Se necesitan más de 3 mil mdp para limpiar sargazo, calcula Turismo de Qroo; Marina solo invertirá 52 mdp
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Manu Ureste

Se necesitan más de 3 mil mdp para limpiar sargazo, calcula Turismo de Qroo; Marina solo invertirá 52 mdp

"Este lugar es un cochinero... aquí se ha tardado mucho en reaccionar ante el problema”, acusa el dirigente de la Cooperativa Turística Mar Caribe sobre el sargazo.
Manu Ureste
17 de julio, 2019
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Le llaman “el recodo”. Un pedazo de playa pública de Playa Del Carmen, en Quintana Roo, que se ha convertido en un pantano de aguas negras por culpa del arribo masivo y continuo de sargazo; una alga marrón y maloliente que se expande sin freno por las aguas de 32 países caribeños, incluyendo México, las costas de Cancún y la Riviera Maya.

“Este lugar es un cochinero, nunca habíamos tenido nuestra playa así”, lamenta José Gómez, dirigente de la Cooperativa Turística Mar Caribe, que observa cómo una docena de pequeñas embarcaciones amarradas a tierra y sin clientes chapotean en las aguas marrones y fangosas de esta playa que, por su forma de bahía, es un embudo que engulle el sargazo y lo acumula en la orilla.

A continuación, Gómez explica que las embarcaciones turísticas dejaron de hacer excursiones con regularidad por la llegada intermitente y caprichosa de las algas. Especialmente este 2019, cuando el recale ha sido masivo y continuo, hasta el punto de que se espera recolectar hasta un millón de toneladas de algas, un 100% más que el año pasado.

Pero el fenómeno no es nuevo, ni surgió de la nada, matiza Esteban Amaro, hidrobiólogo y director técnico de la Red de Monitoreo del Sargazo de Cancún, que explica que desde 2015 se comenzó a alertar a las autoridades de la llegada atípica de sargazo, como resultado de la contaminación de los océanos, en cuyas aguas, cada vez más calientes y más llenas de nutrientes por los desechos, las algas encontraron un potente fertilizante para multiplicarse.

“Es cierto que el sargazo es algo muy complejo, en el que intervienen muchos factores por la contaminación en el mundo, no solo en México”, concede José Gómez. “Pero también es cierto que aquí se ha tardado mucho en reaccionar coordinadamente ante el problema”.

Y cuando se ha reaccionado, critica a colación Gómez, el Gobierno Federal de Peña Nieto lo hizo de manera negligente, y ahora los resultados son visibles y pueden olerse en las montañas de algas putrefactas que se acumulan en las orillas del litoral caribeño, generando un fuerte impacto en la industria turística de Quintana Roo; estado que emplea a 450 mil personas y que debe el 87% de su PIB a que las aguas del Caribe se mantengan limpias y con su habitual color azul turquesa.

“Esa negligencia es lo que ha causado todo este daño”, recalca el pequeño empresario de Playa Del Carmen, que hace un barrido con la mano por la pequeña bahía del “recodo” que se ahoga en sargazo putrefacto.

¿Quién limpia el sargazo?

Cuando José Gómez habla de cantidades “estratosféricas” de dinero, se refiere a los más de 800 millones de pesos que el anterior gobierno de Peña Nieto gastó sin resultados positivos, de acuerdo con el actual mandatario Andrés Manuel López Obrador.

La Secretaría de Marina detalló en un informe que esos cientos de millones, en su mayoría recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), se gastaron desde 2012 en la compra y renta de sargaceras, maquinaria, barreras flotantes y el pago a empresas de limpieza.

Sin embargo, en concordancia con el presidente, la conclusión de la Marina fue que el gasto millonario de recursos públicos “no arrojó los resultados esperados”.

“Antes se preocupaban, pero no se ocupaban, y había siempre actos de ineficiencia en la atención del problema. Incluso, de manera irresponsable hasta se declaraban emergencias, alertas, porque lo que buscaban era que se pudiese contratar sin licitar y hacer negocio con el problema. Ya eso se terminó”, dijo el presidente López Obrador el 24 de junio.

Tras el gasto de ese dinero, el nuevo gobierno decidió no incluir para este 2019 ninguna partida en el Presupuesto de la Federación para combatir específicamente al sargazo.

Lo que sí hizo fue anunciar en junio que, ante el despilfarro de dinero público, la Secretaría de Marina pasa a encabezar el combate al sargazo, recolectando estas algas en alta mar para evitar, en la medida de lo posible, que lleguen a la costa.

Para este encargo, el titular de la Secretaría de Marina, José Rafael Ojeda, informó que la institución invertirá este 2019 un total de 52 millones de pesos para construir cuatro sargaceras, una barredora, y barreras de retención del sargazo. Mientras que, de acuerdo con la agencia oficial de noticias Notimex, la Marina invertirá a largo plazo otros 300 millones de pesos para la reparación de otro barco sargacero y la construcción de un buque.

Además, como parte de la estrategia, la Marina declaró a 10 municipios como zonas prioritarias de atención: Lázaro Cárdenas, Isla Mujeres, Benito Juárez, Puerto Morelos, Solidaridad, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar, Othón P. Blanco, y Cozumel.

Con esta decisión del Ejecutivo federal, buena parte del peso de contener al sargazo en la costa y en las playas recae, principalmente, en dos actores.

Uno, en los gobiernos locales de las principales zonas afectadas, como los municipios de Benito Juárez (Cancún), Solidaridad (Playa Del Carmen), Puerto Morelos, y Tulum, que están destinando los recursos que reciben de las recaudaciones de zona federal marítimo y terrestre para la limpieza y contención del sargazo en aguas poco profundas de la costa y en las playas públicas.

El gobierno de Quintana Roo, que al año pasado invirtió 260 millones en coordinación con otros municipios, tampoco cuenta este año con una partida para este problema, señala Alfredo Arellano, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del estado de Quintana Roo.

Y dos, la iniciativa privada y los grandes complejos hoteleros que, como dueños de las concesiones gubernamentales parar el uso y explotación de playas privadas, están obligados a limpiar su pedazo de costa y de playas.

“La industria turística que tiene las concesiones en la zona federal marítima está haciendo un esfuerzo increíble destinando mucho dinero a mantener las playas limpias”, subraya Marisol Vanegas, secretaria estatal de Turismo, quien también resalta la labor de la sociedad civil y de ciudadanos que voluntariamente organizan brigadas de limpieza.

Foto: Manu Ureste

“Esperábamos más inversión del Gobierno”

Aun así, el esfuerzo tampoco está siendo suficiente, critican pequeños empresarios, hoteleros, restauranteros y otros empleados en el sector de la industria turística, quienes denunciaron en entrevistas con Animal Político que la mala coordinación de las autoridades de gobiernos pasados, más el arribo extraordinario de sargazo este 2019, les está afectando más que el paso de cualquier huracán por el descenso del turismo.

Alfredo Arellano, titular de la Semarnat estatal, dice en entrevista que entienden el malestar de la población y de los empresarios, y admite que “sí empezó relativamente tarde la atención”, aunque destaca que ya se está trabajando de lleno en el problema.

“Nosotros esperábamos una inversión mayor del gobierno Federal, pero la decisión que se tomó fue que la Marina atendiera el problema. Por eso se ha estado buscando mecanismos de financiamiento que pueda atender esta situación”, plantea el funcionario estatal.

“No obstante, sabemos que eso no es suficiente -concede Arellano-. Se requieren de fuertes cantidades de recursos para atender el problema. Recursos que no están contemplados en ningún presupuesto. Y eso es, precisamente, parte del problema, que el sargazo no está en ninguna bolsa de financiamiento de los gobiernos. Por eso se han tenido que redefinir estructuras, con toda la burocracia, la lentitud, y la poca flexibilidad en el manejo de recursos que esto implica”.

Marisol Vanegas, de la Secretaría de Turismo, calcula que se requieren “entre 800 y 900 millones de pesos” para limpiar de sargazo las playas públicas de la entidad. “Y estimamos que la parte privada requiere, más o menos, tres veces este monto”. Es decir, otros 2 mil 400 millones de pesos. Unos tres mil millones de pesos en total para playas públicas y privadas.

Pero, por ahora, el gobierno Federal, inmerso en una férrea política de austeridad del gasto público, no ha anunciado más inversiones al margen de los 345 millones de pesos que la Secretaría de Marina dispondrá para este tema.

Lo cual, aunado a las declaraciones del presidente López Obrador asegurando que la crisis del sargazo “no es gravísima” y que ésta “se ha magnificado para cuestionar al nuevo Gobierno”, ha desatado las críticas en múltiples sectores de la sociedad civil, que demandan una mayor atención del Ejecutivo central.

“El gran ausente en este problema está siendo el Gobierno Federal”, critica el hidrobiólogo Esteban Amaro, de la Red de Monitoreo del Sargazo de Cancún.

“Deberían estar haciendo más inversión y tener un papel mucho más protagónico en la lucha contra el sargazo. Se requiere de una gran ayuda y de una inyección de recursos que no se está produciendo. Y este es un problema ambiental urgente que hay que solucionar ya, antes de que se nos vaya de las manos”, advierte.

“No hay una varita mágica contra el sargazo”

Uno de los municipios que está poniendo dinero de su presupuesto para limpiar las playas de sargazo es el de Solidaridad, más conocido como Playa Del Carmen, uno de los puntos turísticos más importantes del caribe mexicano.

Ulises Gavia, director de Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), explica que el municipio lleva invertidos algo más de nueve millones en retirar el sargazo de las playas públicas de los 12 presupuestados para este 2019. Aunque, debido a la gran cantidad de sargazo que está arribando, el funcionario señala que ese presupuesto se tuvo que ampliar a más del doble, a unos 24 millones de pesos.

Con parte de ese dinero, el municipio contrató a la empresa Grupo Arco para que limpie unos dos kilómetros y medio de playa pública, desde el muelle de Ultramar hasta playa Mamitas, una de las zonas que, por su proximidad con la famosa Quinta Avenida, que está repleta de hoteles y centros comerciales, es de las más visitadas por los turistas, y también de las más impactadas por el sargazo.

José Arce, director general de Grupo Arco, expone que llevan un mes de “un trabajo titánico”, para el que cuentan con brigadas de limpieza de hasta 600 personas que trabajan en dos turnos, embarcaciones sargaceras, excavadoras tipo Bobcat, y con varios kilómetros de barreas flotantes con las que concentran el sargazo en un punto para su extracción.

El resultado: están recolectando hasta 130 toneladas de sargazo por día. Lo cual, hace hincapié Arce, les ha permitido en solo diez días “tener de nuevo el control de la playa”.

Aunque la zona del “recodo”, aun requiere de más trabajos por la excesiva contaminación de la bahía, para desesperación de vecinos y empresarios de la zona, como José Gómez, de la Cooperativa Turística Mar Caribe, quien critica que a pesar de las labores de limpieza las embarcaciones turísticas siguen chapoteando en un pantano de cieno, sin clientes a los que ofrecer excursiones.

José Arce, al igual que las autoridades estatales y locales, pide comprensión y tiempo para continuar trabajando y ofrecer resultados a mediano plazo, dada la gran complejidad de trabajar en el mar.

“En un día yo no puedo quitar tres metros de montaña de sargazo, y que el agua ya vuelva a ser azul turquesa como era antes. No existe una varita mágica para eso”, concluye el empresario.

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Qué es el "agua muerta", el fenómeno que atrapa a los barcos en medio del océano

Un estudio realizado en Francia explica un fenómeno que ha dejado perplejos a los oceanógrafos desde que fue observado por primera vez en 1893 por el explorador noruego Fridtjof Nansen.
1 de agosto, 2020
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En 1893, el explorador noruego Fridtjof Nansen comenzó una expedición al Polo Norte que le daría fama mundial por conseguir romper el récord de latitud norte.

Esa travesía también lo convertiría en la primera persona en observar un extraño fenómeno que ha desconcertado a los oceanógrafos por más de un siglo.

Cuando navegaba por las aguas del Ártico, al norte de Siberia, Nansen notó que de pronto su barco, el Fram, comenzó a detenerse, a pesar de que sus motores andaban a toda máquina.

El aventurero describiría la anomalía como una “fuerza misteriosa” que retenía a su embarcación, haciendo que casi no pudiera maniobrar.

“Hicimos bucles en nuestro curso, a veces dimos vueltas, probamos todo tipo de estrategias para evitarlo, pero con muy poco éxito”, relató luego.

Nansen se convirtió así en el primero en observar este fenómeno, al que le dio el nombre de “agua muerta”.

Capas

Once años más tarde, en 1904, el físico y oceanógrafo sueco Vagn Walfrid Ekman logró identificar qué causaba esta anomalía.

Ekman demostró en un laboratorio que olas formadas en esta parte del océano Ártico debajo de la superficie, entre capas de agua salada y dulce -que tienen distinta densidad- interactuaban con un barco, generando resistencia.

Ártico

Getty Images
En el agua del Ártico se mezclan capas de diversa salinidad.

Lo atribuyó a los glaciares que se derretían, formando una capa de agua dulce sobre el mar, más salado y denso.

Sin embargo, en sus pruebas de laboratorio, Ekman vio que las olas de arrastre generaban oscilaciones en la velocidad del barco.

Esto difería de las observaciones de Nansen, cuyo barco se detuvo a una velocidad constante y anormalmente baja.

Hasta ahora nadie había podido explicar estas diferencias, ni tampoco entender exactamente cómo funciona el efecto que genera el agua muerta.

Pero un equipo interdisciplinario del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), la institución de investigación más importante de Francia, y de la Universidad de Poitiers, cree haber develado ambos misterios.

“Cinta transportadora”

El grupo de físicos, expertos en mecánica de fluidos y matemáticos franceses utilizó una clasificación matemática de diferentes olas internas y un análisis de imágenes experimentales a escala de subpíxel para estudiar el fenómeno.

En un trabajo que publicaron a comienzos de julio en la revista científica PNAS concluyeron que las variaciones de velocidad descritas por Ekman se deben a la generación de olas que actúan como una especie de “cinta transportadora ondulante”.

Cinta transportadora con valijas en un aeropuerto

Getty Images
El agua muerta atrapa a los barcos y hace que se muevan hacia adelante y hacia atrás, como si estuvieran en una cinta transportadora ondulante, descubrieron los científicos franceses.

Esta “cinta” hace que las embarcaciones se muevan hacia adelante y hacia atrás.

Los científicos también lograron unificar las observaciones de Ekman con las de Nansen, afirmando que el efecto oscilante es solo temporal.

Finalmente “el barco termina escapando y alcanza la velocidad constante que describió Nansen“, publicaron en su estudio.

Los expertos resaltaron que el fenómeno no solo se da en lugares con glaciares, sino en todos los mares y océanos donde se mezclan aguas de diferentes densidades.

“También se encuentra en lagos fríos de montaña en verano porque hay estratificación de la temperatura, y por lo tanto, existe el riesgo de que los nadadores se ahoguen”, advirtió el coautor del estudio Germain Rousseaux, en declaraciones al diario ABC de España.

Rousseaux agregó que el fenómeno ocurre además en la desembocadura de ríos como el Orinoco, en América del Sur, debido al flujo de los ríos con sedimentos sobre el agua salada del mar.

Cleopatra

Curiosamente, este estudio no se realizó con el fin de develar el misterio de lo que le ocurrió a Nansen hace más de un siglo, sino para desentrañar una incógnita mucho más antigua.

Ilustración de la Batalla de Accio

Getty Images
¿Quedó la flota de Cleopatra y Marco Antonio atrapada en agua muerta durante la Batalla de Accio?

El trabajo forma parte de un gran proyecto que investiga por qué durante la Batalla de Accio o Actium (en el año 31 a. C.), en la Grecia antigua, las grandes naves de Cleopatra y Marco Antonio perdieron cuando se enfrentaron a los buques más débiles de César Octavio.

¿Podría la bahía de Accio, que tiene todas las características de un fiordo, haber atrapado a la flota de la reina de Egipto en agua muerta?

Eso fue en realidad lo que se preguntaron los científicos franceses.

“Ahora tenemos otra hipótesis para explicar esta rotunda derrota, que en la antigüedad se atribuía a rémoras, ‘peces lechón’ adheridas a los cascos, según decía la leyenda”.


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