Dejar tu juventud en la cárcel, por 'dos malditas letras': La historia de un exlíder de la Mara
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Dejar tu juventud en la cárcel, por 'dos malditas letras': La historia de un exlíder de la Mara

Valmis Mejía, "el Bambi", excabecilla nacional de la Mara Salvatrucha (MS-13), se convirtió en predicador en El Salvador.
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Por AFP
7 de julio, 2019
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“Toda mi juventud la dejé en prisión por dos malditas letras que no tienen poder. Yo les daba vida”, dice Valmis Mejía, “el Bambi”, un excabecilla nacional de la Mara Salvatrucha (MS-13) convertido en predicador evangélico en una cárcel en el oeste de El Salvador.

De piel trigueña y 1.90 metros de estatura, el expandillero de 45 años forma parte del equipo de voleibol del penal de Apanteos, en la ciudad de Santa Ana, 60 kilómetros al oeste de San Salvador, donde hizo carrera en la organización criminal después de ser extraditado desde Los Ángeles, California, donde llegó como migrante y dio sus primeros pasos como pandillero.

En Apanteos, sus compañeros lo ponen de ejemplo de cómo los pandilleros se pueden transformar, aunque todavía lleva las gigantescas letras MS tatuadas en sus brazos y abdomen, señales de su antigua pertenencia a “la Salvatrucha”.

Su testimonio es un historial violento que le mereció una condena de 110 años de cárcel.

Antes de Apanteos, Mejía estuvo 10 años en la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca. Su llegada a “Zacatraz” fue la “antesala del infierno”: recibió una “golpiza” del personal de seguridad para “bajar la agresividad”.

Intentó quitarse la vida en Zacatecoluca, pero se transformó cuando escuchó la prédica del ya fallecido pastor Édgar López. “No soy la misma persona” desde entonces, asegura.

Dado por muerto

Mejía sobrevivió años atrás a una revuelta carcelaria en la que lo dieron por muerto.

Inconsciente y “bañado en sangre”, fue llevado junto a los cadáveres de otros reclusos a una morgue del instituto forense. Cuando se disponían a clavarle el bisturí para determinar la causa del deceso, súbitamente despertó.

Las cicatrices que le provocaron durante las riñas son marcas de su cercanía con la muerte, asegura.

Los tatuajes que retratan su paso por la pandilla no tienen significado para él desde agosto de 2016, cuando se retiró de la banda.

“Mi deseo más grande es quitarme estas letras”, expresa sin miedo a su pasado. Pero como no puede hacerlo aún con láser, un procedimiento costoso y largo que no está a su alcance, se tatuó encima de ellas unas grandes equis para simbolizar su rechazo.

Se congratula de que con su testimonio le está “ganando almas a Satanás” para incorporarlas a la Iglesia bautista a la que dice pertenecer.

Ingreso a la pandilla

Cuando tenía 15 años emigró con su familia a la ciudad estadounidense de Los Ángeles, donde se incorporó a la MS en MacArthur Park, tras conocer a unos jóvenes de su natal Sonsonate que le enseñaron a vender droga.

Más adelante le dieron zapatillas Nike, pantalones con la cintura caída y le ofrecieron ingresar a la pandilla que se había fundado a inicios de los años ochenta en el sur de California.

Al entrar “lo brincaron”, como se denomina a la paliza de bienvenida, luego le dieron un arma que lo llevó a delinquir hasta caer preso y pasar dos años en una cárcel juvenil.

Una vez recobró su libertad fue deportado y llegó el 20 de agosto de 1996 a El Salvador. Regresó a Sonsonate (oeste), donde medró en la pandilla hasta alcanzar la posición de “ranflero”, título de los integrantes del mando nacional de la MS-13.

Cayó detenido y en diciembre fue encarcelado en Apanteos, pero debido a su prontuario de violencia fue trasladado a un presidio con centenares de pandilleros, casi todos “manchados de la cara”.

Le impusieron una pena de 110 años de cárcel por homicidios que no eran suyos, dice.

La condena lo derrumbó moralmente. “Dije: ‘aquí quedé, ya nunca más vuelvo a ver la calle'”, pero tras una revisión, se la rebajaron a 24 años de prisión. El año que viene queda libre.

Cuando recobre su libertad confía en ver a su hijo de 20 años y a su hija de 17, ambos residentes en Estados Unidos.

“Hasta ahorita no recibo visitas, nadie me viene a ver, pero un día voy abrazar a mis hijos”, asegura con un dejo de resignación.

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Dan Nobel de Medicina a descubridores del virus de Hepatitis C

Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice fueron los galardonados este año con el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del virus de la hepatitis C.
5 de octubre, 2020
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El británico Michael Houghton y los estadounidenses Harvey J. Alter y Charles M. Rice fueron los galardonados este año con el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del virus de la hepatitis C.

La Asamblea del Nobel del Instituto Karolinska, la encargada de elegir al ganador del Nobel en el área médica, destacó que los tres virólogos “han hecho una contribución decisiva a la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un importante problema de salud global que causa cirrosis y cáncer de hígado en personas de todo el mundo”.

El organismo añadió que con sus estudios, los científicos habían ayudado a salvar millones de vidas aislando e identificando el virus, permitiendo que los suministros de sangre en todo el mundo fueran examinados para detectar la hepatitis C y evitando la transmisión de la enfermedad.

El descubrimiento permitió que “ahora existan análisis de sangre altamente sensibles para el virus que prácticamente han eliminado la hepatitis por transfusión en muchas partes del mundo”, explicó la entidad, con sede en Estocolmo.

La hepatitis —o inflamación del hígado— es una enfermedad prehistórica y algunos la consideran una de las principales plagas que han afectado a la salud humana a lo largo de los tiempos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 325 millones de personas en todo el mundo padecen esta afección de forma crónica y 1,4 millones mueren cada año por esta causa.

Imagen de infección con VHC

iStock
La hepatitis C es considerada la más peligrosa porque es una enfermedad que puede causar mucho daño sin que uno lo sepa.

Es la segunda enfermedad infecciosa más mortífera después de la tuberculosis y las más comunes son la hepatitis A, B o C.

Hepatitis C

La hepatitis C, en la que los tres premiados con el Nobel centraron sus estudios, es una de las variantes más dañinas y letales de las hepatitis virales.

Se cree que la mayoría de los que la contraen son personas que compartieron agujas con alguien infectado o que recibieron transfusiones de sangre contaminada con el virus (antes de 1990 no se revisaba la sangre donada en busca de este virus).

Presentación

Getty Images/Jonathan Nackstrand
La Asamblea del Nobel durante la presentación del trabajo de los tres científicos.

Harvey J. Alter nació en Nueva York y ejerció durante años en la Universidad de Georgetown, hasta que en 1969 se reincorporó al Instituto Nacional de Sanidad (NIH), una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU.

Fue codescubridor de un antígeno clave para detectar el virus de la hepatitis B,

Más tarde encabezó un proyecto en el Centro Clínico del NIH que creó un almacén de muestras sanguíneas utilizadas para descubrir las causas y reducir el riesgo de hepatitis asociada a las transfusiones.

Nombrado en 2002 miembro de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) y del Instituto de Medicina de Estados Unidos, fue investigador principal de estudios para identificar la hepatitis C.

Michael Houghton, nacido en Reino Unido, ha ejercido en su país y también en Canadá, donde ha continuado prácticamente toda su carrera al frente del departamento de Virología de la Universidad de Alberta.

Junto con su equipo, identificó la secuencia de fragmentos de ADN a partir de ácidos nucleicos encontrados en la sangre de un chimpancé infectado.

La mayoría de estos fragmentos provenían del genoma del propio chimpancé, pero los investigadores predijeron que algunos habrían derivado del virus desconocido, lo que permitió su localización.

Busto de Alfred Nobel

Getty Images
El premio asciende este año a US$1,2 millones y el de Medicina es el primero de los Nobel que se anuncia cada año.

Charles M. Rice nació en 1952 en Sacramento (Estados Unidos) y ejerce desde 2001 en el Centro de Estudios de la Hepatitis C de la Universidad Rockefeller.

Desde su laboratorio, considerado puntero en los estudios del virus, se ha investigado la replicación del virus y las respuestas inmunes innatas que limitan la infección. Su grupo también está desarrollando nuevos modelos experimentales en animales y en cultivos.

Semana de Premios Nobel

Con el anuncio de este lunes se abre la semana en la que se darán a conocer los ganadores del resto de Premios Nobel: Física (martes), Química (miércoles), Literatura (jueves), Paz (viernes) y Economía (lunes de la próxima semana).

El premio asciende este año a US$1,2 millones y es el primero de los Nobel que se anuncia.

La totalidad de los galardones se entrega el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del fundador, Alfred Nobel, en actos paralelos en Estocolmo, para los científicos, de Literatura y Economía, mientras que el de la Paz se celebra en Oslo.

El Premio Nobel de Medicina recayó el año pasado en William Kaelin y Gregg Semenza y Peter Ratcliffe por su investigación sobre cómo sienten las células y se adaptan al oxígeno disponible.


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