SCT gastó más de lo aprobado para aeropuerto, mientras Sedesol dejó de usar millones contra pobreza
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SCT gastó más de lo aprobado para aeropuerto, mientras Sedesol dejó de usar millones contra pobreza

Para el programa "Proyectos de construcción de aeropuertos" de la SCT se aprobaron 5 mil 550 mdp, y a fin de cuentas el gasto fue de 59 mil 690.7 mdp.
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1 de julio, 2019
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El gobierno de Enrique Peña Nieto apostó por lograr la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, el llamado NAIM que a la postre cancelaría Andrés Manuel López Obrador, así que antes de dejar el poder la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) fue la dependencia que aumentó más su gasto, y que rebasó con la mayor cantidad el presupuesto que le habían asignado los legisladores.

Al mismo tiempo, la entonces Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) fue la instancia que dejó más recursos sin utilizar, respecto a lo aprobado por los diputados, un subejercicio que se centró en programas como el de construcción de infraestructura indígena, y el de inclusión social Prospera.

Los rezagos en el gasto se registraron en “programas sociales importantes”, mientras que, por el contrario, los sobreejercicios se observaron en programas administrativos o de apoyo, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP).

Según dicho estudio, enviado a los legisladores federales, en 2018 -último año de Peña Nieto- para el programa “Proyectos de construcción de aeropuertos” de la SCT se aprobaron 5 mil 550 millones de pesos, y a fin de cuentas el gasto fue de 59 mil 690.7 millones de pesos.

Es una diferencia de 54 mil 140.7 millones de pesos, 975% más, respecto a lo aprobado originalmente. El año previo, 2017, el sobreejercicio de esa misma asignación había sido de 12 mil 518.9 mdp, 225%; en 2016, de 31 mil 394,7 mdp, de 551%, y en 2015 de 14 mil 053 mdp, una diferencia de 200% más respecto a lo aprobado.

Como se observa, 2018 fue, por mucho, el año con el sobreejercicio más alto del rubro K005 para construcción de aeropuertos.

Leer: Gobierno de Peña gastó 102 mdp en tres años para promocionar en medios el NAIM  

El monto de 2018 para el aeropuerto contribuyó a que la SCT fuera la dependencia con la variación más alta, entre lo ejercido y lo aprobado (un sobre-ejercicio de 57,695.9 millones de pesos), seguida de la Secretaría de Educación Pública (rebasó su presupuesto con 34,497.3 millones de pesos), y la Secretaría de Gobernación (20,792.1 mdp).

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Hacienda, Comunicaciones y Transportes en 2018 aumentó su gasto 33.4% respecto al año previo, convirtiéndose en la dependencia con la mayor alza.

En su primera entrega sobre la fiscalización de la cuenta pública 2018, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló un monto por aclarar o un presunto gasto irregular de 44 millones 128 mil 446 pesos, en obras relacionadas con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM).

Sedesol ‘guardó’ presupuesto

La otra cara de la moneda, según refiere el estudio, son Sedesol y las Entidades No Sectorizadas, que dejaron de ejercer en 2018 seis mil 774.5 millones de pesos, respecto a lo aprobado por el Congreso.

Es decir, eran recursos disponibles, presupuesto social que no se utilizó.

En el Ramo 20 de la Secretaría de Desarrollo Social, detalló el Centro de estudios, se dejaron de ejercer 5 mil 941 millones de pesos, 5.6% menos que lo aprobado. 

Ese menor gasto se registró principalmente en la partida S072 PROSPERA Programa de Inclusión Social, “en el cual de un presupuesto anual de 46 mil 396.0 mdp, al cierre del año sólo se ejercieron 39 mil 811.4 mdp, esto es que se dejaron de ejercer 6 mil 584.6 millones de pesos”.

En una revisión a las cuentas públicas, cada año la Secretaría de Desarrollo Social terminó gastando menos de lo que le aprobaron para el programa S072 PROSPERA.

En 2014, le aprobaron 38 mil 551.8 mdp, y gastó 34 mil 294.2 mdp, un subejercicio de 4 mil 257 millones de pesos.

En 2015, le aprobaron  39 mil 862.5 mdp, y el gasto fue de  37,911.3 mdp, una diferencia de 1,951.2 mdp.

En 2016, le aprobaron  46 mil 327.5 mdp, y el gasto fue de 44 mil 274 mdp,  una diferencia de 2 mil 053.4 mdp.

En 2017, le aprobaron 46 mil 184.3 mdp, y el gasto ejercido fue de  41 mil 212,9 mdp, un subejercicio de 4,971.4 mdp.

Los subejercicios más altos se dieron en 2017 y 2018, en el cierre del gobierno de Peña Nieto.

De vuelta al análisis del gasto social en 2018, en el programa  S176  “Pensión para Adultos Mayores” se dejaron de ejercer tres mil 853.4 mdp, aunque el Centro de Estudios también explicó que “dichas variaciones se compensaron, parcialmente, con los mayores gastos en otros programas, tales como el M001 ‘Actividades de Apoyo Administrativo’, en el cual se erogaron mil 268.2 mdp más que lo autorizado”.

En cuanto al Ramo 47 “Entidades No Sectorizadas” se registraron erogaciones inferiores en 833.5 mdp al aprobado, lo que en términos relativos significó una reducción de 9%.

“Esta contracción del gasto se registró básicamente en dos programas: E033 ‘Atención a Víctimas’ en el que se dejaron de ejercer 476.8 mdp, lo que significó 55.9% por debajo de su presupuesto anual; y S179 ‘Programa de Infraestructura Indígena’ en el que se dejaron sin erogar 291.7 mdp”,  apuntó el Centro de Estudios.

Es de llamar la atención que los rezagos en el gasto se hayan registrado en programas sociales importantes, mientras que los sobreejercicios, en la  mayoría de los casos analizados, se observaron en programas administrativos o de apoyo”, agregó.

En cuanto al sobreejercicio de la SEP, el Centro señaló que el rubro “Apoyos a centros y organizaciones de educación” se ejercieron 23 mil 579.5 millones de pesos por arriba de lo aprobado, lo que implicó una variación o sobreejercicio de 763.2%.

“Al respecto, debe señalarse que, desde 2014 de manera recurrente el mayor gasto del Ramo 11, lo ha determinado, en gran parte, el Pp U080 ‘Apoyos a centros y organizaciones de educación’, por lo que convendría conocer cuáles son las causas de que año con año se ejerzan en este, recursos muy superiores a los que se le aprueban” en el Presupuesto, indicó el CEFP.

“De hecho, la Auditoría Superior de la Federación, en la revisión de la Cuenta Pública 2016, respecto a este programa observó, entre otras cosas, falta de documentación justificativa o comprobatoria del gasto, pagos superiores a los establecidos en el tabulador, personal que no fue localizado en los  centros de trabajo, incumplimiento del sistema contable y presupuestal con base en lo establecido por la Ley General de Contabilidad Gubernamental, además de diferencias en los informes trimestrales, entre el monto ministrado y lo reportado como pagado a la SHCP”, agregó.

En el análisis funcional del gasto programable, se observa que el gasto en Desarrollo Social, con todo y subejercicios, aumentó 1.4% anual en 2018. Si bien hubo un alza, esta fue antecedida por un reducción de 7.7% en 2017, el año en que el gobierno de Peña Nieto contrajo más el gasto social.

El incremento de 2018 tuvo como principales elementos Protección Social, Educación y Salud.

Durante toda la administración anterior, Desarrollo Social fue la función a la que se destinó más gasto programable, 57.4% del total; para Desarrollo Económico fue 31.5%, y para Gobierno 6.9%.

Y de hecho fue la única que, en promedio, tuvo un crecimiento anual, de 1.1%; el gasto de Gobierno (que incluye Justicia, Seguridad Interior y Seguridad Nacional) tuvo un promedio anual de crecimiento de 0%, y el de Desarrollo Económico fue de -1.5%.

En el primer trimestre de 2019, el gobierno de López Obrador destinó 62% del gasto programable a Desarrollo Social, casi 5% más en comparación con el promedio observado en todo el gobierno de Peña Nieto; por otro lado, a Desarrollo Económico ha destinado 3% menos, aunque dentro de ese rubro le da preponderancia al gasto energético.

De enero a mayo, con López Obrador como presidente, la Secretaría de Energía gastó 457% más, respecto al mismo periodo del año pasado.

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Día de la Victoria: por qué el 9 de mayo es tan importante para Rusia y para Putin

Rusia celebra la victoria en la Segunda Guerra Mundial un día después que la mayoría del resto de Europa, y es una fiesta como ninguna otra. También es una oportunidad importante para que el Estado promueva su narrativa sobre los conflictos pasados y presentes.
9 de mayo, 2022
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Como cada 9 de mayo, Rusia celebró este lunes la victoria en la Segunda Guerra Mundial: una fiesta nacional como ninguna otra, profundamente personal para muchas familias, pero también una gran oportunidad para la propaganda estatal.

Este año también se trataba de una fecha clave para el Ejército ruso, ya que el mundo seguía de cerca la posibilidad de que el presidente Putin aprovechara la ocasión para anunciar algún avance en la guerra de Ucrania.

Sin embargo, el mandatario ruso se pronunció en la misma línea que ha repetido desde el comienzo de la invasión: volvió a criticar a Occidente, la OTAN y el gobierno de Kiev por poner en peligro la seguridad de Rusia y justificó nuevamente el ataque al país vecino.

Putin también admitió pérdidas militares rusas, aunque tampoco ofreció muchos detalles.

Pero, ¿cuál es la importancia de esta fecha para Rusia?

La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande del mundo hasta la fecha.

Empezó con la invasión de Polonia en septiembre de 1939 (aunque no es la fecha que marca Rusia) y finalizó en 1945.

Decenas de millones de personas perdieron la vida; millones más se vieron desplazados en todo el mundo.

Firma de tratado de paz

Hulton Archive/Getty Image
Los alemanes firmaron documentos de rendición dos veces.

La Unión Soviética era uno de los países que pertenecía a la amplia alianza que derrotó a la Alemania nazi en esta guerra y probablemente fue el más afectado, ya que gran parte de la lucha tuvo lugar en su territorio.

En mayo de 1945, la Alemania nazi firmó su rendición incondicional en la Segunda Guerra Mundial, aceptando su derrota en Europa.

Este documento legal puso fin a las hostilidades en el continente, aunque la guerra contra Japón en Asia continuó hasta agosto de ese año.

La rendición oficial y definitiva se firmó cerca de Berlín a última hora del 8 de mayo.

Y los alemanes cesaron oficialmente todas las operaciones a las 23:01 hora local, ya pasada la medianoche en Moscú.

Generales en representación de la Armada alemana firmando un acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images
Firma del acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

El Día de la Victoria, también conocido como Día VE (Victoria en Europa) se celebra -por lo tanto- el 8 de mayo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos.

Pero en Rusia, Serbia y Bielorrusia se celebra el 9 de mayo.

El Día de la Victoria puso fin a una larga y sangrienta guerra en la que muchísimas familias de la Unión Soviética perdieron a algún ser querido.

Herramienta ideológica en Rusia

Pero no fue hasta mucho tiempo después que la fecha empezó alejarse de su propósito de conmemoración y se convirtió en una herramienta ideológica clave para el estado.

Durante casi dos décadas después del final de la guerra, el 9 de mayo no fue un feriado nacional en la Unión Soviética y solo se celebraba en las grandes ciudades con fuegos artificiales y eventos festivos locales.

Leonid Brezhnev

Getty Images
Fue bajo el líder soviético Leonid Brezhnev cuando el Día de la Victoria empezó a cobrar una importancia cada vez mayor.

En 1963, el entonces líder de la URSS, Leonid Brezhnev, inició una política para crear un culto a la victoria en la guerra contra la Alemania nazi, posiblemente para fortalecer la menguante base ideológica del país y el sentimiento patriótico.

Esto significó eventos pannacionales, un desfile militar en la Plaza Roja y un día feriado el 9 de mayo.

A principios del siglo XXI, el presidente ruso, Vladimir Putin, hizo aún más para impulsar el significado del Día de la Victoria, intentando convertirlo en una parte inseparable de ser ruso.

Las celebraciones del Día de la Victoria crecieron en escala, pero cada año quedaban menos veteranos de guerra y testigos oculares vivos y capaces de participar en las festividades.

La narrativa del papel clave de Rusia en la derrota del nazismo también se instaló en las enmiendas a la Constitución rusa en 2020.

Entre otros cambios, que enfatizaron los valores conservadores y el nacionalismo, se prohibió a los ciudadanos rusos cuestionar la narrativa histórica oficial sobre la victoria.

Vladimir Putin

Getty Images
Vladimir Putin ha jugado un papel clave en la construcción del Día de la Victoria como un espectáculo.

“El culto a la victoria se regeneró en Rusia en la década de 2000 con un estilo aún mayor que en la época soviética. Es por eso que el triunfalismo sigue prevaleciendo tanto en los medios como en la conciencia de las masas”, le dijo a la BBC Oleg Budnitsky, director del Centro Internacional para la Historia y sociología de la Segunda Guerra Mundial en la Escuela Superior de Economía de Moscú.

“Esto tuvo consecuencias positivas: por ejemplo, un mayor enfoque en el estudio de la historia de la guerra. Se hicieron públicos y digitalizaron millones de documentos. Pero, por otro lado, vemos un aumento en la militarización de las masas“, agrega el experto refiriéndose a los lemas “Podríamos hacerlo de nuevo” que comenzaron a aparecer en las celebraciones del Día de la Victoria de Rusia en la última década, muy probablemente insinuando que el ejército ruso podría apoderarse de la mitad de Europa como en 1945.

Las celebraciones patrióticas masivas no trajeron mayor conocimiento fáctico.

Los historiadores señalan que la narrativa de la Segunda Guerra Mundial, o la Gran Guerra Patriótica, como se la conoce en Rusia, a menudo minimiza elementos clave, como las grandes pérdidas humanas que sufrió la Unión Soviética para detener la invasión alemana.

La tumba de un hombre ruso

BBC
No se sabe exactamente cuántos ciudadanos soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial, pero las estimaciones oscilan hasta los 28 millones.

Según una encuesta estatal de 2020, la mayoría de los rusos sabía muy poco sobre cómo y dónde pasaron la guerra sus familiares.

Menos de un tercio de los jóvenes de 18 a 24 años sabían cuándo comenzó la Gran Guerra Patria (cuando la Alemania nazi atacó a la Unión Soviética en junio de 1941).

Desde 2014 y el inicio de las tensiones en el este de Ucrania, los medios estatales han incrementado su énfasis en el componente patriótico de la lucha contra los nazis.

Cuando las autoridades rusas afirmaron falsamente que la extrema derecha había llegado al poder en Ucrania, enfatizaron el papel histórico de Rusia en la derrota del fascismo.

Foto de una familia rusa

BBC
Muchos rusos no saben lo que pasó con sus familias durante la guerra.

Apropiación

Algunas iniciativas cívicas de conmemoración de los caídos en la guerra fueron asumidas por el Estado.

Por ejemplo, en 2011, un grupo de periodistas independientes en la ciudad siberiana de Tomsk inició una iniciativa local para conmemorar a los caídos en la guerra y la denominó “Regimiento Inmortal”.

La idea era que la gente marchara el Día de la Victoria con fotografías de los caídos en la guerra, creando así un “regimiento” conmemorativo.

La iniciativa se extendió rápidamente a otras partes de Rusia convirtiéndose en un fenómeno nacional.

En 2015 se creó una organización estatal con el mismo nombre, pero no se incluyó a los fundadores del movimiento original.

El “Regimiento Inmortal” se convirtió en una iniciativa gubernamental en la que se involucraron trabajadores del sector estatal, escolares y medios de comunicación estatales, a veces de manera obligatoria.

De esta forma, las autoridades rusas parecían querer indicar que solo la celebración del Día de la Victoria patrocinada por el Estado era la correcta.

Los misiles balísticos intercontinentales rusos Yars RS-24 equipados con ojivas MIRV termonucleares.

Getty Images

En 2020, la celebración del 75 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial tuvo que trasladarse de mayo a finales de junio debido a la pandemia de covid-19, pero aun así se convirtió en una de las más lujosas que se hayan visto Rusia.

Más de 20.000 personas, cientos de aviones y vehículos blindados participaron en el desfile militar masivo, mostrando el equipo militar más nuevo, con el objetivo de impresionar al mundo con el poderío de Rusia.

Menos de dos años después, el país está involucrado en una invasión a gran escala de la vecina Ucrania usando de forma violenta gran parte de ese equipo.

Los objetivos de Rusia, expresados por el presidente Putin, eran “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania.

Jets rusos sobre el Kremlin en la Plaza Roja el 9 de mayo de 2021.

Getty Images

Como la campaña militar no logró resultados rápidos (la captura de Kiev o el derrocamiento del gobierno ucraniano, por ejemplo), se cree que los comandantes rusos están presionando para que el 9 de mayo sea otra vez una fecha clave.

Si para ese día Rusia ha logrado obtener ganancias territoriales significativas, entonces Moscú podrá reinventar una vez más el Día de la Victoria con fines propagandísticos.

Es probable que las celebraciones del Día de la Victoria se conviertan en una oportunidad para que las autoridades reafirmen que la “operación especial” de Rusia en Ucrania no es una agresión de guerra sino una lucha para erradicar el nazismo.

Una afirmación que los acontecimientos diarios sobre el terreno no confirman.


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