El tianguis más antiguo de Iztapalapa: pugnas de poder, fracturas, supervivencia y precariedad
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Alejandro Ponce

El tianguis más antiguo de Iztapalapa: pugnas de poder, fracturas, supervivencia y precariedad

Ellos defienden ser simples comerciantes que tratan de salir adelante en condiciones precarias. Hay quienes los señalan como uno de los focos de venta de mercancía robada.
Alejandro Ponce
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María Lourdes Sanabria tiene 58 años y lleva 35 vendiendo en el tianguis de Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa. Más de media vida despachando perfumes y jabones en el que, según cuentan sus vendedores, es el mercado al aire libre más antiguo de Ciudad de México.

Tiene el gesto severo, cuesta arrancarle una sonrisa y es parca en palabras. Solo se da un respiro cuando habla de futuro.

“Queremos ser un tianguis modelo”, dice. En ese momento sí se relaja y reivindica cambios que, en su opinión, deberían modificar el modo en el que ciertos sectores tienen de este tipo de comercio.

Lee: Guardia Nacional inicia en Iztapalapa con 450 elementos: Sheinbaum

Son las siete de la mañana del martes 2 de julio, uno de los tres días de actividad en el tianguis, junto al viernes y el domingo. Sanabria, a quien la gente conoce como Doña Lulú, hace algo más que despachar clientes. Ahora también representa a los suyos, a los tianguistas, a un colectivo controversial.

Ellos defienden ser simples comerciantes que tratan de salir adelante en condiciones precarias. Hay quien, como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, los señala como uno de los focos de venta de mercancía robada en la capital.

Es posible que ambas versiones tengan su parte de verdad.

Esta historia no va de hechos ilícitos, aunque estos se cruzan en el relato.

Esta historia va de autorganización, de pugnas por el poder en un espacio determinado, de supervivencia, de precariedad, de cómo el tianguis más antiguo de Ciudad de México, el considerado “padre” de todos los tianguis, terminó convertido en cuatro mercados al aire libre sin conexión entre ellos, más allá de la personal.

Esta historia va de que hasta las tradiciones con un pie en la ilegalidad sufren la presión de los tiempos.

Esta historia va de miedo a desaparecer.

“Queremos ser un tianguis modelo”, repite Sanabria. Dice que se ha prohibido vender medicamentos y alcohol. Que eran demandas de la alcaldía y hay que cumplir. Que apuestan por el cambio para no desaparecer.

A su espalda hay dos hombres. Dos hombres que en ningún momento se separan de ella. Dos hombres que se mueven tras de sí cuando avanza entre los puestecitos de cremas, chocolates, zapatillas o perfumería. Dos hombres que no se identifican pero que, si uno tuviese que apostar, aseguraría que se trata de guardaespaldas.

-¿Hay problemas de seguridad?

-“La seguridad está mejor que nunca”.

-Usted parece que lleva seguridad personal

-“La seguridad está mejor que nunca”.

Desde abril de este año, María Lourdes Sanabria es presidenta de la asociación Brillando por Santa Cruz, un grupo que reúne a más de 2,000 comerciantes de la zona, los que se colocan en la calle Genaro Estrada, junto al hospital veterinario. En la antigua ubicación se calculaba que había unos 5,000, pero actualmente todo está fragmentado.

“Es la primera vez que existe una asociación legal como esta”, dice. Esta es una de las claves de esta historia. Por primera vez un grupo de comerciantes, de tianguistas, ha constituido una representación con papeles y no solo basada en la legitimidad adquirida. Hay disputas, malos entendidos, no todo el mundo está conforme con su dirección, pero también hay un papel legal, una institucionalización.

El colectivo surgió en un contexto difícil, cuando la alcaldía de Iztapalapa dio los primeros pasos para reubicar el mercado.

Desde hace más de medio siglo, el tianguis se estableció en Santa Cruz Meyehualco. Desde que los chachareros montaron sus primeros puestos hasta la actualidad el comercio su tamaño no hizo sino aumentar. A su alrededor se montó un microcosmos de negocios informales. Unos vendían frutas, zapatillas Nike de imitación, camisas de paca, celulares rotos, cables de aparatos que ya no se fabrican. Otros cobraban por estacionar, por guardar el material, por utilizar el baño.

Hasta el 7 de junio de este año, las tiendas, los plásticos y los puestos se extendían entre las calles 6 y 31. Ahora, lo que antes era un único tianguis se ha fracturado en cuatro mercados independientes y otro montón de vendedores que no tienen dónde exponer su mercancía.

Es compleja la situación del mercado. Una cosa es lo que la gente dice cuando el periodista toma notas y otra es lo que se admite en el momento en que se charla a condición del off the record.

Cosas que se dicen cuando los vendedores tienen el micro abierto:

Que la nueva ubicación no está tan mal, que las reglas están para respetarlas y que hay que hacer caso a los líderes.

Cosas que se dicen protegiendo la identidad:

Que hay gente que vende productos robados, que hay zonas en las que los comerciantes son renteados por grupos criminales que les amenazan si no pagan, que existe mucha inconformidad por el reparto de lugares.

El día en que todo cambió

La madrugada del 7 de junio, Víctor, a quien todos conocen como “Chabelo”, estaba en la calle. Si hubiese sido un viernes normal, andaría preparando su puesto de venta de ropa de paca, el mismo por el que, según dice, pagó 10,000 pesos hace unos meses.

Nota: en este tianguis, como en otros en la Ciudad de México, se compran y se venden plazas en la vía pública. Se llega a pagar un dineral por un espacio en la calle que, cuando el mercado no está en marcha, es un simple pedazo de carretera.

No era un día normal. No había zapatillas ni ropa apilada aquella madrugada. El plazo impuesto por la alcaldía de Iztapalapa vencía y decenas de agentes de la Policía Federal se desplegaron para impedir que los trabajadores levantaran su mercado irregular.

Realizaron algún corte en la vía. Fueron golpeados por los policías. Pero no lograron su objetivo.

“Nosotros luchamos por quedarnos en Santa Cruz”, dice Chabelo.

Así se ponía fin a 55 años de mercado en Santa Cruz Meyehualco.

Según varios comerciantes consultados, el argumento de la alcaldía era que había daños en la calzada y las viviendas de la zona en la que se instalaban. Que el sismo de 2017 provocó hundimientos y que había que realizar mejoras. Animal Político quiso hablar con las autoridades locales pero, al cierre de la nota, no había recibido respuesta.

Hay dos cambios fundamentales desde la reubicación. Por un lado, la ubicación histórica. Por otro, la correlación de fuerzas en los liderazgos.

El origen del tianguis está en los chachareros, vendedores de basura.

Históricamente, el principal dirigente de este y otros tianguis fue Felipe Serralde. Como si de la estirpe de un emperador se tratase, el liderazgo pasó de padre a hijo y en aquel momento era Armando Serralde quien se hacía cargo del mercado.

El cambio de ubicación también supuso un desafío a su autoridad, porque surgieron nuevos grupos.

El aviso de que serían desalojados venía desde febrero. Ahí es donde toma fuerza Doña Lulú, que incentiva un amparo que no prosperó. Ahí está el origen de Brillando por Santa Cruz. En los 500 pesos que cada puesto aportó para pagar abogados y los 50 de inscripción que daban derecho a un carné.

No fue fácil este proceso. Un tianguista que protege su identidad por razones de seguridad, denuncia haber sufrido amenazas cuando recababa firmas para pedir seguir en el lugar habitual. “Vino un grupo de hombres, nos amenazaron con dos pistolas, nos golpearon y nos quitaron los papeles que llevábamos”, afirma.

Son muchos los conflictos que pueden surgir entre cientos de seres humanos que ven peligrar su medio de subsistencia. Son infinitas las sospechas, envidias, acusaciones, imputaciones. También los temores, enemistades, fidelidades, dudas y quejas.

En medio de un cúmulo de voluntades enfrentadas lo que se sabe, a día de hoy, es que el tianguis que permaneció medio siglo unido se ha quebrado en cuatro.

En su parte más al norte, en el parque Cuitláhuac, los que se mantienen afines a Serralde. Algo más abajo, en la Genaro Estrada, quienes se sumaron a Brillando por Santa Cruz. Entre ambos, al noreste, está un terreno que lidera Norma Gutiérrez, hija del célebre Rafael Gutiérrez, conocido como “el rey de la basura”, que llegó a diputado del PRI por su control sobre los pepenateros y que en 1987 fue asesinado por orden de su esposa.

Al este, se ubican quienes se hacen llamar “Primera mesa” o “independientes”. En el sur, por último, están comenzando a levantar sus puestos quienes no alcanzaron a obtener una plaza en la Genaro Estrada o ven mal la zona de Cuitláhuac.

Los que dicen que se quedaron fuera

“Ahora está siendo un poco lento. No nos ubican los clientes. Tenemos que volver a empezar”, dice José Alberto Domínguez, de 42 años. Tiene un puesto de comidas en el parque de Cuitláhuac. Huele a chicharrón en diez metros a la redonda. Sin embargo, todas las mesas están vacías.

José Alberto Domínguez trabaja cerca de una torre eléctrica, pero dice estar acostumbrado a las condiciones adversas en la vida de tianguista.

Para Domínguez, un hombre que expresa su fidelidad al liderazgo de Serralde, ese es el gran problema, que los clientes no terminan de llegar. Excusa la falta de negocio en los 20 días justos que lleva en su nueva ubicación, por 32 años que despachó en Santa Cruz. Ni siquiera le preocupa que su puesto esté a menos de 15 metros de una enorme torre de alta tensión.

Dice que hay ocasiones en las que sí se sienten los toques, pero no teme un accidente.

“Hemos trabajado en otros tianguis en estas condiciones”, afirma.

Hay desacuerdo entre los vendedores, pero esto depende del lugar en el que les hayan ubicado.

Por ejemplo, Patricia Ramírez, de 55 años, vende dulces en la avenida Renovación, la última de las ubicaciones. Junto a su puesto hay un enorme charco al lado de la acera. Y eso que no ha llovido. “Llevaba 35 años vendiendo en Santa Cruz. Heredé el lugar de mis padres. Luchamos por meter un amparo, dicen que no procedió, y la nueva asociación dejo fuera a los que estamos más tiempo para dejar espacio a sus amigos y familiares”, afirma.

Después de casi medio siglo en las calles de Santa Cruz Meyehualco, Patricia Ramírez considera injusta la reubicación.

Doña Lulú, que lidera Brillando por Santa Cruz, niega estas acusaciones. Reivindica el lugar que lograron arrancar a la alcaldía y dice que si no hay más tianguistas es porque el espacio es limitado.

Dice que, a partir de ahora, el dinero que paguen por su plaza los comerciantes, una especie de tasa a la organización, será reinvertida en mejoras sobre el terreno.

Pero hay quienes no están contentos. El problema es que los insatisfechos que tienen plaza en la zona de Brillando por Santa Cruz no hablan en público, no vaya a ser que pierdan lo poco que tienen. Y los que están fuera se quejan de haber sido discriminados, pero aseguran que, en realidad, a todos les van mal las ventas.

El principal miedo en el tianguis es que este sea el paso previo para que desaparezca este tipo de comercio irregular.

¿Imaginan una Ciudad de México sin tianguis?

Fotos: Alejandro Ponce

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Daniela Robles-Espinoza, la mexicana a la caza de los secretos genéticos del melanoma

Un cáncer casi desconocido aparece en pies y manos de personas con pieles no blancas. Esta científica mexicana quiere encontrar sus causas y sus curas.
29 de octubre, 2021
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En el 2015, un miembro del comité que revisó su tesis doctoral en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, le dijo que si regresaba a México se “desvanecería en la mediocridad”. Pero la bioinformática Daniela Robles-Espinoza cree que pasó todo lo contrario.

“Regresé a mi país, empecé mi propio laboratorio y ahora tenemos suficientes fondos para investigar la genética y genómica del cáncer en México”, escribió en Twitter en 2018.

Robles-Espinoza (San Luis Potosí, 1986) lleva los últimos cuatro años de su vida tratando de desentrañar los secretos genéticos detrás de un desconocido melanoma que aparece en las plantas de los pies y las palmas de las manos, sobre todo en personas de Latinoamérica, Asia y África.

El melanoma es el cáncer de piel más mortal del mundo, responsable del 75% de las muertes por cáncer de piel en Estados Unidos y Europa, donde más se ha estudiado. Otros tipos (los carcinomas espinocelular y basocelular) son más comunes, pero menos agresivos.

Melanomas hay de varios tipos, la mayoría causados por la exposición excesiva al sol y algunos menos comunes, como los que aparecen en las mucosas. Pero las causas del que indaga Robles-Espinoza, el llamado lentiginoso acral,son todo un misterio.

La científica de 35 años estudió ciencias genómicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una carrera nueva de la que no se había graduado ni un solo estudiante cuando ella empezó.

“Era pura química, biología y matemática. Yo no sabía qué iba a hacer con esa carrera, pero sonaba muy divertido”, cuenta.

Melanoma lentiginoso acral en la planta del pie.

Getty Images
El melanoma lentiginoso acral aparece en forma de lunares irregulares, sobre todo en la planta de los pies.

Cuando estudió el bachillerato, en su instituto los preparaban para enviarlos a diferentes universidades internacionales a sacar sus posgrados. “Traían speakers de todo el mundo”.

Uno de ellos se convertiría después en su mentor en la Universidad de Cambridge, donde hizo su doctorado y posdoctorado.

Durante sus seis años en Reino Unido estudió el principal tipo de melanoma, el que aparece en pieles blancas por la exposición excesiva al sol. Allí identificó un gen con cambios en su estructura que ayudó a explicar por qué ciertas familias de Inglaterra desarrollaban melanoma y otros tipos de cáncer.

Uno de sus profesores de la carrera de ciencias genómicas le ofreció regresar a México en 2016, al recién creado Instituto Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH, por sus siglas en inglés), que había abierto sus puertas un año antes.

Allí desarrolló su propio grupo de trabajo para estudiar el melanoma en pieles mexicanas.

Estudiar pieles “no blancas”

Robles-Espinoza se define como una científica bastante rebelde. “Me paso peleando con la ciencia colonialista en Twitter”.

Por eso cuando volvió a México decidió enfocarse en estudiar las poblaciones de su país. El primer paso fue sentarse a conversar con médicos para saber qué estaba pasando con el melanoma allí. Y esas pláticas le cambiaron el rumbo a sus investigaciones.

“Me dijeron: ‘No, no, aquí tenemos otro tipo de melanoma que no es causado por el sol ni por los rayos ultravioleta. Yo no tenía idea”.

Es así en al menos un 44% de los casos,según el estudio “Melanoma en México: características clínico-patológicas en una población con predominio del subtipo lentiginoso acral”, publicado en el 2016 en la revista Annals of Surgical Oncology, en el que analizaron muestras más de 1.200 pacientes.

Es un tipo de melanoma del cual se sabe poco, que aparece en las plantas de los pies sobre todo, pero también en las palmas de las manos y algunas veces bajo las uñas en forma de lentejas oscuras.

Nadie sabe con exactitud por qué sucede.

Al estar en partes del cuerpo a las que no llega usualmente la luz del sol, es muy probable que no lo incite la radiación UV.

Pero la gran mayoría de estudios sobre melanomas se centra en poblaciones de Estados Unidos, Europa y Australia. En parte por eso, dice Robles-Espinoza, se sabe poco de las pieles no blancas que lo desarrollan.

Así fue como la científica encontró su próximo foco de estudio.

Aunque hay algunos rastreos epidemiológicos, no son suficientes para dimensionar a cuánta gente impacta este subtipo de melanoma en los países de Latinoamérica.

Un estudio escrito por Robles-Espinoza y otros 10 investigadores recopila investigaciones llevadas a cabo en 2008, 2013 y 2016 que concluyen que al menos en México y en Perú es el subtipo más común.

Son países que tienen “una compleja historia demográfica con ascendencia europea, africana y nativa americana”, explica el estudio, denominado “Melanoma lentiginoso acral: hechos básicos, características biológicas y perspectivas de investigación de una enfermedad poco estudiada”, publicada en la revista Pigment Cell and Melanoma Research.

El documento recoge las pocas investigaciones que existen en Latinoamérica sobre la enfermedad.

Una de ellas analizó 410 muestras en Perú y concluyó que el 35% de los casos de melanoma del país son acral. Otras dos indican que este subtipo está presente en Chile, sobre todo en poblaciones de menor nivel socioeconómico y que son descendientes de indígenas.

Asimismo, hay estudios que evidencian que en países asiáticos como Japón, Taiwán y Corea del Sur, el acral representa más del 50% de los melanomas. Y en poblaciones negras de África, aunque hay aún menos estudios, también se ha encontrado alta incidencia de este subtipo.

En Estados Unidos también es más común en las pieles oscuras. La investigación “Patrones de incidencia y supervivencia del melanoma lentiginoso acralen los Estados Unidos, 1986-2005” concluye que un 36% de los melanomas que padecen las personas negras es justamente el acral.

Entre la población asiática que vive en ese país, la incidencia es del 18% y para la hispana del 9%. Mientras tanto, representa solo un 1% de los melanomas en pieles blancas.

Melanoma acral

BBC

En el LIIGH, el equipo del que Robles-Espinoza está a cargo explora específicamente los genomas de los tumores mexicanos.

Toman muestras de saliva de pacientes con melanoma acral y de allí obtienen los genes originales, aquellos “con los que nacemos”, explica la científica.

Luego los comparan con los genes que están en los tumores para saber de dónde viene el daño.

“Es una arqueología del genoma para tratar de identificar el pasado. Básicamente, podemos saber qué causó ese tipo de cáncer. Esto se basa en la noción de que diferentes agentes mutagénicos dejan huellas en el genoma”, agrega.

Hasta el momento estudian dos hipótesis.

La primera es que el melanoma acral podría desencadenarse por alguna lesión.

“Cuando grafican la localización de los tumores en el pie, se ve que se concentran en la parte donde pisa. Lo que hemos especulado es que la presión mecánica puede tener algo que ver con este tipo de cáncer”.

La otra teoría es que provenga de causas hereditarias, pues las familias de pacientes con melanoma acral son más propensas a sufrir otros tipos de cáncer, señala la científica.

Aunque también consideran la posibilidad de que se deba a una combinación de ambos factores, “como la mayoría de los cánceres”, dice ella y agrega que dentro de ambas teorías hay decenas de posibles respuestas.

¿Cómo se cura un cáncer desconocido?

Robles-Espinoza se sienta en su oficina en Querétaro, México, se acomoda su cabello rosado hacia atrás y explica todo esto con rapidez, como si tuviera tanto por decir que no le alcanza el tiempo. “Urge, urge, urge que estudiemos estos tipos de melanoma”, dice enérgica.

Su mayor preocupación es la falta de tratamientos accesibles para los pacientes de América Latina.

Uno de los más efectivos para tratar el melanoma es la inmunoterapia, una alternativa a la quimioterapia que reactiva el sistema inmunitario para que reaccione y ataque de manera eficiente a las células en las que se origina el cáncer (en este caso el melanoma). Pero es impagable para muchos mexicanos, dice.

Cuando escucha en las conferencias internacionales que la inmunoterapia es el standard of care (“el estándar de atención”) en el mundo, se cuestiona de cuál mundo están hablando.

“En pesos mexicanos cuesta 120.000 al mes, unos US$6.000. ¿Eso cómo lo va a pagar un mexicano?”, se queja.

“No sabemos nada. Y toda esta falta de conocimiento nos lleva a que no haya opciones terapéuticas para este tipo de pacientes”, agrega.

Por eso en breve su laboratorio también empezará a estudiar las reacciones de los tumores a diferentes fármacos con ratones de laboratorio.

“Cuando tienes un paciente, obviamente lo que quieres es quitarle el tumor, pero cuando el tumor se muere, pues ya no aprendiste nada de a qué medicamento hubiera respondido”, explica.

“Entonces hay un protocolo que estamos haciendo en el que puedes extraer ese tumor del paciente, inocularlo en la espalda de un ratón y dejar que siga creciendo”, prosigue.

“Y dices: bueno, a ver, qué mutaciones tiene, a qué fármacos responde. Y se ha visto que eso recapitula (es similar a) la respuesta en pacientes”, agrega.

La científica espera tener resultados preclínicos (sin pacientes) en un año, pero sabe que el desarrollo de fármacos específicos tomará tiempo y estudios más costosos.

Sin este conocimiento también es imposible prevenir el melanoma lentiginoso acral, subraya.

Distinto a los melanomas más comunes, no hay ningún estudio que concluya si se puede prevenir con protector solar o con algún otro tipo de práctica.

“En Australia hay un chorro de campañas de ‘protégete del sol’, y sí han logrado bajar su incidencia. Si conoces las causas, puedes planear… pero con el acral no sabemos”.

Mujeres broncéandose sobre la arena

Getty Images
Los melanomas más comunes son inducidos por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta, aunque también hay otros factores de riesgo.

Por eso, aunque colabora con institutos de otras partes del mundo, cree que los estudios realizados en la región deben estar enfocados en sus propias poblaciones.

“Hay que apropiarnos de nuestros objetivos, nuestra problemática, nuestra población y aplicar lo que sea útil aquí”.

“Aquí picamos piedra”

Montar el laboratorio en estos tiempos no ha sido nada sencillo. Entre comprar ratones, completar protocolos y reclutar pacientes, a la científica se le fueron dos años. “Y luego vino la covid-19 y detuvo todo el protocolo por un año”.

Además de estudiar el cáncer, su equipo está abriéndoles camino a tipos de investigación poco comunes, dice.

“Siento que en otros países ya está puesta la infraestructura, las relaciones, los equipos de trabajo. Y aquí no. Muchas veces sientes que picas piedra”, dice, refiriéndose a las complicaciones que persisten en la investigación científica en su país para contar con la ayuda de médicos y clínicas.

Lo bueno, dice, es que ya está todo listo para arrancar.

“Hasta el momento hemos reclutado a más de 200 pacientes, hemos generado datos de secuenciación para más o menos la mitad de ellos y ahorita estamos analizando los datos”.

Incluso están trabajando con el Instituto Nacional del Cáncer en Brasil, que ya está estudiando poblaciones de ratones con melanoma acral.

A su vez, su instituto en México los apoya con el análisis de los datos genómicos mientras ambos se preparan para desarrollar los dos tipos de estudios.

“Es una investigación complementaria. Al final el objetivo es el mismo, tratar de encontrar nuevos genes, nuevos mecanismos para atacar este cáncer”, y mostrarle a los incrédulos que desde México sí se puede hacer ciencia, dice la científica.


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