Simpatizantes, morenistas y trabajadores de gobierno llenan el Zócalo para informe de AMLO
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Carlo Echegoyen

Simpatizantes, morenistas y trabajadores de gobierno llenan el Zócalo para informe de AMLO

Este fue el segundo informe que el presidente da en menos de un año, después del que hizo por sus 100 días de Gobierno, y antes del único que está obligado a presentar por ley dentro de dos meses, en septiembre.
Carlo Echegoyen
2 de julio, 2019
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La plancha del Zócalo se llenó para escuchar a Andrés Manuel López Obrador, a un año de su triunfo en las elecciones presidenciales. A diferencia de la espontaneidad con la que la gente inundó esta plaza al conocerse el resultado, el 1 de julio de 2018, esta vez se notaba entre los 80 mil asistentes —según cifras oficiales— la presencia de grupos organizados, con banderines, mantas, playeras, provenientes de Tláhuac o Ecatepec, en el Valle de México, o de Tlaxcala y Puebla, en cientos de autobuses, pero convencidos, en su mayoría, de ir a escuchar al presidente.

A las 4 de la tarde, una hora antes de la anunciada para el discurso de López Obrador y mientras el Zócalo bailaba al ritmo de Margarita, la diosa de la cumbia, en la Alameda terminaban de concentrarse cientos de trabajadores de limpieza y áreas verdes de la Ciudad de México, algunos todavía con su uniforme naranja de venir de trabajar, a los que les repartieron gorras blancas con el nuevo logotipo verde del gobierno local.

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Un joven del área de Parques y Jardines esperaba al lado del kiosco sin mucho entusiasmo. Apenas en la mañana se enteró de que habría informe presidencial y de que tenía que ir, por orden de sus jefes, para lo cual su jornada terminaría a la 1:30 de la tarde. A él no le gustan los políticos y desconfía de López Obrador como de todos los demás, por lo que hubiera preferido no ir, pero lo hizo por evitarse problemas en el trabajo.

A unos metros de él, también con su gorra blanca en la cabeza, María, de limpieza de parques y jardines de la alcaldía Gustavo A. Madero, esperaba que se moviera el contingente mientras buscaba refugiarse de la lluvia que empezaba a caer. Cuando le avisaron a su unidad que irían al informe, a ella sí le pareció bien, porque asegura que el nuevo gobierno los ha apoyado mucho para que cobraran un sueldo con regularidad, que antes no tenían.

Mientras estos trabajadores esperaban, a un costado de la Alameda seguían estacionándose autobuses que traían simpatizantes de otros estados del país o de todas partes de la ciudad. Animal Político pudo contar al menos 200 camiones estacionados desde Avenida Hidalgo hacia el norte, sobre Reforma, entre la glorieta de Bolívar y la del metro Garibaldi-Lagunilla, es decir, a lo largo de más de un kilómetro.

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De uno de ellos descendió un grupo de tianguistas de la Gustavo A. Madero.

“Nuestra coordinadora nos pidió apoyo”, señaló un hombre.

—¿Pero sí querían venir o no?—, se le preguntó.

“Pues sí…”, respondió, aunque no sabía a qué hora era el informe ni que había otras actividades previas.

Una vez que la lluvia pasó y volvió a salir el sol, terminó de llenarse casi en su totalidad la plancha del Zócalo. En el escenario, tocaba la Orquesta Sinfónica Infantil de Tlaxiaco, pueblo oaxaqueño del que es originaria la actriz Yalitzia Aparicio y donde el 1 de enero fue asesinado el alcalde, de Morena, cuando apenas había tomado posesión del cargo.

Antes del discurso, en una orilla de la plaza, un grupo de mujeres se anotaba en una lista con nombre completo y teléfono. Celia, una de la que se estaba registrando, explicó que por haber ido al acto y anotarse, serían invitadas posteriormente a un desayuno, organizado por el diputado del Congreso de la Ciudad de México José Luis Rodríguez Díaz de León, vicecoordinador del grupo parlamentario de Morena.

No fue el único legislador que “invitó” gente a asistir al evento. Un grupo que se retiró antes de que terminara el discurso presidencial llevaba banderines de papel con el nombre de la diputada federal Juana Carrillo Luna, plurinominal de Morena. Entre ellos había una familia de Ecatepec, Estado de México, que aceptó venir en parte como paseo y en parte porque siempre han apoyado a López Obrador, aunque está un poco desconcertada porque su situación personal no mejoró desde el inicio del gobierno.

El hijo, Luis Enrique Carreño, de 24 años, había empezado a recibir una beca de apoyo alimenticio para continuar estudiando la prepa, pero este año se la quitaron.

Su padre era carpintero barnizador, pero enfermo de diabetes, un día se clavó una grapa en el pie que se le gangrenó y terminó con la pierna amputada, además de que ya perdió la vista. Los servidores de la nación, que levantan el censo de posibles beneficiarios de programas de bienestar, visitaron su casa y le pidieron hasta papeles, pero finalmente no le otorgaron la Pensión para Personas con Discapacidad Permanente (que solo se entrega a menores de 30 años o a indígenas).

Foto: Carlo Echegoyen

“Una chava decía: ve cómo viven, sí lo necesitan; pero nos dijeron que no aplicaba para recibir apoyo. Y a mí me quitaron ese apoyo de la escuela”, contó Luis Enrique.

“Hay vecinos que tienen dinero y tienen pensiones de otros lados, les dan apoyo por parte de Morena, y lo apoyamos y todo porque es el pueblo, pero pues no se nos hizo justo… No nos dan, pero que no nos quiten”.

Como esta familia, otros asistentes mantienen su fe en el cambio prometido hace un año por López Obrador, a pesar de las críticas.

Lourdes vino de Iztapalapa, de una unidad habitacional en la que se enteró que se estaban organizando camiones por parte de la alcaldía para acudir al informe y se apuntó.

“Pues unos dicen que no está cumpliendo, que no es cierto que está dando el dinero; pero yo todo lo que estoy oyendo la verdad que me parece muy bien, muy bien. Y además le tocó recibir el país en ruinas”, comentó.

La multitud congregada en el Zócalo no dejaba de aplaudir a las acciones enumeradas por el presidente, además de gritar “no estás solo, no estás solo”, o reaccionar cuando mencionaba a los conservadores, los expresidentes y los corruptos, con gritos de “¡ratas!”.

Una de las acciones más aplaudidas fue justamente que ya se le quitaron pensiones y privilegios a los expresidentes de México. También hubo una ovación generalizada cuando mencionó la cancelación del aeropuerto de Texcoco, “porque ustedes lo decidieron”.

Foto: Carlo Echegoyen

 

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En los alrededores del Zócalo, los vendedores aprovechaban la afluencia de gente para vender esquites, sincronizadas y una amplia variedad de recuerditos de López Obrador o Morena.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México desmintió que se hubiera dado la orden de solo permitir vendedores de objetos relacionados con el evento, como aseguró una policía a El Universal, y asegurar que había sido una interpretación personal que ya se estaba investigando.

Lo cierto es que desde al menos una hora antes de que empezara el acto, dos cuadras antes del Zócalo ya no se permitía la entrada de carritos con comida.

Osvaldo, vendedor de playeras, gorras, llaveros y otros artículos, explicó que esta vez se habían puesto muy exigentes los policías y no los dejaron entrar a la plaza, aunque les permitieron instalarse a lo largo de calles como 20 de noviembre, donde él no dejaba de contestar a gente que preguntaba los precios. Tan solo este día, al terminar el acto, llevaba vendidos 12 mil pesos en mercancías. Una de las más exitosas fueron los lazos para colgar gafetes de color guinda y con una leyenda de Gobierno de México, según él, porque los servidores de la nación los compran para sus identificaciones.

La gente abandonaba por esta y otras calles la plaza después del discurso de López Obrador de hora y media, el segundo informe que da en menos de un año, después del que hizo por sus 100 días de Gobierno, pero dentro de Palacio Nacional, y antes del único que está obligado a presentar por ley dentro de dos meses, en septiembre.

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Qué es el albedo de los polos y por qué es vital para el enfriamiento del planeta

El calentamiento global está haciendo que los polos se derritan, pero ¿sabes por qué son tan vitales para la humanidad? Te explicamos el papel fundamental que juegan.
3 de noviembre, 2021
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Seguramente hayas escuchado que una de las consecuencias más graves que está teniendo el calentamiento global es que se están derritiendo los polos.

Y quizás incluso hayas oído las advertencias de los científicos de que el Ártico y partes de la Antártica se están calentando entre dos y tres veces más rápido que el resto del planeta.

Pero ¿sabes por qué los polos son importantes -más bien, vitales- para la humanidad?

¿Y por qué las regiones más frías del globo son las que más se están calentando?

Pues, posiblemente intuyas que la función principal de los polos es enfriar la Tierra. Y algo de razón tienes.

Pero no porque actúen como el freezer del planeta.

La razón por la que estas grandes extensiones de hielo enfrían no es que sean heladas. Enfrían sobre todo porque son blancas. Y ese blanco refleja el calor del Sol.

“El hielo del planeta refleja la cantidad justa de energía solar de regreso al espacio”, explica el divulgador naturalista de la BBC David Attenborough en el documental Breaking Boundaries: The Science of Our Planet (“Rompiendo límites: la ciencia de nuestro planeta”).

“Este efecto de enfriamiento ha sido fundamental para mantener estable la temperatura de la Tierra”, remarca en el film que Netflix estrenó a mediados de este año.

Albedo

Sin los rayos del Sol no podríamos vivir, pero tampoco podríamos hacerlo si la Tierra absorbiera el 100% de la radiación solar.

Por eso es tan clave la capacidad de nuestro planeta de poder reflejar parte de ese calor, un fenómeno conocido científicamente como albedo.

Imagen satelital del Ártico

WORLDSAT INTERNATIONAL/SPL
Los hielos polares juegan un papel fundamental al reflejar la radiación del Sol.

A través de este mecanismo, nuestro planeta refleja el 30% de la radiación del Sol.

El restante 70% que absorbe nos ha permitido mantener una temperatura ideal para el desarrollo de nuestra civilización.

Pero en las últimas décadas, el mundo ha estado perdiendo su capacidad de reflejar el calor del Sol, haciendo que ese perfecto equilibrio que duró unos 10.000 años -un período conocido como el Holoceno- se rompiera.

El climatólogo del Instituto Antártico Argentino (IAA) Alpio Costa le dijo a BBC Mundo que, si bien la principal barrera reflectora de radiación solar es nuestra atmósfera, los polos cumplen una función indispensable como la mayor fuente del albedo en nuestra superficie.

Costa destacó que los hielos son responsables de cerca de un cuarto del total que es reflejado por nuestro planeta.

Pero en el último medio siglo los polos se han vuelto cada vez menos blancos, reduciendo su efecto reflector.

Y es esta “reducción del albedo” la que está haciendo que estos inmensos hielos se estén calentando unas tres veces más que el resto del planeta, señaló el experto.

Por qué ocurre

“El problema empezó con la revolución industrial, cuando nosotros como especie comenzamos a tener una influencia sobre el clima, porque empezamos a ser una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero”, explica Lucas Ruiz, geólogo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla)

Ruiz fue uno de los autores del último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU (IPCC), que concluyó que inequívocamente la quema de combustibles fósiles y otras acciones contaminantes del hombre son las que están causando que el planeta se caliente a una velocidad nunca antes vista.

Gráfico que muestra las emisiones de CO2 por combustibles fósiles

BBC

La polución que generamos -más de la mitad en los últimos 30 años (ver gráfico arriba)-, no solo elevó la temperatura del planeta, llevando a que los polos se empezaran a derretir.

También hizo que se tornaran menos blancos, reduciendo su capacidad de reflejar el calor del Sol.

¿Cómo ocurrió esto? La reducción del albedo se dio, por un lado, por los residuos de la combustión de hidrocarburos que depositaron ollín sobre el hielo y la nieve, indica Ruiz.

Pero el mismo derretimiento también oscureció la superficie de los hielos, generando pequeños cuerpos de agua y fomentado el crecimiento de algas.

“Si uno mira a Groenlandia desde el aire, en vez de ver blanco ve blanco azul, blanco azul, blanco azul”, destaca Ruiz sobre el casquete polar que más rápidamente se está derritiendo.

Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este.

Getty Images
Groenlandia está lleno de cuerpos de agua como este, y el hielo refleja cada vez menos.

Los hielos marinos del Ártico -los más extensos del planeta- también están perdiendo masa a velocidades récord, exponiendo la superficie oceánica.

El problema, dice el experto, es que mientras el hielo refleja el 90% del calor del Sol, el agua solo refleja el 20% y el 80% es absorbido, elevando sus temperaturas, lo que hace que también se expanda.

La combinación del hielo que se derrite y el agua que se expande está haciendo que se eleve el nivel del mar, lo que representa una amenaza para las ciudades costeras, entre ellas varias de las capitales del mundo.

Las estimaciones del IPCC son que, incluso si el mundo logra ponerse de acuerdo para que la temperatura del planeta no supere los 1,5°C por encima de los niveles preindustriales -hoy nos estamos acercando a 1,2°C- el daño ya generado hará que para 2050 el nivel del mar suba 50cm con respecto a los niveles del 1900.

“Parece poco pero es muy malo, porque cuando lo proyectas en la línea de costa, dependiendo de la pendiente que tiene la costa, puede llegar a ser kilómetros“, afirma Ruiz.

Aunque aclara que recién se dará a conocer en febrero un nuevo trabajo del IPCC detallando cuáles serán los lugares más afectados, el informe actual prevé que “tanto el nivel del mar como la temperatura del aire aumenten en la mayoría de los asentamientos costeros”.

De más está decir que si la humanidad no lograra ponerse de acuerdo en la próxima Cumbre Climática de Glasgow (COP26) para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, y la Tierra se calentara aún más, el daño sería mucho más pronunciado.

Círculo vicioso “irreversible”

En ese sentido, lo que más preocupa sobre el oscurecimiento de los polos es que ha desencadenando un círculo vicioso que podría resultar catastrófico.

Los científicos lo llaman un “proceso de retroalimentación” y funciona así: a medida que el planeta se calienta las zonas polares pierden superficie blanca, eso refleja menos, lo que produce un aumento de temperatura, que a su vez genera mayor pérdida de hielo.

Este fenómeno es lo que explica por qué los polos se están calentando entre dos y tres veces más que el resto del planeta, afirma Costa del IAA.

“Tiene un nombre: se llama amplificación polar“, señala a BBC Mundo.

Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino en la Antártida

IAA
Aunque la Antártida es “mucho más resistente” al cambio climático que el Ártico, la región occidental también se está derritiendo, advierte Alpio Costa del Instituto Antártico Argentino.

La mala noticia es que, una vez que se desencadena este proceso, no alcanza con mantener las temperaturas actuales para frenarlo. Tendríamos que encontrar la manera de enfriar la atmósfera, algo que hoy está fuera de nuestro alcance.

Es por esto que los científicos afirman que el derretimiento del casquete polar ártico (Groenlandia) es irreversible a escala de tiempo humana.

Costa advierte que también la región occidental de Antártida se está derritiendo.

Y entre ambos, tienen suficiente agua para elevar los niveles del mar más de 12 metros.

Sin embargo, también hay una “buena” noticia: estos bloques de hielo son tan masivos que incluso si el calentamiento continuara tardarían decenas de miles de años en derretirse completamente.

En cambio, el peligro más inmediato es la desaparición del hielo marino ártico, que es menos voluminoso -y por ende no afectará tanto los niveles del mar- pero es clave para proteger a la Tierra de los rayos del Sol, ya que evita que la radiación solar impacte sobre el océano, que la absorbe, calentándose y expandiéndose.

Según el informe del IPCC, el hielo marino en el Hemisferio Norte durante el período más seco se redujo en promedio cerca del 25% en las últimas cuatro décadas.

De ahí que muchos científicos creen que es clave limitar la emisión de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento de la atmósfera y evitar que más hielo marino desaparezca, reduciendo críticamente el albedo.

El océano Ártico bajo el rayo del Sol, a la medianoche

Getty Images
Lo que más se ha perdido es hielo marino ártico, pero este cambio es reversible si actuamos pronto, advierte Lucas Ruiz.

“La pérdida del hielo marino no es irreversible“, resalta Ruiz.

“Si nosotros disminuimos la temperatura, el hielo marino va a aumentar”.

La base del clima

La amplificación polar también amenaza con desequilibrar otra función vital de los polos: la climática.

Y es que, como señala el climatólogo Costa, estos grandes hielos que reflejan el Sol son la base de nuestro clima.

“La diferencia de radiación solar entre los polos y los trópicos, que genera una diferencia de temperatura, es el motor que pone en movimiento a la atmósfera y genera lo que conocemos como clima en todos los rincones del mundo”, explica.

Este fenómeno es el que hace que haya “lluvias muy cerca del ecuador, zonas muy secas en latitudes subtropicales y pasajes de altas y bajas presiones en latitudes medias, que permite que allí haya estaciones diferentes”.

Por eso, el derretimiento de los polos y la consecuente reducción del albedo no sólo están aumentando las temperaturas de la atmósfera y amenazando nuestras costas, sino que, además, podrían provocar caos en el delicado balance climático de nuestro planeta.


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