close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
@ProCienciaMx

Científicos acusan que recortes afectan sus experimentos y ahuyentan a los jóvenes

Investigadores tanto de centros Conacyt como de universidades públicas se han organizado en el movimiento ProCiencia, para pedir no solo que no haya recortes, sino que se garantice una inversión del 1% del PIB.
@ProCienciaMx
19 de julio, 2019
Comparte

Lorenza González Mariscal, es científica del Instituto de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), experta en contacto entre células, que está desarrollando una investigación sobre unos tumores cerebrales llamados glioblastomas para encontrar cómo introducir terapia directamente entre las células y tratarlos, ya que la esperanza de vida con este padecimiento es de 14 meses.

Sin embargo, sus posibilidades de experimentar se han reducido al mínimo ante la falta de dinero para comprar insumos de laboratorio.

“Ahorita es gravísimo porque todos los estudiantes que tenemos están con que no pueden comprar el reactivo, que no pueden hacer el experimento, que no sirve el aparato… Entonces estamos haciendo poquititas cosas, o buscando colaboración con otros departamentos o con la otra universidad, de ‘oye, ¿te quedó un reactivo de esto?, dame tres mililitros; ay, por favor, tengo un estudiante que viene de Estados Unidos, dame dos mililitros de tu anticuerpo…’”, relata.

“Y cosas que solo se deben utilizar una vez, las estamos utilizando cuatro”, agrega Rosa María Bermúdez, del departamento de Genética y Biología Molecular del Cinvestav. “Las celdas de transformación las reciclamos y las cajas de cultivo que solo se deben usar y desechar, las estamos usando tres, cuatro veces. No tenemos de otra. Estamos en crisis”.

Leer: Austeridad impuesta a Centros de Investigación limita hasta cargar el celular y provocará despidos

Entrevistadas afuera de Palacio Nacional, tras entregar una carta de la comunidad científica para pedir que no haya más recortes a la ciencia, califican como crítica la situación, después de años en que los recursos que se asignan no son suficientes. González Mariscal asegura que cada año el Cinvestav tenía que pedir dinero extra, y se le otorgaba, pero ahora esto no está pasando y apenas alcanza para la operación del Centro, pero no para investigación.

“Lo más que nos pueden dar son 200 pesos por día por investigador; pero un anticuerpo puede costar 10 mil pesos”, se lamenta Bermúdez.

Además, no ha salido la convocatoria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para otorgar apoyos a Ciencia Básica, a pesar de que ya ha transcurrido más de la mitad del año.

Estos apoyos, según aclaró el Conacyt y los propios académicos, no se han entregado desde 2015. El año pasado se publicó una convocatoria que anunciaba ser “2017-2018” porque un año antes no hubo; llegaron cinco mil propuestas y se seleccionaron menos de 300, pero nunca se liberaron los recursos, por lo que este año se planea recuperar casi 800 proyectos, detalló comunicación social del organismo.

El pasado lunes, la directora del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, aseguró en una reunión con los directores de los Centros Públicos de Investigación (CPI) que “en breve” será publicada la nueva convocatoria de Ciencia Básica.

Aunque algunos investigadores dicen que no es la primera vez en este año que oyen que va a salir “la próxima semana”, sin que ocurra. Además, los procesos son lentos y pueden pasar ocho meses hasta que realmente puedan usar el dinero.

La llamada Ciencia Básica es la que estudia un fenómeno sin buscar en principio una aplicación, pero sirve de base para que después se haga la ciencia aplicada, por lo que no se puede demeritar su impacto en la sociedad, defienden los investigadores.

Lorenza González Mariscal es un caso de esto. Ella dirigió una investigación sobre por qué el rotavirus provoca diarrea, analizando qué componente del virus logra abrir las uniones de las células y que se filtre el agua. Encontraron que era una proteína, y con ese conocimiento, después trabajaron en aislar esa proteína y usarla para abrir selectivamente las uniones celulares para pasar medicamentos, lo que derivó en una patente para facilitar la absorción de fármacos a través del intestino.

Un proyecto que en su momento contó con recursos del Conacyt.

Investigaciones menos complejas y con menos estudiantes

La polémica por el gasto en ciencia no ha parado desde que inició este sexenio, ante las instrucciones presidenciales de recortar recursos en toda la Administración Pública Federal, que incluyó a los centros de investigación, y el memorándum del 3 de mayo que endureció aún más la política de control de gasto.

Por ello, investigadores tanto de centros Conacyt como de universidades públicas se han organizado en el movimiento ProCiencia, para pedir no solo que no haya recortes, sino que se garantice una inversión del 1% del Producto Interno Bruto (PIB), como establece la Ley de Ciencia y Tecnología, ya que actualmente no es ni el 0.5%.

Leer: ProCiencia, el movimiento de investigadores mexicanos contra los recortes a ciencia

También han reclamado que el presidente Andrés Manuel López Obrador los señale como una “élite” económicamente privilegiada, cuando aseguran que trabajan con el mínimo.

Tras la entrega de una carta con estos reclamos en Palacio Nacional, otros investigadores explicaron que aunque no hay proyectos cancelados, toda la actividad científica en México ha disminuido porque ya están trabajando con lo poco que les queda de años pasados, al tener cada vez menos presupuesto y sufrir el último año un recorte de casi el 12%.

“Pues han disminuido muchísimo en la actividad, porque si no tenemos dinero para comprar insumos, tenemos que plantearnos proyectos mucho más simples de resolver y trabajar con lo que ya tenemos, no podemos ir más allá y acercarnos a una manera óptima de trabajar. Sí se tienen que cortar cosas de los proyectos continuamente”, señaló Marcia Hiriart, investigadora de biomédica en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM.

Marisela Méndez Armenta, del Instituto Nacional de Neurología, aseguró que también se han reducido las becas a estudiantes, lo que los orilla a buscar otras opciones de remuneración, en lugar de dedicarse a la investigación.

“Muchos laboratorios, prácticamente todos, trabajan a base de la ayuda de los estudiantes, son los que hacen, vamos a decir, la talacha, el trabajo diario. Nosotros dirigimos, nosotros elaboramos los protocolos; ellos son los que hacen el trabajo rudo. Entonces la producción o el avance en los laboratorios también se ve disminuido”, afirmó.

“En el Instituto del Departamento de Genética, por ejemplo, una investigadora tenía alrededor de cinco, seis estudiantes, y algunos ya le dijeron ‘hasta aquí llegué’”.

Una de las preocupaciones generalizadas que expresan los investigadores es por los jóvenes, ya que consideran que si en lugar de garantizarse el presupuesto para ciencia, se reduce, quienes han pasado años formándose o se han ido al extranjero a estudiar, y que han sido una inversión del Estado, no van a querer regresar a México y dedicarse a algo para lo que no hay dinero.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Por qué es tan difícil detectar el cáncer de ovario como el que padecía Edith González

Las pruebas que existen para detectar el cáncer de ovario en sus fase temprana no son del todo fiables y los síntomas son fácilmente confundibles con otras enfermedades de menor importancia.
15 de junio, 2019
Comparte

Es uno de los cánceres más comunes entre mujeres, pero continúa siendo difícilmente detectable en una etapa temprana y esto incide enormemente en su mortalidad.

El cáncer de ovario -causante de la reciente muerte de la popular actriz mexicana Edith González- suele permanecer oculto “hasta que está en una fase tres o incluso cuatro“, asegura a BBC Mundo la profesora Sudha Sundar, especialista en cáncer ginecológico de la Universidad de Birmingham (Reino Unido).

En este punto, las posibilidades de sobrevivir la enfermedad se reducen drásticamente.

“El 90% de las mujeres que son diagnosticadas en una fase temprana consigue sobrevivir pasados los cinco años del diagnóstico, pero ese porcentaje se reduce al 40 o incluso al 30% si el cáncer se detecta en una etapa más avanzada”, explica la doctora Sundar.

Doctora y paciente en consulta médica con una imagen del aparato reproductor femenino.

Getty Images
La detección temprana de la enfermedad tiene un impacto significativo en sus índices de supervivencia.

La solución pasa pues por conseguir una mejor detección, pero no es fácil, advierte la también presidenta electa de la British Gynecological Cancer Society (Asociación británica de cáncer ginecológico).

Síntomas confusos

Una de las razones son los síntomas.

“Solo en los últimos cinco o seis años hemos podido relacionar el cáncer de ovario con síntomas específicos. Antes se creía que era una enfermedad mortal silenciosa”, asegura la especialista.

Mujer tumbada en la cama con dolor abdominal

Getty Images
Algunos dolores relacionados con el cáncer de ovario son comunes a otras dolencias, como el síndrome premenstrual.

El servicio público de salud británico (NHS, por sus siglas en inglés) y la Clínica Mayo de Estados Unidos, señalan que estos son los indicios más comunes de la enfermedad:

  • Hinchazón abdominal
  • Rápida sensación de saciedad cuando comes
  • Pérdida o ganancia de peso significativa
  • Malestar en el área pélvica
  • Cambios en los hábitos intestinales, como comenzar a sufrir estreñimiento o padecer diarreas
  • Necesidad frecuente de orinar

El problema es que estos síntomas son comunes con los de otras dolencias menos graves, como el síndrome de colon irritable, el dolor premenstrual o el menopáusico.

La consecuencia, dice la profesora Sundar, es que las mujeres no le dan importancia, los médicos de atención primaria no asocian a la primera estos síntomas con el cáncer y la enfermedad sigue avanzando hasta una fase tardía.

Exámenes médicos para detectarlo

Pero curiosamente, al contrario de lo que ocurre por ejemplo con otros cánceres ginecológicos como el del cuello de útero, en el que existen pruebas de detección e incluso vacunas, en el caso del cáncer de ovario no hemos avanzado tanto.

Lazo verde representando el cáncer ovárico.

Getty Images
El cáncer de ovarios es uno de los más comunes entre mujeres y de los más mortales, según el NHS.

En caso de sospecha, el médico puede palpar los ovarios para ver si hay alguna anomalía en cuanto a tamaño, forma y consistencia, pero difícilmente un examen pélvico puede detectar los tumores ováricos en una fase temprana, asegura la American Cancer Society en su página web.

También existen pruebas específicas, principalmente dos, pero ninguna se realiza de forma rutinaria ni tampoco han demostrado ser lo suficientemente fiables.

Una es la prueba de sangre CA-125, que mide la presencia en sangre de la proteína del mismo nombre.

Muchas mujeres con cáncer de ovario tienen altos niveles de CA-125, pero no todas. Además, ni todas las mujeres que han resultado tener una cantidad grande de esta proteína han sido después diagnosticadas con cáncer de ovario.

Ejemplo de prueba de sangre CA-125

Getty Images
Altos niveles de proteína CA-125 no siempre es sinónimo de padecer cáncer de ovarios.

“Desafortunadamente, (esta prueba) solo detecta la mitad de los casos de cáncer de ovario en su etapa temprana”, asegura la profesora Sundar sobre este test que data de la década de los 90.

Otra es la prueba de ultrasonido (o ecografía transvaginal).

Mediante ondas sonoras, este test examina el útero, las trompas de Falopio y los ovarios con la intención de encontrar masa (tumor) en el ovario, pero no puede detectar si ese tumor es benigno o maligno.

“La prueba de ultrasonido puede ayudar en algunos casos, pero una vez más no de forma tan precisa como nos gustaría”, se lamenta la académica, que admite que es un reto para la comunidad científica poder encontrar pruebas más fiables que ayuden a una detección temprana.

Imagen de un ovario con exceso de masa.

Getty Images
La prueba de ultrasonido puede detectar un exceso de masa en el ovario, pero no si es maligna o benigna.

Hasta entonces, ella insiste en que en caso de padecer de forma persistente alguno de los síntomas nombrados anteriormente, las mujeres acudan al doctor y sean tenaces para que se le realicen todas las pruebas posibles.

Sundar también dice que hay que estar atentas a factores de riesgo como un historial familiar donde haya habido casos de cáncer de ovario o de pecho.

Este tipo de cáncer afecta principalmente a las mujeres a partir de los 70 años, pero también se da en algunas mujeres antes de la menopausia, asegura la experta.

El tratamiento suele ser una combinación de cirugía y quimioterapia.


Fuentes: NHS, Clínica Mayo y American Cancer Society.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=xmaH4fFjj2M

https://www.youtube.com/watch?v=ZEX-s3z3Vp8

https://www.youtube.com/watch?v=GFJ_N84JzUI&list=PLLhUyPZ7578eOhaDzuQaUohvgFzplupf-&index=7&t=0s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.