close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Asesinan a dos mujeres el mismo día en SLP: una fue quemada viva y otra desapareció tras abordar un auto

La Fiscalía de San Luis Potosí investiga el asesinato de Karla “N”, joven que fue hallada pidiendo auxilio en la calle y presentaba quemaduras en el 60% del cuerpo, así como Mitzi Berenice “N”, cuyo cuerpo fue hallado con diversas lesiones.
Cuartoscuro
20 de agosto, 2019
Comparte

La Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí (FGESLP) investiga la “muerte violenta” de dos mujeres, Karla “N” y Mitzi Berenice “N”, ocurridas el pasado domingo en la capital de la entidad.

En un comunicado, la FGESLP informó que ambos asesinatos son investigados bajo el protocolo de feminicidio.

El vicefiscal Aarón Edmundo Castro indicó que Karla “N”, de 30 años, fue localizada en la colonia Manuel José Othón, quien presentaba múltiples lesiones.

Te puede interesar: Huérfanos por feminicidio: México solo reconoce como víctimas a 238 niños y niñas

De acuerdo con reportes del medio Pulso SLP, la joven fue presuntamente agredida a golpes y presentaba quemaduras en el 60% del cuerpo, fue encontrada por policías municipales mientras deambulaba por la calle y pedía ayuda.

Testigos señalaron al medio que, al arribo de los cuerpos de rescate, la mujer refirió que dos hombres la habían tenido amarrada, la golpearon y la quemaron.

Karla fue ingresada al Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”, donde falleció debido a la gravedad de las heridas que presentaba.

Aarón Edmundo Castro informó también sobre el hallazgo del cuerpo de Mitzi Berenice, una joven de 24 años que había sido reportada como desaparecida el domingo.

Lee también: #NoMeCuidanMeViolan: mujeres protestan en estados contra violencia y feminicidios

El cuerpo de Mitzi Berenice, quien ya fue identificada por sus familiares, fue encontrado con lesiones en la colonia Las Piedras, de la capital del estado.

La última vez que se supo de Mitzi fue la noche del domingo, cuando publicó una historia en la red social Instagram en la que escribió “Fiesta de prepa en Morales!! Vamonooos”, y uno de sus amigos dijo que tuvo conocimiento de que la joven, quien trabajaba como maestra de kinder, abordó un automóvil de la compañía de transporte privado Uber.

Posteriormente sus familiares y amigos no tuvieron noticias de ella, según reportes de Pulso SLP.

Respecto de la versión de que la joven desapareció tras abordar una unidad de Uber, la empresa señaló que extiende sus condolencias a la familia de Mitzi; sin embargo, indicó que tras realizar investigaciones, se determinó que esta no utilizó sus servicios la noche en que se reportó su desaparición.

“Después de realizar las investigaciones correspondientes podemos confirmar que el suceso no está relacionado con un viaje realizado a través de la aplicación”, explicó en un comunicado.

La empresa reiteró su disposición “para colaborar con las autoridades en las investigaciones, en caso de ser requerido”.

La FGESLP descartó que el asesinato de Mitzi haya ocurrido en un intento de asalto, pues junto a su cuerpo fueron localizadas sus pertenencias, credenciales y su teléfono.

Personal de la Fiscalía del estado comentó que hasta el momento no hay datos que vinculen ambos casos, por lo que se encuentran trabajando en las indagatorias para dar con los responsables.

 

Entérate: A 4 años de su feminicidio, la familia de Fátima busca justicia pese a amenazas de muerte

Hasta este domingo, la FGESLP informó que se tiene registro de la muerte violenta de 28 mujeres en todo el estado en lo que va de 2019, quince de estos han sido tipificados como feminicidios, mientras los otros trece se han catalogado como homicidios dolosos.

En días recientes mujeres de diferentes estados en México protestaron contra la violencia de género en el país. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, entre enero y junio de 2019 se han registrado 443 feminicidios en el país.

Con información de Pulso SLP.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo sobrevivió una mujer transgénero a las terapias de conversión

Durante años, el sistema de sanidad británico llevó a cabo terapias agresivas con el fin de "curar" a homosexuales y transexuales. Carolyn Mercer, sobreviviente de estos tratamientos, cuenta su historia.
24 de agosto, 2019
Comparte

Otoño de 1964. Dos doctores atan a un joven de 17 años a una silla de madera en una habitación oscura, sin ventanas, y le cubren el cuerpo con electrodos.

Le electrocutan durante horas mientras le enseñan fotos de ropa de mujer.

Es parte de una terapia.

En un café en el Soho de Londres, Carolyn Mercer, ahora de 72 años, sonríe al ver las fotografías de ese niño. “Esa persona ha crecido y se ha desarrollado”, dice.

“Pero sigue siendo yo”.

Carolyn – quien prefiere no mencionar su nombre de niño – recuerda la primera vez que se dio cuenta de que era diferente.

Con 3 años, jugando en las calles de Preston, al noroeste de Inglaterra, persuadió a su hermana menor para intercambiar sus ropas.

Carolyn, vistiendo el uniforme de preescolar de su hermana, se situó frente a la tienda de su madre esperando que las personas vieran una niña pequeña ahí parada.

“Jamás se trató de la ropa… era algo dentro de mí”, cuenta.

Era un niño, y yo no quería serlo”.

Carolyn Mercer, a la izquierda, junto a su hermana pequeña en 1950.

Carolyn Mercer
Carolyn Mercer, a la izquierda, junto a su hermana pequeña en 1950.

La ropa de su hermana

Cuando Carolyn nació en 1947, la actitud de la sociedad hacia el colectivo homosexual y transgénero era muy poco tolerante.

Inglaterra y Gales se hallaban lejos de legalizar las relaciones homosexuales o de incluso usar la palabra “transgénero”.

Vestida con la falda de su hermana, Carolyn no tuvo palabras para describir sus sentimientos. Pero sabía que era una niña transexual con disforia de género.

Su sexo asignado al nacer no se correspondía con su identidad de género.

“Me fui a dormir con el deseo de que alguien inventara un trasplante para poner mi cerebro en un cuerpo más apropiado”, recuerda Carolyn.

Durante la infancia, su deseo secreto de vivir como mujer se transformó en un autodesprecio que le consumía.

Fotos de Carolyn como niño

Carolyn Mercer
“Sabía lo que quería ser, y ese pensamiento se consolidó desde los 3 años en adelante”

“Ese desprecio a mí misma se trataba de que yo quería algo muy absurdo”.

Carolyn se sentía “sucia” porque la sociedad veía a las personas transgénero como algo “incorrecto” y “malévolo”. “Si era incorrecto y malévolo, debía ser porque yo era mala y estaba equivocada”, dice que pensó entonces.

Creció en el cuerpo de un fuerte adolescente y se dedicó a ser “un buen tipo”, jugando deportes “masculinos” como rugby o boxeo. Aún así, no podía desplazar el profundo e incómodo sentimiento de pretender ser alguien que no era.

Descargas eléctricas

Carolyn comenzó a sentirse deprimida y suicida. Pensaba que “sería más fácil” para su familia y amigos si muriese antes que contarle a alguien cómo se sentía.

Pero los 17 años, compartió su secreto con un vicario. La llevó a ver a un médico en un hospital psiquiátrico y se organizaron “cinco o seis” sesiones de terapia de aversión en un hospital de Blackburn.

“Pedí eso porque quería curarme”, afirma.

Terapias de descargas eléctricas

Getty Images
Terapias de descargas eléctricas de diversos tipos se han utilizado en medicina desde la década de 1930.

Carolyn estaba atada a una silla de madera en una habitación oscura mientras los doctores le adherían electrodos previamente sumergidos en salmuera. A la vez, le proyectaban imágenes con ropa de mujer en la pared de enfrente.

A cada cambio de fotografía, un corrientazo a través de los electrodos le propinaba un doloroso shock eléctrico. Carolyn recuerda vívidamente el naciente shock desgarrando con dolor desde su mano hacia arriba mientras su brazo permanecía adherido a la silla.

A pesar de su agonía, los doctores siguieron presionando. Estaban convencidos de que si ella “aprendía” a asociar sus pensamientos con los recuerdos de dolor, dejaría de pensar que era una mujer.

Meses de tratamiento después, Carolyn decidió no recibir más. Para entonces el trauma era tan grande que la experiencia de los temblores y los recuerdos le atormentó por los siguientes 40 años.


¿Qué es una terapia de conversión?

La llamada terapia de conversión o “cura de gays” asegura ayudar al cambio de la sexualidad o identidad de género de una persona. Los métodos incluyen hipnotismo, exorcismo y tratamientos de aversión como choques eléctricos y fármacos para vomitar.

Este tipo de terapias estuvieron disponibles en el sistema nacional de sanidad británico (NHS, por sus siglas en inglés) hasta los años 70. El sistema y el gobierno sostienen que no hay archivos sobre el número de pacientes que fueron tratados o que murieron como consecuencia del tratamiento.

A pesar de que la evidencia científica indica que son dañinas e inefectivas, varias terapias continúan llevándose a cabo alrededor del mundo.

Organizaciones trabajan para poner fin a estos tratamientos, pero las complejas y arraigadas creencias que fomentaron su propagación dificultan su erradicación.


Durante un tiempo, Carolyn pensó que la terapia había funcionado.

Llevó la vida tan “masculinamente” como era posible. A los 19 años tenía esposa e hija, se había convertido en profesora de matemáticas y había sido promovida rápidamente, convirtiéndose pronto en una de las más jóvenes directoras en su provincia.

Pero su disforia no había sido sofocada.

Carolyn Mercer con 19 años

Carolyn Mercer
Carolyn, con 19 años, en su primer día como profesora, dos años después de la terapia.

Su depresión empeoró y le sacudían temblores incontrolables cada vez que pensaba en el tratamiento recibido.

“¿Funcionó la terapia con respecto a mi cuerpo? Sí”, dice Carolyn. “¿Funcionó con respecto a mi mente? Solo para odiarme más”.

Después de años lidiando con la disforia, Carolyn comenzó a tomar hormonas para que se le desarrollaron los senos a comienzos de los 90.

Fue el inicio de un proceso descrito por muchos en la comunidad transgénero como “transición” o, como Carolyn prefiere, “alinear mi expresión de género con mi identidad de género”. Es “un poco pretencioso, pero se ajusta a mi realidad”.

Su familia no apoyó su decisión de forma activa. “Les gustaba la persona que veían, una diferente a la que yo me reflejaba“, reconoce.

Mastectomía doble

En el trabajo, Carolyn se vendaba sus senos en desarrollo para ocultar los efectos de su tratamiento.

Pero, en 1994, un periodista se enteró de que estaba tomando hormonas y la vida personal de Carolyn se reprodujo en los tabloides alegando que era de “interés público” informar del secreto de una maestra de alto perfil.

El episodio hizo que Carolyn se replanteara su consumo de hormonas y, al verano siguiente, le extirparon sus senos en una cirugía normalmente reservada a pacientes con cáncer.

Una vez más, un vacío infranqueable se había alojado entre quién era Carolyn y quién quería ser.

Pero varios años difíciles después, y a pesar del apoyo de amigos, alumnos, familiares y colegas, Carolyn se jubiló para someterse a la operación que soñó durante décadas.

Tenía entonces 55 años.

Carolyn Mercer

Carolyn Mercer
Carolyn, a los 67 años, disfrutó en Estados Unidos de unas vacaciones donde finalmente era quien siempre soñó ser.

Ahora la vida es mucho mejor. Ya no tengo ese secreto oculto todo el tiempo”.

Algunos miembros del colectivo transexual afirman que la persona antes de la cirugía ya está muerta. Pero para Carolyn, el niño pequeño vistiendo la ropa de su hermana menor sigue vivo.

“Sigo siendo la misma persona con las mismas experiencias”.

Sin embargo, sigue con dificultades para ser feliz. Siguiendo su terapia de conversión, se acostumbró tanto a enterrar sus más profundos deseos que ahora le cuesta abrirse a la felicidad.

“Cuando me enseñan el menú de un restaurante y preguntan qué prefiero, no sé qué responder”.

“Muchos lo encuentran triste, pero es algo que he asimilado… ya no tengo esa luz o ese tipo de emociones por haberme reprimido durante tanto tiempo”, concluye.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=0erzbX0Kg3k

https://www.youtube.com/watch?v=oFbgfkh4cj8

https://www.youtube.com/watch?v=tuYURBKMZzc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.