Misael perdió a parte de su familia por defender el bosque y ahora es acusado de tala ilegal
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Alejandro Ponce

Misael perdió a parte de su familia por defender el bosque y ahora es acusado de tala ilegal

Misael Zamora, ambientalista del Estado de México, enfrenta una petición de cárcel de 24 años. La Fiscalía le acusa de talar árboles ilegalmente, la misma actividad ilícita contra la que su familia lleva décadas luchando.
Alejandro Ponce
Comparte

 

Misael Zamora, indígena tlahuica de 28 años, es acusado por la Fiscalía del Estado de México de talar ilegalmente un bosque. El mismo delito que él lleva denunciando toda su vida. El mismo delito por el que su padre fue injustamente encarcelado. El mismo delito por el que vio morir a su hermano. El mismo delito por el que él recibió un balazo en el pulmón que casi lo mata. 

“Es una acusación totalmente falsa”, responde, ofendido. Greenpeace y el Centro Pro de Derechos Humanos le apoyan. 

La zona de San Juan Atzingo, municipio de Ocuilan, Estado de México, donde reside Misael Zamora, es territorio de talamontes, grupos ilícitos que deforestan sin permiso. En 2016 era identificada como una de las 15 “regiones críticas” por tala ilegal, según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Así que no sería raro que un operativo policial arrestase a un tipo con una motosierra que está deforestando sin permiso. 

El problema es que, si atendemos a la historia personal de Zamora, la acusación es difícil de sostener.

Misael Zamora es hijo de Ildefonso Zamora, ambientalista injustamente encarcelado en 2015 y declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional.

También es hermano de Aldo Zamora, asesinado a tiros por talamontes en 2007, en un atentado en el que el mismo Misael fue herido de bala en un pulmón.

Además, fue activista de Greenpeace. Desde los seis años lleva sembrando árboles y denunciando la tala ilegal. 

Por eso la acusación le resulta más humillante. 

“Es la peor de las ofensas: que te acusen de algo a lo que tú te has opuesto toda la vida. Perdí a mi hermano por documentar y denunciar la tala ilegal. Ahora me acusan de eso que yo he estado denunciando, que ni loco haría, que le ha costado demasiado caro a la familia”, se queja.

Si Misael Zamora, como sostiene la Fiscalía, hubiese sido sorprendido talando ilegalmente monte, se habría convertido en un traidor. Pero él mantiene que sigue fiel a los principios que le mostró su padre cuando apenas levantaba dos palmos del suelo. Y considera que el proceso en su contra obedece a un intento de criminalización, de sacárselo de en medio. 

“Si algo nos llega a pasar, tanto a mí, como a alguien de mi familia, de alguna otra cosa acusación o de algún ataque directo, responsabilizo desde este momento a la Fiscalía del Estado de México”, advierte. 

Por el momento, el joven ha ganado un poco de tiempo. El 26 de abril fue detenido y, tras las audiencias correspondientes, se fijó el inicio del debate para el 15 de agosto. Sin embargo, un juez aceptó un amparo interpuesto por su defensa y ordenó suspender la audiencia.  

Hoy, martes 23 de julio, es una jornada clave. Un juez aceptó el amparo presentado contra la audiencia inicial que ligó a Misael a proceso. El 8 de agosto, un tribunal entrará al fondo de la cuestión. Hoy, otro juez tendrá que decidir si la audiencia de debate, prevista para el 15 de agosto, tiene lugar o si hay que esperar por si el amparo termina por tumbar todo el proceso.  

El Ministerio Público del Estado de México, por su parte, no quiere hablar. Argumenta que se trata de un asunto que esperan que pronto se aperture juicio y no quieren “contaminar el proceso con alguna declaración”. 

El día en el que un ambientalista pasó a ser acusado de talar ilegalmente

“El bosque es todo. Es la vida entera, es el patrimonio que les podemos dejar a las futuras generaciones. Lo único que les va a ayudar en el futuro es el bosque”, dice Misael. 

Es viernes, 19 de julio. Pasan algunos minutos de las 9 de la noche y la familia se reúne en la sala del domicilio del patriarca. Una estufa de leña calienta la estancia, que se mantiene iluminada con una única bombilla. Al día siguiente está prevista una acción de reforestación en un paraje conocido como El Poleo, una zona boscosa ubicada a escasos kilómetros de su domicilio. 

“La Fiscalía del Estado de México ha emprendido una serie de acusaciones falsas, no solo en contra mía, sino también en contra de mi padre”, protesta Misael.

La persecución, la prisión y la muerte flotan en el ambiente de esta vivienda humilde. Este es el tercer golpe que recibe la familia desde que Ildefonso, el patriarca, comenzase su cruzada contra la tala ilegal, allí por 1998.

Sentado, con una manta cubriéndole los hombros, está el padre. La cárcel hizo mella en su salud. Parece envejecido. Nueve meses encerrado por un robo que nunca cometió afectaron a la diabetes que padece desde hace años. Junto a él, Modesta Gómez Procopio, su esposa. Atareada con los preparativos de la cena, Itzel Hernández, compañera de Misael. Apenas llevaban 15 días juntos cuando la policía ministerial lo arrestó el 23 de abril de este año. Menuda bienvenida.

“Somos humildes, utilizar gas todos los días no está a nuestro alcance”, justifica el joven, para explicar por qué el día que fue arrestado estaba recogiendo leña. 

La casa de los Zamora está siendo remodelada. En una esquina, apilados, aperos de labranza: un pico, una pala, un ayate, un azadón. En la pared, una madera con forma de Z que simboliza la primera letra del apellido familiar, Zamora, y un ramo de laurel. Junto a la puerta ni siquiera hay muro y la estancia se cubre con un plástico que a duras penas protege del frío.

“Soy víctima de una acusación falsa, del todo fabricada y que carece de elementos sólidos”, dice el joven.  

Todo ocurrió el 21 de abril de 2015. Según la carpeta de investigación a la que tuvo acceso Animal Político, el joven se encontraba en un paraje cercano a San Juan Atzingo con otras personas que no fueron identificadas.

Un operativo conjunto de 15 agentes de la policía estatal y 15 soldados adscritos a la Secretaría de la Defensa (Sedena), junto a dos agentes de Probosque (agencia del Estado de México), les sorprendió cuando, presuntamente, talaban árboles con dos motosierras. Únicamente fue arrestado Misael Zamora, a quien se acusa de cargar con 39 vigas que, según el peritaje, tendrían un valor de 9,279 pesos.

Entre 32 uniformados solo pudieron detener a un único talamontes, sostiene la versión oficial. 

Ese talamontes es, según la Fiscalía, Zamora, el activista de Greenpeace que lleva toda su vida luchando contra la deforestación. 

El mismo relato explica que, tras ser arrestado, el joven, que entonces tenía 24 años, fue trasladado en un vehículo militar. La detención provocó la alarma en la comunidad, que se organizó para liberarlo. El convoy fue interceptado por pobladores de San Juan Atzingo, quienes exigieron que les devolviesen a su vecino.

La acusación se basa en el testimonio de tres policías (Eric Eleazar Diaz, Cristóbal Tomás Romero y Juan Carlos Lara Flores) y un militar (Brando Mixtega Chipol). Todos ellos aseguran que Zamora fue sorprendido en flagrancia con una motosierra en la mano talando ilegalmente un árbol. 

Zamora lo niega con vehemencia. 

“Fui detenido arbitrariamente. Iba solo. Transitaba en una zona donde tiene un predio mi papá, un terreno que le sembramos árboles hace más de diez años. Había restos de un árbol que había sido talado tiempo atrás, ramas secas. Las recolecté con un machete para hacer leña”, asegura.

Sobre la intervención de sus vecinos para rescatarle, Zamora explica: “Los militares se desviaron y tomaron un atajo hacia Morelos. Habían pasado siete meses desde la desaparición de los de Ayotzinapa. ¿Cuál era su intención, entregarme o desaparecerme? Hemos recibido muchas amenazas de muerte, mi papá tuvo un intento de desaparición. Imaginemos el miedo, la tensión de los vecinos al ver que estaba en manos del Ejército y me llevaban a una zona boscosa y sin señal”. 

Al final, Zamora fue liberado. No fue hasta cuatro años después que agentes ministeriales lo arrestaron para comenzar el proceso en su contra. El 2 de mayo se celebró la audiencia de vinculación a proceso y el 4 de julio, la de etapa intermedia. 

Luis Tapia Olivares, coordinador legal del Centro Pro de Derechos Humanos y uno de los abogados de Zamora, denuncia que Carlos Gerardo Gómez Díaz, juez de control en Tenancingo, Estado de México, ignoró las denuncias por violaciones a los derechos humanos planteadas por la defensa y que, en su opinión, deberían invalidar todo el proceso.

Entre las irregularidades que advierte: interrogatorios ilegales en el momento del arresto y la falta de una cadena de custodia sobre la motosierra que presuntamente utilizó el joven y las 39 tablas que habría talado. En la carpeta aparecen fotografías de estas pruebas ya en comisaría, pero nunca en el predio en el que fue arrestado Zamora. 

“Cuando la ocasión de mi padre no tuvieron las pruebas. Ahora vienen con esta, no tienen las pruebas y lo vamos a demostrar”, dice el joven. Por suerte, espera su proceso en libertad. Amnistía Internacional intercedió por él antes de la audiencia de vinculación de proceso y la Fiscalía no pidió prisión provisional. 

Cree que detrás de esta acusación están miembros de la Fiscalía, a los que vincula a negocios con funcionarios adscritos a organismos públicos como Probosque. 

El hogar de los Zamora se encuentra en San Juan Atzingo, tierra de los indígenas tlahuicas. Foto: Alejandro Ponce

Tres décadas de activismo

“Nos parece indignante que la familia Zamora sea víctima del acoso por parte de las autoridades en lugar de que esta se persiga y se castigue a los responsables de este delito”, denuncia Aleira Lara, directora de campañas de Greenpeace. Asegura que Ildefonso, Misael y Aldo, la víctima del tiroteo, “tienen 20 años de lucha por el Gran Bosque de Agua, que surte con tres cuartas partes del recurso hídrico que se consume en Ciudad de México”.  

“La familia ha tocado grandes intereses, no se ha dado castigo a los taladores que ilegalmente operan en la zona”, lamenta la activista, que se queja de que la persecución que ha sufrido la familia es consecuencia de aquella primera denuncia que Ildefonso presentó en 1998.

La vinculación de los Zamora con Greenpeace viene de lejos. Ellos fueron, junto a otros activistas, quienes desplegaron las letras SOS en la loma del monte en 2004. Para entonces llevaban seis años de activismo. 

El origen de toda esta historia está en los terrenos que Ildefonso comenzó a sembrar con árboles hace 30 años.

Entre los pinos de su propiedad, con orgullo, Misael habla de la satisfacción que le produce ver crecer los árboles que plantó su padre. Es sábado, 20 de julio, cerca de las 13.00 horas. El joven viene de participar en una jornada de reforestación y pasa por las tierras de la familia. 

Mostrarlas es una forma de homenaje.

Recuerda cómo su hermano asesinado y él comenzaron a recopilar información sobre talamontes y presentaron las pruebas ante la Fiscalía. Denuncia la “corrupción” en instituciones como Probosque, la agencia estatal que debería prevenir la deforestación. Recuerda aquel maldito día en el que cuatro tipos a los que tenía identificados les emboscaron y mataron a su hermano. Él quedó inconsciente y no pudo velarle. Estaba en el hospital luchando por su vida. 

Un dato positivo en medio de una historia de persecución: asegura que desde la muerte de Aldo la deforestación se redujo en un 80%. 

Fue un espejismo. 

Tras la llegada al gobierno de Enrique Peña Nieto dio un vuelco a la situación.

“A partir de 2012 se multiplicó la tala ilegal. Ahora hay más que nunca”, asegura. 

“Es una pena que la Fiscalía se siga enfocando en criminalizar a defensores del medio ambiente y de la tierra, es una vergüenza para el Estado, es una vergüenza para el país, que estén sucediendo este tipo de cosas en pleno siglo XXI”, dice, apenado.

Todos los sábados, Misael participa en las jornadas de reforestación. Unos 5,000 árboles plantados entre comuneros del municipio y voluntarios de Wallmart que llegan a una jornada de trabajo. Los talamontes se llevan por delante unos 300 al día. Sin embargo, el tiempo es lo que juega en contra de los ambientalistas: hay árboles levantados que tienen 150 años de historia. 

El joven dice que ya se acabó la denuncia. Que le ha costado muy cara. Pero que no va a renunciar a seguir plantando árboles. 

De eso sabe bien Ildefonso, el patriarca, el origen de todo. Él comenzó a sembrar terrenos en los que los cultivos no agarraban, inició la lucha contra la tala e inculcó a sus hijos la idea de que su misión en la vida es proteger el bosque.

“Mi hijo, en paz descanse, debe estar orgulloso donde se encuentre, porque toda la causa que emprendí, ha tenido buenos resultados”, afirma en su casa, apenado porque la salud no le permite caminar por el bosque como antaño.

Su gran dolor: el asesinato de su hijo Aldo. 

Solo recordándole se quiebra. “Todavía espero obtener justicia”, asegura. Ni siquiera habla de su estancia en la cárcel, de la acusación injusta, de los golpes sufridos durante de la detención. 

Ahora su preocupación es qué ocurrirá con Misael, el benjamín, el que enfrenta un nuevo proceso judicial. 

“Es sólo por acusarlo y tratar de buscarle ese delito, el cual nunca cometió. Y aquí lo puede decir una, y diez y 100 personas, que nunca hemos sido taladores”, dice. 

Ildefonso Zamora Baldomero recuperó su libertad en agosto de 2016; ahora su hijo Misael enfrenta acusaciones. Foto: Alejandro Ponce

La familia Zamora ha enfrentado dos amenazas: las redes de tala ilegal de árboles, que se llevaron por delante a Aldo, y las autoridades, que ahora quieren encarcelar a Misael. 

“Tenemos, por fortuna, dentro del territorio de San Juan Atzingo, el Gran Bosque de Agua… es una pena y una lástima que los gobiernos pues se hagan de la vista gorda ante este gran problema, tanto del gobierno estatal como del gobierno federal. Y que lejos de atacar el problema, lejos de hacer detenciones a estas personas, pues se dedican a buscar chivos expiatorios”, se queja el joven.

A su alrededor hay decenas de árboles talados de forma ilegal. El mismo delito del que le acusan. El mismo delito contra el que luchó toda su vida. 

Fotos: Alejandro Ponce

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

¿Trabajar más horas para superar la crisis económica?: la propuesta que enciende el debate en Francia

Un prestigioso grupo de expertos franceses publicó una serie de propuestas que han generado un intenso debate en torno al tema del trabajo en el país europeo.
23 de mayo, 2020
Comparte

La pandemia del nuevo coronavirus llevó a muchos gobiernos a poner la economía en una especie de coma inducido con cuarentenas y órdenes de confinamiento obligatorio.

Así ha sido también en Francia, donde hasta este viernes se habían registrado más de 28.000 muertes por covid-19. Allí, en el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) retrocedió un 5,8%.

Y solamente la semana pasada 300.000 personas fueron puestas en “desempleo parcial”, una figura que permite a empresas ejecutar reducciones salariales y de horas de trabajo a su personal.

Ahora que se empiezan a relajar las medidas de confinamiento y para tratar de acelerar la recuperación de la economía, el Instituto Montaigne -un importante think thank con sede en París y cuyo director es cercano a Emmanuel Macron- propuso una serie de medidas que incluyen eliminar un día feriado en mayo y una semana de vacaciones escolares en octubre, así como aumentar las horas de trabajo.

Estas ideas levantaron una enorme polémica y, además, abrieron un debate nacional sobre la mejor manera para superar la crisis económica que ha dejado la pandemia.

Personas caminando por la calle de lo que parece París

Getty Images
El economista Bertrand Martinot, autor de las propuestas, cree que las empresas deberían tener la opción de poder obligar a sus empleados a comprar días de vacaciones.

Ya en abril el Movimiento de Empresas de Francia (Medef) había provocado controversia con su sugerencia, en plena cuarentena, de que había que abrir el debate sobre trabajar más.

“Tarde o temprano nos tendremos que hacer preguntas sobre la jornada laboral, los días feriados y las vacaciones remuneradas para acompañar una reactivación económica y facilitar, trabajando un poco más, un crecimiento adicional”, señaló el Medef.

¿Mejorar la productividad por hora y trabajar un poco más?

Un discurso que en su momento fue calificado de “totalmente indecente” por Laurent Berger, secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), el principal sindicato del país.

“Abrir hoy el debate sobre el aumento de las horas de trabajo cuando cientos de miles de personas probablemente perderán su empleo debido a este virus me parece completamente anacrónico e incluso indecente”, dijo Berger durante una intervención en la emisora pública France Info.

“Lo que me preocupa son todos esos trabajadores que están en peligro de perder su empleo”, agregó.

"En lugar de hacer que los empleados trabajen más, deberíamos primero asegurarnos de que todos tengan un trabajo que les permita vivir decentemente". ", Source: Vincent Gautheron, Source description: Sindicalista, Image: Agricultor

A un mes de esta polémica, el economista Bertrand Martinot, autor del conjunto de propuestas publicadas por el Institut Montaigne, relanza el debate en el país europeo.

“El razonamiento básico nos dice que, en los próximos meses y trimestres, las empresas tendrán una caída muy significativa en su productividad por hora. Como resultado de las medidas de protección, toda la actividad económica se ralentizará. Mejorar la productividad por hora trabajada y trabajar un poco más son dos maneras de corregir esta caída“, le dice Martinot a BBC Mundo.

Para aumentar las jornadas laborales, Martinot propone facilitar el canjeo de días de vacaciones.

Edificios en París.

Getty Images
Según el Institut Montaigne, la productividad francesa se verá afectada por las medidas de confinamiento.

“Eso ya es posible hoy, pero se requiere que el empleado esté de acuerdo. Lo que yo propongo es que la empresa pueda obligarlo a comprar días libres“, prosigue el que fuera consejero del expresidente Nicolas Sarkozy.

“Simplemente escandaloso”

“Obviamente no se trabajará gratis y se debe hacer dentro de los límites legales”, afirma Martinot al tiempo que agrega que el empleado seguiría teniendo “derecho a disfrutar de sus vacaciones de verano”.

El economista francés sugiere llegar a un acuerdo con los sindicatos para que parte del tiempo extra trabajado este año pueda ser pagado en 2021. “Pero no en forma de salario, sino en forma de participación de los trabajadores en los resultados de la empresa”, precisa.

En diálogo con BBC Mundo, Vincent Gautheron, secretario nacional de Ugict-CGT, uno de los cinco principales sindicatos del país europeo, considera que este conjunto de propuestas son “simplemente escandalosas”.

“Tenemos un buen número de trabajadores que ahora están desempleados, completa o parcialmente. En lugar de hacer que los empleados trabajen más, deberíamos primero asegurarnos de que todos tengan un trabajo que les permita vivir decentemente”.

Según el economista Grégory Claeys, del Instituto Bruegel, con sede en Bruselas, el plan del Institut Montaigne forma parte de un conjunto de ideas que reaparecen cada vez que hay una crisis.

“En teoría, se puede pensar que si trabajamos más, producimos más y esto nos permitirá salir de la recesión, pero en la práctica nos damos cuenta de que agregar uno o dos días de trabajo al año tiene un efecto realmente marginal en el PIB“, le dice a BBC Mundo.

Personas en las escaleras del Sagrado Corazón en París.

Getty Images
El Institut Montaigne cree necesario eliminar un día feriado y una semana de vacaciones escolares para ayudar a la economía.

A principios de año, el Instituto Nacional de Estadística de Francia estimó que el hecho de que el año 2020 tenga, por motivos de calendario, dos días laborables más que 2019 le aportaba 0,12% puntos al PIB.

“Es un porcentaje insignificante si lo comparamos sobre todo con la caída que se espera en algunas naciones europeas, que va de 7% a 10% dependiendo del país”, insiste Claeys.

Inspirado en la reacción de Singapur a la crisis del SARS en 2003 -cuando el país suprimió 15 días de vacaciones escolares en junio para compensar los que se habían perdido durante la cuarentena- el Institut Montaigne también sugiere eliminar una de las dos semanas de descanso que los franceses en edad escolar suelen tener en octubre.

En Francia, la mayoría de las escuelas y universidades, tanto públicas como privadas, planean permanecer cerradas al menos hasta el mes de septiembre como parte de las medidas de confinamiento.

Según Martinot, sus propuestas tienen dos ventajas.

“Primero, les permite a los estudiantes ponerse al día en la escuela, lo cual es muy importante. Y luego, les da la posibilidad a los padres de que sigan trabajando sin ninguna preocupación, pues frecuentemente cuando tienes a los niños en casa (…) no trabajas bien”.

""Si los empleados no tienen vacaciones, no harán turismo. Hay que tener cuidado con eso".", Source: Vincent Gautheron, Source description: Sindicalista, Image: Turista

Además, el economista considera necesario acabar con el feriado del Día de la Ascensión, una festividad cristiana celebrada 40 días después del domingo de resurrección.

“Es una propuesta que habría hecho fuera del contexto de la covid-19: Francia tiene el mayor número de vacaciones en mayo dentro de los países de Europa. Tenemos tres días feriados, algunos años incluso llegamos a cuatro”, explica.

“Esto hace que Francia se quede atrás en términos de producción per cápita con respecto a Alemania u otros países del norte de Europa. Entonces, esta es una forma de aumentar ligeramente el potencial de crecimiento del país”.

Un “capricho” de los empresarios

El líder sindical Vincent Gautheron duda que estas propuestas ayuden a mejorar la productividad y estima que se trata simplemente de “un capricho” de los empresarios que piensan que siempre hay que trabajar y producir más.

Torre Eiffel.

EPA
Menos vacaciones significa menos ingresos para la industria del turismo, advierte Vincent Gautheron.

“No es sensato. Por un lado tenemos industrias y servicios que pedirán menos vacaciones y más trabajo, pero por otra parte tenemos a los sectores del turismo y del entretenimiento que le dirán al gobierno ‘tienes que ayudarnos porque con la cuarentena hemos perdido ingresos y estamos al borde de la bancarrota’.

“Si los empleados no tienen vacaciones, no harán turismo. Hay que tener cuidado con eso”.

Muy de acuerdo con esta reflexión, el economista Grégory Claeys considera importante destacar que la industria del turismo no sería la única afectada.

“De forma general, en muchos sectores no sirve para nada hacer que la gente trabaje más si no hay demanda. Tal vez puede ayudar a algunos sectores como el de la construcción a ponerse al día, pero en ningún caso hará que la gente consuma más”.

A finales de marzo, el gobierno de Macron tomó una serie de medidas para amortiguar el impacto económico de la crisis, como aumentar la duración máxima de la jornada laboral de 48 a 60 horas, facilitar que las empresas puedan poner a sus empleados a tiempo parcial y permitir una expansión de las jornadas nocturnas y dominicales.

Emmanuel Macron.

AFP
El director del Institut Montaigne, Laurent Bigorgne, es cercano al mandatario francés Emmanuel Macron y lo apoyó a lo largo de su campaña presidencial en 2016.

Por eso, un sector importante de la población francesa ha recibido con asombro las propuestas del Institut Montaigne.

“Ya existen estructuras que les permiten a las empresas organizar el trabajo e incluso trabajar un poco más”, señala Gautheron.

“Cuando les pedimos esfuerzos a los empleados, ellos lo consideran injusto”

El sindicalista cree que hay que “acabar con la lógica del retorno inmediato del capital” e incentivar mejores salarios para “permitir que todos vivan lo mejor posible” y consuman los bienes y servicios que necesitan.

La pandemia ha interpelado a varios ciudadanos sobre la relación que tenemos con el planeta. Nos hemos centrado mucho en el hecho de que las personas puedan comer este animal o aquel otro”.

"Hay un sentimiento de injusticia y de desigualdad que hace que este tipo de discurso -completamente racional- no quiera ser escuchado".", Source: Bertrand Martinot, Source description: Economista., Image: Protesta en Francia

“La lección de todo esto es que en un momento en que nuestro modelo de producción ha desafiado a nuestro planeta y a sus ecosistemas, estos son los tipos de problemas que enfrentaremos más regularmente si no cambiamos nuestro enfoque con respecto al medio ambiente”.

Pero para Bertrand Martinot el problema es que los franceses tienen una relación con el trabajo “que se ha vuelto patológica“.

“Existe un ambiente de desconfianza general en Francia. Desconfianza hacia la empresa, hacia el Estado… Entonces, cuando les pedimos esfuerzos a los empleados, ellos lo consideran injusto. Hay un sentimiento de injusticia y de desigualdad que hace que este tipo de discurso -completamente racional- no quiera ser escuchado”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial



Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=XBfltfjAEZk

https://www.youtube.com/watch?v=oti5ff60UZE

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts