Karime Macías alcanzaría 12 años de cárcel por presunto fraude, revela solicitud de extradición
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Cuartoscuro Archivo

Karime Macías alcanzaría 12 años de cárcel por presunto fraude, revela solicitud de extradición

Animal Político obtuvo una copia de la solicitud de extradición enviada al Reino Unido, que un inicio la Cancillería se había negado a entregar.
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5 de agosto, 2019
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Karime Macías, expresidenta del DIF de Veracruz y esposa del exgobernador de dicha entidad Javier Duarte de Ochoa, podría alcanzar hasta 12 años de prisión por su presunta responsabilidad en el desvío de recursos públicos a empresas fantasma cuando encabezó ese organismo, aun cuando el plazo legal para procesarla por esos hechos termine en 2020.

Así lo revela la solicitud formal de extradición que México presentó ante el Reino Unido por Karime Macías, y que fue enviada al gobierno británico cinco meses después de que se giró la orden de aprehensión en  su contra. Animal Político obtuvo una copia de dicho documento, que no se había transparentado hasta ahora, gracias a un recurso ganado ante el Instituto Nacional De Acceso a la Información (INAI).

Esto luego de que la Secretaría de Relaciones Exteriores se había negado en un inicio a proporcionar cualquier dado sobre el proceso de extradición de Karime, e incluso a que se rehusara a confirmar si el mismo ya había iniciado. No obstante, el INAI revocó parcialmente dicha negativa, bajo el argumento de que se trata de un caso de interés público.

La nota diplomática enviada por México al Reino Unido, en donde se solicita la formal extradición de Karime Macías, es un documento de 42 páginas. La copia de la misma, que la SRE entregó a Animal Político, es una versión pública en la que están testados (cubiertos) los detalles de la investigación que derivó en una orden de aprehensión.

El documento recibido el 5 de octubre por el gobierno británico, según se aprecia en el acuse, detalla de inicio que se solicita el arresto y arranque del procedimiento de extradición de Karime Macías de Duarte o Karime Macías Tubilla, en apego al tratado firmado entre ambos países para la entrega de “criminales fugitivos”.

Y se explica que el 25 de mayo de 2018 un juez penal del estado de Veracruz giró una orden de aprehensión en contra de Karime, por su presunta responsabilidad en el delito de fraude y en agravio del erario público estatal, ilícito que es castigable en ambos países, con lo que se cumple el requisito establecido en el artículo 2 del tratado de extradición.

“Este delito que se le imputa (a Karime Macías) conlleva como castigo una pena que va de los 5 a los 12 años de prisión, con una media de 8 años y 6 meses de prisión. Considerando que las conductas ilícitas que se señalan habían ocurrido a finales de 2012, significa que los mismos no han prescrito hasta 2020”, añade el gobierno de México.

Además, la SRE pidió al gobierno británico el aseguramiento de todas las pertenencias y objetos personales o de valor de Macías, bajo el argumento de que podían representar potencial evidencia, o pruebas del crimen que se le imputa.

Después el gobierno de México hace una descripción de los detalles de la investigación a Macías, hechos que en la versión pública entregada se encuentran cubiertos. Y finalmente proporciona una descripción física, en la que se señala que nació el 24 de noviembre de 1975 en Coatzacalcos, Veracruz, y es de piel clara, entre otros.

Aquí puedes ver la solicitud de extradición 

Opacidad, libertad y empresas fantasma

Pese al pedido de extradición y a la orden de aprehensión girada en su contra, Karime Macías vive actualmente  en Londres con sus tres hijos, y está libre. Aunque al menos hasta el año pasado habitaba en una de las zonas más exclusivas de la capital londinense, sus abogados y el propio Javier Duarte señalan que lo hace de forma “modesta”, citadina y sin lujos.

En una carta que envió al noticiero de Ciro Gómez Leyva en julio pasado, Duarte señaló que Macías vive con aproximadamente 180 mil pesos al mes, que se dividen entre la renta del departamento que habitan (80 mil pesos aproximadamente), las colegiaturas de sus hijos (50 mil pesos), y el resto para transporte, vivienda, comida, entre otros.

“Mi familia, para poder trasladarse a cualquier lugar, hace uso del transporte público. Comen diariamente en casa los alimentos que ella  (Karime Macías) cocina. Siendo su mayor lujo salir los domingos, cuando el clima lo permite, a un parque público para que los niños puedan jugar y hacer sus actividades al aire libre”, señala en esa carta.

¿Por qué Karime está libre pese a la solicitud de detención y al proceso de extradición en su contra? Eso es algo que no se sabe oficialmente. La cancillería no quiso dar a conocer detalle alguno en cuanto al avance o el estatus actualizado en que se encuentra el procedimiento de extradición.

Cabe señalar que Karime Macías, por su parte, promovió desde el año pasado una solicitud de asilo político ante el Reino Unido, según lo revelado por su abogado Ricardo Reyes Retana. Esto luego de que el entonces gobierno de Veracruz, encabezado por Miguel Ángel Yunes, había revelado información sobre la ubicación precisa de la esposa de Javier Duarte en Londres. 

Lo anterior provocó incluso que algunos medios de comunicación también acudieran a videograbar a la esposa del exgobernador de Veracruz, en aquel país.

Karime Macías llegó al Reino Unido a mediados de 2017, luego de que Duarte fuera detenido en Guatemala en cumplimiento de una orden de aprehensión en su contra. Al momento de su captura ella se encontraba con su esposo, sin embargo, los agentes federales solo tenían instrucción de detener a Duarte dado que, en ese momento, no existía ninguna petición para capturar a Macías.

Fue hasta el 27 de mayo de 2018 cuando el fiscal de Veracruz, Jorge Winckler, anunció que habían obtenido de un juez una orden de aprehensión en contra de Macías Tubilla, por su presunta responsabilidad en el desvío de al menos 112 millones de pesos de recursos del DIF estatal, mediante la utilización de al menos seis empresas fantasma.

“Todo esto fue para la supuesta adquisición de equipo médico, multivitamínicos, sistema de captación de agua, sistema de purificación pluvial, sanitario biodegradables, artículos electrodomésticos, paquetes escolares y otros, sin que existan datos o evidencia alguna que estos hayan sido entregados a la población vulnerable que debiera atender esta dependencia”, indicó el fiscal.

Animal Político reveló en este reportaje publicado el año pasado que el DIF Estatal, bajo la presidencia de Macías Tubilla, otorgó contratos a una red de 33 empresas fantasma por más de 415 millones de pesos, buena parte de esos recursos previo a la elección federal de 2012.  También se documentó que una parte del dinero que llegó a esa red concluyó como financiamiento ilegal en la campaña del entonces candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

El argumento de la defensa de Macías es que su cargo de presidenta del DIF era honorífico, por lo que en realidad no era servidora pública, y que ella no tenía injerencia en los procedimientos de contratación.

Transparencia a medias; comisionado se opone 

Aun cuando se obtuvo una copia de la solicitud de extradición de Karime Macías, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) consiguió mantener oculto el avance del procedimiento y su estatus actual, ello con el aval del INAI y pese a la oposición del comisionado Joel Salas.

La petición para que todo este proceso fuera transparentado inició en enero de este año, luego de que Animal Político presentó una solicitud de información ante la falta de información pública sobre el caso.

La respuesta inicial de SRE a esta solicitud folio 0000500236618 fue negar por completo cualquier tipo de información, e incluso confirmar siquiera si se había pedido o no la extradición. 

“Al dar a conocer si una persona cuenta o no con una petición de extradición en su contra, se afectaría su derecho a la presunción de inocencia y a la salvaguarda de su honor, ya que al no conocerse de antemano su calidad de indiciado, procesado o sentenciado, no existen elementos para sustentar su culpabilidad”, indicó la Cancillería.

Ante ese hecho este medio promovió un recurso de queja ante e INAI bajo el argumento de que, contrario a lo dicho por Relaciones Exteriores, ya se había hecho público (por parte de las autoridades de Veracruz) que existía una orden de aprehensión en contra de Macías, y que se iba a proceder con su extradición.

Al resolver el recurso de revisión promovido bajo el expediente 1304/19 el INAI coincidió en que dar a conocer datos de una solicitud de extradición es información clasificada. Sin embargo, la misma resolución concluye que existe “interés público” en saber si Karime cuenta con una orden de extradición, dado que los hechos que se le imputan tienen relación con hechos de corrupción ocurridos en la gestión de su esposo quien, a su vez, fue investigado por delincuencia organizada y lavado de dinero.

“Es decir, en este caso, el interés de proteger el derecho a la privacidad y a la intimidad de la persona de la cual se requirió información, se ve superado por la necesidad imperiosa de que la sociedad pueda conocer si la autoridad ha actuado con legalidad y en ese sentido, si se están llevando a cabo todas las diligencias necesarias para llegar a la verdad histórica de los hechos y a una efectiva impartición de justicia”, señala la resolución.

Pese a lo anterior, la misma resolución del INAI consideró que sí debería mantenerse como información reservada el documento que da cuenta del estado actual o los avances del proceso de extradición, bajo el argumento de que se podría entorpecer la investigación o el proceso que se está llevando a cabo. Como resultado la SRE no reveló dicha información.

Cabe señalar que el comisionado Joel Salas Suarez emitió un voto particular en el que mostró su desacuerdo por la decisión del pleno, de considerar clasificada la información relacionada con el avance del proceso de extradición de Macías.

“No se advierte de qué forma dar a conocer el estatus de la solicitud de extradición, un acto entre dos países, el cual ya es público, afectaría las labores de persecución de un delito. Por lo tanto, considero que no se actualiza causal de reserva alguna y ese dato era susceptible de entregarse”, señaló el comisionado Salas.

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Fukushima: cómo son los pueblos fantasma con desechos radiactivos en los que nadie puede vivir

Miles de personas no han podido regresar a sus lugares de origen; otros, ni siquiera encuentran razones para volver.
13 de marzo, 2021
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Un terremoto, un tsunami y la explosión de una planta nuclear. El 11 de marzo de 2011 en Japón comenzó una catástrofe que, 10 años después, sigue marcando una huella de desolación.

Ese día el país sufrió el terremoto más fuerte de su historia, y ese fue solo el inicio de una triple tragedia.

Un sismo de magnitud 9, con epicentro a 130 km de la costa de la ciudad de Sendai, sacudió la isla durante 3 minutos.

El terremoto desató un tsunami de 15 metros de altura, que a su vez embistió la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi.

En total, el tsunami inundó un área de 560 km2. Arrasó con pueblos, autos y puertos y dejó cerca de un millón de edificios destruidos.

Alrededor de 19.000 personas murieron.

Fukushima

Getty
El terremoto causó devastación en la costa este de Japón.

Las imágenes eran devastadoras. Mientras tanto, la planta nuclear se convertía en una bomba de tiempo.

El agua del mar inundó los generadores que mantenían la planta refrigerada y con ello dejaron de funcionar. Esto causó que los reactores se sobrecalentaran y se produjeran tres fuertes explosiones.

Las personas que vivían en un radio de 20 km alrededor de la planta se vieron obligadas a abandonar sus hogares y huir del material radiactivo que se liberó.

En el primer año tras la explosión, más de 160.000 personas abandonaron sus hogares. Hoy, unas 40.000 no han regresado.

Fukushima

Reuters
Las explosiones destruyeron los reactores de la planta nuclear de Fukushima.

Los lugares que abandonaron se volvieron pueblos fantasma, creando un paisaje desconcertante.

En algunos lugares solitarios el tiempo parece detenido. En otros, en medio de las construcciones ruinosas, la vegetación y los animales salvajes, contaminados de radiación, han regresado a lugares de donde habían sido expulsados por los humanos.

Map: Japón

Hoy el gobierno de Japón mantiene una área de 360 km2 donde a las personas no se les permite regresar debido al riesgo que representa la radiación.

A esta vasta extensión se le conoce como la “zona de difícil retorno”.

Pero incluso en los pueblos donde, según las autoridades, ya es seguro vivir, pocas personas han regresado.

FUTABA

EPA
El gobierno mantiene una area de 360 km2 donde está prohibido vivir.

En 10 municipios donde se han levantado las órdenes de evacuación tras el accidente, solo ha regresado el 26,8% de la población, según le dice a BBC Mundo Yasunori Igarashi, investigador en el Departamento de Radioactividad Ambiental en la Universidad de Fukushima.

Este 25 de marzo, Japón tiene planeado iniciar el recorrido de la llama de los Juegos Olímpicos que en 2020 fueron pospuestos debido a la pandemia de coronavirus.

FUTABA

EPA
Las construcciones abandonadas, como esta en Futaba, han quedado a merced del tiempo.

Como símbolo de resistencia y recuperación, la antorcha comenzará su recorrido en la prefectura de Fukushima, pasando por pueblos como Tomioka, Futaba, Namie y Okuma, donde el gobierno ha invertido millonarios esfuerzos por atraer residentes, pero a donde pocas personas han vuelto.

La silenciosa radiación

Durante estos 10 años el gobierno de Japón ha trabajado en limpiar el suelo tóxico en las áreas afectadas, haciendo rellenos o almacenándolos en miles de bolsas negras alrededor del área de Fukushima.

También ha utilizado más de un millón de toneladas de agua para limpiar y enfriar los reactores derretidos.

Tomioka

EPA
Este es un estante de revistas en un concesionario de autos en Tomioka.

Las autoridades de Japón, reportes de Naciones Unidas y estudios independientes han mostrado que los niveles de radiación en varias zonas de Fukushima son bajos y representan poco riesgo.

Pero los efectos de la exposición a bajos niveles de radiación durante un largo plazo todavía son materia de debate entre los ciéntificos.

“No hay una línea clara donde podamos decir que determinada tasa de dosis te va a matar”, dice Kathryn Higley, profesora de ciencias nucleares en la Universidad Estatal de Oregon, citada en un reportaje de Scientific American.

FUTABA

EPA
Las autoridades recolectan el suelo contaminado en miles de bolsas negras.

Azby Brown, investigador de Zafecast, una iniciativa dedicada a medir los niveles de radioactividad en varias partes del mundo, le dice a BBC Mundo que incluso lugares como Hong Kong, o ciudades de Europa y Estados Unidos donde la vida transcurre con normalidad, tienen mayores niveles de radiación que Fukushima.

Consultados por BBC Mundo, el Ministerio de Agricultura de Japón sostiene que “toda la producción agrícola de Japón, incluyendo la de Fukushima, que se distribuye en los mercados es segura para el consumo humano”.

futaba

EPA
Una tienda abandonada en Futaba.

Otras organizaciones, sin embargo, mantienen que la realidad es distinta.

Un reporte publicado por Greenpeace a principios de marzo, sostiene que, de acuerdo a sus mediciones, en algunas zonas los niveles de radiación permanecen por encima de los permitidos por el gobierno, incluso en áreas que ya se han habilitado para la vida humana.

Pueblos fantasma

La desconfianza en el gobierno, el miedo a la radiación, la poca infraestructura y la falta de oportunidades, han dificultado que más personas regresen a Fukushima.

Fukushima

Reuters
Algunas zonas deshabitadas se han habilitado para almacenar el suelo radiactivo.

Muchos de sus antiguos habitantes, que ya establecieron su vida en otro lugar, no encuentran razones para regresar.

Por eso, ya sea porque aún son parte de la “zona de difícil retorno” o porque aunque ya esté permitido pocos quieran vivir ahí, durante una década muchos pueblos han permanecido sin presencia humana.

“Es deprimente”, dice Brown, quien durante años ha recorrido la zona.

Fukushima

Reuters
Una década después del desastre nuclear, muchas zonas siguen inahabitadas.

En estos pueblos fantasma aún se pueden ver objetos que dejaron las personas, pero también las casas, los negocios y las escuelas en ruinas.

Otros pueblos, que solían ser lugares apacibles, ahora son sitios donde se almacenan desechos radiactivos.

“No hay manera de ir a estos lugares y no sentir tristeza”, dice Brown.

Una sensación similar describe Toru Hanai, un fotógrafo que varias veces al año durante la última década ha recorrido estos lugares abandonados.

Okuma

Azby Brown – Safecast
Esta es una calle solitaria y en ruinas en Okuma.

“Cuando veo esas ciudades donde el tiempo se ha detenido, fácilmente me puedo imaginar qué tipo de personas vivían ahí”, le dice Hanai a BBC Mundo.

“Pero aunque pueda imaginarlo, lo único que veo son ruinas”, añade, “eso causa mucha tristeza”.

En 2019, por ejemplo, el gobierno anunció la reapertura de Okuma, un pueblo que antes de la catástrofe tenía 10.000 habitantes.

Sin embargo, solamente un 2% de esa población ha regresado, y la mayoría son ancianos, según un reporte de la cadena NPR de septiembre de 2020.

En Tomioka, otro pueblo de la prefectura de Fukushima, la escuela secundaria tiene solo 13 estudiantes.

NAMIE

EPA
Una escual abandonada en Namie.

En Namie, también en la prefectura de Fukushima, hoy solo viven 1.500 personas, donde antes de marzo de 2011 vivían 21.000.

Para el profesor Igarashi, ese es uno de los asuntos más preocupantes de Fukushima.

“La mayoría de las personas que han regresado son ancianos”, dice.

“¿Cómo mantendremos nuestras ciudades que cada vez son más reducidas?”.

“Me preocupa que en 10 años muchas de las casas quedarán vacías y se convertirán en hogar para animales salvajes”.

“Creo que este es un problema incluso mayor que la radiación“.

Fukushima

Reuters
Lo que eran lugares apacibles ahora son ruinas.

Jabalíes radiactivos

Cuando los humanos abandonaron Fukushima, la naturaleza recuperó su territorio.

Con el paso de los años, animales como perros salvajes, mapaches, zorros, macacos y jabalíes han vivido a sus anchas en zonas que antes de la evacuación estaban habitadas por personas.

Quienes viven en zonas rurales se las deben ingeniar para mantener a los animales lejos, ya que muchas veces invaden sus granjas y pueden resultar peligrosos.

Además, como es el caso de los jabalíes, que se cuentan por miles, se han estado alimentando de plantas y pequeños animales contaminados de cesio producto de la radiación.

Fukushima

Reuters
En las áreas abandonadas de Fukushima la naturaleza ha recuperado su territorio.

Eso hace que no sean aptos para el consumo humano, aunque la carne de jabalí sea un plato muy popular en Japón.

El gobierno ha proveído trampas y cercas eléctricas para mantener a raya a los jabalíes, mientras otros se dedican a cazarlos, pero su población sigue aumentando.

“Para ellos somos los intrusos, así que atacarán sin dudarlo“, dice Hanai.

Los habitantes de la zona saben que no deben comer esos jabalíes, pero aun así, algunos lo siguen haciendo, según comenta Brown.

Fukushima

Getty
Los animales salvajes merodean las zonas poco habitadas.

El investigador recuerda el caso de un hombre que, sin que su esposa lo supiera, llevaba varios días comiendo la carne de un jabalí que había atropellado en la carretera.

Brown se enteró de lo que ocurría cuando al hombre le detectaron altos niveles de cesio en su cuerpo.

“No se lo cuentes a mi esposa”, recuerda Brown que le dijo el hombre.

“Es la naturaleza humana”, dice Brown. “Puedes implementar todo tipo de regulaciones y monitoreos, pero así se comportan las personas, somos humanos”.

Fukushima

Getty
Los jabalíes están contaminados por los materiales radioactivos.

Vivir con la radiación

Quienes han regresado a sus pueblos saben que la radiación es parte de sus vidas.

Tienen claro a qué zonas no deben ir y algunos de ellos, que no confían en los datos del gobierno, tienen sus propios medidores de radiación.

En la prefectura de Fukushima hay varios centros donde la gente recibe educación acerca de la radiación y los materiales radioactivos.

“Como investigador imparcial, te puedo asegurar que esos centros no están dedicados a la propaganda, sino a enfatizar la seguridad respecto a los materiales radioactivos”, dice Igarashi.

Tomioka

EPA
Esta es la vitrina de una tienda de modas en Tomioka.

“Yo diría que la mayoría de la gente que vive en Fukushima llevan una vida normal“, dice Brown.

“Pero tienen que estar constantemente atentos a la radiación“, añade.

Los residentes de estas zonas constantemente deben medir que los alimentos que consumen no tengan altos niveles de radiación, por ejemplo.

“Es un estrés permanente para ellos”, dice Brown, “les preocupa si a ellos o a sus hijos les dará cáncer”.

Los pescadores y los agricultores, uno de los sectores afectados por el desastre, se han vuelto especialistas en seguridad de alimentos, dice Brown.

“Los pescadores te dicen: ‘yo no soy científico pero…’, y te dan una explicación técnica acerca de la absorción del cesio dependiendo de cada especie…ellos saben todo esto”.

Fukushima

EPA
Las autoridades dicen que es seguro comer los alimentos producidos en Fukushima.

“Es genial que lo sepan, es triste que lo hayan tenido que aprender, pero es genial que lo sepan“, dice el experto.

Por su parte, el profesor Igarashi considera que el problema de la radiación puede ser controlado.

“No estoy diciendo que la radiación sea segura, pero con una buena comprensión del problema, los niveles de exposición pueden disminuirse y no hay necesidad de estar demasiado temerosos”, dice.

“Algunas personas que no saben nada de radiación aún piensan que con solo venir a Fukushima se van a quemar y les va a dar cáncer. Eso es muy desafortunado”.

El fotógrafo Hanai, que conoce la zona y suele conversar con los residentes, lo resume con una paradoja:

“En Fukushima no hay nadie que no le tema a la radiación, pero si le temen, no pueden vivir”.

Fukushima

Getty Images
En Fukushima las personas se acostumbraron a medir los niveles de radiación en sus alimentos.

El futuro

El proceso total de descontaminación de la planta de Fukushima puede tomar décadas, entre 30 y 50 años.

“Creo que no podemos esperar cambios dramáticos en los próximos años”, dice Igarashi, pero añade que está seguro de que con el tiempo la cantidad de material tóxico se reducirá.

Entre quienes han regresado a la zona han surgido iniciativas que Brown califica como positivas.

Entre ellas, menciona el proyecto de unos 40 granjeros que están haciendo agricultura de alta tecnología, con sensores y procesos automatizados.

Itate

Azby Brown – Safecast
En esta granja en Itate se cultivan vegetales sin rastros de cesio.

Brown también menciona que el conocimiento que se ha logrado en seguridad de alimentos, en un futuro podría dar pie al surgimiento de una nueva industria en el lugar.

Fukushima también se han convertido en un prometedor epicentro para la generación de energía renovable con varias plantas solares y eólicas.

Mientras el gobierno continúa sus esfuerzos por revitalizar la región y convencer a que más personas regresen a las áreas que han ido habilitando dentro de la zona de difícil retorno, también enfrenta el reto de recuperar la confianza de los japoneses en la energía nuclear.

“El gobierno y las empresas de servicios públicos siguen diciendo que la energía nuclear es la fuente de energía más barata, pero la gente ya no confía en ella”, dice Tatsu Suzuki, ingeniero nuclear y profesor en la Universidad de Nagasaki, citado en un reportaje de la cadena NPR.

“Es imposible pensar que la energía nuclear es la más barata, si se incluye el costo del desmantelamiento, el costo de Fukushima”.

Fukushima

Azby Brown – Safecast
Un festival callejero en el pueblo de Odaka.

“Es un problema social y ético“, dice Suzuki. “El costo de separar familias, perder sus tierras, perder sus trabajos… ¿cómo se miden todos estos impactos?”.

Para el fotógrafo Hanai, lo más importante de esta tragedia es tener claro que esto “no fue un desastre natural, sino un desastre provocado por el hombre“.

“No creo que podamos regresar a como era antes del desastre, eso es muy triste…por eso quiero que mucha gente sepa acerca de Fukushima, para que nunca se vuelva a repetir“.


Todas las imágenes están sujetas a derechos de autor.


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