Misael perdió a parte de su familia por defender el bosque y ahora es acusado de tala ilegal
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Alejandro Ponce

Misael perdió a parte de su familia por defender el bosque y ahora es acusado de tala ilegal

Misael Zamora, ambientalista del Estado de México, enfrenta una petición de cárcel de 24 años. La Fiscalía le acusa de talar árboles ilegalmente, la misma actividad ilícita contra la que su familia lleva décadas luchando.
Alejandro Ponce
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Misael Zamora, indígena tlahuica de 28 años, es acusado por la Fiscalía del Estado de México de talar ilegalmente un bosque. El mismo delito que él lleva denunciando toda su vida. El mismo delito por el que su padre fue injustamente encarcelado. El mismo delito por el que vio morir a su hermano. El mismo delito por el que él recibió un balazo en el pulmón que casi lo mata. 

“Es una acusación totalmente falsa”, responde, ofendido. Greenpeace y el Centro Pro de Derechos Humanos le apoyan. 

La zona de San Juan Atzingo, municipio de Ocuilan, Estado de México, donde reside Misael Zamora, es territorio de talamontes, grupos ilícitos que deforestan sin permiso. En 2016 era identificada como una de las 15 “regiones críticas” por tala ilegal, según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Así que no sería raro que un operativo policial arrestase a un tipo con una motosierra que está deforestando sin permiso. 

El problema es que, si atendemos a la historia personal de Zamora, la acusación es difícil de sostener.

Misael Zamora es hijo de Ildefonso Zamora, ambientalista injustamente encarcelado en 2015 y declarado preso de conciencia por Amnistía Internacional.

También es hermano de Aldo Zamora, asesinado a tiros por talamontes en 2007, en un atentado en el que el mismo Misael fue herido de bala en un pulmón.

Además, fue activista de Greenpeace. Desde los seis años lleva sembrando árboles y denunciando la tala ilegal. 

Por eso la acusación le resulta más humillante. 

“Es la peor de las ofensas: que te acusen de algo a lo que tú te has opuesto toda la vida. Perdí a mi hermano por documentar y denunciar la tala ilegal. Ahora me acusan de eso que yo he estado denunciando, que ni loco haría, que le ha costado demasiado caro a la familia”, se queja.

Si Misael Zamora, como sostiene la Fiscalía, hubiese sido sorprendido talando ilegalmente monte, se habría convertido en un traidor. Pero él mantiene que sigue fiel a los principios que le mostró su padre cuando apenas levantaba dos palmos del suelo. Y considera que el proceso en su contra obedece a un intento de criminalización, de sacárselo de en medio. 

“Si algo nos llega a pasar, tanto a mí, como a alguien de mi familia, de alguna otra cosa acusación o de algún ataque directo, responsabilizo desde este momento a la Fiscalía del Estado de México”, advierte. 

Por el momento, el joven ha ganado un poco de tiempo. El 26 de abril fue detenido y, tras las audiencias correspondientes, se fijó el inicio del debate para el 15 de agosto. Sin embargo, un juez aceptó un amparo interpuesto por su defensa y ordenó suspender la audiencia.  

Hoy, martes 23 de julio, es una jornada clave. Un juez aceptó el amparo presentado contra la audiencia inicial que ligó a Misael a proceso. El 8 de agosto, un tribunal entrará al fondo de la cuestión. Hoy, otro juez tendrá que decidir si la audiencia de debate, prevista para el 15 de agosto, tiene lugar o si hay que esperar por si el amparo termina por tumbar todo el proceso.  

El Ministerio Público del Estado de México, por su parte, no quiere hablar. Argumenta que se trata de un asunto que esperan que pronto se aperture juicio y no quieren “contaminar el proceso con alguna declaración”. 

El día en el que un ambientalista pasó a ser acusado de talar ilegalmente

“El bosque es todo. Es la vida entera, es el patrimonio que les podemos dejar a las futuras generaciones. Lo único que les va a ayudar en el futuro es el bosque”, dice Misael. 

Es viernes, 19 de julio. Pasan algunos minutos de las 9 de la noche y la familia se reúne en la sala del domicilio del patriarca. Una estufa de leña calienta la estancia, que se mantiene iluminada con una única bombilla. Al día siguiente está prevista una acción de reforestación en un paraje conocido como El Poleo, una zona boscosa ubicada a escasos kilómetros de su domicilio. 

“La Fiscalía del Estado de México ha emprendido una serie de acusaciones falsas, no solo en contra mía, sino también en contra de mi padre”, protesta Misael.

La persecución, la prisión y la muerte flotan en el ambiente de esta vivienda humilde. Este es el tercer golpe que recibe la familia desde que Ildefonso, el patriarca, comenzase su cruzada contra la tala ilegal, allí por 1998.

Sentado, con una manta cubriéndole los hombros, está el padre. La cárcel hizo mella en su salud. Parece envejecido. Nueve meses encerrado por un robo que nunca cometió afectaron a la diabetes que padece desde hace años. Junto a él, Modesta Gómez Procopio, su esposa. Atareada con los preparativos de la cena, Itzel Hernández, compañera de Misael. Apenas llevaban 15 días juntos cuando la policía ministerial lo arrestó el 23 de abril de este año. Menuda bienvenida.

“Somos humildes, utilizar gas todos los días no está a nuestro alcance”, justifica el joven, para explicar por qué el día que fue arrestado estaba recogiendo leña. 

La casa de los Zamora está siendo remodelada. En una esquina, apilados, aperos de labranza: un pico, una pala, un ayate, un azadón. En la pared, una madera con forma de Z que simboliza la primera letra del apellido familiar, Zamora, y un ramo de laurel. Junto a la puerta ni siquiera hay muro y la estancia se cubre con un plástico que a duras penas protege del frío.

“Soy víctima de una acusación falsa, del todo fabricada y que carece de elementos sólidos”, dice el joven.  

Todo ocurrió el 21 de abril de 2015. Según la carpeta de investigación a la que tuvo acceso Animal Político, el joven se encontraba en un paraje cercano a San Juan Atzingo con otras personas que no fueron identificadas.

Un operativo conjunto de 15 agentes de la policía estatal y 15 soldados adscritos a la Secretaría de la Defensa (Sedena), junto a dos agentes de Probosque (agencia del Estado de México), les sorprendió cuando, presuntamente, talaban árboles con dos motosierras. Únicamente fue arrestado Misael Zamora, a quien se acusa de cargar con 39 vigas que, según el peritaje, tendrían un valor de 9,279 pesos.

Entre 32 uniformados solo pudieron detener a un único talamontes, sostiene la versión oficial. 

Ese talamontes es, según la Fiscalía, Zamora, el activista de Greenpeace que lleva toda su vida luchando contra la deforestación. 

El mismo relato explica que, tras ser arrestado, el joven, que entonces tenía 24 años, fue trasladado en un vehículo militar. La detención provocó la alarma en la comunidad, que se organizó para liberarlo. El convoy fue interceptado por pobladores de San Juan Atzingo, quienes exigieron que les devolviesen a su vecino.

La acusación se basa en el testimonio de tres policías (Eric Eleazar Diaz, Cristóbal Tomás Romero y Juan Carlos Lara Flores) y un militar (Brando Mixtega Chipol). Todos ellos aseguran que Zamora fue sorprendido en flagrancia con una motosierra en la mano talando ilegalmente un árbol. 

Zamora lo niega con vehemencia. 

“Fui detenido arbitrariamente. Iba solo. Transitaba en una zona donde tiene un predio mi papá, un terreno que le sembramos árboles hace más de diez años. Había restos de un árbol que había sido talado tiempo atrás, ramas secas. Las recolecté con un machete para hacer leña”, asegura.

Sobre la intervención de sus vecinos para rescatarle, Zamora explica: “Los militares se desviaron y tomaron un atajo hacia Morelos. Habían pasado siete meses desde la desaparición de los de Ayotzinapa. ¿Cuál era su intención, entregarme o desaparecerme? Hemos recibido muchas amenazas de muerte, mi papá tuvo un intento de desaparición. Imaginemos el miedo, la tensión de los vecinos al ver que estaba en manos del Ejército y me llevaban a una zona boscosa y sin señal”. 

Al final, Zamora fue liberado. No fue hasta cuatro años después que agentes ministeriales lo arrestaron para comenzar el proceso en su contra. El 2 de mayo se celebró la audiencia de vinculación a proceso y el 4 de julio, la de etapa intermedia. 

Luis Tapia Olivares, coordinador legal del Centro Pro de Derechos Humanos y uno de los abogados de Zamora, denuncia que Carlos Gerardo Gómez Díaz, juez de control en Tenancingo, Estado de México, ignoró las denuncias por violaciones a los derechos humanos planteadas por la defensa y que, en su opinión, deberían invalidar todo el proceso.

Entre las irregularidades que advierte: interrogatorios ilegales en el momento del arresto y la falta de una cadena de custodia sobre la motosierra que presuntamente utilizó el joven y las 39 tablas que habría talado. En la carpeta aparecen fotografías de estas pruebas ya en comisaría, pero nunca en el predio en el que fue arrestado Zamora. 

“Cuando la ocasión de mi padre no tuvieron las pruebas. Ahora vienen con esta, no tienen las pruebas y lo vamos a demostrar”, dice el joven. Por suerte, espera su proceso en libertad. Amnistía Internacional intercedió por él antes de la audiencia de vinculación de proceso y la Fiscalía no pidió prisión provisional. 

Cree que detrás de esta acusación están miembros de la Fiscalía, a los que vincula a negocios con funcionarios adscritos a organismos públicos como Probosque. 

El hogar de los Zamora se encuentra en San Juan Atzingo, tierra de los indígenas tlahuicas. Foto: Alejandro Ponce

Tres décadas de activismo

“Nos parece indignante que la familia Zamora sea víctima del acoso por parte de las autoridades en lugar de que esta se persiga y se castigue a los responsables de este delito”, denuncia Aleira Lara, directora de campañas de Greenpeace. Asegura que Ildefonso, Misael y Aldo, la víctima del tiroteo, “tienen 20 años de lucha por el Gran Bosque de Agua, que surte con tres cuartas partes del recurso hídrico que se consume en Ciudad de México”.  

“La familia ha tocado grandes intereses, no se ha dado castigo a los taladores que ilegalmente operan en la zona”, lamenta la activista, que se queja de que la persecución que ha sufrido la familia es consecuencia de aquella primera denuncia que Ildefonso presentó en 1998.

La vinculación de los Zamora con Greenpeace viene de lejos. Ellos fueron, junto a otros activistas, quienes desplegaron las letras SOS en la loma del monte en 2004. Para entonces llevaban seis años de activismo. 

El origen de toda esta historia está en los terrenos que Ildefonso comenzó a sembrar con árboles hace 30 años.

Entre los pinos de su propiedad, con orgullo, Misael habla de la satisfacción que le produce ver crecer los árboles que plantó su padre. Es sábado, 20 de julio, cerca de las 13.00 horas. El joven viene de participar en una jornada de reforestación y pasa por las tierras de la familia. 

Mostrarlas es una forma de homenaje.

Recuerda cómo su hermano asesinado y él comenzaron a recopilar información sobre talamontes y presentaron las pruebas ante la Fiscalía. Denuncia la “corrupción” en instituciones como Probosque, la agencia estatal que debería prevenir la deforestación. Recuerda aquel maldito día en el que cuatro tipos a los que tenía identificados les emboscaron y mataron a su hermano. Él quedó inconsciente y no pudo velarle. Estaba en el hospital luchando por su vida. 

Un dato positivo en medio de una historia de persecución: asegura que desde la muerte de Aldo la deforestación se redujo en un 80%. 

Fue un espejismo. 

Tras la llegada al gobierno de Enrique Peña Nieto dio un vuelco a la situación.

“A partir de 2012 se multiplicó la tala ilegal. Ahora hay más que nunca”, asegura. 

“Es una pena que la Fiscalía se siga enfocando en criminalizar a defensores del medio ambiente y de la tierra, es una vergüenza para el Estado, es una vergüenza para el país, que estén sucediendo este tipo de cosas en pleno siglo XXI”, dice, apenado.

Todos los sábados, Misael participa en las jornadas de reforestación. Unos 5,000 árboles plantados entre comuneros del municipio y voluntarios de Wallmart que llegan a una jornada de trabajo. Los talamontes se llevan por delante unos 300 al día. Sin embargo, el tiempo es lo que juega en contra de los ambientalistas: hay árboles levantados que tienen 150 años de historia. 

El joven dice que ya se acabó la denuncia. Que le ha costado muy cara. Pero que no va a renunciar a seguir plantando árboles. 

De eso sabe bien Ildefonso, el patriarca, el origen de todo. Él comenzó a sembrar terrenos en los que los cultivos no agarraban, inició la lucha contra la tala e inculcó a sus hijos la idea de que su misión en la vida es proteger el bosque.

“Mi hijo, en paz descanse, debe estar orgulloso donde se encuentre, porque toda la causa que emprendí, ha tenido buenos resultados”, afirma en su casa, apenado porque la salud no le permite caminar por el bosque como antaño.

Su gran dolor: el asesinato de su hijo Aldo. 

Solo recordándole se quiebra. “Todavía espero obtener justicia”, asegura. Ni siquiera habla de su estancia en la cárcel, de la acusación injusta, de los golpes sufridos durante de la detención. 

Ahora su preocupación es qué ocurrirá con Misael, el benjamín, el que enfrenta un nuevo proceso judicial. 

“Es sólo por acusarlo y tratar de buscarle ese delito, el cual nunca cometió. Y aquí lo puede decir una, y diez y 100 personas, que nunca hemos sido taladores”, dice. 

Ildefonso Zamora Baldomero recuperó su libertad en agosto de 2016; ahora su hijo Misael enfrenta acusaciones. Foto: Alejandro Ponce

La familia Zamora ha enfrentado dos amenazas: las redes de tala ilegal de árboles, que se llevaron por delante a Aldo, y las autoridades, que ahora quieren encarcelar a Misael. 

“Tenemos, por fortuna, dentro del territorio de San Juan Atzingo, el Gran Bosque de Agua… es una pena y una lástima que los gobiernos pues se hagan de la vista gorda ante este gran problema, tanto del gobierno estatal como del gobierno federal. Y que lejos de atacar el problema, lejos de hacer detenciones a estas personas, pues se dedican a buscar chivos expiatorios”, se queja el joven.

A su alrededor hay decenas de árboles talados de forma ilegal. El mismo delito del que le acusan. El mismo delito contra el que luchó toda su vida. 

Fotos: Alejandro Ponce

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Trump vs Biden: qué necesita cada uno para ganar cuando 9 estados están todavía por definir

Todo sigue abierto en las elecciones presidenciales de EU. BBC Mundo hace un repaso de los estados que quedan por definir y lo que sus resultados pueden significar para la contienda.
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4 de noviembre, 2020
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Joe Biden y Donald Trump

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Tanto Biden como Trump conservan sus chances de hacerse con la presidencia.

En una noche más ajustada de lo esperado, Estados Unidos cerró la jornada de sus elecciones más tensas en décadas sin un resultado claro y el veredicto final podría demorar días o incluso semanas en conocerse.

Todo porque todavía hay nueve estados en los que no se ha proyectado un claro ganador: Alaska, Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Maine, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin.

“Donald Trump ya cantó victoria y acusó a sus opositores de estar preparando un fraude electoral. Sin embargo, ese todavía no es el caso”, destaca el corresponsal de la BBC en EE.UU. Anthony Zurcher.

“Todavía hay millones de votos emitidos legalmente en proceso de recuento“, recuerda.

Efectivamente, las condiciones particulares de estos comicios -celebrados en medio de una pandemia y con un número récord de votos por correo– retrasaron el conteo en varios estados.

Y estos retrasos, que eran esperados, se suman a otros que resultan de la diferencia horaria y una contienda cerrada en la que cada voto cuenta.

Pero ¿qué necesitan entonces Joe Biden o Donald Trump para hacerse con la presidencia?

Las encuestas previas a los comicios sugerían resultados que iban desde una cómoda victoria de Biden a una estrecha victoria de Trump, pero un triunfo claro ya está completamente descartado.

“Cualquier victoria será estrecha. Es solo una cuestión de quién, cómo y cuánto tiempo falta para que lo sepamos”, asegura Zurcher.

“Y todo dependerá de un puñado de estados: Arizona, Georgia, Wisconsin, Michigan y Pensilvania”, agrega.

Hombre votando con mascarilla facial.

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Las restricciones y medidas por la pandemia de coronavirus han hecho que estas elecciones sean especialmente particular.

Como explica Zurcher, por el momento Arizona parece estarse inclinando hacia Biden, quien también marcha a la cabeza en Nevada.

Y eso significa que el demócrata tendría que ganar dos de los tres estados del llamado “cinturón de óxido”que todavía están por definirse -Wisconsin, Michigan y Pensilvania- para asegurar la victoria.

Pero también podría reemplazar uno de ellos por Georgia o Carolina del Norte.

De no conseguirlo, la victoria sería casi definitivamente para Trump.

Pero ¿cuáles son las probabilidades de ambos candidatos?

A continuación hacemos un repaso a la actual situación en los estados en los que aún no se proyectó ganador y su posible impacto en el resultado final.

El “cinturón del óxido”

Todo indica que tres territorios del que fuera el corazón de la industria estadounidense en el siglo XX, de glorioso pasado e incierto futuro, volverá a definir las elecciones presidenciales.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania (con 10, 16 y 20 votos electorales) abrieron las puertas de la Casa Blanca a Donald Trump hace cuatro años, por tan solo unos 80.000 votos en conjunto y menos de 1% de ventaja en cada uno; y todo apunta a que la reelección del mandatario quedará también en sus manos.

mapa del Medio Oeste

BBC

Como ya explicamos, si Biden confirma su ventaja en Arizona y Nevada solamente necesita triunfar en dos de estos tres estados para llegar a la presidencia.

Y aunque por el momento solamente le lleva ventaja a Trump en uno –Wisconsin– se da por sentado que la mayoría de votos por contar en Michigan y Pensilvania también favorecerán al candidato demócrata, tal vez lo suficiente como para darle la victoria definitiva.

El escrutinio de los votos en estos tres estados, sin embargo, se podría alargar mucho.

Algunos estados empezaron a contabilizar el voto por correo y anticipado antes del día de las elecciones, agilizando el proceso, pero en Wisconsin, Michigan y Pensilvania las autoridades no permitieron iniciar el escrutinio hasta la mañana de la jornada electoral o después del cierre de urnas.

“Duerman un poco. Tuvimos un día electoral exento de problemas. Los votos se han emitido. Sus autoridades locales electorales están trabajando para contar los votos. Como llevamos diciendo meses: estas elecciones se terminarán cuando todos los votos admisibles sean contabilizados. Calma”, escribió el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, en Twitter, hacia la medianoche.

“Todavía tenemos más de un millón de boletas por correo para contar en Pensilvania. Les prometí a los residentes de Pensilvania que contaríamos cada voto y eso es lo que vamos a hacer”, tuiteó el gobernador del estado, Tom Wolf, en horas de la madrugada.

Cola de votantes en Pensilvania.

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Pensilvania se perfila como estado decisivo para el resultado final de las elecciones.

Por si eso fuera poco, Pensilvania también acepta votos que lleguen por correo hasta el 12 de noviembre -siempre que hayan sido sellados antes de o en el mismo día 3-, por lo que si la carrera sigue ajustada, habrá que esperar días para conocer el resultado final.

Michigan, por su parte, advirtió explícitamente que finalizar el escrutinio podría tomarle hasta el viernes, aunque Bloomberg informó que los resultados finales llegaría este miércoles por la tarde.

Arizona, el bastión republicano en disputa

Arizona es otro de los estados en los que aún no se proyectó ganador, y que puede inclinar la balanza, con 11 votos electorales.

Donald Trump durante un discurso.

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Donald Trump denunció fraude electoral sin presentar pruebas y se proclamó vencedor con millones de votos por contar.

El bastión republicano, que desde 1952 solo votó una vez por un candidato demócrata (Bill Clinton, en 1996), pasó a estar en disputa estas elecciones, y tanto AP como Fox News ya lo declararon a favor de Biden.

Pasada la medianoche, sin embargo, el gobernador de Arizona, Doug Ducey, señaló en Twitter que todavía era “muy pronto” para declarar ganador en el estado.

“No se han reportado la totalidad de los votos del día de las elecciones, y ni siquiera hemos empezado a contabilizar los votos anticipados que se dejaron en los centros electorales”, explicó.

“Contemos los votos —todos los votos— antes de hacer anuncios”, pidió.

Carolina del Norte y Georgia

En la noche de las elecciones, otros estados cruciales también sufrieron retrasos y se espera que sigan contabilizando, aunque su conteo de votos está más avanzado.

Joe Biden hablando durante la noche electoral.

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Biden pidió paciencia y declaró que no se pueden dar resultados hasta que no se cuenten todos los votos.

Uno de ellos es Georgia, bastión republicano desde 1972, y que por un problema técnico decidió que retomaría el conteo el miércoles, cuando el escrutinio estaba al 87% y le daba una ventaja a Trump del 5,3%.

El presidente ganó Georgia en 2016 por 5,1% y los cambios demográficos que ha experimentado, con una sociedad más diversa, le llevó este año a ser considerado “estado péndulo”.

Otro de los territorios cruciales es Carolina del Norte, del que se esperaba que fuera uno de los primeros en publicar sus resultados. En su caso, llegó al 95% escrutado, con una ventaja de 1,4% para Trump, pero no fue declarado ningún ganador.

Firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen, el estado se caracteriza por ciudades con grandes comunidades de votantes afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.

Barack Obama durante un mitin reciente apoyando la candidatura de Biden.

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Barack Obama ganó Carolina del Norte en 2008, un estado que suele ser firme bastión republicano.

Trump ganó en Carolina del Norte en 2016 por casi un 4% después de que Obama lo perdiera en el camino a la reelección en 2012.

Pero si una vez que se cuenten todos los votos Biden logra recuperarlo para los demócratas -o si gana en Georgia, habiendo en ambos casos mantenido su ventaja en Arizona y Nevada- para llegar a la presidencia le podría bastar ganar en uno de los estados del ya mencionado “Cinturón de óxido”.

Todas las otras combinaciones le darían la reelección a Trump, quien sigue siendo el favorito para imponerse en estos dos estados.

Alaska, Nevada y Maine

Nevada (6 votos electorales) y Alaska (3) en la costa oeste, y Maine (con 4 votos) en la costa este, son los tres últimos estados en los que no se ha proyectado un ganador.

En las últimas cinco elecciones presidenciales desde 2000, Maine votó por el candidato demócrata, aunque el ganador en ese estado no necesariamente se lleva todos los votos electorales y en 2016, Trump sumó uno en ese estado.

Y todo sugiere que la historia se repetirá este año: con el 73% de los votos contados Biden marcha a la cabeza en Maine con un 54,6% de las preferencias, lo que de confirmarse le garantizaría tres de los cuatro votos electorales en disputa.

Conteo de votos.

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Todavía quedan varios estados clave por definir y que pueden ser decisivos en el resultado final de las elecciones.

Nevada, por su parte, es un estado que ha cambiado mucho de voto: apoyó al demócrata Bill Clinton en los 90, luego al republicano George W. Bush, posteriormente al demócrata Barack Obama y finalmente a Hillary Clinton en 2016.

En este territorio, con el 85% de los votos contados, Biden supera a Trump en menos de un punto porcentual, y una derrota para el candidato demócrata le complicaría el panorama.

The New York Times reportó que el estado actualizará resultados hasta el jueves.

En Alaska, por su parte, Trump lleva una cómoda ventaja, de casi el doble de preferencias, pero con solamente el 36% de los votos escrutados.

¿Cita en los tribunales?

Así las cosas, lo que alguna vez fue un escenario de pesadilla está tomando forma, con Biden afirmando que está en el camino hacia la victoria y Trump lanzando acusaciones infundadas de fraude electoral y robo electoral.

“Es una receta para el resentimiento y una batalla judicial prolongada, que terminará con los partidarios del bando perdedor sintiéndose enojados y engañados”, advierte Zurcher.

Y como explica nuestro corresponsal, aunque aún no se conocen los resultados finales, lo que ya está claro es que Estados Unidos sigue siendo una nación profundamente dividida.

“Los votantes estadounidenses no repudiaron a Trump de manera significativa. Tampoco le dieron el tipo de respaldo rotundo que el presidente había esperado”, explica.

“En cambio, las líneas de batalla están trazadas y la guerra política continuará sin importar quién gane”, concluye.

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BBC

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