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Cuartoscuro

#LeyGarrote: ¿Qué dice el dictamen que busca aumentar penas por bloqueos de obras y calles en Tabasco?

La propuesta señala penas de prisión de entre 6 a 13 años para quien obstruya la ejecución de obras públicas o privadas. Y de uno a 5 años a quien impida el libre tránsito de personas.
Cuartoscuro
29 de julio, 2019
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En redes sociales comenzaron a llamarla #LeyGarrote. Se trata de las reformas al Código Penal de Tabasco, aprobadas ya en comisión y propuestas por el gobernador morenista, Adán Augusto López, para endurecer las penas por impedir la ejecución de obras públicas, o realizar bloqueos de calles. 

Esto en la entidad natal del presidente Andrés Manuel López Obrador, que en su etapa de opositor encabezó protestas con medidas como el bloqueo de Paseo de la Reforma, o la toma de pozos petroleros; el estado del sureste donde se planean obras como la refinería de Dos Bocas, y también se planea el paso del Tren Maya. 

El dictamen, que mezcla la iniciativa del gobernador con una propuesta del diputado priista Gerald Washington, para castigar con hasta 20 años de cárcel el delito de extorsión, fue aprobado el 26 de julio pasado, en la Comisión de Seguridad Pública, Procuración de Justicia y Protección Civil. 

La propuesta se discutirá en el pleno del Congreso del estado este lunes durante el segundo periodo extraordinario de la legislatura.

Lee: Avanza en comisiones en Tabasco iniciativa del gobernador que endurece penas por marchas y bloqueos

Fueron tres votos a favor de las legisladoras de Morena Julia del Carmen Pardo, Alma Rosa Espadas y María Félix García, y uno en contra la legisladora priista Ingrid Margarita Rosas Pantoja.

“Queremos una legalidad, queremos un estado de derecho, creo que ya es tiempo de ir metiendo orden. Esta iniciativa la presentó nuestro gobernador”, mencionó al respecto la diputada morenista Julia Pardo Contreras, presidenta de la Comisión.    

En la página seis del dictamen aprobado, se lee que el gobernador de Tabasco propone la inclusión de un nuevo tipo penal, denominado “Impedimento de ejecución de trabajos u obras”.

El artículo 196 Bis que se propone al respecto, señala que “al que careciendo de facultad legal, impida o trate de impedir por cualquier medio, la ejecución de trabajos u obras privadas”, se le impondrá una pena de prisión de entre seis y 13 años de cárcel.

“Las mismas penas se aplicarán a quien obstruya el acceso de personal o de maquinaria al lugar destinado para la ejecución de trabajos u obras de las que hace mención el párrafo anterior”, complementa el artículo, además de referir que serán agravantes cometer la falta mencionada con violencia, y entre dos o más personas.

Establecer este tipo penal , se lee en el dictamen, se justifica como un incentivo para el desarrollo económico y contra la pobreza, “debido a que se busca asegurar la inversión privada en el Estado, fortaleciendo el arraigo de la industria nacional y extranjera, como un mecanismo que permitirá recuperar el buen vivir de las personas, mediante el acrecentamiento de mayores y mejores oportunidades de empleo”.

En otro punto, el Octavo del dictamen, el gobernador propone el incremento de las penas previstas para el delito “Oposición a que se ejecuten trabajos u obras públicas”, que ya está en el Código Penal de Tabasco. 

Dicho aumento de penas, justifican, “favorecerá la presencia de la entidad como atractivo turístico a nivel nacional e internacional”, ya que contribuirá a “la modernización de infraestructura y la realización de obras ya sean de carácter público o privado”.

En el mismo apartado, el Octavo, también se menciona la inclusión de “un tipo penal que sancionará a quien impida el goce y disfrute del derecho humano a la libertad de tránsito”.

En específico, se menciona que se aplicará prisión de dos hasta 10 años, al que interrumpa o dificulte el servicio público local de comunicación, destruyendo o dañando algún medio local de transporte público de pasajeros, o de carga.

Al que obstruya, interrumpa o dificulte el servicio público local de comunicación, obstaculizando alguna vía local de comunicación, se le aplicará prisión de uno a ocho años.

Y el artículo 308 Bis que propone el gobernador dice textual que,  “al que careciendo de facultad legal, impida total o parcialmente el libre tránsito de personas, se le impondrá prisión de uno a cinco años y multa de ciento cincuenta a doscientas veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización. 

Se aumentará al doble la pena de prisión y multa que le corresponda, cuando el responsable se haga acompañar de personas menores de edad o se emplee violencia”.

En la discusión en la comisión, la legisladora priista Ingrid Margarita Rosas acusó que las reformas, de concretarse, se “usarán como pretexto para inhibir el derecho de los ciudadanos de ejercer cualquier tipo de manifestación en contra del gobierno federal, estatal o municipal o de cualquier otro ente público, aunque sean pacíficas”.

Entérate: CFE cancelará deuda histórica de 11 mil mdp en Tabasco y dará al estado la tarifa más baja

Es sorprendente ver, agregó, “que quienes antes de ser miembros del gobierno en turno, bloqueaban pozos petroleros, tomaban instalaciones públicas, oficinas de gobiernos, cerraban carreteras, calles, pernoctaban en plazas, en parques, en entradas de edificios públicos en calles o avenidas; hoy que son gobierno, quieren prohibir esos actos”.

En Twitter la senadora de Morena, Citlalli Hernández, expresó su rechazo al dictamen aprobado en comisiones del Congreso de Tabasco.

“¿Será que Morena quiere impedir/criminalizar posibles protestas por construcción de Refinería Dos Bocas, que avanza con adjudicaciones directas y a pesar de no contar con los estudios necesarios?”, cuestionó en tanto la analista Denise Dresser. 

En cuanto al gobernador Adán Augusto López, solo replicó un mensaje de Twitter del productor Epigmenio Ibarra, en el que señaló que se estaba distorsionando en los medios la iniciativa del mandatario estatal. 

“No se busca criminalizar la protesta sino contener el delito de extorsión en el estado. Los criminales están disfrazándose de sindicalistas y realizando bloqueos”, publicó Ibarra.

Lee aquí la iniciativa completa.

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#YoSoyAnimal
Daniel Janzen y Winnie Hallwachs

Costa Rica: cómo 12,000 toneladas de desperdicios de naranjas hicieron un 'milagro verde'

Cerca de 12,000 toneladas de restos de estos cítricos fueron vertidos sobre pastizales degradados en Costa Rica, a mediados de 1990.
Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
7 de octubre, 2019
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Tirar basura en un bosque podría parecer una acción de poca ayuda para el medio ambiente. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucedió en Costa Rica.

Más de 1,000 camiones arrojaron 12,000 toneladas de cáscara y pulpa de naranja en pastos áridos de la reserva de Guanacaste, en el norte del país, a mediados de la década de 1990.

Más de dos décadas después, algo sorprendente sucedió.

Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, de Estados Unidos, regresó al área en 2013 y descubrió un aumento del 176% en la biomasa del territorio donde se vertieron los desperdicios.

El área de tres hectáreas que una vez estuvo desierta (y que equivale al tamaño de casi 3 campos de fútbol) se transformó en una exuberante selva tropical.

Pero ¿cómo surgió la idea de hacer algo así? Todo fue parte de un experimento revolucionario de conservación que en algún punto se vio interrumpido.

Un trato “jugoso”

En 1996, los conservacionistas estadounidenses Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, ambos ecologistas de la Universidad de Pensilvania, en EE.UU. y consultores de las autoridades ambientales de Costa Rica, se acercaron a la compañía de jugos Del Oro, cuya planta procesadora es vecina a la reserva de Guanacaste.

Este collage hecho por Janzen y Hallwachs muestra el rejuvenecimiento del área gracias a los desperdicios de naranjas.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Este collage hecho por Janzen y Hallwachs muestra el rejuvenecimiento del área gracias a los desperdicios de naranjas.

Ellos le ofrecieron a Del Oro un trato quid pro quo: a cambio de donar una gran área de tierra, a la compañía se le permitiría tirar sus cáscaras de naranja y desechos de pulpa en tierras degradadas de pastoreo, en las cercanías de la reserva.

Deshacerse de ese tipo de basura había sido normalmente un dolor de cabeza para la empresa, en términos logísticos.

Janzen y Hallwachs tenían un plan: creían que la biodegradación del desperdicio de esta fruta podría impulsar la recuperación de la selva tropical. Y tenían razón.

Resultados notables

Una comparación entre las tierras cubiertas con las cáscaras y las que no recibieron tratamiento mostró que los residuos de naranja funcionan como fertilizante.

Además de más biomasa, los “vertederos” tenían un suelo más rico, mayores especies de árboles y mayor recubrimiento; en pocas palabras, el área era más verde.

La de los desechos de naranja resultó ser una manera más económica y efectiva de ayudar a los bosques en peligro de extinción.

Los resultados son aún más impresionantes dado que el proyecto de Guanacaste se canceló solo un par de años después de su inicio.

Esta imagen aérea muestra las diferencias entre la tierra revivida por el experimento de las naranjas (derecha) y la tierra que no ha sido tratada (izquierda).

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Esta imagen aérea muestra las diferencias entre la tierra revivida por el experimento de las naranjas (derecha) y la tierra que no ha sido tratada (izquierda).

En 1998, la asociación entre Del Oro y el Área de Conservación de Guanacaste (ACG) fue impugnada legalmente por TicoFrut, una compañía de jugos rival.

Esta última acusó a Del Oro, entre otras cosas, de “contaminar” un parque nacional.

En 2000, la Corte Suprema costarricense dictaminó que el contrato firmado entre Del Oro y el Ministerio de Medio Ambiente y Energía era ilegal.

“Una orgía de moscas”

Aunque el experimento de Janzen y Hallwachs ha sido reivindicado desde entonces, los científicos no están contentos del todo, pues vieron el proyecto como una oportunidad para que la selva tropical en su conjunto sea más resistente.

“Queríamos crear un cinturón de bosque joven de decenas de hectáreas como protección contra incendios”, le dice Janzen a la BBC.

“Al hablar de áreas tropicales húmedas, el término incendio forestal es incorrecto. Las zonas que se queman son en realidad de pastos o forrajes”.

Seis meses después de ser arrojados, los desechos ya se habían descompuesto y fertilizado el suelo previamente árido.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Seis meses después de ser arrojados, los desechos ya se habían descompuesto y habían fertilizado el suelo previamente árido.

La selva tropical intacta no arde, no puede arder. Es demasiado húmeda. Cuando se reforesta y se convierte en un bosque vivo real, no se vuelve a quemar”.

Los estudios de muestras de suelo dejaron en evidencia que ya a los dos años de haber sido arrojados los restos de naranjas, se había enriquecido significativamente.

“Hoy, el sitio está ocupado por un bosque joven muy saludable, mientras que las parcelas de control que no recibieron tratamiento son los mismos pastos agotados de hace un siglo o más”, señala Janzen.

¿Pero cómo funcionó?

Timothy Treuer, el científico de Princeton que dirigió la visita de 2013, dice en broma que la recuperación del bosque es el resultado de una “orgía de moscas”.

“Los desechos orgánicos pueden resolver muchos de estos problemas simultáneamente, al sofocar pastos y malezas y enriquecer y aflojar el suelo, a medida que son descompuestos por las moscas de la fruta nativa y los microorganismos que salen de los bosques locales para disfrutar de este banquete”, le comenta a la BBC.

“Los árboles nativos que alguna vez tuvieron problemas para sobrevivir, de repente tienen la oportunidad de comenzar de nuevo en un entorno mucho más favorable”, agregó el científico de Princeton.

Simple y económico

El proceso, al menos en términos científicos, también es simple y barato.

“El principio es muy fácil: encontrar los residuos orgánicos ricos en nutrientes, encontrar tierras degradadas donde la vegetación invasiva o las condiciones degradadas del suelo estanquen la recuperación del bosque, y combinar los dos”, explica Treuer.

“La restauración de los bosques tropicales a menudo es costosa. La agricultura y otros sectores en los trópicos con frecuencia producen grandes cantidades de subproductos ricos en nutrientes, o que en algunos casos requieren un alto costo neto de eliminación o procesamiento”.

El proyecto fue atacado por el productor rival de jugo TicoFrut, quien afirmó que se estaba "contaminando" un parque nacional y contaminando la tierra.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
El proyecto fue atacado por el productor rival de jugo TicoFrut, quien afirmó que se estaba “contaminando” un parque nacional y contaminando la tierra.

Pero la batalla legal dejó un sabor amargo.

Cuando se le pregunta sobre el legado del experimento, el tono de Janzen no es optimista.

“Cualquier proyecto puede ser extremadamente sólido en la parte técnica, pero terminar destruido por los deseos de este o aquel elemento social”, dice.

“Los desafíos técnicos en la naturaleza a menudo son muy solubles si se permite la aplicación de soluciones. El gran desafío en la reforestación es tener una sociedad que quiera reforestar”.

La BBC trató de contactar a TicoFrut para obtener comentarios, pero no respondieron.

En la demanda original, la compañía presentó otra razón para su objeción al acuerdo de Guanacaste.

Consideró injusto que Del Oro no se viera obligada a construir una planta de eliminación de desechos al igual que lo fue TicoFrut a mediados de la década de 1990, ante las acusaciones de que los restos de naranja de su planta de jugo estaban contaminando un río.

TicoFrut también afirmó que los desechos de Del Oro estaban envenenando el suelo y los ríos cercanos en Guanacaste, además de crear un caldo de cultivo peligroso para las plagas y las enfermedades derivadas de los cítricos, un argumento refutado por Janzen.

Pelea legal

“El litigio iniciado por TicoFrut siguió la guía de un especialista al que, por supuesto, se le pagó por atacar a Del Oro”, cuenta Daniel Janzen.

Treuer también expresa frustración al respecto.

Los desechos de naranja se descompusieron gracias al trabajo de las larvas de moscas, los hongos y los microbios.

Daniel Janzen y Winnie Hallwachs
Los desechos de naranja se descompusieron gracias al trabajo de las larvas de moscas, los hongos y los microbios.

“Como científico, es frustrante cuando las posibles soluciones a los principales desafíos se obstruyen, obstaculizan o evitan por preocupaciones infundadas, particularmente cuando esas preocupaciones surgen de intereses corporativos”.

Sin embargo, el científico ve consuelo en el limitado éxito del proyecto.

“Independientemente de lo que sucedió, existen razones de peso para esperar que los desechos agrícolas mínimamente procesados ​​(y por lo tanto de bajo costo) puedan utilizarse para acelerar la restauración de los bosques tropicales”, concluye Treuer.


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