contacto con varios experto que siguen de cerca la pandemia, ¿cuál es la principal preocupación de ellos?

He estado en contacto con cazadores de virus, biólogos evolutivos, virólogos evolutivos y están prestando mucha atención a este virus.

Uno de los principales mensajes que siguen transmitiendo es que tan pronto como tengamos el control de esta pandemia, tenemos que empezar a prepararnos para la próxima, porque habrá una próxima, no necesariamente una pandemia, sino una amenaza de pandemia.

Otro virus vendrá a llamar a nuestra puerta, así que debemos estar preparados.

Debemos sacar una lección de esto, porque este no es un evento único, esto es parte de un patrón que refleja las cosas que estamos haciendo y sucederá nuevamente.

Si sabemos que estos virus provienen de los animales, ¿la solución sería dejar de comer animales?

Hay varias partes de la solución, algunas personas dicen: “bueno, si dejamos de comer animales salvajes, ¿se solucionará el problema?”

No, pero sí ayudará.

Si dejamos de capturar animales salvajes y llevarlos vivos a los mercados de las ciudades y apilarlos en jaulas junto a otras formas de comida, pollos, cerdos y mariscos, si dejamos de hacerlo, eso ayudará.

Eso reducirá una forma de peligro de derrame del virus, pero esa no es la única forma de peligro.

No se trata solo de animales salvajes que se toman como alimento. Son todos los recursos que tomamos del mundo natural, incluido el mineral coltán, que es necesario para los teléfonos celulares, la electrónica, las computadoras.

Cualquiera de nosotros somos clientes de esas cosas, si tenemos un teléfono celular, entonces somos un cliente del coltán.

El coltán se extrae en solo unos pocos lugares, como el este de la República Democrática del Congo y áreas forestales ricamente diversas donde los mineros, hombres y mujeres que trabajan para nosotros necesitan proteínas, por lo que comen animales salvajes, así que ahí hay una parte de responsabilidad.

Deforestación

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La explotación de la naturaleza aumenta el riesgo del derrame de virus hacia los humanos.

¿Cuál es la mayor lección que debemos tener en cuanta para futuras amenazas de pandemia?

Creo que la lección más importante es que los seres humanos somos simplemente otra forma de vida animal. Somos una magnífica forma de animal. Tenemos cerebro. Tenemos imaginación. Contamos con comunicaciones sofisticadas.

Pero somos un animal y estamos relacionados con otros animales por descendencia evolutiva, y una de las características que compartimos con otros animales es la capacidad de albergar los mismos virus.

Compartimos sus enfermedades, somos parte de la naturaleza, no estamos separados de ella, no estamos por encima de ella.

Así que mientras consumimos la naturaleza, tenemos que pensar en limitar el tamaño de nuestra población y la escala de nuestro consumo para que no causemos tanta disrupción y nos pongamos en peligro de propagación de nuevos virus.

Necesitamos vivir cómodamente pero sin derrochar, consumiendo recursos a un ritmo más lento, a una escala más baja.

Podemos lograr eso, podemos hacerlo sin sufrir privaciones, los pobres de este planeta están consumiendo una parte muy pequeña de los recursos. Las personas adineradas consumen más de lo que les corresponde. Si todos consumieran una cantidad razonable, estaríamos causando menos disrupciones.

¿Cómo llegamos a eso? No lo sé. Eso es un problema político y filosófico para personas que son mucho más inteligentes que yo.

Pero ese es el objetivo. Eso es lo que necesitamos para avanzar hacia una vida más suave con este planeta, con una huella más pequeña en el mundo natural, más en equilibrio con el resto del mundo natural.

planta

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Quammen plantea que es necesario vivir en mayor equilibrio con la naturaleza.

¿Hay algo que lo haga sentir pesimista u optimista respecto a la próxima amenaza de pandemia?

Tiendo a ser pesimista por naturaleza, tiendo a pensar en las cosas malas que pueden pasar y que probablemente pasarán.

Mi estudio del tema me dice que habrá más derrames, habrá más virus peligrosos saliendo de animales no humanos y penetrando en humanos. Estoy convencido de que sucederá. Pero también creo en la esperanza.

Soy un pesimista que cree en la esperanza porque no creo que la esperanza sea una condición psicológica. Creo que la esperanza es un acto de voluntad y que estamos obligados a tener esperanza porque sin esperanza no hay acción.

Así que tengo muchas esperanzas de que cuando se produzcan nuevos brotes podamos controlarlos con nuestra ciencia, con nuestra salud pública, con nuestra imaginación, con nuestra cooperación. Si hacemos lo necesario, podemos controlar estos brotes para que no se conviertan en pandemias. Tengo esperanzas sobre eso. Y entonces supongo que, en ese sentido, soy optimista.


Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombianadel 22 al 31 de enero de 2021.


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