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Cuartoscuro

Las claves de por qué el sargazo se ha convertido en la epidemia del Mar Caribe

Ambientalistas, biólogos, oceanógrafos y autoridades de Medio Ambiente respondieron algunas de las principales preguntas sobre el surgimiento masivo del sargazo.
Cuartoscuro
22 de julio, 2019
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Este 2019, la macroalga conocida como sargazo se ha convertido en un problema ambiental grave para los 32 países que integran toda la región del Caribe, incluyendo las costas de Cancún y de la Riviera Maya, en México. 

Imágenes de verdaderas montañas de sargazo acumulado en las habituales paradisiacas playas del caribe mexicano circulan a diario por las redes sociales y medios de comunicación, generando un gran impacto en Quintana Roo, estado que emplea a 450 mil personas gracias al turismo nacional e internacional que llega a sus costas. 

Ahora bien, ¿es un problema ambiental grave? 

De acuerdo con lo dicho por el presidente Andrés Manuel López Obrador, durante una visita a Tulum el pasado 24 de junio, no lo parece. 

“Vamos a seguir apoyando con el asunto del sargazo. No he hablado mucho de eso, porque no considero que, como algunos sostienen, sea gravísimo”, dijo el mandatario, quien también aseguró que el problema del sargazo fue “heredado” por el anterior Ejecutivo y que éste se había “magnificado para cuestionar al nuevo gobierno”.

Leer: La ‘peste’ del sargazo: un daño mayor que el peor huracán para la Riviera Maya

Sin embargo, ambientalistas, oceanógrafos, hidrobiólogos, consultores ambientales y autoridades estatales de medio ambiente, entrevistadas por Animal Político, coinciden en señalar que, a pesar del dicho del presidente, México está ante uno de los problemas ambientales más grandes de su historia moderna, para el que aún no hay un plan a largo plazo para enfrentarlo, más allá de las labores cotidianas de limpieza y contención.

Aquí te presentamos algunas de las claves que explican el surgimiento masivo de esta alga:

¿Es un fenómeno nuevo?

Este 2019 se produjo un aumento en la llegada de sargazo a las aguas del caribe mexicano. De acuerdo con la Secretaría estatal de Turismo de Quintana Roo, para finales de este año se espera recolectar hasta un millón de toneladas de esta alga; un 100% más que las 500 mil toneladas que se recogieron el año pasado. 

La presencia de sargazo en las playas del caribe mexicano ha existido desde décadas atrás, aunque la primera gran crisis reciente se produjo en 2015. 

¿De dónde viene el sargazo?

Esta es una de las preguntas más habituales. Originalmente, existe un llamado “mar de los sargazos”, al este de la costa de Estados Unidos y al nordeste de las costas de Cuba, por donde Cristóbal Colón navegó en su viaje a América, y en el que, desde hace siglos, flotan enormes bancos de estas algas.  

Sin embargo, en la última década los satélites detectaron que otras enormes manchas de sargazo están emergiendo en el océano Atlántico, pero más al sur: entre las costas de África y de Brasil, frente a la desembocadura del Río Amazonas.

En el primer Encuentro de Alto Nivel para la Atención del Sargazo, que se llevó a cabo el 27 de junio Cancún, Quintana Roo, los especialistas coincidieron en señalar que el sargazo que actualmente afecta a todo el Caribe no proviene del “mar del sargazo”, sino del sur del Atlántico. 

Por ello, se trata de un problema que no solo afecta a Cancún y a la Riviera Maya, en México, sino que las corrientes marinas lo han extendido como una epidemia, afectando a los 32 países que integran la región caribeña, incluyendo a Cuba, Dominicana, Panamá, Jamaica, Colombia, y al sur de la Florida, en Estados Unidos.

“Más que un problema regional, es un problema de todo el Océano Atlántico. Es un problema global”, enfatizó Alejandro Bravo, oceanógrafo. 

¿Por qué surge el sargazo?

No hay una respuesta única a la pregunta de por qué surge el sargazo. Aunque los ambientalistas coinciden en señalar que el aumento de la temperatura de las aguas del mar y el cambio en las corrientes marinas, producto del calentamiento global, más la contaminación de los océanos, están generando las condiciones idóneas para que se desate “una tormenta perfecta”.

Esteban Amaro, hidrobiólogo, consultor ambiental y director de la Red de Monitoreo del Sargazo de Cancún, explicó en entrevista que el sargazo es una alga “oportunista”. Esto significa que absorbe todo a su paso para crecer y multiplicarse. Y ese “todo a su paso” es, básicamente, los nutrientes que deja la contaminación en las aguas del mar, producto del vertido de fertilizantes con alto contenido de nitrógeno, materias orgánicas, y descargas de aguas residuales. 

Verónica Rivera Félix, bióloga de la compañía Grupo Arco, que hace labores de limpieza en las playas públicas de Playa Del Carmen, añadió que en esa contaminación está influyendo la tala masiva de la selva en el Amazonas, en Brasil. 

La vegetación de la selva es la que frena, o filtra, la llegada de contaminantes que fluyen por los ríos y que desembocan en el Atlántico, explicó la bióloga. Al reducirse la vegetación por la tala, la cantidad de nutrientes que llega al océano es cada vez mayor. Y, por lo tanto, también la contaminación y el “alimento” que potencia la reproducción del sargazo.

¿Tiene algo que ver el derrame petrolero de 2010?

En el foro regional del sargazo, Alejandra Valente, especialista de la UNAM, dijo que la Organización Internacional Oceanográfica planteó el año pasado la hipótesis de que el derrame petrolero ocasionado por British Petroleum en el 2010, en el Golfo de México, puede estar relacionado con el surgimiento masivo del sargazo en esta última década.

Aunque aun no hay estudios científicos, el hidrobiólogo Esteban Amaro opina que es una hipótesis factible, ya que un año después del derrame, en 2011, comenzaron a registrar los primeros grandes recales de sargazo. 

“Para limpiar el derrame de petróleo, utilizaron una gran cantidad de disolventes, de grasas, y de productos químicos que basan su composición en fosfatos y nitratos, que prácticamente son fertilizantes”, planteó el consultor ambientalista. 

“Y el petróleo, ya descompuesto por las bacterias que viven en el fondo marino, se convierte en azufre y carbono, que son elementos que también sirven de fertilizante para que estas algas, que son oportunistas, se desarrollen y crezcan con la presencia de tantos nutrientes”.

¿Es una situación grave?

Tanto desde el punto de vista ambiental, como del turístico, los entrevistados aseguraron que la llegada de sargazo es un problema grave.  

Esteban Amaro fue el más tajante: “El sargazo es un problema ambiental muy grave. De hecho, es el problema ambiental más grande al que México se ha enfrentado como país”. 

“Es una situación fuera de control”, abundó por su parte Guadalupe Velázquez, hidrogeóloga. “Y a pesar de que llevamos más de cuatro años con esta situación, aún no se atina a cuál es la mejor solución”.

Leer: Llegan toneladas de sargazo al Caribe, pero gobierno de QRoo dice que las playas están limpias

La bióloga Verónica Rivera añadió que, además del impacto que se genera en las costas donde se acumula y se pudre el sargazo, generando un olor nauseabundo, también está el daño que las manchas kilométricas de estas algas pueden ocasionar a los arrecifes de coral, que son de vital importancia para la vida marina y también para la protección de las costas, puesto que son las primeras barreras que mitigan los daños de huracanes y de tormentas tropicales. 

“Las manchas de sargazo generan sombras. Y los arrecifes, por tanto, no reciben luz solar y no producen alimento para muchas especies marinas que viven en ese ecosistema”, explicó. 

Alfredo Arellano, titular de la Secretaría de Medio Ambiente del estado de Quintana Roo, admitió en entrevista que el sargazo sí “es un tema que preocupa”, aunque matizó “que tiene solución” y que ya se está trabajando de manera intensa para enfrentarlo. 

¿Qué se hizo y qué se hace ahora para limpiar las playas?

Este es uno de los temas más polémicos. De acuerdo con el actual gobierno federal de López Obrador, la anterior administración de Peña Nieto gastó más de 800 millones de pesos sin resultados favorables, producto de la corrupción. 

Por ello, para este 2019 el Ejecutivo federal no incluyó ninguna partida presupuestal contra el sargazo, aunque sí designó a la Secretaría de Marina como la nueva responsable a nivel federal de atender la situación, y de coordinar las labores de limpieza en aguas profundas. 

La limpieza en las aguas próximas a la costa y en las playas, la responsabilidad recae en la industria privada, es decir, en los hoteles dueños de las concesiones para la explotación de playas privadas, y en los gobiernos municipales de las principales zonas afectadas, que deben limpiar con sus propios recursos las playas públicas.  

Para este 2019, la Marina anunció que tendrá un presupuesto de 52 millones de pesos, para adquirir embarcaciones a fin de limpiar el sargazo. Y prevé, a largo plazo, que invertirá otros 300 millones. Sin embargo, la Secretaría de Turismo estatal calcula que para limpiar las playas públicas y privadas se requiere una inversión de, al menos, 3 mil millones. 

“Esperábamos una inversión mayor del gobierno federal, pero la decisión que se tomó fue que la Marina atendiera el problema”, dijo por su parte Alfredo Arellano, titular de la Secretaría de Medio Ambiente de Quintana Roo, quien recalcó que parte del problema del sargazo es que no existe un presupuesto específico para combatirlo. 

¿Y a largo plazo?

La hidrogeóloga Guadalupe Velázquez criticó que, por ahora, el grueso de las acciones contra el sargazo están enfocadas en contener el problema a corto plazo, “y no se está haciendo énfasis en la importancia de la investigación para entender el origen del sargazo”. 

“Esto es un gran error, porque estamos ante una situación grave, que está afectando al estado con mayores ingresos por turismo en todo México, y por eso se debe de entender la situación de una manera mucho más integral”, subrayó Velázquez.

Alfredo Arellano coincidió con la hidrogeóloga, en cuanto a que aún hay dudas sobre cuáles son exactamente los factores que potencian la llegada masiva de sargazo: “Y mientras eso no exista, no podemos atacar de raíz el problema”, admitió el titular de Medio Ambiente estatal. “Por eso estamos barriendo la casa, pero no estamos evitando que entre el polvo. Porque barrer nos da la solución de ese día, pero no la solución al problema de fondo”.

Por ello, Arellano señaló que ya se están enfocando “a fomentar la investigación” para buscar soluciones a largo plazo, mientras continúan con las labores de limpieza en el plazo inmediato, con el fin de amortiguar el impacto en el turismo de Quintana Roo, que ya registra pérdidas por el sargazo en puntos clave como Playa Del Carmen y Cancún. 

Uno de los primeros pasos en el fomento de la investigación se produjo el pasado 27 de junio, con la celebración en Cancún del primer Encuentro de Alto Nivel para la Atención del Sargazo, en el que 12 países caribeños, incluyendo a México, acordaron un primer plan de acción global. 

Ese plan, además, incluye 26 medidas, como la construcción de una agenda de coooperación en materia de análisis del fenómeno del sargazo, para generar propuestas de solución de fondo en un contexto internacional. 

Alfredo Arellano anunció que el segundo encuentro internacional tendrá lugar el próximo mes de octubre en la isla caribeña de Guadalupe, para el que está prevista la participación de México.

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Los niños de Chernobyl: la historia de afectados por el accidente que recibieron tratamiento en Cuba

Los gobiernos de Cuba y Ucrania anunciaron que este año retomarán la colaboración para dar atención médica a hijos de afectados por el accidente de la central nuclear de Chernóbil de 1986.
14 de junio, 2019
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“No era como estar en un hospital. Hasta los niños más enfermos lo pasaban bien”.

El ucraniano Roman Gerus tiene muy buenos recuerdos de una experiencia que tuvo su origen en una catástrofe.

Hablamos de la explosión de uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986, tragedia que vuelve a estar de plena actualidad por la exitosa miniserie de HBO Chernobyl.

Cuba

Getty Images
En esta imagen se ve al expresidente de Cuba, Fidel Castro, recibiendo a un grupo de niños provenientes de Bielorrusia en marzo de 1990.

Gerus fue uno de los más de 23.000 menores afectados por el accidente que recibieron atención médica en Cuba.

El programa auspiciado por el Ministerio de Salud cubano se desarrolló entre 1990 y 2011.

A finales de mayo, las autoridades cubanas y ucranianas anunciaron su intención de retomar la iniciativa, aunque sería a menor escala que el programa de los años 90.

¿En qué consistió aquella experiencia?

A la orilla del mar

Expresidente de Ucrania Victor Yanukovich rodeado de niños que participaron en el programa Niños de Chernóbil en Cuba

Getty Images
En Ucrania se valora positivamente la ayuda que brindó Cuba a los afectados por Chernóbil.

“Estuve en Cuba tres veces”, le cuenta Roman Gerus a BBC Mundo.

“La primera tenía 12 años, me quedé seis meses. La segunda tenía 14 años y me quedé tres meses. La última tenía 15 años y solo me quedé 45 días.

“Cada vez fue diferente, pero todas ellas las disfruté. Es algo que recuerdo con cariño, quiero regresar a Cuba con mi familia para mostrarles la isla”, dice.

Gerus enfatiza la belleza del escenario al que llegó para recuperarse de la enfermedad de la piel que desarrolló muchos años después del accidente de Chernóbil.

Este joven que ahora tiene 27 años ni siquiera había nacido cuando ocurrió el desastre, pero su familia vivía relativamente cerca de la planta nuclear.

“Cuando tenía unos 10 u 11 años, los doctores detectaron puntos blancos en mi piel, era vitíligo. Intentamos tratarlo en Ucrania, pero los médicos dijeron que no era tan fácil, que necesitaba medicamentos muy caros y no garantizaban que pudieran ayudarme”, relata.

Algunos de los participantes en el programa "Niños de Chernóbil"

Getty Images
Los niños ucranianos que llegaron a Cuba tenían enfermedades de distinta gravedad.

“Alguien le contó a mi madre que había un programa para ir a Cuba. Ella no se lo creyó al principio porque le dijeron que era gratis, pero averiguó los detalles y rellenó los documentos.

“Esperamos al menos medio año. De repente llamaron para decir que me iba en dos semanas. No me lo podía creer. Mis padres estaban preocupados porque Cuba está muy lejos de Ucrania y yo era pequeño, pero decidimos seguir adelante y me fui”.

Más de 25.000 pacientes

El lugar donde aterrizó Gerus era un balneario situado en la playa de Tarará, unos 30 kilómetros al este de La Habana.

Fundado en los años 50 como urbanización de clase media-alta, tras la Revolución Cubana se transformó en sede de los campamentos infantiles de la organización Pioneros José Martí.

Mujer con vitíligo en Cuba

Getty Images
En el programa de asistencia del gobierno cubano también participaron adultos, aunque la mayoría fueron niños.

El gobierno cubano rehabilitó la zona para acoger a los miles de pacientes que participaron en el programa “Niños de Chernóbil” durante más de 21 años: desde el 29 de marzo de 1990 hasta el 24 de noviembre de 2011.

Según datos del Ministerio de Salud de Cuba, en total fueron 26.114 pacientes (el 84% niños) que procedían fundamentalmente de Ucrania, Rusia y Bielorrusia.

Las serias dificultades que Cuba atravesó durante el llamado “periodo especial” en los 90 tras la disolución de la URSS no hicieron que el programa se detuviera.

Diferentes enfermedades

El complejo de Tarará contó con residencias para los niños y sus acompañantes, dos hospitales, una clínica, un parque de ambulancias, cocina, un teatro, escuelas, parques y áreas recreativas.

Sin olvidar los dos kilómetros de playa a unos 15 minutos de distancia.

A la isla llegaron pacientes con dolencias de distinta gravedad, desde cáncer, parálisis cerebral y problemas dermatológicos hasta malformaciones, enfermedades digestivas y trastornos psicológicos.

Niño de Chernóbil en Cuba

Getty Images
Algunos de los niños ucranianos que llegaron a Cuba también recibieron atención psicológica.

El programa estuvo bajo la dirección de los doctores cubanos Julio Medina y Omar García, que clasificaron a los pacientes en cuatro grupos dependiendo de su estado:

  • Niños con afecciones oncohematológicas y enfermedades graves que necesitaban hospitalización y permanecían en la isla durante varios meses en dependencia de su recuperación.
  • Niños con diversas patologías que requerían hospitalización pero no eran consideradas graves. Su estadía era de 60 días o más.
  • Niños con patologías susceptibles de tratamiento ambulatorio. Su estadía era de entre 45 y 60 días.
  • Niños relativamente sanos cuya estadía era también de entre 45 y 60 días.

Dos zonas

El caso de la ucraniana Khrystyna Kostenetska, que participó en el programa cuando tenía 12 y 13 años, corresponde al cuarto grupo.

“Fui a Cuba en 1991 y 1992”, le cuenta Kostenetska a BBC Mundo.

“Las dos veces estuve allí 40 días. Se supone que ese es el período en el que el cuerpo humano tiene la capacidad de recuperarse de una dosis baja de radiación“.

Dentista atendiendo a un menor ucraniano en Cuba

Getty Images
A los niños que viajaban a Cuba se les daba atención médica.

Kostenetska explica que había dos zonas diferenciadas en Tarará: el campamento bajo, donde se alojaban los niños con problemas más graves de salud, y el alto, destinado a menores sin problemas de salud pero que habían estado en las cercanías de Chernóbil.

“Vivíamos en pequeñas casas independientes, unos 15 niños en cada una. Los menores del campamento alto no teníamos un tratamiento médico específico, pero sí nos chequearon la visión y nos llevaron al dentista”, detalla.

Kostenetska tiene recuerdos contrapuestos de las temporadas que pasó en Tarará.

“Recuerdo un mar increíble, las olas, los atardeceres, la naturaleza y los helados, pero también me acuerdo de niños con graves problemas de salud“, expone.

“Eran niños con vitíligo que tenían que llevar manga larga y cubrirse del sol. A pesar de eso, el clima de Cuba sanó a algunos de ellos y aceleró la recuperación de muchos otros”.

Sol sanador

Varios niños miran una ilustración de recuerdo a las víctimas de Chernóbil

Getty Images
El desastre de Chernóbil de 1986 es el peor accidente nuclear de la historia.

Gerus fue uno de los niños que se recuperó totalmente.

“Después de la segunda vez que fui, todos los puntos se hicieron grises y desparecieron. Tomé algunos medicamentos, pero la principal medicina fue el sol”, afirma.

“Nadábamos mucho. El océano era precioso. Íbamos con los profesores a la playa, era parte del tratamiento. Siempre queríamos ir”, evoca Gerus, que recuerda que algunas noches participaban en actividades lúdicas como ir al cine o la discoteca.

Elementos poco claros

Más allá de los buenos recuerdos de Gerus y Kostenetska y de la visión positiva que generalmente se tiene del trabajo que realizó el gobierno cubano, es indudable que en Tarará se vivieron también situaciones dramáticas, especialmente si se piensa en aquellos que llegaron con dolencias más graves o en los que se quedaron fuera del programa.

En ese sentido, la corresponsal del servicio ucraniano de la BBC en Kiev Diana Kuryshko apunta que el proceso de selección de los participantes no fue del todo transparente.

“Crecí en un lugar menos contaminado, pero recuerdo vívidamente las secuelas del accidente de Chernóbil”, explica Kuryshko,

La periodista señala que aquella era una época de crisis profunda en Ucrania en la que las familias no podían permitirse el lujo de pagar billetes de avión para que los niños viajaran a lugares donde pudieran recuperarse de los efectos de la radioactividad.

Edificio en la zona de exclusión de Chernóbil

Getty Images
El accidente en la planta nuclear de Chernóbil ocurrió el 26 de abril de 1986.

“Cuando se dio a conocer el programa del gobierno cubano, la gente se emocionó pensando que podía mandar allí a sus hijos”, recuerda.

“Eras muy afortunado si tu hijo o hija podía ir a Cuba. No quedó muy claro cómo eligieron a los participantes, la realidad es que muchos de ellos no eran de familias precisamente humildes”.

A pesar de estas dudas, la percepción que se tiene en Ucrania y otras antiguas repúblicas soviéticas de la colaboración cubana es positiva y prevalece un sentimiento de agradecimiento.

“Aunque era pequeño, era capaz de entender que la situación de los cubanos era difícil, había mucha pobreza. Aun así fueron siempre muy agradables, desde los trabajadores de la cocina, hasta los profesores, los encargados de seguridad, los médicos,…”, evoca Gerus.

“Eran personas de muy buen corazón y eso fue lo más importante”.


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