Armas y narcomenudeo: Lo que ha enfrentado la Guardia Nacional en Iztapalapa
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Rodrigo Soberanes

Armas y narcomenudeo: Lo que ha enfrentado la Guardia Nacional en Iztapalapa

A pesar de la presencia militar y de los canjes de armas en iglesias, los barrios más inseguros de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl siguen siendo prácticamente impenetrables.
Rodrigo Soberanes
14 de agosto, 2019
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En la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, de la alcaldía de Iztapalapa, existen barrios donde proliferan puntos de venta de armas, drogas y autos robados y una larga lista de ilícitos, de acuerdo con fuentes policiacas consultadas por Animal Político.

Se trata de una colonia donde las patrullas difícilmente entran y sus habitantes tienen miedo de recorrerla por la noche ante la inseguridad que se vive. 

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Esta inseguridad provocó que el pasado 5 de julio, arribara un grupo militar de 450 elementos de la Guardia Nacional para tratar de cambiar el rostro a la colonia, ubicada en la alcaldía más poblada de la capital del país. 

Además, desde diciembre pasado se instauró en toda la demarcación un programa de canje voluntario de armas dentro de las iglesias de la zona.

Luis Miguel Arredondo Rivera, director general regional en Iztapalapa de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX, reconoció la dificultad que tenían los policías capitalinos para entrar a los barrios más conflictivos de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl.

 “Lo que hacía falta eran refuerzos. Ahora tenemos mayor capacidad de respuesta” con la llegada de la Guardia Nacional, dijo el mando policial a Animal Político.

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No solo eso. Confirmó que en esta colonia se han ubicado puntos de venta de armas, autos robados, drogas, pero también se tienen registrados homicidios con armas de fuego cometidos por motociclistas.

Visitar Iztapalapa 

Vista desde lo alto, en un punto donde termina Iztapalapa y comienza la alcaldía de Tláhuac, la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl es una gran extensión de casas de paredes de ladrillo de una o dos plantas y techos de lámina o cemento que forman un paisaje uniforme de 200 hectáreas y donde habitan alrededor de 70 mil personas, de acuerdo con cifras oficiales de la CDMX.

Dentro de la colonia lo que se observa son comercios informales en las casas y tianguis en las calles, instalados  en sus principales vialidades.

La gente foránea no puede entrar a sus principales barrios a menos que sea con la aprobación de alguien local.

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Los camiones de pasajeros que recorren la colonia llevan una estampa con la leyenda: “Este transporte está vigilado por la policía. Iztapalapa Garantiza a la ciudadanía un viaje seguro”.

Lejos de la calle Los Pozos, donde llegó la Guardia Nacional, está uno de los rincones aparentemente impenetrables de la colonia y donde la principal actividad delictiva es la venta de drogas.

Disparos al aire 

Allí vive una joven mamá, a quien se le nombrará Griselda, pues habló con Animal Político con la condición de anonimato, mientras paseaba con su hija de cinco años.

Ella contó que además de la venta de droga en su barrio son frecuentes los disparos al aire por las noches.

Generalmente no se trata de enfrentamientos entre grupos delictivos o entre la policía, lo que sucede -explicó Griselda- es que ahí jóvenes o adolescentes, siempre “prueban sus armas” recién adquiridas con disparos al aire. Es parte de su vida cotidiana que “hay que aguantar”.

El gobierno de la Ciudad de México ha recuperado 3,638 armas en Iztapalapa de diciembre a la fecha con el programa “Sí al desarme, sí a la paz”. Además de armas, se han entregado granadas, fusiles, AK47 y subametralladoras.

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Los dueños las entregaron sin dar datos personales y recibieron un pago a cambio, mismo que dependía de un tabulador y del estado del arma. Un ciudadano entregó cuatro pistolas y recibió cinco mil pesos. Son canjes anónimos.

Las autoridades eligieron las iglesias para hacer esas jornadas, donde también desfilan niños con sus armas de juguete para cambiarlas por otros juguetes no bélicos.

Por las noches, cuando Griselda está en su casa del Barrio Casitas, suenan los balazos, por lo que piensa que algún joven acaba de ir “al punto” para comprar un arma de fuego. 

“Son puros chamacos. En la noche se ponen a probar las armas. A mi colonia la policía no entra”, dijo.

Testimonios de vecinos que viven en el barrio Renovación y La Magueyera coinciden en que la policía no entra a sus colonias. Tampoco puede ingresar cualquiera que no tenga permiso de algún habitante.

La ley del más fuerte 

De acuerdo con las personas entrevistadas, lo que sucede en esos barrios no es la proliferación de grupos delictivos con una estructura definida sino “la ley del más fuerte” entre jóvenes que van escalando posiciones en la venta de drogas ilegales y en la comisión de delitos a mano armada, principalmente dentro de las rutas de transporte público que cruzan la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl.

Por eso las autoridades de Iztapalapa crearon un programa de seguridad que consiste en subir policías a los microbuses.

A Griselda la asaltaron en una de esas rutas hace 15 días. Fue muy simple: un joven le dijo que la iba a asaltar y ella, que en las noches escucha cómo prueban las armas recién compradas, ya sabía que venía armado, entonces le dio el poco dinero que traía. 

Por eso “hay que traer a la mano lo menos que se pueda”, dijo la joven mamá.

“Ahorita el mero punto de delincuencia es este”, dijo señalando a su alrededor, y dando la razón a las autoridades por haber decidido iniciar un proceso de pacificación que, sin embargo, no ha arrojado resultados visibles para ella a un mes de haberse iniciado.

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La alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, dijo que a un mes de la llegada de la Guardia Nacional, los informes preliminares indican una reducción del 50% en los delitos de alto impacto en la colonia Desarrollo Urbano. 

Esto lo dio a conocer durante una jornada de entrega de armas, encabezada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Clara Brugada cree que el cambio de percepción sobre la inseguridad vendrá después de la reducción de los índices delictivos. Por lo pronto, las cifras confirmadas son las de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CDMX).

Durante 2018, esa institución inició 235 mil 712 carpetas de investigación por algún delito, de las cuales 34 mil 732 son de Iztapalapa. Es una cifra que coloca a esa alcaldía como la más conflictiva de ese año.

De los presuntos delitos denunciados en Iztapalapa, el 19% corresponden a ilícitos de alto impacto. Durante el periodo enero-junio de 2019, Iztapalapa registra 19 mil 187 carpetas iniciadas, el número más elevado de las 16 alcaldías.

Si la tendencia sigue como hasta ahora, este año superaría por alrededor de cuatro mil casos al año anterior.  Pero si se reducen como en julio, como anunció la alcaldesa, el panorama delictivo comenzaría a revertirse.  

Griselda calculó que desde hace tres años a la fecha se instaló con fuerza el narcomenudeo y con ello la “ley del más fuerte” entre adolescentes y jóvenes vendedores de drogas. Es una percepción que comparten policías capitalinos consultados en la calle.  

La habitante de Desarrollo Urbano Quetzalcóatl y los policías también ha notado una escalada de violencia que se traduce en asaltos a mano armada en el transporte público. La propia Griselda lo vivió hace 15 días, cuando le quitaron todo su dinero a punta de pistola en un microbús.

El microbús portaba la leyenda de “transporte vigilado” pero no tenía vigilancia. Animal Político buscó unidades de transporte vigiladas durante tres días en la colonia Desarrollo Urbano pero no encontró ninguna.

Arte vs balas 

María de Jesús Santiago es una maestra de danza folclórica. Tiene un grupo desde hace ocho años y lo mantiene con fuerza de voluntad extrema. Cree que el arte es un bálsamo para la difícil situación que vive la colonia Desarrollo Urbano y le gustaría que más hombres se integraran.

Pero sucede cada vez que algún joven entra, de inmediato sufre burlas a tal grado que acaban saliendo y volviendo a quedar a expensas de entrar a actividades delictivas, como los jóvenes que prueban sus armas nuevas en las noches cerca de la casa de Griselda, las mismas armas que las autoridades quieren recuperar en las iglesias.

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A dos cuadras de donde suena la música folclórica está una tanqueta con nivel de blindaje 5 de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, con cuatro elementos desplegados con armas de alto poder y equipos para realizar operaciones especiales.

Son elementos de la Fuerza de Tarea de la SSC de la CDMX que, por su entrenamiento, tratan de identificar cuáles son los autobuses que pueden ser el escenario de un asalto, sin embargo, por su marco normativo no se les permite actuar y permanecen en ese lugar esperando un llamado de la Guardia Nacional para entrar en alguna acción de alto impacto. 

Según Luis Miguel Arredondo Rivera, director general regional en Iztapalapa de la SSC, la presencia de ese grupo ha ayudado a romper barreras en los lugares más complicados.

Animal Político intentó contactar con la Guardia Nacional pero no ha tenido respuesta.

Personas entrevistadas en la zona creen que el cambio prometido por la Guardia Nacional será lento. Están las acciones de las autoridades pero también una violencia arraigada en el tejido social que les preocupa.

Una simple pelea familiar puede derivar en uso de armas de fuego, los asaltos son más violentos que antes. Tienen una mezcla de esperanza y pesimismo. Así está también expresado en una pinta callejera de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl: “Lento, pero viene el futuro”.

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'El núcleo del demonio': cómo era la tercera bomba atómica que EU alistaba para lanzar sobre Japón

Si Little Boy y Fat Man no lograban la rendición de Japón, EU ya tenía prácticamente listo a Rufus, un núcleo de plutonio que nunca explotó, pero sí causó muertes.
6 de agosto, 2021
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El 6 y 9 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki las dos únicas bombas nucleares que se hayan utilizado en una guerra.

Juntas fueron los ataques más letales que jamás hayan ocurrido, en los que se estima que murieron alrededor de 200.000 personas.

Desde la perspectiva de EE.UU., tenían el objetivo de presionar la rendición de Japón y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Y en caso de que no fueran suficientes, Washington tenía prácticamente lista una tercera bomba atómica.

Su apodo era Rufus, y consistía en un núcleo de plutonio, similar al que se utilizó en la bomba Fat Man, que detonó sobre Nagasaki.

Rufus nunca llegó a convertirse en una bomba funcional, pero sí causó dos accidentes letales, por lo que quedó grabado en la historia como “el núcleo del demonio”.

Hiroshima

Getty
La bomba Little Boy causó devastación en Hiroshima.

“Era esencialmente igual al núcleo de Fat Man”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares y autor del blog Nuclear Secrecy.

Eso quiere decir que podría haberse convertido en una bomba con capacidad de generar una explosión de unos 20 kilotones, como ocurrió en Nagasaki.

Según comunicaciones oficiales de EE.UU. citadas en un artículo de Wellerstein, una bomba fabricada a partir de Rufus tendría que haber estado lista para ser lanzada a partir del 17 o 18 de agosto de 1945.

En los primeros días de agosto de 1945, no estaba claro si dos bombas atómicas bastarían para doblegar a Japón, explica Wellerstein.

Solo después de su rendición el 15 de agosto “quedó claro que dos bombas habían sido ‘suficientes’, sino demasiado“, dice el experto.

Así que finalmente no fue necesario utilizar a Rufus.

“¿Qué ocurrió entre el 15 y el 21 de agosto? No lo sé”, escribe Wellerstein, pero lo que sí está documentado es que a partir del 21 de agosto, los investigadores del Laboratorio Los Álamos en Nuevo México, donde se diseñaron las bombas atómicas, comenzaron a utilizar este núcleo de plutonio para experimentos extremadamente peligrosos.

víctima de radiación.

Getty
Los efectos de la radiación pueden resultar letales para los humanos.

Cosquillas a un dragón

En 1945, los únicos núcleos de plutonio que se habían fabricado eran Rufus, Fat Man y el que se colocó en la bomba Gadget, que se utilizó en la prueba Trinity, el primer ensayo de una explosión nuclear que realizó EE.UU.

En Los Álamos, los investigadores querían averiguar cuál era el límite en que el plutonio se volvía supercrítico, es decir, querían saber cuál era el punto en que una reacción en cadena del plutonio desataría una explosión de radiación mortal.

Los Álamos

Getty
Los experimentos con Rufus se realizaron en el Laboratorio Los Álamos.

La idea era encontrar maneras más eficaces de lograr que un núcleo llegara al estado supercrítico y optimizar la carga de la bomba.

Manipular un núcleo de plutonio es una maniobra extremadamente delicada. Por eso los investigadores se referían a esos ejercicios como “hacerle cosquillas a la cola de un dragón”.

“Sabían que si tenían la desgracia de despertar a la bestia furiosa, terminarían quemados”, escribió el periodista Peter Dockrill en un artículo del portal Science Alert.

Según explica Wellerstein, quienes participaban en estos experimentos eran conscientes del riesgo, pero lo hacían porque era una forma de obtener datos valiosos.

Instantes letales

La primera víctima de Rufus fue el físico estadounidense Harry Daghlian, que para entonces tenía 24 años.

Fat Boy

Getty
Rufus serviría para usarse en una bomba de implosión como Fat Man.

Daghlian había trabajado en el Proyecto Manhattan, con el que EE.UU. fabricó sus primeras bombas nucleares.

El 21 de agosto de 1945 Daghlian se dio a la tarea de construir una pila de bloques de carburo de tungsteno alrededor de Rufus.

Su idea era ver si lograba crear un “reflector de neutrones” en los que rebotaran los neutrones lanzados por el núcleo y de esa manera llevarlo de manera más eficiente al punto crítico.

Era de noche y Daghlian estaba trabajando solo, violando los protocolos de seguridad, según lo documenta el portal Atomic Heritage Foundation.

El joven científico ya había apilado varios bloques, pero cuando estaba terminando de colocar el último, su dispositivo de monitoreo le indicó que si lo hacía, el núcleo podría volverse supercrítico.

Era como jugarse la vida en un jenga extremo.

Maniobró para retirar el bloque, pero infortunadamente lo dejó caer sobre el núcleo, que entró en estado supercrítico y generó una ráfaga de neutrones.

Núcleo de plutonio

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción del experimento en el que Daghlian apilaba bloques alrededor del núcleo de plutonio.

Además, su reacción fue desbaratar la torre de bloques, así que quedó expuesto a una dosis adicional de radiación gamma.

Esos instantes resultaron letales.

Durante 25 días Daghlian soportó la dolorosa intoxicación radioactiva hasta que finalmente murió en el hospital. Se calcula que recibió una dosis de 510 rem de radiación iónica.

El rem es la unidad de medida de la radiación absorbida por una persona. En promedio, 500 rem resultan mortales para un humano.

“Eso es todo”

Tan solo nueve meses después el dragón volvió a atacar.

El 21 de mayo de 1946 el físico estadounidense Louis Stolin estaba practicando un experimento que había hecho varias veces.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una reproducción de la sala en la que Stolin realizaba su experimento.

Para entonces, Stolin era el mayor experto del mundo en el manejo de cantidades peligrosas de plutonio, según indica Wellerstein.

Junto a un grupo de colegas, estaba mostrando cómo llevar un núcleo de plutonio -Rufus en este caso- al punto supercrítico.

El ejercicio consistía en unir dos mitades de una esfera de berilio, formando un domo en el que los neutrones rebotaran hacia el núcleo.

La clave para no causar un desastre era evitar que las dos medias esferas cubrieran totalmente el núcleo.

Para ello, Stolin utilizaba como separador un destornillador que servía de válvula de escape para los neutrones. De esa manera podía registrar cómo aumentaba la fisión, sin que la reacción en cadena llegara al punto crítico.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
En medio del domo de berilio estaba el “núcleo del demonio”.

Todo iba bien, pero ocurrió lo único que no debía ocurrir.

A Stolin se le resbaló el destornillador y el domo se cerró por completo.

Fue solo un instante, pero bastó para que el núcleo llegara al punto crítico y liberara una corriente de neutrones que produjeron un intenso brillo azul.

“El flash azul fue claramente visible en toda la sala, a pesar de que estaba bien iluminada”, escribió en un reporte Raemer Schreiber, uno de los físicos que estaba viendo el experimento.

“El flash no duró más de unas décimas de segundo”.

Los Álamos

Los Álamos National Laboratory
Esta es una recreación del experimento en el que Stolin usaba un destornillador para impedir que el núcleo quedara totalmente cubierto.

Stolin reaccionó rápido y destapó el domo, pero ya era tarde: había recibido una dosis letal de radiación.

Nueve meses antes, él mismo había acompañado a su colega Daghlian durante sus últimos días de vida, y tenía claro que un destino similar le esperaba.

“Bueno, eso es todo”, fueron las primeras palabras que dijo, en todo resignado, después de que se le resbalara el destornillador, según lo recuerda Schreiber en su reporte, citado por Dockrill en Science Alert.

Las estimaciones indican que Stolin recibió en su cuerpo 2.100 rem de neutrones, rayos gamma y rayos x.

Su agonía duró nueve días.

En ese periodo sufrió náuseas, dolor abdominal, pérdida de peso y “confusión mental”, según lo describe Wellerstein en un reportaje de la revista The New Yorker.

Finalmente murió a los 35 años en el mismo cuarto del hospital en el que había muerto su colega Daghlian.

Irónicamente, apunta Wellerstein, Stolin estaba haciendo el procedimiento para que sus colegas aprendieran la técnica en caso de que él no estuviera presente.

bomba nuclear

Los Álamos National Laboratory
Las bombas nucleares son las armas más destructivas y mortales que se hayan creado.

El fin de la maldición

Los accidentes de Daghlian y Stolin sirvieron para que se fortalecieran las medidas de seguridad en los procedimientos con material radioactivo.

A partir de entonces, este tipo de ejercicios comenzaron a maniobrarse de manera remota, a una distancia de unos 200 metros entre el personal y el material radioactivo.

“Sus muertes ayudaron a incitar una nueva era de medidas de salud y seguridad”, dice el portal de Atomic Heritage Foundation.

Según los archivos de Los Álamos, el “núcleo del demonio” fue derretido en el verano de 1946 y se utilizó para fabricar una nueva arma.

“En realidad el núcleo del demonio no era demoníaco“, dice Dockrill.

“Si hay una presencia maligna aquí, no es el núcleo, sino el hecho de que los humanos se apresuraron a fabricar estas terribles armas”, sentencia el periodista.


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