close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Collado controló cuentas en Andorra con 120 mdd; gobierno de Peña lo exculpó, reporta El País

De acuerdo con El País, la PGR en la última parte del gobierno de Peña Nieto exculpó a Collado, frenando una investigación de autoridades de Andorra.
Cuartoscuro Archivo
28 de julio, 2019
Comparte

El abogado Juan Collado, detenido el 9 de julio pasado en la Ciudad de México y acusado de lavado de dinero y delincuencia organizada, movió entre 2006 y 2015 la cantidad de 120 millones de dólares, por medio de 24 cuentas en Andorra, reportó El País, acompañando su investigación con documentos.

De acuerdo con el diario, en las cuentas figuraron como titulares, “en la mayoría de los casos, sociedades radicadas en las Antillas Holandesas”, aunque el beneficiario último fue Collado, abogado que ha tenido entre sus clientes al expresidente Enrique Peña Nieto.

La mayor parte de los 120 millones, según el reportaje, “se nutrieron de traspasos internos (94.4 millones) de 21 sociedades mexicanas con cuenta en la BPA (Banca Privada d’Andorra)”.

En 2015, continuó el medio español, la Banca Privada d’Andorra fue cerrada por presuntas irregularidades, y fueron congeladas las cuentas de clientes, incluyendo a Collado.

Lee más: Alfredo Del Mazo acepta “no fue la mejor decisión” buscar abrir cuenta en Andorra

Entonces una juez de Andorra embargó fondos del abogado, 85.7 millones de euros en 11 cuentas, por presunto lavado de dinero.

Sin embargo, la investigación fue archivada en octubre de 2018, después de que la Procuraduría General de la República, en el último lapso del gobierno de Enrique Peña Nieto, enviara a la juez varios informes exculpando a Collado.

“Se desprende que (Collado) obtiene ingresos lícitos”, aseguró la PGR en una resolución, según El País, impidiendo al país europeo actuar.

Dicho medió detalló que, hasta que comenzó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la Agencia Estatal de Resoluciones Bancarias (AREB) inició un procedimiento administrativo para desbloquear el dinero.

“Semanas después de que este procedimiento terminara y de que Collado recuperara su capital, el letrado fue detenido el pasado 9 de julio en México por lavado de dinero y delincuencia organizada”, indicó El País.

Los responsables de las investigaciones en Andorra, señala el medio, “se sienten burlados por los informes de México que exculpaban al letrado”.

“La conclusión es que Collado ha perdido la protección que tenía con el anterior presidente”, dijo una autoridad de Andorra, con conocimiento de la investigación, según El País, que buscó a los defensores legales de Collado, sin obtener respuesta.

En otro punto de la nota, también se menciona que Collado usó los recursos que tenía en Andorra como aval para préstamos, con los que adquirió propiedades en Acapulco y Miami, y dos aviones de negocios.

Lee más: ¿Cómo logró la FGR armar un caso contra Collado y encarcelarlo en menos de un mes? Aquí las claves

En la audiencia y en el expediente de 144 páginas con el cual se solicitó la orden de aprehensión de Collado, la Fiscalía General acusó que el abogado forma parte de una supuesta organización delictiva, integrada por al mes cinco personas, a través de la cual se triangulaban recursos obtenidos de forma ilícita para ocultar su origen, y aprovecharlos con intereses particulares.

Se advirtió sobre posibles transferencias a cuentas internacionales, entre ellas de Andorra, España y Suiza, y que presuntamente el grupo encabezado por Collado recurría de forma sistemática a la usurpación de identidades, la creación de empresas fachada o fantasma, y la simulación en la adquisición de inmuebles, utilizando el sistema bancario.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images/AFP

Chernobyl: cómo el gobierno de la Unión Soviética trató de ocultar la catástrofe nuclear

Fue el peor desastre nuclear de la historia. Pero también uno de los mayores intentos fallidos de ocultar una tragedia por parte de un gobierno. Historiadores y periodistas le contaron a BBC Mundo cómo ocurrió.
Getty Images/AFP
29 de mayo, 2019
Comparte

Es difícil imaginar una tragedia peor que Chernobyl. Pero cuesta todavía más hacerse a la idea de cómo los hombres fuertes del la Unión Soviética trataron de evitar por todos los medios que saliera a la luz el mayor desastre nuclear de la historia.

Cuando el reactor número 4 explotó, esparciendo nubes radioactivas por todo el hemisferio norte de la Tierra -desde Checoslovaquia hasta Japón- y lanzando a la atmósfera el equivalente a 500 bombas de Hiroshima, el Partido Comunista de la URSS trató de controlar la información y dar su propia versión sobre los hechos.

“Ocultaron la gravedad del accidente desde el principio y se negaron a evacuar Kiev (la actual capital ucraniana)”, le cuenta a BBC Mundo la periodista Irena Taranyuk, del servicio ucraniano de la BBC.

Irena era estudiante y vivía entonces en la región occidental de la antigua URSS. Recuerda el miedo y la confusión que sintió cuando estalló la noticia.

linea

BBC

Más sobre Chernobyl

linea

BBC

Nos informábamos a través del ‘enemigo’ -los medios occidentales, como la BBC- sobre lo que estaba ocurriendo. Mientras tanto, muchos jóvenes y compañeros universitarios eran enviados a trabajar en la zona como liquidadores voluntarios, exponiéndose a la radiación”.

La URSS no pudo contener la noticia por mucho tiempo. “No era posible encubrir algo tan grande como aquello; los rumores comenzaron a correr como el agua, dice Irena.

Tres décadas después, todavía no conocemos el alcance total de la tragedia ni cuántas personas -se estima que unas 4,000, pero podrían ser más- murieron de cáncer u otras enfermedades vinculadas a ella.

Los testimonios, datos y relatos de supervivientes, junto al trabajo de investigadores, nos cuentan hoy lo que ocurrió y han permitido recrear en pantalla el drama histórico sobre Chernobyl en una aclamada miniserie homónima con tintes de ficción que acaba de estrenar HBO.

Chernobyl en Sky Atlantic

Sky UK/HBO
Vasily Ignatenko (Adam Nagaitis), uno de los protagonistas de la serie, era un bombero recién casado que murió en Chernobyl.

Pero volvamos a los hechos. ¿Qué ocurrió exactamente el 26 abril de 1986 y cómo trató la antigua Unión Soviética de impedir que el mundo conociera aquel desastre inimaginable?

De la negación a la irresponsabilidad

Eran las 5 de la mañana cuando Mijaíl Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética, recibió una llamada telefónica. Había habido una explosión en la planta nuclear de Chernobyl. Pero, aparentemente, el reactor estaba intacto.

“En las primeras horas e incluso el día después del accidente no se sabía que el reactor había explotado y que había una enorme emisión nuclear en la atmósfera”, diría el propio Gorbachov más tarde.

El hombre más poderoso de la Unión Soviética en aquel momento no vio necesidad de despertar a otros líderes políticos o de interrumpir su fin de semana con una sesión de emergencia, explica el historiador ucraniano Serhii Plokhii en su libro Chernobyl: the history of a nuclear catastrophe (“Chernobyl: la historia de una catástrofe nuclear”, 2018).

En lugar de eso, creó una comisión gubernamental liderada por Boris Shcherbina, vicepresidente del Consejo de Ministros, para investigar las causas de la explosión. Mientras tanto, los ciudadanos corrían peligro. Pero nadie se atrevía a ordenar una evacuación.

Chernobyl enSky Atlantic

Sky UK/HBO
El vicepresidente soviético Boris Shcherbina (Stellan Skarsgård, al izda) se vio olbigado a elegir entre la visión del Estado y los hechos. En la imagen, con Valery Legasov (Jared Harris), en una escena de la serie de HBO.

El primer acercamiento en helicóptero, unas 24 horas después de la explosión, evidenció la magnitud de la catástrofe. “Cuando aterrizaron, todavía no estaban preparados para aceptarlo”, dice el historiador.

El propio Shcherbina escribió en sus memorias que tuvo que forzarse a sí mismo a asimilar lo que veían sus ojos.

“Al principio, estaban en un estado de shock y negación. No querían aceptar lo que había pasado. Después, no quisieron asumir la responsabilidad de lo sucedido“, le cuenta a BBC Mundo Plokhii, quien es también director del Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard, en Massachusetts, Estados Unidos.

“Hubo una negación por parte de quienes trabajaban en Chernobyl. Y, además, era muy complicado afirmar lo que estaba pasando sin ponerse en una situación todavía más peligrosa”.

Plokhii escribe en su libro que “a medida que los niveles de radiación aumentaban, los funcionarios se ponían cada vez más nerviosos, pero no tenían la potestad para decidir evacuar”.

“El país tardó 18 días en hablar sobre ello en televisión”, agrega.

Imagen de Chernobyl desde un helicóptero en 1990

Igor Kostin/Getty Images
Cuando los científicos e ingenieros vieron la escena desde un helicóptero, comprendieron que la situación era muy grave.

“La reacción inmediata fue ocultar la tragedia y luego trataron de minimizar la cantidad de información que se publicaba“, le cuenta a BBC Mundo el periodista Adam Higginbotham, autor de Midnight in Chernobyl (“Medianoche en Chernobyl, 2019), un superventas del New York Times que recoge varios testimonios.

El escritor señala que había una “dimensión psicológica” en esa negación inicial que es importante tener en cuenta. “El evento era tan catastrófico y la escala del desastre era tal que ni siquiera los especialistas bien formados, que entendían con exactitud la energía nuclear, podían asimilar lo que estaban viendo”.

“Necesitamos comprender que la escala del accidente era demasiado grande incluso para ellos, y no caer en los estereotipos típicos sobre cómo funcionaba la Unión Soviética. La historia es más compleja y complicada que todo eso”, advierte.

Armen Abagian, el director de un instituto de investigación sobre energía nuclear que había sido destinado a Moscú, le dijo a Shcherbina que la ciudad tenía que ser evacuada: “Le dije que había niños corriendo por las calles, gente colgando ropa para secarla. Y la atmósfera era radioactiva”, fueron sus palabras, según cuenta el historiador Serhii Plokhii.

Pero la URSS consideraba en sus regulaciones que no era necesario, y nadie quería tomar la responsabilidad de ordenar una evacuación y entonar así un mea culpa.

Mientras la comisión pensaba qué hacer, la gente comenzaba a abandonar la ciudad.

Bomberos en Chernobyl

Igor Kostin/Getty Images
“Los bomberos fueron los verdaderos héroes de la tragedia”, dice el historiador Serhii Plokhii.

El gobierno soviético no estaba dispuesto a que las malas noticias se propagaran tan rápido como las radiaciones. Por eso cortó las redes telefónicas, y a los ingenieros y trabajadores de la planta nuclear se les prohibió compartir las noticias sobre lo ocurrido con sus amigos y familiares, explica Plokhii.

No era la primera vez que la URSS se enfrentaba a este tipo de situaciones: “Hubo otro desastre nuclear (mucho más pequeño) en septiembre de 1957 en Kyshtym, en los montes Urales, cuando explotaron unos materiales radiactivos. Pero no había información en ningún lado”, le cuenta a BBC Mundo. “Guardar silencio era un protocolo normalizado en la Unión Soviética”.

“Los estadounidenses encontraron algunas señales de que había una explosión y contaminación en aquel primer desastre, pero no dijeron nada porque ellos mismos estaban en el proceso de desarrollar grandes planes nucleares y no quisieron crear una alarma”.

Higginbotham también evoca aquel accidente de Kyshtym, que los soviéticos sí lograron ocultar con éxito: “Simplemente, adoptaron el mismo enfoque en Chernobyl, pero en este caso la frontera estaba más cerca con Occidente y la contaminación y el alcance fueron mucho mayores”.

¿Cómo se enteró el mundo?

“Fueron los suecos quienes primero detectaron que algo iba mal. Y después unos británicos que trabajaban en otra planta nuclear”, dice Plokhii.

Higginbotham asegura que los suecos comenzaron a preguntar a las autoridades soviéticas si había habido un accidente nuclear, “pero incluso en ese momento continuaron negando que tal cosa hubiera ocurrido”.

Y es que en Suecia se detectaron altos niveles de radiación en los días posteriores al accidente cuyo origen no tenía explicación.

“La gente de Europa alertó sobre lo que estaba pasando y la Unión Soviética tuvo que publicar su información. Fueron contando cada vez más cosas, pero solo bajo la presión de Occidente“, coincide el ucraniano, quien añade que el contexto de la Guerra Fría es vital para comprender cómo se desarrollaron los hechos.

El historiador añade que la “insatisfacción” de quienes vivían en la URSS en aquella época también jugó un papel clave, que se estaban informando de los hechos a través de medios extranjeros y de rumores -algunos ciertos y otros no-, y no de su propio gobierno”.

“Tardaron semanas, meses e incluso años hasta que, gradualmente, fue emergiendo la verdad. En parte, eso fue porque capturaron a los corresponsales extranjeros que estaban basados en Moscú y les impidieron dejar la ciudad y acercarse a la zona del accidente”, dice Higginbotham.

“Muchos de esos periodistas comenzaron a publicar cualquier información que recibían, aunque fueran rumores. En Estados Unidos, el New York Post llegó a decir que 15.000 personas habían muerto. Eso justamente lo opuesto a lo que quería el gobierno”.

Chernobyl, 2015

Sean Gallup/Getty Images
Los medios extranjeros ejercieron presión sobre la Unión Soviética para que publicara información sobre Chernobyl.

“No querían que la población tomara precauciones”, sostiene Irena. “Fue irónico que nos enteráramos a través de medios extranjeros”.

Pero Higginbotham advierte que la historia que se cuenta en Occidente sobre Chernobyl a menudo es incompleta y que “muchas cosas que se escribieron se asientan sobre ideas preconcebidas sobre cómo era la vida en la Unión Soviética que resultaban muy convenientes”, olvidando la dimensión psicológica y humana de quienes tomaron las decisiones.

La caída de un imperio

“Chernobyl suele vincularse a cambios estratégicos en la Unión Soviética y a los inicios de la política abierta. El principio de todo está en Chernobyl”, explica Plokhii.

El historiador dice que quiso escribir sobre la tragedia porque forma parte de su historia personal: “Recuerdo el horror de aquellos días, no sabíamos lo que iba a ocurrir y traté de reconstruir los hechos de la mejor manera posible”.

“El material que reconstruí me hizo llegar a la conclusión de que hubo verdaderamente un vínculo directo entre Chernobyl y la caída de la Unión Soviética“.

Un equipo de pruebas de radiación volvió a la planta nuclear 5 años después del accidente que destruyó el reactor.

SVF2/Getty Images
Chernobyl pasará a la historia como el mayor desastre nuclear y medioambiental.

“La manera en que colapsó la Unión Soviética no puede comprenderse realmente sin la historia de Chernobyl”.

Por otra parte, Higginbotham considera que fue un momento clave “en la desintegración de la URSS no solo por el coste económico, o el incremento de la desconfianza hacia las instituciones por parte de los soviéticos, sino también por cómo cambió al propio Gorbachov.

“El accidente reveló que Gorbachov corrompió el imperio que había heredado“, señala.

“Pero la lección más importante que nos deja Chernobyl es el problema de confiar en exceso en la tecnología -¡La gente creyó que un accidente de ese alcance era imposible incluso cuando tuvo lugar!-. Y también que una cultura que niega la evidencia científica y se basa en mentiras y secretismo no es segura para nadie”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívala para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=qqPu_glfrps

https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&v=oFbgfkh4cj8

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.