Un inmueble conecta el caso Odebrecht con La Estafa Maestra
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Un inmueble conecta el caso Odebrecht con La Estafa Maestra

Dos de los mayores escándalos por corrupción que han sacudido México tienen en común un eslabón: un domicilio en Monterrey.
Por Raúl Olmos y Miriam Castillo (MCCI)
23 de julio, 2019
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Un despacho de servicios legales y fiscales que operaba para Odebrecht comparte edificio en Monterrey con una correduría donde fueron creadas al menos seis empresas fantasma de La Estafa Maestra, una de las tramas de corrupción más trascendentes en México durante los últimos años.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) descubrió este eslabón en una revisión de los documentos extraídos de la plataforma secreta Drousys del departamento de sobornos de Odebrecht, como parte de la investigación Bribery Division, coordinada por Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y en el que participaron más de 50 reporteros en 10 países.

En el rastreo de más de 13 mil documentos compartidos por el ICIJ, se localizó un contrato –al parecer simulado– entre el despacho regiomontano TTG Asociados SC y una firma fachada de Holanda, para una supuesta asesoría técnica a una filial de Odebrecht en el paraíso fiscal de Islas Caimán.

En el contrato alojado en la plataforma secreta de Odebrecht, el despacho TTG aportó como su domicilio la calle Rafael Verger 1814, en la colonia Obispado, de Monterrey, Nuevo León.

Esa dirección es la misma de la Correduría 28, en donde Eva Margarita Gómez Tamez y Alfonso Gómez Tamez brindan servicios para la constitución legal de empresas. Ambos avalaron la creación de seis compañías fantasma utilizadas para la trama de corrupción conocida como La Estafa Maestra, que involucró a universidades estatales en el saqueo de recursos públicos.

El domicilio de Rafael Verger 1814 es un pequeño edificio de dos pisos, en el que sólo hay dos oficinas ocupadas, según constató MCCI: más de la mitad de la planta baja la ocupa la Correduría 28 y en un rincón del piso superior está el despacho de TTG.

Para justificar contablemente los desembolsos de dinero que destinaba para pagar favores, asignaciones de contratos o para financiar campañas políticas, Odebrecht solía simular contratos de servicios. En la plataforma analizada por MCCI abundan ese tipo de convenios con empresas fachada, uno de ellos el suscrito por TTG.

El contrato con un “hombre de paja”

En mayo de 2013, el despacho regiomontano TTG Asociados firmó un contrato de servicios de ingeniería con un “hombre de paja” o prestanombres, para una filial de Odebrecht constituida en las Islas Caimán, de acuerdo con los documentos revisados.

El contrato era para presentar una oferta para la construcción del acueducto Represa La Esperanza-Refinería del Pacífico Eloy Alfaro, en la Provincia de Manabí, Ecuador, obra que fue asignada a Odebrecht a finales de 2013, mediante sobornos.

Para elaborar la propuesta técnica de la obra, TTG contrató a la empresa holandesa Convergence Capital Partners (CCP), porque supuestamente tenía experiencia en la prestación de servicios en los campos de ingeniería, diseño, desarrollo de proyectos y soporte técnico relacionado con grandes contratos de construcción en el extranjero.

Pero en realidad, la empresa holandesa es una firma fachada, de papel, pues el domicilio que reportó en el contrato corresponde a un edificio de departamentos ubicado en Zandvoort, una localidad costera de los Países Bajos, famoso por tener unas de las playas más populares de Holanda.

Por parte de la empresa holandesa, el contrato lo firmó su supuesto “director”, Marco Termes, quien desde 2008 trabaja como “hombre de paja”, como se llama a los testaferros o prestanombres.

Antes de servir a los intereses de Odebrecht, Termes había intervenido en la transacción de futbolistas en clubes de Europa. La misma empresa holandesa que se había asociado con TTG de México tenía, en 2011, el 30% de participación en la propiedad del futbolista colombiano James Rodríguez, fichado en esos días por el FC Porto de Portugal. 

El propio Termes contó al medio The Black Sea, de Rumania, que su papel en la empresa era simplemente como prestanombres. “Trabajo de hombre de paja: sólo diez horas a la semana”, declaró en una entrevista en diciembre de 2016, días antes de que estallara el escándalo global de corrupción de Odebrecht. 

Leer: Gobierno de EPN pagó 180 mdp a empresas “fantasma” utilizadas por Odebrecht

Termes confesó a periodistas rumanos que, a fines de 2008, un amigo le preguntó si le interesaba trabajar en una compañía fiduciaria en Ámsterdam como “director” de varias empresas de papel. Su labor consistiría básicamente en recoger firmas de los involucrados y aparecer en los papeles como el representante. Fue así que se volvió “empresario”, aunque en realidad aceptó el empleo para dedicar tiempo a su afición: escribir poesía y novelas.

Además del contrato firmado con la empresa “fachada” de Holanda, en el sistema secreto de Odebrecht revisado por MCCI aparecen más referencias al despacho regiomontano TTG.

En un archivo figuran dos pagos de facturas en 2014 por 2 millones 43 mil dólares en los que aparece el nombre de TTG México. Los pagos están relacionados con el Poliducto Pascuales-Cuenca, que fue ejecutado por Odebrecht en Ecuador, según reveló MCCI el pasado 27 de junio.

Vínculos con empresas fantasma de Veracruz

En el pequeño edificio ubicado en el cruce de las calles Rafael Verger y Mariano Matamoros, en Monterrey, está la oficina de TTG Asociados. 

Se encuentra en el segundo piso del edificio, en una esquina y apenas identificado con un letrero rectangular.

MCCI acudió a la dirección y pidió hablar con el encargado del despacho. La mujer que atendió la puerta explicó que en realidad casi nunca hay personal en dichas oficinas y más bien sólo se recibe documentación.

Al interior del despacho hay poco mobiliario y efectivamente no hay personal de planta que acuda ahí.

TTG tiene otro domicilio en Tampico, en la calle Puebla 603, en donde también opera el despacho García, Terán & Torres Asociados SC.

Abogados y contadores que han colaborado para esos despachos participaron como apoderados de una red de 12 empresas fantasma creadas en Veracruz, dos de las cuales (Blunderbuss y PLC Servicios) también aparecen en la plataforma secreta del departamento de sobornos de Odebrecht con transferencias millonarias, según documentó MCCI en anterior investigación.

Blunderbuss Company de México, que fue creada el 3 de junio de 2008 en Poza Rica, tuvo transacciones por más de 6 millones de dólares con empresas ‘de papel’ ligadas a Odebrecht, mientras que PLC Servicios, establecida el 13 de diciembre de 2010 en la población de Naranjos, figura en la plataforma secreta Drousys con operaciones encubiertas por 5 millones de dólares. La información a la que tuvo acceso MCCI no precisa los beneficiarios de ese dinero, pero el pasado 18 de junio el diario Reforma informaba que a Blunderbuss se depositaron fondos para la campaña priista de Tamaulipas en 2010.

PLC Servicios y TTG Asociados, dos de las presuntas intermediarias de Odebrecht, están vinculadas entre sí.

El dueño legal de PLC es Enrique del Carmen Pacheco Orta, quien en su perfil de Linkedin menciona que de 2008 a la actualidad ha trabajado como asesor de TTG. En documentos obtenidos por MCCI aparece, además, como apoderado de otras tres empresas fantasma de Veracruz, en una de las cuales participa el dueño de Blunderbuss.

Aunque se ha deslindado de TTG Asociados, MCCI constató que el contador tamaulipeco José Luis Terán Álvarez aparece en actas como socio de esa empresa creada en Monterrey, junto con familiares.

Cuestionado sobre las operaciones que aparecen en la plataforma de Odebrecht que involucran a TTG, Terán reconoció que un despacho contable de su propiedad ha trabajado con Odebrecht, pero negó que se haya prestado a actos ilegales, como la simulación de contratos.

“Los pagos que aparecen ahí (en la plataforma de Odebrecht) son por servicios”, aseguró. “Pagamos nuestros impuestos y jamás hemos hecho nada que tenga que ver con corrupción”.

‘Fábrica de empresas fantasma’

En la misma dirección de TTG en Monterrey, pero en la planta baja del edificio, está la Correduría 28 de Alfonso Gómez Tamez; él y su hermana Eva Margarita aparecen como notarios en seis actas de constitución de empresas que formaron parte de La Estafa Maestra y 17 más que están catalogadas como fantasma y aparentemente desviaron recursos públicos en otras entidades de gobierno.

Alfonso Gómez explicó a MCCI que su papel como fedatario no es de notario, sino corredor, es decir que sólo ve el tema mercantil y su papel es dar fe de la constitución de empresas y los movimientos legales que necesiten.

Al cuestionarlo sobre la creación de las empresas que de manera sistemática participaron en la desviación de fondos federales, argumentó que el uso que se le dé a las compañías que son dadas de alta en su correduría, no está bajo su responsabilidad. 

“Yo hago mi trabajo, yo te la doy (el acta constitutiva). Lo que hagas de aquí para allá ya no me toca; no soy quién para estar cuidando o vigilando”. 

Durante una entrevista hecha a principios de julio en las oficinas de Monterrey, consideró que no hay un límite de empresas que puedan ser creadas por una persona física y mientras se cumplan los requisitos que se estipulan en la ley y se cubran los honorarios, las compañías pueden darse de alta. 

Incluso, dijo en tono de orgullo que él en 10 años ha podido registrar 32 mil actas, mientras que en otras oficinas el promedio en ese mismo tiempo es de 3 a 4 mil actas. 

El que al menos seis de esas empresas hayan participado en La Estafa Maestra y otras más participaran en esquemas de desvío de recursos estatales, lo calificó como una coincidencia. 

Las compañías “fantasma” que ayudaron a crear recibieron contratos con las universidades y fungieron como intermediarias para la transferencia de los recursos destinados específicamente al programa social denominado Cruzada contra el Hambre. 

La Cruzada fue un proyecto lanzado al inicio del sexenio del presidente Enrique Peña, operado por la Secretaría de Desarrollo Social encabezada por Rosario Robles y que contó con la participación estelar del ex presidente brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva, quien incluso visitó algunas de las comunidades. 

Según las actas del registro público de las empresas Evyena, Femexport, Icalma, Comercializadora Integral de Servicios Villarregia, Grupo Tecnológico JXA, Grupo Industrial y Servicios Yafed, en todas participaron en su constitución como notarios los hermanos Gómez Tamez. 

Fundadas entre 2009 y 2013, comparten accionistas, representantes legales o comisarios, además de que todas participaron en la trama de transferencias de recursos de la Sedesol a través de un convenio con la Universidad de Morelos. Tan sólo entre 2013 y 2014 obtuvieron 435 millones de pesos en tres contratos, dinero que fue desviado. 

En algunos casos durante las licitaciones de esa Universidad las empresas concursaron entre sí a pesar de que compartían dirección fiscal y representantes legales.

La investigación conocida como La Estafa Maestra, publicada en septiembre de 2017 por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad y Animal Político documentó que mediante ese mecanismo se desvariaron al menos 5,000 millones de pesos.

En ese reportaje aparecían las seis empresas notariadas por los Gómez Tamez, que reportaban como domicilio la avenida Vasconcelos 1501, en San Pedro Garza García, zona conurbada de Monterrey, un local atiborrado de cajas y donde apenas cabía inclinado un pequeño escritorio. Para julio de 2019 la oficina ya luce vacía y solo quedan los estantes sin cajas. 

Empresas más allá de la Estafa 

El nombre de los hermanos Gómez Tamez también aparece en 13 empresas más que han sido señaladas por desvío de recursos en al menos tres estados y cuatro municipios. 

Los notarios conformaron las empresas Constructora Yapo, comercializadora Rivercruz y constructora Bofil y Femexfort, todas con observaciones por incumplimiento.

Constructora Bofil tiene contratos con los gobiernos de Sonora y Tabasco; en la misma medida tienen investigaciones de las auditorías estatales por incumplimiento. 

Rivercruz, se encuentra en la relación ante el INE de proveedores y prestadores de servicios que tuvieron operaciones con la coalición Compromiso por México, con la que compitió por la presidencia Enrique Peña Nieto. También tiene observaciones hechas por Hacienda por considerarla fantasma.

Otra más es Femexport que tiene contratos tanto en 2015 y 2016 con los gobiernos estatales de Nuevo León y los ayuntamientos de Santa Catarina y Cadereyta donde los empresarios locales se quejaron de que la empresa no cumplía con los requisitos locales y aun así había obtenido los contratos para ejecutar obras de pavimentación. En total la empresa recibió poco más de 50 millones de pesos, aunque en 2015 fue considerada como una empresa fantasma por las autoridades del SAT. 

Las empresas fueron creadas en una sola fecha o en bloques ante el Registro Público de Comercio, la mayoría fueron dadas de alta entre 2009 y 2013.

Eva Margarita Gómez Tamez y José Alfonso Gómez Tamez tenían una sociedad en la correduría; él fue nombrado como suplente cuando ésta se fue a contender por un cargo a la diputación local. Después deshicieron la sociedad y cada quien atiende sus casos. La oficina de Eva Margarita está ubicada en el municipio de Allende. No es la primera vez que su nombre se encuentra vinculado a la creación de empresas fantasma. 

En 2015 fue mencionada por avalar la creación de la empresa Desarrollo Comercial Lexir, una empresa relacionada con propiedades donde vivía Omar Treviño Morales, un narcotraficante conocido como el Z-42. 

En 2017, los hermanos Gómez Tamez fueron mencionados como los notarios que dieron el aval para crear al menos 14 empresas que se utilizaron para desviar más de 700 millones de pesos del gobierno de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Sin embargo, Alfonso Gómez se deslindó absolutamente de esos malos manejos que se hicieron con las empresas que ayudó a crear.

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Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
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Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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