Una firma, un cheque y adiós: Tribunal concretó cese de cientos de funcionarios con años de antigüedad
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Cuartoscuro Archivo

Una firma, un cheque y adiós: Tribunal concretó cese de cientos de funcionarios con años de antigüedad

Funcionarios despedidos mostraron los documentos que les dieron, para aceptar dejar su cargo y no demandar.
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15 de julio, 2019
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El viernes 5 de julio, Maribel recibió un correo electrónico para avisarle que debía acudir el lunes siguiente al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje para poder obtener una “compensación económica”, luego de que sus superiores le hicieron firmar un oficio para renunciar a su plaza en la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde trabajó por más de 20 años por un sueldo mensual de 14 mil pesos.

Ella fue una de las aproximadamente 300 personas que acudieron al Tribunal entre el lunes 8 y miércoles 10 de julio, para concluir el proceso de separación de la administración pública de dependencias como la SEP, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y de organismos como el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo), y el Fideicomiso de Fomento Minero.

Leer >> “Fue un atropello”: Trabajadores del Registro Agrario acusan que los presionaron para renunciar

Animal Político acudió al Tribunal en esas fechas y constató el proceso de conclusión laboral de cientos de exfuncionarios donde, incluso, los abogados conciliadores encargados de firmar las actas y entregar documentación fueron rebasados, pues es poco usual atender hasta 100 casos por día como ocurrió la semana pasada.

Este proceso fue el mecanismo aplicado por el gobierno Federal para terminar la relación laboral con cientos de empleados, y sobre todo, asegurarse de que nadie demandara, pues así lo debían dejar asentado en un acta ante el Tribunal.

Y es que ante los miles de despidos en la administración pública es posible que también pudiera haber cientos de demandas, pero eso implicaría gasto de recursos humanos y económicos para las dependencias y el propio Tribunal; por eso, este mecanismo fue una especie de “conciliación”, advierte una de las abogadas de éste organismo, que pidió que su nombre no fuera publicado.

A Maribel, nombre ficticio para proteger su identidad, le llevó unas seis horas terminar con su historia de trabajo de las últimas dos décadas, con la SEP. Llegó en uno de los tres horarios citados, entregó copias de su identificación y esperó su turno en el auditorio del Tribunal, junto con otras 100 personas aproximadamente, y en otro salón, otras 30 personas.

Mientras esperaban, el ánimo era de enojo por la falta de información en el Tribunal, desconcierto y hasta tristeza contando las experiencias en su paso por la respectiva dependencia. Desde las 9 de la mañana el abogado conciliador comenzó la labor. Llamaba a uno por uno por uno, y les entregaba tres documentos.

El primero de ellos fue el “convenio” entre la SEP, representada por la apoderada legal Ana Karen Escalona Báez, y el funcionario público, en el que asienta que éste “da por terminada la relación laboral que lo unió con la dependencia”, y a su vez, la SEP acuerda la entrega de la compensación económica planteada en el oficio emitido por Hacienda número 307-A.0264 en febrero pasado.

Leer: Gobierno compensa con menos dinero del que marca la ley a servidores a los que pidió renunciar

El segundo fue el acta en el que confirmaban la entrega de la compensación y aceptaban el monto. Por lo tanto, “toda vez que me encuentro satisfecho plenamente de los pagos que se me realizan no me reservo acción o derecho alguno que ejercitar en contra de la SEP”, dicen los documentos que fueron mostrados a este medio por cuatro exfuncionarios.

El último era el cheque con la compensación calculada por tres meses de salario sobre el sueldo base y la compensación garantizada, según lo estipulado en el oficio de Hacienda. Dicha cantidad ya estaba asentada en los documentos y en el cheque. Es decir, no hubo negociación con los exfuncionarios.

“En el Tribunal ya estaban los documentos hechos, todo listo. No hubo oportunidad ni siquiera de platicar acerca de eso. Éramos tantos que los conciliadores andaban en la locura, sólo nos daban a firmar los documentos, poner la huella y ya no había manera de conciliar”, cuenta Maribel.

Ni siquiera intentó reclamar por lo poco que le dieron, aunque tampoco pensaba demandar porque “es mucho tiempo el que se lleva y mucho dinero”. Ella era empleada del Servicio Profesional de Carrera, el mecanismo mediante el cual obtuvo y mantuvo su plaza aprobando exámenes.

Sin embargo, esta figura sólo aplicó en los últimos 8 años. Ella estuvo trabajando en la dependencia por dos décadas como empleada de confianza. En la “compensación”, sólo le reconocieron desde 2010. Por eso, después de estos años de trabajo recibió poco más de 155 mil pesos, pero “era eso o nada”.

La manera en que le quitaron la plaza es la misma que han contado empleados de otras dependencias. En su caso fue el 31 de mayo, conocido entre los funcionarios de la SEP como “el “viernes negro”, por la cantidad de despidos. Era un día normal de trabajo, pero los superiores informaron a sus subalternos que sus plazas “expiraban” ese día.

Aunque ella, como otros compañeros, pidieron tiempo para analizar el documento de “renuncia”, no se los permitieron. “O firmas en este momento, o no habrá finiquito de Hacienda. Si lo vas a firmar, lo haces ahorita o se acaba la oferta”, le dijeron. Por eso “decidí firmarlo en ese momento o si no me quedaré sin nada”, cuenta en entrevista.

Otros funcionarios entrevistados también llevaban décadas en la administración pública, sobre todo porque su trabajo era operativo, pero en todos los casos sólo tomaron en cuenta los últimos 8 o 10 años.

Si bien en cada administración ocurren cambios, son sobre todo en áreas de direcciones generales, y aunque en algunos casos éstos llevan a gente de su confianza para las subdirecciones, los jefes de departamento hacia abajo en los peores casos sólo eran cambiados de área; permanecían porque era quienes sacaban adelante el trabajo y conocían el funcionamiento de la dependencia, dice otro de los empleados consultados.

El mecanismo se repitió también el martes y el miércoles pasado con más funcionarios de la SEP y otras decenas de empleados del Fonapho y el Fondo Minero, también operativos, con sueldos que no sobrepasan los 15 mil pesos. Ellos también aceptaron la liquidación, aunque aún no saben qué harán después de estos años de trabajo en el mismo sitio.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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