Ejército torturó y detuvo ilegalmente a un hombre en Michoacán; pasó 5 años en prisión
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Ejército torturó y detuvo ilegalmente a un hombre en Michoacán; pasó 5 años en prisión

Un hombre de Michoacán fue arrestado en 2012 y condenado en 2015 por cargar un costal con armas. En 2017 un juez revisó el caso y ordenó su libertad. Ahora la CNDH reconoce que fue torturado por los militares que lo detuvieron.
Cuartoscuro
26 de julio, 2019
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Siete años después de ser detenido y torturado y cuatro después de presentar una queja ante la Comisión Nacional para los Derechos Humanos (CNDH), un hombre originario de Michoacán logró el reconocimiento por parte de las instituciones de que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) lo torturaron. 

La CNDH hizo pública el lunes una recomendación a su titular, Luis Crescencio Sandoval González, por “violaciones a los derechos humanos a la libertad, seguridad personal y legalidad por la inviolabilidad del domicilio, detención arbitraria, retención ilegal, así como a la integridad personal por actos de tortura”.

El hombre fue arrestado el 21 de abril de 2012 en el poblado “Las Parotas”, municipio de Tuzantla, Michoacán. Los militares que lo detuvieron le acusaron de portar un costal con siete armas largas, 808 cartuchos y 33 cargadores. Él siempre negó que las armas fuesen suyas, aunque durante los interrogatorios admitió formar parte de un grupo criminal que no es precisado en la recomendación de la CNDH. 

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En 2015 un juez le condenó a ocho años y ocho meses de prisión.

En 2017, el 9 de mayo, otro juez ordenó su libertad por considerar que la versión de que él era quien cargaba las armas en un costal carecía de credibilidad.

La víctima nunca será resarcida. Fue asesinado el 29 de mayo de 2017, en la carretera Morelia-Mil Cumbres, Charo, Michoacán, apenas 20 días después de recuperar la libertad. Por eso, la recomendación 45/2019 pide a la Sedena que localice a los hijos de la víctima, que en el momento de la detención tenían 14 y 10 años, para que puedan ser resarcidos con medidas como apoyo psicológico. Según refiere el documento, la esposa de la víctima se encuentra desaparecida. 

En su informe, la CNDH contradice la versión ofrecida por los elementos de Sedena. Estos aseguraron haber recibido una denuncia anónima. Al presentarse en la zona habrían observado al demandante, quien trató de escapar con el costal lleno de armas y fue detenido.

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Este relato no concuerda con lo testificado tanto por el hombre como por su esposa y sus hijos. 

“Contrario a lo asentado en la referida puesta a disposición, este Organismo Nacional contó con evidencias que acreditaron que la detención aconteció en circunstancias diferentes, esto es, que elementos de la Sedena irrumpieron su domicilio sin orden de cateo expedida por autoridad competente”, dice el informe. 

El testimonio del hombre señala que los soldados entraron en su domicilio y se lo llevaron a una barranca, donde fue golpeado.

Irrumpieron en su casa

Los hechos ocurrieron entre las 15:30 y las 16:00 horas del 21 de abril. El denunciante aseguró que unos 48 uniformados en 4 camionetas irrumpieron en su domicilio. Todos iban armados salvo el hombre que lo detuvo. Le preguntaron si trabajaba para la “maña” (en referencia a una organización delincuencial) y lo subieron en la camioneta con una playera sobre la cabeza.  

En una brecha fue torturado.

Lo arrastraron, lo golpearon, lo amenazaron con dispararle, le dieron patadas en las costillas, le ahogaron con agua. 

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El denunciante aseguró haber perdido el conocimiento en tres ocasiones. 

“Lo golpearon, le dieron cachetadas en la cara y “mazapanes” (sic) en la cabeza, es decir, le pegaban con la mano abierta porque “querían que dijera que las cuatro personas trabajaban para él”, lo hincaron y le tomaron fotografías, lo volvieron a levantar y le pegaron en la cara y en el estómago”, dice la recomendación, haciendo referencia a la declaración de la víctima. 

“En ese lugar estuvo como una hora y cuando intentaron subirlo a una camioneta, no quiso porque querían que pusiera las manos sobre las armas que llevaban en la caja, las cuales había visto previamente. Sintió un golpe en la nuca, quedó inconsciente y cuando reaccionó ya estaba en Morelia, Michoacán, en una “casa de arraigo”, de lo cual se enteró porque le preguntó a un oficial de los que “traen como un gafete, (…) al parecer de la PGJ o PGR”, quien le comentó que estaba ahí porque llevaba armas”. 

12 horas en manos de los elementos de Sedena

La versión de los militares se refuta en el documento. En primer lugar, porque el actuario del juzgado del distrito, en una intervención del 8 de agosto de 2013, reconoce que las armas sí caben en el costal pero que sería imposible correr con ellas a la espalda. 

Otra de las pruebas que sustentan la versión del agraviado son las marcas que presentó tras ser detenido. “En el dictamen de integridad física de las 07:16 horas del 22 de abril de 2012, elaborado en la Delegación Estatal en Michoacán de la entonces PGR, se describió a V1 con diversas huellas de lesiones sobre su superficie corporal (múltiples excoriaciones y equimosis), las cuales fueron contemporáneas y con un tiempo de evolución no mayor de 24 horas desde su producción”. Es decir, que tenía marcas de golpes que habían sido realizadas en el momento en el que él refiere haber sido detenido. 

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“El dictamen médico del 23 de abril de 2012, en el que personal médico de la entonces SIEDO, lo describió con ocho equimosis y veintiocho excoriaciones cubiertas de costra hemática, las que en opinión del personal médico de este Organismo Nacional, tenían una temporalidad de producción de 1 a 3 días, y por tanto, coincidían con el lapso de tiempo al día referido como aquél de la detención, esto es, al 21 de abril de 2012”, dice la recomendación. 

La CNDH también censura la falta de apego a los protocolos, ya que la detención se realizó sin orden de aprehensión. En caso de que el arresto se hubiese producido en flagrancia, como sostienen los militares, el organismo de Derechos Humanos cuestiona las doce horas que transcurren desde que el hombre es arrestado, a las 4 de la tarde, hasta que es presentado ante la Fiscalía, a las 4 de la madrugada. 

Un detalle que muestra la complicidad de autoridades con el maltrato. Antes de que el hombre fuese conducido ante el Ministerio Público Federal, fue visto por un comandante de Pelotón de Sanidad del 25/o Regimiento de Caballería Motorizado en la delegación estatal de la entonces PGR de Morelia, quien describió su exploración física: “sin lesiones de reciente producción”. 

“Debió haber sido puesto a disposición del Ministerio Público Federal aproximadamente entre las 18:35 o las 19:05 horas”, dice la recomendación. 

El informe también da credibilidad a las denuncias por torturas. Se basa tanto en el testimonio de la víctima como en declaraciones de los doctores que lo atendieron en prisión. 

“Los agentes aprehensores no justificaron las circunstancias fácticas en las que sucedió la detención, ya que ni en el informe de puesta a disposición, su ratificación, ni en los careos, justificaron las razones por las cuales presentó las lesiones que fueron documentadas. Contrario a ello, se acreditaron los elementos de la tortura física infligida por elementos de la SEDENA, quienes al momento de su detención ejercieron un rol de autoridad”, dice el documento.

Personal médico de la CNDH concluyó que “las lesiones que presentó eran similares a las producidas por traumas contusos y compatibles con las descritas en el Manual para la Investigación y Documentación Eficaz de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, inclusive presentó como secuelas cicatrices en región toracolumbar izquierda, región lumbar y cara lateral izquierda de tórax”.

La CNDH presentará una denuncia ante la Fiscalía General de la República por un delito de tortura, así como una queja ante el Órgano Interno de Control de la Sedena para sancionar a los tres militares identificados. 

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"Es más fácil matar a una persona que amar a un hombre": Imperdonable, documental sobre un pandillero homosexual en El Salvador

El documental, seleccionado para los "IDA Documentary" -que abren la posibilidad de una nominación para los Oscar- cuenta la impactante historia de pandilleros que decidieron hacer pública su homosexualidad dentro de una prisión.
10 de diciembre, 2020
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En una escena del documental salvadoreño “Imperdonable”, Geovany, el personaje principal, relata de forma descarnada un violento asesinato.

Y después pronuncia una frase que enmarca este filme: “Es más fácil matar a una persona que amar a un hombre”.

Todo esto ocurre en el entorno de hacinamiento de la prisión de San Francisco Gotera, donde un grupo de pandilleros y expandilleros reconoce de forma pública su homosexualidad.

Después de 12 días de rodaje, el producto final ya ha dado sus primeros frutos: hace pocas semanas, “Imperdonable” fue seleccionado por los “IDA Documentary”, lo que abre la posibilidad de que pueda ser nominado a los premios Oscar.

“Ojalá se diera. Sería la primera vez que un filme de El Salvador llega a los premios de la Academia“, señaló su directora, la española Marlén Viñayo.

BBC Mundo conversó con Viñayo para conocer más detalles de esta producción que podría hacer historia.

¿Cómo llegas a la historia de hombres, pandilleros, dentro de una prisión, que deciden decir abiertamente que son homosexuales?

Yo llevo casi ocho años viviendo aquí en El Salvador y la verdad que en este tiempo nunca me había interesado por hacer algún documental sobre pandillas. Porque es uno de los temas más conocidos y más contados desde El Salvador al mundo y yo creía que no tenía nada nuevo que aportar.

Pandillero

Getty Images
Muchos de los pandilleros que estaban en la prisión de San Francisco Gotera dejaron estas organizaciones y se convirtieron al cristianismo.

Pero un día, Carlos Martínez, que es reportero del periódico El Faro especializado en pandillas, me contó que acababa de salir de una prisión de San Francisco Gotera y que ahí había conocido a unos pandilleros que habían dicho abiertamente que eran homosexuales.

La inédita “legalización” de las pandillas que logró reducir los asesinatos en Ecuador (y lo que pueden aprender de esto en Centroamérica y México)

A mí me sorprendió mucho porque las pandillas son organizaciones criminales profundamente machistas y homofóbicas. Y por la sola sospecha de que uno de sus miembros es gay, los matan. Entonces, descubrir a este grupo de personas pues me sorprendió muchísimo.

Con esa historia me di cuenta que tenía algo nuevo que contar y que podía ofrecer una perspectiva única y diferente a todo lo que te hayan contado antes alrededor del tema las pandillas.

Está la historia, por supuesto, muy interesante, pero ¿qué es lo que quieres contar en este documental?

Intento contar una historia de que el mundo es complejo. Que no es una cuestión de buenos perfectos o malos perfectos. Que el mundo no es de blancos puros o negros puros, sino que hay muchos grises.

Creo que este documental va sobre esos grises. Es historia que habla de amor, que habla de odio. Que habla del abismo al que puede llegar un ser humano y que retrata una sociedad con una brújula moral rota: para algunas personas es más fácil matar a un hombre que amar a otro.

Lo ideal sería que el documental provoque un debate sobre ese tema.

"Los que dejaron las pandillas eran enemigos a muerte y una vez que dejaron de pertenecer a esos grupos, se volvieron hermanos de religión"", Source: , Source description: , Image:

¿Cómo se filma una producción en una prisión donde incluso los guardias tienen que ir encapuchados para que no los reconozcan?

Pues para mí fue un reto sobre todo porque sabía que solo teníamos 12 días de rodaje. Solo nos dieron ese tiempo para acceder a la cárcel.

Y no sabíamos qué era lo que nos íbamos a encontrar. A mí me interesaba conocer primero por qué estas personas -de las cuales no conocía nada hasta el momento- habían decidido unirse a una organización criminal como es una pandilla, que además los odia por ser quien son.

Los pandilleros y asesinos que son celebridades de YouTube

Otra de las dudas que tenía era si finalmente en esta pequeña celda de aislamiento -donde son llevados los reos que se declaran homosexuales- ellos se habían sentido de alguna forma libres.

Pero cuando llegamos allá no sabíamos muy bien qué nos iba a dar la realidad. Entonces el reto fue que en esos 12 días de rodaje tuvimos que estar con los ojos súper abiertos, con los oídos súper pendientes de lo que la realidad nos tenía que contar.

Fue un rodaje muy intenso, en un espacio de filmación muy reducido, pero tuvimos la suerte de que no solamente nos dieron el permiso para grabar dentro del penal, sino que nos permitieron entrar a filmar dentro de la celda, que para mí eso era fundamental.

Cuando ya encontramos los personajes, en un momento encontramos el sentido de la película, que es cuando uno de ellos dice que para él matar a una persona era malo pero no era tan difícil, mientras que amar a otro hombre era algo fuera de “lo natural”.

Y lo que intentamos hacer con el documental es darle sentido a esa frase.

Ellos son pandilleros, acusados de graves crímenes, ¿no se corre de un riesgo hacer apología a un grupo que ha causado tanto dolor en El Salvador?

Yo creo que las pandillas le han hecho muchísimo daño al país, han hecho un sinfín de atrocidades, pero también creo que eso está en el documental.

Está esa parte del pandillero que asesina gente, que viola personas, eso no se omite en el documental. De hecho, era muy importante para nosotros que eso estuviera.

Pero también queríamos mostrar otro punto de vista. Porque las pandillas han hecho un profundo daño no solo en El Salvador, sino en otras partes del continente, y para intentar que eso deje de ocurrir tenemos que conocerlas muy bien, hay que entenderlas.

Te repito, esto no es de buenos perfectos o malos perfectos. Cuando un niño con 12 años se convierte en asesino y luego hace cosas horribles, para mí él también es una víctima de una sociedad que lo ha hecho asesino cuando solo tiene 12 años.

Entonces creo que el tema es más complejo, que la sociedad salvadoreña es muy compleja.

Que nos deja un personaje como Geovany, que en pocas palabras nos revela en media hora casi toda su vida.

Sí, cuando llegamos a la cárcel le preguntamos a los que estaban allí quiénes querían participar, algunos respondieron que sí y entre ellos estaba Geovany, que no solo tenía una historia interesante, sino que era importante dar a conocer y contaba mucho de lo que es esta sociedad salvadoreña.

Guardianes de prisión con pasamontañas.

Getty Images
Los guardianes de la prisión deben andar con pasamontañas.

Además, él tenía una relación de pareja con alguien que estaba en la misma celda y había ciertos conflictos entre ellos que nos parecía le iban a dar otro punto de vista al documental. Por eso decidimos que él fuera el personaje central.

Con Geovany confirmé esto que te decía: que el ser humano es muy complejo. Que es muy fácil juzgar desde el prejuicio que tenemos cada uno, pero que, si conoces mucho más las historias de cada uno, te das cuenta de que todo es mucho más complicado.

Y eso nos llevó a que durante la producción y la edición tuviéramos debates muy intensos, porque no queríamos romantizar la imagen de la pandilla. De no solo mostrar que por ser homosexual estaba siendo una víctima, sino evidenciar que él también era un asesino y había hecho cosas terribles.

Para mí también fue un conflicto casi que preguntarme: “¿yo qué siento por estas personas?”, porque en un momento te cuentan unas cosas horribles, con una frialdad absoluta, y después hay momentos de ternura y amor entre ellos. Y ahí fue que decidí que no tenía por qué decir qué siento yo por ellos, sino intentar transmitir esta realidad que nos encontramos en esta pequeña celda y que el público saque sus propias conclusiones.

"Las cárceles en El Salvador no son lugares pensados para la reinserción, sino para el castigo"", Source: , Source description: , Image:

Hay un elemento religioso muy poderoso dentro de esta historia. ¿Cuándo se lo encuentran dentro de la exploración de la producción?

El tema religioso entra en esta búsqueda de intentar darle sentido a esa frase que nos dijo Geovany, que para él era más fácil matar que amar a una persona del mismo sexo.

Pues allí nos encontramos con distintos aspectos de la sociedad salvadoreña que teníamos que retratar. Y uno de ellos fue la Iglesia, o, mejor dicho, la postura de la Iglesia sobre este tema, que era muy importante para el personaje principal porque en la prisión donde él está hay dos Iglesias que pugnan por el control del lugar.

A esto se suma la postura de la pandilla sobre los gays. Y la postura del Estado sobre este tema, que lo podemos ver con la prueba científica (una suerte de test de personalidad) que le hacen al protagonista.

Y también están las contradicciones individuales, de lo que supone para ellos el ser gay en esta sociedad y ese micromundo en el que viven

Pero sobre la cárcel hay algo interesante que decir: hace dos años, la mayoría de los presos que estaba allí dejó la pandilla y se convirtió a una Iglesia cristiana. Y en el documental podemos ver que esto hace parte de la vida diaria de los reclusos.

Prisioneros en El Salvador

Getty Images
Las pandillas en El Salvador son responsables de numeros y violentos crímenes.

Con un ingrediente especial: los que renunciaron a las pandillas eran enemigos a muerte y una vez que dejaron de pertenecer a esos grupos se volvieron hermanos de religión. Y así, está este pequeño grupo de expandilleros, ahora convertidos al cristianismo, que dicen abiertamente que son gays. Muy complejo, como decía.

Y también queda claro que las cárceles en El Salvador no son lugares pensados para la reinserción, sino para el castigo.

Se nota el esfuerzo de la producción. ¿Hay algún tipo de apoyo o de ayuda al cine en El Salvador?

No. Es un país que no tiene industria de cine, que no tiene ley de cine, no hay un fondo de cine. La televisión no invierte en hacer proyectos de cine. No hay formación.

Es realmente una carrera de fondo, donde los que realmente queremos hacer cine nos morimos por hacerlo, porque nos importan que las historias sean contadas, pero donde es muy complicado lograrlo.


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