Desplazados de Guerrero denuncian avance de grupo armado por incumplimiento del gobierno
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Desplazados de Guerrero denuncian avance de grupo armado por incumplimiento del gobierno

Activistas y vecinos dicen que los atacantes pretenden llegar hasta la cabecera municipal de Leonardo Bravo, en una avanzada por controlar más territorio y evitar que entre la Guardia Nacional.
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4 de julio, 2019
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Alrededor de las 4 de la tarde del domingo 30 de junio empezaron las detonaciones hacia el poblado de El Naranjo, en la sierra de Guerrero. Los disparos venían de los cerros que rodean la comunidad. Seis familias, de las casas más cercanas al área de tiro, salieron huyendo hacia la cabecera municipal. Los demás pobladores, unos mil 500, se atrincheraron en sus hogares y empezaron a repeler el ataque.

Así lo reportaron a Animal Político activistas del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), y desplazados de otras comunidades, que recibieron los mensajes de alerta de sus amigos y familiares de El Naranjo, y zonas aledañas. 

En esta región de Guerrero hay desde 2013 una disputa entre grupos del crimen organizado que pelean el control de territorios, donde tienen intereses ligados al cultivo y trasiego de drogas, pero también a la explotación de minas y de recursos forestales. En medio de esos pleitos ha quedado población civil. 

“Los que están disparando son del mismo grupo que nos desplazó a nosotros, lo que quieren es sacar a la gente para tomar el control del territorio. La agresión fue, como en nuestras comunidades, contra población civil que no se mete con nadie”, asegura uno de los desplazados de un poblado de más arriba, a quien por seguridad llamaremos Marcos, y que estuvo 39 días en plantón, junto con otras 300 personas, afuera de Palacio Nacional en la Ciudad de México, para exigir al gobierno federal condiciones para el retorno a sus comunidades. 

Leer: Desplazados de Guerrero denuncian que gobierno los obligó a rentar casas y no les ha pagado

El desplazado señala que el ataque a El Naranjo es consecuencia de que no se ejecutaron las medidas de seguridad pactadas en el acuerdo firmado entre ellos y Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, de la Secretaría de Gobernación (Segob), y por el que aceptaron volver a Guerrero y asentarse en Chichihualco. 

“Justo en El Naranjo se había acordado que se colocaría un punto de seguridad, para evitar que el grupo armado quisiera ingresar a ese poblado y avanzar después a la cabecera municipal, donde estamos nosotros”, dice Marcos.

En el acuerdo referido, se incluía que la subsecretaría de Derechos Humanos de la Segob solicitara a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana establecer un perímetro de protección para ellos, con tres puntos de vigilancia hacia la sierra y hacia Chilpancingo: en el Naranjo, el Carrizal y la Quebradora. 

La subsecretaría de Encinas, dice Marcos, cumplió ya la parte de la ayuda humanitaria asentada en el acuerdo: apoyo para pagar renta de vivienda y alimentación, entre otras, “pero los puntos de control no se establecieron. De haber habido en El Naranjo uno, el grupo armado no pensaría en atacar el pueblo, pero no se ha actuado respecto a la estrategia de seguridad”. 

Manuel Olivares, del Centro Morelos, señala que este avance es, de hecho, una especie de reto ante la llegada de la Guardia Nacional a Guerrero. “Este grupo armado había estado anunciando que tomaría más poblados, quieren controlar toda la zona hasta la capital, Chilpancingo, y han dicho que no van a permitir que entre la Guardia”. 

La oficina de comunicación de Alejandro Encinas aseguró a Animal Político que ellos solicitaron desde abril que la Policía Federal brindara la seguridad a los habitantes del municipio de Leonardo Bravo, al cual pertenece El Naranjo. 

Respecto a si solicitarán ahora la presencia de la Guardia Nacional, solo respondieron que “esa definición se hará en el gabinete de seguridad”. Animal Político solicitó una entrevista a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para conocer su postura, pero hasta el cierre de la edición no obtuvo respuesta. 

No se saldrán 

La gente de El Naranjo, dijeron los entrevistados, está preparada para intentar repeler la agresión. Los pobladores ya sabían que el grupo del crimen organizado podía intentar avanzar hacia su pueblo, en su camino para tomar la cabecera municipal, Chichihualco. 

Frente a los ataques a los poblados de más arriba, como Filo de Caballos, Los Morros y Campo de Aviación, los de El Naranjo decidieron que no se saldrían de sus casas. “Ellos ya vieron lo que nos pasó a nosotros. Nos salimos y lo perdimos todo. Los que nos atacaron se han robado lo que teníamos y no podemos volver a nuestras casas, por eso ellos han decidido que se van a defender, además porque son una comunidad muy unida, muy organizada. Incluso las familias que habían salido huyendo ya volvieron. Están resueltos a resistir”, dice Marcos.

Gracias a eso, asegura, es que hasta ahora el grupo armado no ha podido entrar a El Naranjo. Desde el domingo, unos 400 hombres organizaron la defensa del poblado. Los disparos cruzados con el grupo armado se prologaron hasta la mañana del lunes 1 de julio, sin que se reportaran personas muertas. 

Después de eso ya no se han escuchado las detonaciones, pero los entrevistados denuncian que los atacantes permanecen en los cerros, al acecho de la comunidad. “No estamos seguros, pero debe haber unos 600 hombres armados rodeando El Naranjo, al menos eso es lo que nos reportan los pobladores de allá, porque nadie puede entrar a ver qué está pasando”, dice Manuel Olivares, director del Centro Morelos. 

En conferencia de prensa, el comisario del poblado desmintió que haya seguridad pública apoyando a la población, como lo informó el gobierno la mañana de este martes, “en el pueblo no hay nadie, los únicos que están son los policías del pueblo, pero ¿para qué se meten en problemas ellos?”.  Dijo también que la petición al gobierno es vigilancia ya sea de militares o de la Guardia Nacional en el tramo de Tres Cruces a El Naranjo.

En entrevista con Animal Político, Florencio Salazar Adame, secretario general de gobierno del estado de Guerrero, confirma que domingo y lunes se hicieron disparos, desde los cerros cercanos, a la comunidad de El Naranjo. Pero afirma que es mentira que las autoridades no estén actuando. 

“La policía del estado, la policía rural están dando protección a la zona, no solo a la propia comunidad, sino a lugares próximos donde pudiera haber grupos de atacantes, incluso le hemos informado al ejército. Sí ha habido una respuesta del gobierno del estado en torno al tema de seguridad”. 

El funcionario asegura también que es mentira que haya hombres rodeando El Naranjo, y subraya que hay presencia constante de la policía y del ejército para proteger a la población, que, en efecto, ha quedado en medio de las disputas entre grupos delincuenciales, como él los llama. 

Animal Político: ¿Habrá vigilancia de la policía y del ejército en El Naranjo?

Florencio Salazar: Se da la vigilancia necesitaría. No podemos hablar de que sea una vigilancia permanente porque son miles de comunidades. Pero hay por zonas, por regiones, una vigilancia que permite la aproximación inmediata cuando hay un problema que pone en riesgo la vida de las personas. 

AP: ¿A qué distancia está el punto más cercano donde hay policía o militares? 

FS: La policía se trasladó recientemente para allá. No sé exactamente cuál es su ubicación, pero debe estar necesariamente en la proximidad, igual que el ejército. 

AP: ¿La Guardia Nacional llegará a la zona en estos días?

FS: Todas estas cuestiones tienen que coordinarse con los respectivos mandos y con la Secretaría de Seguridad del estado, y cuando haya los acuerdos necesarios y estén las estrategias planteadas, irán a las zonas de mayor conflicto del estado. 

AP: ¿El ataque a El Naranjo puede ser una repuesta a la llegada a Guerrero de la Guardia Nacional? 

FS: No lo creo así, lamentablemente es una de las acciones que se han venido dando a lo largo del tiempo, igual en otras partes próximas a El Naranjo. 

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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