"Fue un atropello": Trabajadores del Registro Agrario acusan que los presionaron para renunciar
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"Fue un atropello": Trabajadores del Registro Agrario acusan que los presionaron para renunciar

"Si no firmas (tu renuncia), tengo la obligación de darte el oficio de cese a partir de mañana", dijeron a personal del Registro Agrario.
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12 de julio, 2019
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A las oficinas de representación del Registro Agrario Nacional (RAN) en los estados, llegó en junio un paquete con documentación dirigida a funcionarios con plaza de confianza: un oficio de renuncia, un documento de solicitud de compensación económica y un acta administrativa para cese. Se trataba de las opciones que les serían ofrecidas a cada uno para salir de la administración pública, al concluir el mes.

Exempleados de dos estados entrevistados por Animal Político confirman que este mismo mecanismo fue utilizado en el resto del país. De acuerdo con información oficial del Registro Agrario Nacional, en junio cesaron a 36 personas con plaza de confianza mientras que “133 presentaron su renuncia” en las representaciones estatales, según contestó el organismo a una solicitud de este medio.

Sin embargo, los funcionarios consultados aseguran que no se trató de una renuncia voluntaria, sino que fue prácticamente obligada.

“Nos citó el encargado de despacho a final de junio, nos reunió en una sala de juntas y nos dijo ‘aquí están las renuncias, si no firmas, tengo la obligación de darte el oficio de cese a partir de mañana’”, dice Teresa, quien prefiere mantener el anonimato porque aún no ha concluido su proceso de separación, y prefiere evitar alguna represalia.

La opción menos agresiva era firmar un oficio para dar por terminada su relación laboral con el RAN, si es que querían obtener algo de dinero. Se trató de la solicitud para adherirse “a los beneficios de las disposiciones específicas para cubrir una compensación económica”, emitidas por la Secretaría de Hacienda el 1 de febrero pasado, en el oficio número 307-A.-0264.

Leer: Gobierno compensa con menos dinero del que marca la ley a servidores a los que pidió renunciar

En el documento, con fecha de aplicación desde el 1 de julio, los funcionarios acreditan que “en forma voluntaria” presentan su renuncia “con carácter de irrevocable”, y además se comprometen a no emprender ningún acto en contra del RAN, porque “en el tiempo en que estuve desempeñado el puesto me fueron cubiertas en forma íntegra y oportuna todas y cada una de las prestaciones derivadas de ley o cualquier otra que me hubiera correspondido”.

Aunque ya sabían por rumores que vendrían despidos, nunca pensaron que fuera de esa forma. Incluso en algunos casos no les permitieron la entrada al edificio de trabajo, después de firmar la renuncia, pese a que aún estaba pendiente firmar las actas de entrega recepción de las áreas. Tampoco les estaban considerando el total de antigüedad para la compensación económica, pese a que hay personal con más de 20 años de labor.

“Fue un atropello, nos trataron como delincuentes”, dice Teresa, quien se lamenta de haber cedido y firmado porque la manera en que la amedrentaron podría ser denunciada a través de una demanda. Además porque ella, como otros de sus compañeros despedidos, tenía plaza de Servicio Profesional de Carrera.

Este es un mecanismo establecido en 2005 para el ingreso a la administración pública mediante exámenes y la evaluación continua para la permanencia. La intención era asegurar que los más capacitados desempeñaran los puestos, evitar amiguismo y dar certeza laboral.

En la Ley del Servicio Profesional de Carrera sólo se establece ciertos criterios por los que un funcionario público en este sistema podría perder su empleo: renuncia, defunción, una sentencia que implique la privación de la libertad, incumplimientos a la ley, sanciones establecidas en la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas, no aprobar en dos ocasiones la capacitación obligatoria, y cuando el resultado de su evaluación del desempeño sea deficiente.

Según el Registro Agrario Nacional las renuncias obedecieron a “una valoración del personal a partir de su desempeño, eficacia, honestidad y vocación de servicio”.

Pero los empleados insisten en que se mantenían en sus plazas gracias a que comprobaban capacidad. Debían aprobar sus exámenes, asistir a cursos de actualización y capacitación anuales que también debían aprobar con puntaje mínimo de 80 sobre 100.

En casos como el de Baja California, los empleados podrían recuperar sus empleos porque no firmaron ningún documento de separación y porque no había quién hiciera las notificaciones de baja. Es decir, no había funcionario con nombramiento oficial y que, según el reglamento interno, tuviera facultad para el despido de personal. Según les dijeron, este viernes llegaría el pago de su quincena, pero aún tienen incertidumbre.

El RAN, que depende de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano (Sedatu), se dedica al control de la tenencia de la tierra ejidal y comunal, y de dar seguridad jurídica documental, derivada de la aplicación de la Ley Agraria a través de delegaciones estatales. Es decir, pueden emitir certificados de propiedad que los ejidatarios utilizan para herencia, solicitud de servicios o préstamos para cosecha.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

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