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México, el sexto país más peligroso para defensores del medio ambiente; hubo 14 asesinatos en 2018

Global Witness registró el año pasado en el mundo 164 asesinatos de defensores del medio ambiente; la ONG señala que el origen de los ataques está en la “imposición de proyectos perjudiciales para las comunidades”.
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Julián Carrillo, activista rarámuri de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua, fue asesinado el 24 de octubre de 2018. Cinco miembros más de su familia perdieron la vida de forma violenta en los últimos dos años y medio. Todos ellos defendían el territorio de diversos proyectos extractivos, incluida la minería. Se trata de uno de los 14 ambientalistas que perdieron la vida a causa de su labor durante el pasado año, según recoge un informe de la ONG Global Witness.

México es el sexto país más peligroso del mundo para los activistas que defienden el medio ambiente, según este informe, que documenta el asesinato de 164 defensores del medio ambiente durante 2018. Hace un año, el país se encontraba en cuarto lugar y registró un total de 15 homicidios de ambientalistas. 

Filipinas (30 defensores muertos en 2018), Colombia (24), India (23), Brasil (20), Guatemala (16) y México (14) encabezan el ranking de países en los que denunciar actividades como la minería, los proyectos hidroeléctricos o la explotación forestal puede resultar más peligroso.

El informe analiza datos de 2018, que en México coincide con la última etapa de mandato de Enrique Peña Nieto y el primer mes de Andrés Manuel López Obrador al frente del gobierno.

Gustavo Sánchez, presidente de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales, aliada con Global Witness a través de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, alerta que las actitudes de criminalización no se han erradicado con el nuevo gobierno.

Sin embargo, cree que existe “una oportunidad de que se empiecen a construir políticas de avanzada. Hay algunos integrantes de la administración que son sensibles al tema y, ojalá que entre la secretaría de Gobernación, la de Medio Ambiente y el Congreso se pueda empujar junto a sociedad civil algunos pasos claros”.  

“De los países que ocupan los primeros lugares, cuatro son de América Latina. Esto nos indica que la región sigue siendo una de las más violentas en temas de criminalización”, dice Sánchez.

En su opinión, esto puede explicarse porque “hay una sociedad civil mucho más estructurada, más organizada que en otras regiones, y que se vuelve un blanco para los intereses de quienes quieren acceder a los recursos de manera ilegitima en los territorios”. 

Un asesinato cada tres semanas

Uno de los principales datos que revela el informe es que cada tres semanas un ambientalista fue asesinado en alguna parte del mundo.

“Se trataba de personas comunes y corrientes asesinadas por defender sus hogares, bosques y ríos de las industrias destructivas. Muchas más personas fueron silenciadas a través de ataques violentos, arrestos, amenazas de muerte o demandas judiciales”, dice el documento. 

La minería y las industrias extractivas están a la cabeza de la conflictividad en todo el mundo, estando presentes en 43 de los 164 asesinatos de defensores. Le siguen la agroindustria (21), el agua y las represas (17), la explotación forestal (13), la caza ilegal (9), la pesca (2) y la energía eólica (1). No obstante, en 55 de los casos no había un vínculo claro con ningún sector. 

La impunidad generalizada dificulta identificar a los perpetradores; pero Global Witness pudo vincular a las fuerzas de seguridad del Estado con 40 de los 164 asesinatos. Actores privados como sicarios, bandas criminales y terratenientes también fueron los presuntos agresores en 40 muertes, dice el documento. 

En opinión de la ONG, el origen de los ataques está en la “imposición de proyectos perjudiciales para las comunidades” que ni gobiernos ni empresas abordan de forma estructural. 

“La criminalización y las demandas civiles agresivas se están usando para reprimir el activismo ambiental y la defensa del derecho a la tierra en todo el mundo”, asegura el documento, que indica que este fenómeno se extiende a países con una aparente tradición democrática como Estados Unidos o Gran Bretaña. 

“Los inversores, incluidos los bancos de desarrollo, están alimentando la violencia financiando proyectos y sectores abusivos, abandonando a las y los activistas amenazados a su suerte”, dice el informe.

Las campañas de desprestigio como primer paso para criminalizar

En relación a México, Gustavo Sánchez recordó que en el informe del pasado año, el país ocupaba el cuarto lugar de la lista. En 2017 Global Witness documentó que al menos 15 defensores fueron asesinados, uno más que en 2018.

“Se ha desplazado hasta el sexto lugar, pero no tanto porque haya disminuido mucho la criminalidad, sino porque han subido otros países”, dice el activista. Por ejemplo, es el caso de Guatemala, en el que el número de asesinatos se quintuplicó el pasado año. 

“Si vamos al caso de México, más de la mitad del territorio forma parte de ejidos y comunidades, lo que implica que ahí está la mayor parte de los recursos. Para cuando voltea una minera, una empresa de explotación forestal, eólica o de otro tipo, se va a encontrar invariablemente con que los recursos están en terrenos ejidales o comunales”, dice. 

El documento señala que los pueblos indígenas son los más afectados por la criminalización. Y señala cinco pasos que, según Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aparecen en los procesos en los que la defensa del territorio es perseguida.

Estos son: campañas de desprestigio, cargos criminales, órdenes de captura, procesos con irregularidades y la criminalización masiva, que lleva a los ataques físicos, los encarcelamientos y el asesinato. 

Sobre estos puntos, Gustavo Sánchez se mostró preocupado por determinadas declaraciones públicas de miembros del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que enmarca dentro de ese primer punto de “campañas de desprestigio”. 

Como ejemplo, el activista puso pronunciamientos en los que el presidente ha vinculado corrupción y sociedad civil. “Se vulnera el espacio democrático y contribuye al desprestigio y a la criminalización de los defensores en los territorios”, afirmó.

Para evitar el incremento de la criminalización sobre los defensores, Global Witness plantea tres recomendaciones:

1.- Combatir las causas estructurales: “Implica combatir la corrupción y la impunidad, garantizar y respetar los derechos territoriales, defender las salvaguardas ambientales y garantizar el derecho de las comunidades afectadas a dar o negar su consentimiento libre, previo e informado sobre el uso de sus tierras y recursos naturales”. 

2.- Apoyar y proteger: “Las empresas y los gobiernos pueden tomar una serie de medidas para reconocer públicamente el importante papel de las personas defensoras, abogar por su protección, proporcionarles las herramientas que necesitan para llevar a cabo su activismo de manera efectiva y garantizar su seguridad cuando están en riesgo”. 

3.- Garantizar la rendición de cuentas: “Para prevenir futuras amenazas y disuadir a los posibles agresores, los culpables de los ataques contra personas defensoras deben comparecer ante la justicia; y quienes no las apoyen ni las protejan deben enfrentar consecuencias políticas, financieras y judiciales”.

Aquí puedes consultar el estudio completo:

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Star Wars: en qué orden se deben ver las 11 películas de la saga (y quién es su verdadero protagonista)

Este fin de semana se estrena la última película de la saga de "La guerra de las galaxias" 42 años después de la primera entrega. Son decenas de personas y universos que llegan a su final en una de las franquicias más taquilleras de la historia.
20 de diciembre, 2019
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Atención: este artículo contiene ‘spoilers’ sobre los diferentes filmes que forman la saga de “La guerra de las galaxias”.

La fuerza estará contigo… para siempre”.

La saga del linaje Skywalker que ha marcado la franquicia de “La guerra de las galaxias” desde su estreno en 1977 ahora tiene un capítulo final: Star Wars: The Rise of Skywalker (“El ascenso de Skywalker”).

La novena entrega, que se estrena oficialmente desde este jueves a lo largo del fin de semana en muchos países alrededor del mundo, da por finalizada la historia que comenzó con Luke Skywalker, después siguió con la precuela sobre su padre, Anakin, y finalmente versó sobre sus descendientes.

Pero esta historia no comenzó por el principio, como todas las historias, sino que fue contada a partir del capítulo cuarto con el título: Star Wars: Episode IV-A New Hope (traducida inicialmente solo como “La guerra de las galaxias”).

“Cuando hicimos la primera película, pensamos que iba a ser una sola. Sin embargo, debido a su éxito, comenzamos a planear las secuelas”, dijo George Lucas en una entrevista.

De hecho, el famoso título “Episodio IV: una nueva esperanza” solo se puso en el relanzamiento de la película en 1981. La versión de 1977 no tiene ningún número.

El asunto comenzó a complicarse cuando, 22 años después, George Lucas entregó una nueva trilogía sobre la transformación de Anakin Skywalker en el villano Darth Vader y que servía de precuela a lo entregado en 1977.

Luke Skywalker.

Lucasfilm
Luke Skywalker se convirtió en el héroe de la primera trilogía, aunque su padre siempre fue el personaje más icónico.

Y todo terminó por enredarse, en términos de orden y secuencia, cuando en 2012 Disney adquirió Lucasfilm y no solo añadió otra trilogía, sino dos películas separadas -una suerte de relatos tangenciales- que están dentro del universo de “La guerra de las galaxias”: las tituladas Rogue One y Solo.

En total son 11 películas de “La guerra de las galaxias”, si no se cuentan las series de TV y los especiales animados. Y de la lista surgen dos preguntas: ¿en qué orden deben verse? ¿Y cuál es el protagonista real de todo este universo?

Vamos por partes.

En orden…

Vamos a tomar las 11 películas que corresponden a la historia de los Skywalker y su descendencia.

No hay una sola forma de verlas. Los fanáticos y críticos recomiendan varias.

George Lucas, el creador de la idea original de la popular y taquillera franquicia, señala que se debe seguir el orden numérico.

“Esa es la manera de hacerlo bien: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Así se supone que debe hacerse. Solo porque tomó mucho tiempo filmarlas no significa que no debas verlas en orden “, le dijo el director a la revista Vulture.

Fotograma de "La guerra de las galaxias"

Lucasfilm
Aunque al principio se concibió como una historia de lucha entre el bien y el mal, después se vio como la historia del ascenso, caída y redención de Anakin Skywalker.

Si le hacemos caso a Lucas, el orden es así:

Star Wars: Episode I-The Phantom Menace (“Episodio I: la amenaza fantasma”, 1999)

Star Wars: Episode II-Attack of the Clones (“Episodio II: el ataque de los clones”, 2002)

Star Wars: Episode IIIRevenge of the Sith (“Episodio III: la venganza de los sith”, 2005)

Solo: A Star Wars Story (“Han Solo: una historia de Star Wars”, 2018)

Rogue One (“Rogue One: una historia de Star Wars”, 2016)

Star Wars: Episode IV-A New Hope (“Episodio IV: una nueva esperanza”, 1977)

Star Wars: Episode V-The Empire Strikes Back (“Episodio V: el imperio contraataca”, 1981)

Star Wars: Episode VI-Return of the Jedi (“Episodio VI: el regreso del jedi”, 1983)

Star Wars: Episode VII-The Force Awakens (“Episodio VII: el despertar de la fuerza”, 2015)

Star Wars: Episode VIII-The Last Jedi (“Episodio VIII: el último jedi”, 2017)

Star Wars: The Rise of Skywalker (“Episodio IX: el ascenso de Skywalker”, 2019)

Sin embargo, hay muchas trayectorias distintas para ver las 11, especialmente porque los fanáticos creen firmemente que no se puede empezar por el Episodio I… sencillamente porque no es la mejor película.

Luke Skywalker.

Lucasfilm
“El ascenso de Skywalker” marca el cierre de la historia de Anakin, Luke y Rey.

“Hay una lista llamada ‘el orden Rinster’, que dice que hay que verlas en el siguiente orden de episodios: IV, V, I, II, III, VI, VII, VIII, IX, porque conserva las sorpresas del guion, comienza con las dos mejores entregas y termina perfectamente con ‘El regreso del jedi'”, escribió Jack Shepherd en el diario The Independent.

“Y otra lista la bautizaron ‘el orden Machete’, que es el mismo del Rinster pero quitándole el ‘Episodio I: la amenaza fantasma'”, agregó.

¿Anakin, Luke, Rey, Kylo Ren?

El apellido Skywalker resuena dentro de las 11 cintas, especialmente en las seis primeras, donde el ascenso, caída y redención de Anakin Skywalker (Darth Vader) y la batalla contra su hijo se vuelven el centro de la narrativa.

Para muchos, el niño convertido en villano es el protagonista de la saga. Su respiración volcánica, su máscara negra y su voz profunda (interpretada por James Earl Jones) son símbolo por antonomasia de “La guerra de las galaxias”.

De hecho, Darth Vader fue escogido por encima de Luke Skywalker y Rey -los otros protagonistas de la trilogía- como uno de los personajes más importantes de la franquicia por las revistas Rolling Stone y Empire (solo superado por ambos casos por Han Solo).

Daisy Ridley.

Lucasfilm
Rey, interpretada por la actriz británica Daisy Ridley, es la protagonista de las última trilogía.

Y varios críticos han señalado que su no presencia (aparece solo su icónico casco quemado) en las últimas tres entregas ha sido una falla de los responsables de las mismas.

“La trilogía de la secuela de ‘La guerra de las galaxias’ concluirá con el ascenso de Skywalker, pero podría ser demasiado tarde para solucionar uno de sus mayores problemas: Darth Vader”, escribió Shane O’Neill, de la revista Screen Rant.

“Si bien se lo menciona y su casco se estableció claramente como un artefacto importante en ‘El despertar de la fuerza’, hay mucho más en la historia en términos de cómo la ausencia de Vader ha dañado fundamentalmente la franquicia de ‘La guerra de las galaxias'”, opinó el crítico.

Ahora solo queda ver la última entrega y que “la fuerza te acompañe” para saber qué va a pasar con el universo de La guerra de las galaxias.


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