Juan Collado permanecerá preso en el Reclusorio Norte; defensa impugnará la medida cautelar
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Cuartoscuro

Juan Collado permanecerá preso en el Reclusorio Norte; defensa impugnará la medida cautelar

El abogado permanecerá en prisión todo el tiempo que dure el proceso y por un máximo de 2 años.
Cuartoscuro
10 de julio, 2019
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Tras una audiencia que se prolongó durante casi 11 horas, un juez federal del Reclusorio Norte determinó que Juan Collado permanezca preso en el Reclusorio Norte, por su probable responsabilidad en los delitos que delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

El juez Jesús Eduardo Velazquez Rea consideró que había indicios iniciales suficientes para vincular a proceso al conocido abogado. Además le impuso como medida cautelar la prisión preventiva oficiosa como lo amerita de forma automática el delito de delincuencia organizada, y dio un plazo de 6 meses para que se complete la investigación antes de ir a juicio.

Al justificar su determinación el juez consideró que la Fiscalía General había aportado indicios iniciales que permiten presumir que Collado formaba parte de una organización delictiva bien organizada que le permitió, al menos, obtener 24 millones de pesos en 2015 producto de la venta presuntamente ilegal de un terreno en Querétaro.

Leer: Detienen y vinculan a proceso por delincuencia organizada al abogado Juan Collado

De acuerdo con los fiscales de la FGR este terreno fue adquirido usurpando la identidad de la empresa Operadora Inmobiliaria del Centro que era la dueña del terreno, y simulando su venta a la compañía Libertad Sociedad Financiera, de la que Collado funge como presidente del Consejo de Administración.

El monto total de esa transacción fue de más de 156 millones de pesos de los cuales Collado habría recibido directamente 24 millones, mientras que el resto de dinero de habría dispersado a través del sistema financiero utilizando para ello a personas físicas y supuestas empresas fantasma.

“Este es un ejemplo de una operación que creemos fue sistemática y continuada en la que Collado fue el autor material y donde se usurparon identidades, se crearon empresas fachadas o fantasma, todo ello para desviar recursos desde la sociedad financiera encabezada por esta persona”, señaló la Fiscalía en la audiencia.

El dinero obtenido a través de este mecanismo no solo se habría utilizado para el beneficio personal de los implicados , señalaron los fiscales. De acuerdo con un testigo, los recursos que salían de la referida sociedad financiera se habrían utilizado incluso para financiar campañas electorales, entre ellas la del hoy gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez. Estos hechos se habrían realizado con la supuesta complicidad de Javier Rodríguez Borgio, conocido en Querétaro como el “zar de los casinos”. Todo ello según lo narrado por los fiscales.

Los fiscales revelaron en la audiencia que esta investigación la iniciaron el pasado 7 de junio a partir de la denuncia interpuesta por Sergio Hugo Bustamante, uno de los presuntos afectados por el robo de identidad. A ello se sumaría una denuncia presentada por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) apenas el pasado 4 de julio.

Leer: Juan Collado, el abogado de priistas, empresarios y exfuncionarios señalados por corrupción

Cabe señalar que por este mismo caso también se giraron órdenes de aprehensión en contra de José Antonio Rico Rico, José Antonio Vargas Hernández, Roberto Isaac Rodríguez Gálvez y Tania Patricia García Ortega, todos ellos implicados  en la transferencia de recursos y el presunto robo de identidades que permitieron la supuesta adquisición ilegal del inmueble en Querétaro.

Defensa acusa nula investigación; anuncia impugnación

Durante el desarrollo de la audiencia, Collado estuvo acompañado por diez abogados defensores encabezados por Rodolfo de la Guardia y Javier López. En su intervención los litigantes cuestionaron lo que calificaron como una “nula” investigación de la Fiscalía General.

Los defensores señalaron, por ejemplo, el poco tiempo (un mes) integró toda la carpeta de investigación y que la misma estuviera apoyada solamente en un mismo denunciante que declaró en cinco ocasiones, y en una averiguación previa abierta en Querétaro que el mismo aportó pese a que no era parte de dicho proceso, sin esclarecer como la obtuvo.

Leer: Sociedades financieras y casas de empeño, la red empresarial del abogado Juan Collado

Sobre estos cuestionamientos el juez advirtió que se trata de temas de fondo cuyo análisis corresponderán a un eventual juicio, pero que en esta etapa inicial no son suficientes para frenar la apertura del proceso.

En breve entrevista en el exterior del reclusorio, el abogado Antonio Collado, hermano de Juan Collado, adelantó que impugnaron de forma inmediata la decisión del juez para que un tribunal revise el caso.

Sufre crisis de salud en audiencia

Durante el desarrollo de la audiencia Collado presentó un problema de salud que estuvo a punto de ocasionar que la misma fuera suspendida y se le trasladara a un hospital.

El incidente ocurrió poco después de las 2 de la mañana luego de que el juez decretara un receso. Collado, que se había mostrado visiblemente molesto por las acusaciones, comenzó a llevarse la mano al pecho y a respirar con cierta dificultad. 

Su cardiólogo personal, Jorge Eduardo Aranda, quien estuvo presente en la audiencia, lo revisó de inmediato y reportó al juez que habría sufrido una posible afectación cardíaca manifestada con sudoración, un dolor en el pecho y una ligera parálisis en el costado izquierdo de su rostro. Dijo que era necesario que se le practicaran estudios para descartar una angina de pecho.

Al reanudarse la audiencia, el juez preguntó a los abogados si querían suspender la misma para que Collado fuera revisado, pero ellos prefirieron continuar luego de que su cliente se estabilizó.

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Reuters

Paro nacional en Colombia: 3 factores inéditos que hicieron del 21 de noviembre un día histórico

La huelga del jueves puede ser recordada como el día demostró que Colombia, para bien o para mal, ya no es el país de antes. Pese a los disturbios y destrozos usuales, el paro nacional mostró facetas inéditas en un país sin tradición de protesta.
Reuters
23 de noviembre, 2019
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En un país sin tradición de protesta como Colombia, el paro nacional del 21 de noviembre de 2019 fue histórico.

La huelga estuvo originalmente convocada por las centrales obreras, pero se convirtió en una protesta en contra de las reformas pensional, laboral y educativa y a favor del acuerdo de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En suma, la población se movilizó en contra del poder establecido, hoy materializado en el presidente, Iván Duque, un aliado del expresidente Álvaro Uribe que en un intento de ser moderado ha generado rechazo entre la izquierda y la derecha.

A medida que las manifestaciones en Ecuador, Chile y Bolivia aumentaron, dejaron decenas de muertos y generaron cambios políticos importantes, la expectativa ante el paro en Colombia se tomó la agenda nacional durante días.

El gobierno militarizó partes del país, acuarteló el ejército, cerró las fronteras y otorgó facultades extraordinarias a gobiernos locales para “mantener el orden”; se produjeron allanamientos; el partido de gobierno, el derechista Centro Democrático, alertó de la supuesta injerencia de gobiernos chavistas.

Y, como suele pasar en jornadas de protesta en América Latina y el mundo, en el paro hubo —según reportaron medios locales— disturbios, saqueos, daños a la infraestructura pública y abusos de fuerza por parte de las autoridades.

Dicho eso, es probable que la historia recuerde al paro nacional del 21 de noviembre en Colombia como el día en que los colombianos, una población traumatizada por un conflicto armado de 60 años, mostraron su disposición a salir a la calle. Pese a la lluvia. Pese a la represión.

Este paro tuvo una magnitud que ninguna protesta tuvo en 60 años“, le dice a BBC Mundo el reconocido historiador y columnista Jorge Orlando Melo.

“La protesta en Colombia siempre fue localizada, y siempre recibió una respuesta negativa del Estado, que la convertía en peligro”.

“Pero esta salida (al paro) de tanta gente no organizada en todo el país, que buscan una política social más clara y un cumplimento genuino del proceso de paz, puede ser la oportunidad de una alternativa no tradicional sin antecedentes en el país”, concluye Melo.

Tres cosas inéditas demuestran el carácter histórico de la jornada.

Protesta en Colombia

AFP
Cuando parecía que las protestas habían terminado tras la represión policial, miles de colombianos volvieron a salir para reiterar su grito de protestas contra, entre otras cosas, el neoliberalismo.

1. El paro en sí mismo

Colombia no ha tenido la tradición de protesta de países como Chile, Argentina o México por varias razones, pero se destacan la baja tasa de representatividad sindical, de menos del 5%, y la vigencia de un conflicto armado que distorsionó el escenario político clásico de izquierdas y derechas y laceró la viabilidad política de la izquierda democrática, que nunca ha llegado al poder en el país.

El último gran paro nacional se produjo en 1977. Convocado por los sindicatos, el paro fue asumido por profesores, trabajadores y estudiantes y puso contras las cuerdas al gobierno del liberal Alfonso López Michelsen, que enfrenaba una dura crisis económica y una disputa con los militares.

Durante los últimos años, por supuesto, han habido huelgas importantes, como el paro de corteros e indígenas contra el gobierno de Uribe en 2008 y el paro agrario contra Juan Manuel Santos en 2013.

También hubo grandes manifestaciones, como la marcha contras las FARC en 2008 y la que pedía la implementación del acuerdo de paz un día después de que fuera rechazado en un plebiscito en 2016.

Pero al menos desde 1977, y guardando las diferencias de carácter histórico, Colombia no había vivido una jornada de huelga cívica como la del 21 de noviembre.

Prácticamente todos los gremios acataron el paro; en cada rincón del país hubo protestas; la mayoría de quienes no protestaron vivieron una suerte de día feriado; el país estuvo paralizado por un día.

Solo el comercio, por ejemplo, se vio paralizado en un 50%, según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), lo que equivale a pérdidas de US$60 millones.

En un país históricamente institucionalista, el shock político, económico y cultural que significó el paro del 21 es inédito.

Protesta en Colombia

EPA
Marchas masivas ha habido antes en Colombia, pero esta es la primera vez que un paro es acatado por prácticamente todos los sectores de la economía.

2. El cacerolazo

Al final de la tarde del jueves, cuando las marchas parecían ya haberse apaciguado tras la dispersión policial, miles de colombianos volvieron a las calles.

De noche, muchos en piyama, con el ambiente festivo y musical que marcó el inicio de la jornada, muchos salieron a la calle a reanudar su grito de protesta.

Y con un detalle que es usual en Venezuela, Argentina o Chile, pero que en Colombia no se había visto —o escuchado— en historia reciente: la cacerola.

Desde la calle o desde sus casas, en Bogotá y en otras ciudades del país, un inédito cacerolazo se tomó al país al cabo del día, justo cuando Duque daba un mensaje televisado de 4 minutos en el que criticó los actos “vandálicos”, apoyó a las fuerzas de seguridad y llamó al “diálogo social”.

El cacerolazo se escuchó en barrios de diferentes sectores socioeconómicos y se espera que se reactive en los próximos días.

Protesta en Colombia

AFP
Aunque en Bogotá se vieron las protestas más grandes, en ciudades como Medellín (foto) protestas se vieron en casi todo el país.

3. Protesta en ciudades uribistas

Si los colombianos, en general, históricamente han preferido gobiernos de centro-derecha o derecha, hay ciudades donde esa afiliación política parecía inamovible.

Y una de esas es Medellín, la segunda ciudad más importante del país, tierra del hoy senador y líder del partido de gobierno, Álvaro Uribe, el político más popular de la historia reciente del país gracias a su política de mano duro contra las guerrillas.

Las imágenes de la masiva marcha del jueves en Medellín terminaron de demostrar que la capital de Antioquia se ha diversificado políticamente.

Hace un mes, en unas elecciones regionales en las que el uribismo fue el gran derrotado a nivel nacional, los paisas eligieron como alcalde a un ingeniero de 39 años que apoya el proceso de paz, no hace parte de las maquinarias políticas y marchó el jueves: Daniel Quintero.

La marcha del jueves dejó claro que Medellín ya no es tierra sagrada del uribismo.

Y no fue la única: ciudades tradicionalmente uribistas como Montería, Neiva y Pereira también vieron sus calles tomaras por el paro nacional.

Otra razón para pensar que Colombia, para bien o para mal, ya no es el mismo país del pasado.


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