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Cuartoscuro Archivo

En 6 años, casi 2 mil despidos irregulares de policías federales; falta dinero para indemnizarlos

La Policía Federal ha tenido que pagar más de 800 millones de pesos en indemnizaciones, por despidos irregulares, y aún le falta.
Cuartoscuro Archivo
4 de julio, 2019
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En los últimos seis años casi dos mil elementos de la Policía Federal fueron despedidos irregularmente, con el argumento de que no superaron las evaluaciones de control de confianza, pero sin el sustento necesario. Jueces federales han ordenado que dichos agentes sean indemnizados, sin embargo, hasta la fecha la corporación no ha podido cubrir todos los pagos por falta de presupuesto.

Datos oficiales a los que Animal Político tuvo acceso, a través de solicitudes de transparencia y de procesos judiciales que iniciaron los afectados, revelan que 2 de cada 3 policías federales separados en este periodo lograron demostrar que no había justificación suficiente para quitarles su trabajo. Es decir, en la mayor parte de los casos se hicieron mal las cosas.

No obstante, como la Constitución no permite la reinstalación de funcionarios de seguridad separados del cargo, los afectados tienen que ser indemnizados. Esto le ha costado a la Policía Federal más de 800 millones de pesos, pero aun no alcanza a cubrir todos los pagos.

La información proporcionada por Policía Federal arroja que, de diciembre de 2012 a mayo de 2019, fueron separados del cargo un total de 3 mil 29 elementos de las distintas divisiones de la Policía Federal. La mayor parte de ellos por “incumplir los requisitos de permanencia”, en relación con no aprobar el proceso de control de confianza.

Dicho proceso consiste en una batería de seis exámenes, entre ellos el polígrafo o detector de mentiras. Se trata de una evaluación que en el sexenio pasado se dijo que sería analizada y removida, al carecer de una base objetiva, situación que no se concretó.

En ese mismo periodo la Policía Federal informó que 1 mil 953 elementos dados de baja deben ser indemnizados, según lo ordenado en las sentencias emitidas por juicios de nulidad promovidos por los policías afectados, ante los tribunales federales de justicia administrativa. A ellos se suman otros 20 elementos más que, a través del amparo, también consiguieron demostrar que fue ilegal su separación.

Lo anterior significa que al menos el 65% de los agentes destituidos ahora tienen que ser indemnizados. Esto no significa que el otro 35% haya sido despedido de forma correcta, sino que se trata de casos en donde el policía no promovió un juicio de nulidad, o sí lo hizo pero aún está pendiente la resolución.

Costos, retrasos y deudas

La Policía Federal informó que como resultado de los procesos perdidos ante los tribunales administrativos ha tenido que erogar, de 2012 a 2019, un total de 883 millones 826 mil 740 pesos por concepto de pagos de indemnizaciones a los policías afectados. Y todavía se tienen más de 13 millones de pesos pendientes de pago.

En muchos momentos esto pagos se han realizado de forma incompleta o con retrasos (los jueces les daban 4 meses para hacerlo), lo que ha originado costos extras para la Policía Federal, por daños y perjuicios.

Animal Político tuvo acceso a un informe que con motivo de uno de estos casos emitió la Policía Federal el pasado 25 de junio, y en donde queda constancia que la dependencia no tiene recursos suficientes para cubrir los pagos.

En dicho documento el Inspector de Policía Federal Javier Vargas Gómez informa al Juez Decimosegundo de Distrito en Materia Administrativa, que no se han rehusado a cubrirle los pagos correspondientes a un policía que tiene que ser indemnizado, pero que el problema es que no hay recursos.

“No se ha concretado la conclusión del trámite por la insuficiencia presupuestal como lo informó la Dirección de Relaciones Laborales” indica el informe.

El pasado 15 de abril Animal Político reveló que la Policía Federal estaba prácticamente “en quiebra”. La corporación, que a finales de 2020 definitivamente habrá desaparecido pues todos sus activos pasarán a la Guardia Nacional, tiene adeudos de al menos 2 mil 500 millones de pesos y no cuenta con recursos para cubrirlos.

Entre los adeudos que acarrea la Policía Federal se encuentran, además del tema de las indemnizaciones, pagos pendientes a hoteleros por servicios de hospedaje, viáticos no cubiertos, deudas por servicios básicos como luz y agua, adeudos por temas de vestuarios y chalecos antibalas, combustibles, entre otros.

¿Por qué los despidos fueron ilegales?

Fallar en las pruebas de control de confianza impide a un policía obtener el Certificado Único Policial, requisito indispensable para poder desempeñarse como elemento de seguridad pública en cualquier corporación, ya sea municipal, estatal o federal. Se trata de un certificado que debe renovarse cada tres años.

La Constitución y la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública establecen que los policías que no superen el procedimiento de control de confianza deben ser dados de baja de forma inmediata, sin derecho a alguna compensación, y sin que puedan enrolarse en otra corporación.

En ese contexto, ¿por qué la Policía Federal ha tenido que indemnizar a la mayoría de los efectivos que ha dado de baja por este motivo?

Animal Político entrevistó a la abogada Reyna Velasco Guerrero quien, en los últimos años, se ha especializado en el litigio y representación de múltiples agentes separados por este motivo.

La abogada señaló que si bien la ruta empleada por la Policía Federal para destituir a los elementos es legal y constitucional (aun cuando diversos especialistas han opinado que genera precariedad laboral para los funcionarios de seguridad), el problema se ha presentado al momento de ejecutar y aplicar en la práctica estas disposiciones.

“Los tribunales han ordenado la indemnización porque encontraron que el procedimiento de separación que les instauró el Consejo Federal de Desarrollo Policial no estuvo apegado a las reglas del procedimiento por varios motivos, como por ejemplo, que las pruebas se aplicaron de forma incompleta, que no se acreditó que realmente no aprobaran el control de confianza,  que incluso las evaluaciones ya eran viejas y habían prescrito, etcétera”, dijo la litigante.

Se trata en muchos casos de errores básicos que denotan la falta de cuidado en los procedimientos. “Aun cuando el fallar en el proceso de control de confianza es causa de separación, el procedimiento tiene que ser pulcro y sustentado, si no se presta a irregularidades y abusos”, indicó.

Velasco Guerrero sostuvo que esta “falta de pulcritud” se registró sobretodo en la primera parte del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, es decir entre 2013 y 2015. Los datos oficiales coinciden con esa afirmación, pues más del 70% de las separaciones de los últimos seis años se dieron en ese periodo.

Cuestionada sobre cuál habría sido el motivo de esto, la abogada explicó que en el arranque del sexenio pasado había prisa por desocupar plazas de varias divisiones de Policía Federal, para trasladarlas a la entonces denominada Gendarmería Nacional de nueva creación, y se quiso echar mano del control de confianza como mecanismo de depuración.

La situación se volvió crítica con el tiempo. El reclutamiento para la Gendarmería fracasó porque los aspirantes también reprobaban, incluso en mayor medida, las pruebas de control de confianza. Pero además porque el costo económico para la corporación fue creciendo, al punto en que ya no pudo lidiar con el pago de indemnizaciones, lo que a su vez le generó nuevos costos por daños y perjuicios.

“Al principio para no caer en incumplimiento se pagaban las indemnizaciones en menos de cuatro meses pero solo contando el salario base y no las prestaciones, lo que derivó en recursos de queja ante el Tribunal, quien en la mayoría de los casos falló a favor de los policías afectados y ordenó el pago completo, y le daba 20 días para hacerlo. Un menor tiempo y más cantidad de dinero provocaron que Policía Federal ya no pudiera pagar como es debido, vinieron más quejas y así llegamos a esta crisis. Todo por procedimientos mal aplicados”, dijo.

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Getty Images

Cuánto puede tardar en regenerarse la selva consumida por los incendios en la Amazonia

El cambio climático y la intensidad del fuego pueden determinar la rapidez de la recuperación de las zonas afectadas por las llamas.
Getty Images
27 de agosto, 2019
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Más de 40.000 especies de plantas, 1.300 tipos de aves y 426 diferentes de mamíferos viven en la selva tropical del Amazonas, la más grande del mundo con 6,7 millones de kilómetros cuadrados.

Muchos animales y plantas, sin embargo, están amenazadas por los incendios que hace semanas azotan la zona. Las llamas no se limitan solo a la Amazonia de Brasil, también están afectando a los bosques de Bolivia y Paraguay.

Las imágenes son desoladoras: el humo y las llamas han cubierto centenares de miles de hectáreas de selva.

Los datos satelitales del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE, en portugués) señalan que, en lo que va de año, se ha registrado en Brasil un incremento en los incendios de más de un 80% respecto a los mismos mismos meses de 2018.

Pero ¿cuánto puede tardar en regenerarse la selva amazónica consumida por los incendios?

amazonas

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La deforestación y el cambio climático pueden afectar a la regeneración de las áreas afectadas.

El profesor de ciencias del ecosistema en la Universidad de Oxford (Inglaterra) Yadvinder Malhi asegura que “el bosque tarda entre 20 y 40 años, si se le permite regenerarse”.

No obstante, en conversación con BBC Mundo, el académico precisa que hay varios aspectos que pueden afectar esta recuperación.

Uno de ellos es cuán dañada esté la tierra quemada. Si ha sufrido múltiples incendios -afirma-, es más probable que presente daños permanentes y su recuperación sea mucho más lenta.

Otro de los factores tiene relación con la cercanía del pedazo de tierra quemado a un bosque sin daños.

“Si está al lado de un bosque intacto, los pájaros y animales van a irse naturalmente al área dañada y ayudarán a la regeneración”. De lo contrario, dice Malhi, “va a ser mucho más difícil porque se tendrán que introducir las semillas y las especies”.

Cambio climático y deforestación

El cambio climático es otro de los factores que puede determinar la rapidez con la que las hectáreas quemadas van a regenerarse.

Claire Wordley, investigadora del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), afirma que este factor es extremadamente difícil de prever y controlar.

“Ya se ha pronosticado que si la temperatura llega a ser muy alta, el Amazonas no podrá producir suficiente lluvia para mantener su selva tropical. Entonces, si hace demasiado calor, puede convertirse en sabana”, dice a BBC Mundo.

Según la académica, aunque es difícil hacer una estimación del tiempo que tardará la selva dañada en recuperarse, sí está claro que no serán diez años. “Pueden ser cientos”, afirma.

amazonas

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Varias zonas de la región amazónica están siendo afectadas por la cría de ganado.

Por otra parte, el uso de la tierra para la agricultura y la deforestación también pueden ser una barrera para impedir la recuperación de la tierra.

Para el investigador ecológico Phil Martin, aunque recuperar las plantas y árboles “puede tomar entre 150 y 200 años”, eso sería en “perfectas condiciones”.

“El problema es que hoy hay varias áreas que están siendo afectadas por agricultores y la cría de ganado. El cambio climático también puede afectar, vemos que ahora los incendios son mucho más frecuentes y destructivos que antes”, indica.

Cambios en la estructura

Los incendios modifican drásticamente la estructura de la vegetación de un determinado lugar. Y esto, a su vez, afecta a las especies que viven en el área.

Así lo afirma José María Cardoso da Silva, profesor del Departamento de Geografía y Estudios Regionales de la Universidad de Miami (EE.UU.). Para el académico, la recuperación de las especies puede tardar varias décadas o siglos, siendo aún más difícil si los incendios son sucesivos.

amazonas

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Miles de diferentes especies viven en el amazonas.

“Si los incendios se convierten en la norma en el paisaje, los bosques nunca se regenerarán en su condición natural y veremos un nuevo tipo de vegetación empobrecida dominada por unas pocas especies de árboles comunes que pueden sobrevivir en el nuevo régimen de incendios“, señala a BBC Mundo.

Da Silva agrega que “los incendios también pueden facilitar la expansión de especies invasoras que, con el tiempo, pueden limitar la regeneración de los ecosistemas naturales”.

¿Los incendios son parte del ecosistema del Amazonas?

Otro dato que hay que tener en cuenta para entender cuán difícil será recuperar las zonas afectadas es que los incendios en la selva amazónica no ocurren naturalmente.

“En muchas partes del mundo, el fuego es parte del ecosistema. Pero en la selva tropical, los árboles no están preparados, nunca han experimentado incendios”, explica Malhi.

“Entonces incluso pequeños incendios pueden matar muchísimos árboles. Puede ser muy dañino”, agrega.

Una opinión similar comparte la investigadora Claire Wordley.

“Hay zonas, como Australia o algunas partes de Estados Unidos, que están preparadas para lidiar con el fuego pero la región amazónica no tiene esa misma capacidad. Sudamérica es una de las regiones que se recupera más lentamente de los incendios“, dice.

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La región amazónica no tiene mecanismos de protección contra el fuego.

Según estudios, incluso tres décadas después de ser golpeados por un incendio, los bosques quemados tienen un 25% menos de carbono que aquellos que no fueron blanco de llamas. Y es que el Amazonas no tiene mecanismos de protección contra el fuego y esto genera que la mortalidad de los árboles sea mucho más alta.

“Esto muestra que necesitamos décadas o incluso cientos de años para que los bosques se recuperen de un incendio”, dice la brasileña Erika Berenguer, de la Universidad de Oxford, a BBC News Brasil.

“Tenemos árboles enormes que caen. Morirán. Entonces pueden nacer árboles delgados. Estos árboles nuevos crecen rápido, pero tienen una baja densidad de madera. Retienen poco carbono”, agrega la investigadora.


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