¿Has visto a…? Karla, un año desaparecida
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¿Has visto a…? Karla, un año desaparecida

Karla Mariel desapareció en junio, pero la alerta Alba, la que se activa cuando se pierden mujeres mayores de 18 años en el estado de Guerrero, se activó cinco meses después, hasta noviembre del 2018.
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1 de julio, 2019
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Karla Mariel Rodríguez Trejo, de 22 años, empezaba una relación con Eduardo Daniel de la Cruz Ramón, un exvecino al que conoció cuando eran niños. Retomaron su amistad a través de la red social Facebook, en abril.

Hace un año, el día que Karla desapareció, era sábado. Llegó a las diez de la mañana a trabajar a la tienda Coppel que se ubica en la ciudad de los servicios. Era cajera. Ese día cobraría su segunda quincena. Cumplía un mes de haber comenzado a trabajar. Tuvo un día pesado como son todos los días de quincena. Tenía una jornada extenuante. De las diez de la mañana a las nueve de la noche. Con una hora libre para salir a comer.

En ese mes de trabajo en Coppel, Karla Mariel y Eduardo Daniel se veían a diario. Él iba por ella a su casa para llevarla a la tienda y por las noches la llevaba a su casa después de salir del trabajo.

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Con 22 años, ya era mamá de dos niños. Se casó de quince con Moisés Vargas Ramírez, entonces de 20 años, ahora de 28. Su relación de siete años de vida en común había llegado a su fin un mes y medio antes.

La última persona que vio a Karla Mariel fue su exesposo, quien la acompañó de su trabajo a su casa en junio de 2018.

La última persona que vio a Karla Mariel fue su exesposo, quien la acompañó de su trabajo a su casa en junio de 2018.

Tres veces en todo ese mes Karla Mariel le avisó a Eduardo Daniel  que no fuera por ella porque su exesposo estaba afuera de la tienda y ella prefería evitar una pelea. Acordaron esas tres veces que cuando ella llegara a su casa le hablaría para que pudieran verse ahí.

El 30 de junio fue una de esas noches

Antes de las nueve treinta de la noche me mandó un mensaje diciéndome que ahí estaba otra vez ese tipo, que se iba a ir con él para pasar a ver a los niños, porque estaban en la casa de él, que nos veíamos como siempre en casa de ella. Yo me fui a mi casa a esperar su llamada, –cuenta Eduardo Daniel en un café, quien aceptó ser entrevistado para reconstruir esta historia.

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Eduardo Daniel estuvo esperando a que Karla Mariel lo llamara. Cerca de las once marcó porque ya era mucho tiempo. Su número mandó a buzón. Toda la noche estuvo triste pensando en que Karla había vuelto con el papá de sus hijos.

Moisés también aceptó platicar sobre Karla Mariel y su desaparición. La noche del sábado 30 de junio fue por ella a su trabajo, reconoce.

A veces iba por ella. Cuando yo podía le avisaba: ¨Voy por ti¨. Iba por ella por la inseguridad que hay en la ciudad. La llevaba del trabajo a su casa.

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Su versión es que ese sábado fue por Karla Mariel en una camioneta gris propiedad de una de sus hermanas, y que la dejó casi en la puerta de su casa. Estuvo con ella el tiempo del trayecto de la tienda a su casa, en la colonia Emiliano Zapata, calle Prolongación Francisco Villa, o sea unos 20 minutos.

El ex marido de Karla Mariel asegura que no se cercioró si ella en realidad entró a su casa. El argumento que dio es que con regularidad en el perímetro que rodea la vivienda siempre hay estacionados carros con madera que bajan de Amojileca, una comunidad pegada a la capital, y eso le impidió ver que entró a su casa.

Lo que sí menciona Moisés que hizo antes de que Karla Mariel se bajara de la camioneta fue decirle que n la amaba.

Ese sábado, en su hora de descanso, Karla Mariel habló por teléfono con su sobrina Brenda Sinaí, recuerda ésta.

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Le habló para contarle que al otro día iría a una fiesta con Eduardo Daniel pero no tenía qué ponerse. Le pidió prestado un vestido. Brenda accedió y quedó que subiría a enseñarle algunas prendas. Quedaron que Karla Mariel le marcaría cuando ya estuviera en casa. La sobrina sabía de la nueva relacióde su joven tía. Lo veía bien porque Moisés, según dice, la trataba mal y la familia de él siempre fue grosera con todos los familiares de Karla cuando la visitabantrato que a ella misma le tocó sortear.

Karla Mariel contó a Brenda cómo la trataba su esposo. La había amenazó con un cuchillo y por eso decidió dejarlo.

Brenda sabía que Karla iría a verla muy noche, hasta después del trabajo y de ir a cenar con Eduardo Daniel, asíque la esperó hasta cerca de las once, después de esa hora le marcó para saber si la esperaba o no, pero Karla ya no le contestó.

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Al otro día temprano fui a buscarla pero mis sobrinos me dijeron que Karla no había vuelto el día anterior, –cuenta Brenda.

Moisés Vargas y Eduardo Daniel de la Cruz declararon como los principales sospechosos.

Lee el reportaje completo en el portal de Amapola.

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La (sin) razón de que el norte esté en la parte superior de la mayoría de los mapas del mundo

No hay ninguna razón por la cual el norte debe estar en la parte superior de los mapas. Cualquiera de los otros 4 puntos cardinales serviría igual.
4 de junio, 2022
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Pocas cosas parecen más naturales que los cuatro puntos cardinales.

Dondequiera que te encuentres en el planeta, puedes ver la salida del Sol en el este y su puesta en el oeste. El cenit de ese astro identifica al sur, mientras que otra estrella, la polar, te indicará dónde está el norte.

Sin los puntos cardinales estaríamos perdidos.

Y más que puntos en un mapa o una brújula, son ideas poderosas con significados políticos, morales y culturales.

Pero, ¿por qué el norte terminó estando arriba en la mayoría de los mapas del mundo?

Aunque los cuatro puntos cardinales de una brújula están definidos por las realidades físicas del Polo Norte magnético (norte-sur) y la salida y puesta del Sol (este-oeste), no hay ninguna razón que le confiera al norte automáticamente esa distinción.

El sur y el este podrían perfectamente ocupar ese lugar, y lo han hecho en el pasado.

Fuera de concurso

Notarás que estamos descontando uno de antemano, el oeste.

Aunque ha dado a luz a uno de los conceptos más poderosos e intangibles -Occidente o el mundo occidental- las sociedades antiguas se negaron a privilegiar el oeste por ser el lugar en el que se ponía el Sol.

Estudio para 'Calypso's Grotto', Francis Danby, ca. 1843

Getty Images
Para muchas culturas, la puesta de Sol y el oeste simbolizaban el fin de la vida.

El atardecer personificaba el fin del viaje de la vida, anticipaba oscuridad y el reino de la muerte, así que casi ninguna cultura lo eligió como una orientación sagrada para la oración y aún menos lo colocaron en la parte superior de sus mapas.

Aunque sí en la inferior, como en el Mapamundi de Hereford, uno de los grandes mapas medievales, en el que al mirar hacia abajo llegas al oeste, donde te espera el juicio final.

Esa posición se asocia con una sensación de fin, de presagio, de oscuridad y decadencia.

Y alrededor de los bordes del mapa están las letras MORS, la palabra latina para “muerte”.

Pero claro, si el occidente está abajo…

El este arriba

En la historia de los puntos cardinales todo comienza en el este con la salida del Sol.

El este ha sido desde tiempos inmemoriales un símbolo del nacimiento, del comienzo del viaje de la vida.

Oriente viene del latín oriens, aparecer, nacer. Es la raíz del término “orientación”, la forma principal de ubicarnos en el espacio.

El este se definió en oposición al oeste a lo largo del eje horizontal que precedió al norte-sur.

En el cristianismo primitivo, el oriente es la ubicación del paraíso, una poderosa razón por la que muchos mapamundis lo tenían entronizado en su cumbre.

Mapamundi de Hereford.

Getty Images
Mapamundi de Hereford.

En el de Hereford, debajo de Cristo, sentado en un arco iris, está el Jardín del Edén. Más abajo, la Torre de Babel y en el centro, Jerusalén. En la parte inferior, en el occidente, están los pilares de Hércules, que se pueden interpretar como el fin de los tiempos.

Fuera del mundo terrestre, en las fronteras del mapa, el tiempo terrenal termina y es reemplazado por el presente eterno del cielo, donde no hay necesidad de puntos cardinales. Y en la esquina inferior del mapa hay una figura cabalgando hacia fuera del marco, mirando hacia atrás al mundo que abandona. La inscripción sobre él dice: “Continúa”.

La figura parece estar saliendo de esta vida, pero mira con nostalgia hacia la parte superior del mapa, hacia el este, aquel lugar del renacimiento, donde comienza toda la vida.

Este mapamundi fue hecho en piel de becerro alrededor de 1300.

Cubierto por más de 1.000 inscripciones escritas, ilustraciones de laberintos y monstruos, es una vasta enciclopedia visual del conocimiento cristiano y muestra la creación bíblica de la humanidad. El por qué fue creado sigue siendo un misterio.

Aunque no es un mapa convencional, pues más que mostrar un camino físico traza uno espiritual, sí es una prueba de que los mapas podrían haber tenido al este como norte.

Y es que “la dirección también tiene que ver con la identidad y esa es una declaración espiritual y teológica, no geográfica”, subraya el historiador de mapas islámicos Yossef Rappaort.

El sur emerge

La dirección ha sido desde los inicios del Islam extremadamente importante para el ritual en la vida diaria.

Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.

Getty Images
Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

Getty Images
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

El “alquibla” o “quibla” es la dirección sagrada de la oración hacia La Meca.

A medida que más tribus al norte de Medina, la ciudad donde el profeta Mohamed vivió e impartió sus enseñanzas, se convirtieron al Islam, el quibla se estableció al sur.

“Eso impactó en la manera en la que veían al mundo, por lo que tenía sentido que al elegir una dirección cardinal por encima de las otras, escogieran esa”.

Es por eso que la mayoría de los mapas del mundo islámicos posicionan al sur en la parte superior.

Y uno de los más célebres es el realizado en 1154 por Al-Idrisi, quien vivió en la corte del rey cristiano normando Roger II de Sicilia, aunque era musulmán.

“En esos mapas, Europa está en la parte inferior y es a menudo mucho más pequeña de lo que estamos acostumbrados”, señala Rappaort.

Aunque no sea el foco de esos mapas, el continente europeo tiene un nombre hermoso: “‘El entretenimiento de quien anhela viajar por los horizontes”. Esa es la traducción literal”, cuenta el historiador.

"América Invertida" de Joaquín Torres-García

BBC
“América Invertida”, una obra del pintor uruguayo Joaquín Torres-García de 1943.

Siglos más tarde, el sur volvió a emerger en la cumbre, con obras como “América Invertida” del pintor uruguayo Joaquín Torres-García (1874-1949) y el icónico Mapa Correctivo Universal del Mundo de 1979, del australiano Stuart McArthur.

MacArthur escribió en la leyenda en el mapa: “Ya no se revolcará el Sur en un pozo de insignificancia llevando al norte sobre sus hombros por poco o ningún reconocimiento de sus esfuerzos. Finalmente el sur emerge en la cima“.

Y es que bien podría haber sido así, particularmente si tienes en cuenta que inicialmente el norte rara vez estuvo arriba.

El norte, por defecto

El norte es el más contradictorio de los puntos cardinales.

Es un lugar desolado y oscuro. Un páramo helado de exilio, castigo, incluso muerte. Monstruos y demonios llenaban las regiones heladas del norte de los mapas cristianos medievales.

Pero también es una región de austera belleza, que genera asombro, revelación y, con la Estrella Polar, constancia, incluso salvación.

Detalle mapa de las estrellas

Getty Images
“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala el historiador Felipe Fernández-Armesto.

El norte además es único entre los cuatro puntos cardinales, debido al polo físico del campo magnético de la Tierra. Las corrientes de convección combinan la electricidad con el núcleo planetario de hierro y níquel, creando un campo geomagnético que gira alrededor del planeta y hacia afuera profundamente en el espacio.

Sin embargo, como no poseemos una brújula neurológica interna, desde una perspectiva científica, no tenemos un sentido innato del norte magnético.

Así que la razon por la cual terminó por defecto en la parte superior del mapa mundi es un asunto que aún divide a los historiadores.

Sabemos por qué los chinos lo tenían ahí: a pesar de que las primeras brújulas chinas estaban orientadas hacia el sur, que se consideraba más deseable que el oscuro norte. El emperador vivía en el norte del país y siempre tenía que aparecer en la parte superior del mapa, mirando a sus súbditos “hacia abajo”.

¿Y los demás?

“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala Felipe Fernández-Armesto, experto en la historia de la navegación y la cartografía.

“El verdadero salto para poner el norte arriba vino con la propagación de la navegación en alta mar. Esa estrella del norte era absolutamente crítica para encontrar tu lugar en esos mares desconcertantes donde no hay características físicas que te digan dónde estás”.

El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

BBC
El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

Si se trata de señalar un momento decisivo para la fijación del norte en la parte superior del mapa del mundo, sería 1569 y la publicación del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator.

Su mapa, famoso por ser el primero en tener en cuenta la curvatura de la Tierra (aunque no el primero en poner el norte arriba), fue diseñado para ayudar a los marineros a navegar alrededor del mundo, usando líneas de latitud y longitud para trazar una ruta recta.

El norte está en la cima, pero no porque importara más, sino por todo lo contrario. Los polos Norte y Sur se proyectan al infinito y “no importaban”, según Mercator, pues no había interés en navegar hacia ellos.

El mapa se convirtió en la proyección cartográfica estándar para fines náuticos. En la década de 1970 se utilizaba como base para el mapeo de la superficie de Marte.

El norte de Mercator había triunfado hasta en planetas lejanos.

Pero, de vuelta en la Tierra, al menos como punto cardinal, esa posición privilegiada ya no lo es tanto.

El norte eres tú

En las últimas décadas, la mayoría de la gente carga su propio atlas virtual en el teléfono.

El punto más importante es ese pequeño punto azul en nuestras aplicaciones de mapas que seguimos sin que nos importen mucho las direcciones de la brújula o el terreno a través del cual nos movemos.

GPS

Getty Images
Los puntos cardinales se desvanecen.

“Con el mapa tradicional de cartografía se trata de tener una visión general del área de interés. Mentalmente te pones ahí y navegas usando las habilidades que aprendiste en la infancia”, explica Ed Parsons, tecnólogo espacial jefe de Google.

“En el mapeo en línea, los puntos cardinales son menos relevantes”.

“Con Google Maps tu teléfono sabe dónde estás y el mapa que ves se orienta de tal forma que tú estás en el centro. Es egocéntrico. Eres el centro del mapa y la dirección en la que viajas está frente a ti.

“Es posible que la generación que ha crecido con los teléfonos inteligentes jamás sepa qué se siente estando perdido”.

A algunos observadores les preocupa, sin embargo, que estemos virtualmente conectados pero ambientalmente separados del mundo físico, habitando un reino confuso de analfabetismo espacial.

“Las habilidades de orientación han sido esenciales para la supervivencia a lo largo de nuestra historia evolutiva”, señala el periodista científico Michael Bond.

“La relación que tienes con el paisaje por el que estás viajando no se reduce a seguir un conjunto de instrucciones. Obtener información del lugar que te rodea te ayuda a construir un mapa cognitivo”.

Por primera vez en la historia de la humanidad, podríamos estar perdiendo muchas de las habilidades y herramientas espaciales que nos han sostenido durante milenios.

En otras palabras, podríamos estar perdiendo el norte.

* Este artículo es una adaptación de un episodio dela serie de BBC Radio 4 “One Direction” del historiador y autor Jerry Brotton.


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