Tensión en Río Florido, Chiapas: 5 policías retenidos en medio del conflicto entre pobladores y el gobierno
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Tensión en Río Florido, Chiapas: 5 policías retenidos en medio del conflicto entre pobladores y el gobierno

Los policías se encuentran retenidos desde hace más de 12 días. Los pobladores exigen la liberación de un compañero, la retirada de la Guardia Nacional del exterior de la comunidad y que se investiguen ejecuciones extrajudiciales.
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Un hombre asesinado de dos balazos en la parcela que trabajaba. Un detenido por presunto robo de una motocicleta que permaneció más de 24 horas en paradero desconocido, que ahora se encuentra en prisión y que denunció haber sido torturado. Cinco policías retenidos durante más de 12 días y negociaciones que, hasta el momento, no han logrado ningún éxito.

Estos son los elementos que explican la escalada de tensión que se registra en la comunidad Río Florido, municipio de Ocosingo, en Chiapas.

Allí viven unas 70 familias desde 1991, cuando integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata tomaron unas tierras. Posteriormente, en 2006, esta organización participó en la creación del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), que en Chiapas tiene implantación en otras diez comunidades.

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Desde hace cinco años, el colectivo denuncia una escala en la disputa que mantiene con el gobierno estatal. Este, por su parte, califica al grupo de “radical” y asegura que la Fiscalía tiene abiertas 111 carpetas de investigación en su contra.

La situación ahora es de “calma tensa”, según Héctor Cerezo, integrante del Comité Cerezo, organización de Derechos Humanos que el martes visitó la comunidad para comprobar el estado de sus habitantes.

Río Florido es un lugar remoto. Se encuentra a más de 150 kilómetros al este de Tuxtla Gutiérrez, a medio camino entre la capital chiapaneca y Palenque.

A su alrededor, a menos de dos kilómetros, varias comunidades zapatistas. En la zona ni siquiera hay señal de teléfono. Cuando sus vecinos quieren contactar por celular tienen que desplazarse a Ocosingo, el municipio más cercano.

Actualmente las carreteras de acceso están despejadas, pero se han instalado en el exterior dos bases de Operaciones Mixtas (BOM) con miembros del Ejército y la Guardia Nacional.

“Tenemos miedo de que incursionen”, dice Cerezo. Su organización, junto a Hasta Encontrarlos (organización de búsqueda de desaparecidos) y el Comité Popular de Derechos Humanos de Chiapas organizaron una caravana de observación y pidieron al Estado “diálogo”.

“No es un secuestro”, dice el FNLS

“No es un secuestro. Los policías están bien. No somos como el Estado que amenaza como hacen con nuestro compañero”, dice Javier Pérez Pérez, vocero del FNLS, en conversación telefónica. Pide al Estado un diálogo “serio”, denuncia que los agentes capturados amenazaron con usar su arma ante una protesta de vecinos, y exige la libertad de Javier González Díaz, comunitario arrestado el 18 de julio y que desde entonces se encuentra en prisión.

El gobierno de Chiapas, por su parte, se remite a las informaciones difundidas en la última semana sobre los operativos desplegados y las carpetas de investigación abiertas contra el FNLS. No quieren hacer más declaraciones “para no entorpecer las negociaciones y la investigación”.

Las tensiones en la comunidad vienen de lejos. Francisco Cerezo Contreras, del Comité Cerezo, recuerda el intento de ejecución que sufrieron tres integrantes del FNLS en 2016 en Ciudad de México; el asesinato de Humberto Morales, de 13 años, en 2017; la desaparición de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez en 2007.

Sin embargo, los sucesos que han incendiado la zona en la actualidad son mucho más recientes. Comenzaron el 19 de junio con la muerte de Mario Moreno López, de la comunidad 20 de junio. Apareció en las tierras que trabajaba con dos disparos y sus compañeros lo califican de “ejecución extrajudicial”, que vinculan a “grupos paramilitares”, según Javier Pérez Pérez, vocero del FNLS.

Un mes después, el 18 de julio, se produce el arresto de Javier González Díaz, también en la misma comunidad. Según Pérez Pérez, el activista pasó por cinco centros de detención sin que su familia fuese informada. Esto generó la intranquilidad de la comunidad, que inició protestas como bloqueos carreteros.

Finalmente, “fue presentado por la autoridad municipal con evidentes señas de tortura. Actualmente está preso acusado de robar una moto, cuando no sabe manejar bicicleta”; según Francisco Cerezo.

Aquel día se produce la retención de los policías.

Según informó la Fiscalía General del Estado, se trata de los policías ministeriales José Luis Tondopó Medina y Fernando Tondopó Medina, así como los policías estatales Carlos Enrique Gordillo Aguilar, Fredy Sánchez García y Bernal Hernández Altunar.

Según la versión del Ministerio Público, los agentes “retornaban de la comunidad Petalcingo, municipio de Tila, cuando fueron privados de su libertad por un grupo de personas que mantenía un bloqueo en la carretera Ocosingo-San Cristóbal, a la altura del ejido Río Florido”.

Esa misma nota informativa dice que “un grupo de personas ha retenido diversos vehículos de empresas para posteriormente incendiarlos”.

El relato del FNLS es completamente distinto. “Llega un auto con sospechosos. Uno de ellos pone la mano sobre una mochila, la abre y estaba metiendo la mano cuando logramos ver que estaba empuñando su arma para accionar en contra de los compañeros”, dice su vocero. En su opinión, “se evitó otro crimen”.

Desde entonces, los cinco agentes están retenidos. La semana pasada, sus familiares pidieron al presidente, Andrés Manuel López Obrador, que interceda para su liberación.

“Si no salimos los cinco no se va nadie”.

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El único momento en el que pudieron ser liberados fue el 24 de julio, cuando se celebró en San Cristóbal de las Casas un encuentro en el que participó Ismael Brito, secretario de Gobierno de Chiapas.

En él se acordó que se liberaría a Javier González a cambio de que los cinco policías regresasen a casa. No se llegó a producir el intercambio. “Como buena voluntad quisimos dejar en libertad a tres pero no quisieron irse, dijeron que no se irían hasta que saliesen los cinco porque estaban seguros de que el gobierno iba a cumplir su palabra. No fue así”, dice Pérez Pérez.

Desde entonces no hay diálogo directo. El vocero del FNLS rechaza que estén utilizando a los policías “como moneda de cambio”, y recuerda los ataques que ha sufrido su comunidad.

Héctor Cerezo, que el martes estuvo en Río Florido, señaló que no vio a los cinco agentes y que ni siquiera fue informado de si estaban en la comunidad.
Sobre la negociación, censuró la falta de compromiso del gobierno federal, a quien pidieron mediación a través de la subsecretaría de Derechos Humanos, que dirige Alejandro Encinas.

En medio de esta tensión se han producido nuevos hechos violentos. El 28 de julio, en la carretera entre Ocosingo y Altamirano, Domingo Gómez Sántiz y Juan Calixto Gómez Sántiz fueron atacados, según Alejandro Cerezo. “El primero recibió un balazo en su brazo y el segundo en el plexo solar”, dijo el activista.

Por el momento la situación está en un impasse.

Por un lado, los activistas, apoyados por organizaciones de Derechos Humanos, piden diálogo. “Pedimos un alto al hostigamiento, la cancelación de ordenes aprehensión, la libertad de Javier y el fin al cerco. A partir de ahí todo puede regresar a la calma”, dice el vocero del FNLS. A esta demanda se han sumado grupos mexicanos e internacionales, como las Madres de la Plaza de Mayo, línea fundadora.

Desde la Fiscalía se insiste en que la organización es un “grupo social radical” al que vincula con 111 denuncias entre 2015 y 2019.

Las imputaciones son por “ataques a las vías de comunicación” por bloqueos carreteros, robo a transportistas, despojo, amenazas, daños, privación ilegal de la libertad, retención de funcionarios, robo de vehículo, lesiones, robo, atentado contra la paz, retención de particular, homicidio, asociación delictuosa, lesiones, privación ilegal de la libertad, motín, desaparición forzada de personas, pandillerismo y daños, abuso de autoridad, entre otros.

“No habrá impunidad”, es el mensaje de la Fiscalía que dirige Jorge Luis Llaven.

“Esperamos una oferta responsable y seria. Estamos en nuestro derecho a defendernos”, responde Pérez Pérez, quien considera que las carpetas abiertas en contra de su organización son “una muestra del nivel de criminalización”.

“Se incrementó la violencia y nosotros nos preguntamos qué hacer. ¿Nos quedamos esperando a que nos maten y nos desaparezcan o resistimos? Decidimos resistir y denunciar el intento del Estado por romper el proceso organizativo que las comunidades en forma independiente”, afirma Pérez Pérez, muy crítico con el gobierno de López Obrador.

“No ha cumplido todo lo que ha prometido, se mantiene la violencia contra el pueblo y se siguen imponiendo los intereses empresariales, tanto mexicanos como extranjeros”, asegura.

El conflicto en Río Florido es uno más de las diversas pugnas que se registran en Chiapas; el estado más pobre de México y uno de los que registra un mayor índice de problemas sociales. El gran miedo de los pobladores es que el gobierno busque una incursión violenta. Por eso, organizaciones de Derechos Humanos como Comité Cerezo, Hasta encontrarlos o la Red TDT lanzaron un llamamiento por el diálogo.

Los cinco policías siguen retenidos.

La comunidad sigue cercada y el activista encarcelado.

No se sabe cuánto puede alargarse el impasse.

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La Mona Lisa: el detalle oculto que revela un nuevo significado del cuadro de Leonardo da Vinci

La pintura de 1503 de Leonardo da Vinci es la obra de arte más famosa del mundo. Kelly Grovier explora un objeto que suele ser pasado por alto y que ofrece una perspectiva diferente de la obra maestra.
2 de marzo, 2021
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Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las joyas del Museo del Louvre en París.

Algunas cosas son tan obvias que nunca las notas.

Y eso ocurre en una imagen omnipresente como la Mona Lisa.

El inagotable retrato de Leonardo da Vinci de 1503 protagonizado por Lisa del Giocondo, mujer de 24 años, madre de cinco hijos y esposa de un rico comerciante de seda florentino, es sin duda la obra de arte más famosa del mundo.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos notado alguna vez conscientemente el objeto del cuadro que está más cerca de nosotros que cualquier otro: la silla en la que se sienta la misteriosa mujer?

No importa que sea lo único que la modelo de Leonardo agarra con su mano (literalmente todos los dedos de su mano la tocan o señalan), la silla seguramente debe ser el aspecto que más pasa desapercibido de una pintura que ha sido sobreobservada.

Escondida a simple vista, también puede ser la flecha que nos señala el camino hacia los significados más profundos de la obra.

Más allá de la sonrisa

Durante siglos, nuestra atención se ha centrado en gran medida en otro lugar en el pequeño panel de óleo sobre álamo (77×53 centímetros) que Da Vinci nunca terminó por completo y con el que se cree que continuó jugando obsesivamente hasta su muerte en 1519.

Museo del Louvre

Getty Images
La Gioconda es una de las obras más vistas y fotografiadas, pero aún guarda muchos misterios.

La preocupación por la sonrisa inescrutable de Mona Lisa es casi tan antigua como la pintura, y se remonta al menos a la reacción del legendario escritor e historiador renacentista Giorgio Vasari, que nació pocos años después de que Da Vinci comenzara a trabajar en la imagen.

“La boca, con su abertura y sus puntas unidas por el rojo de los labios a los tintes de la carne del rostro”, observó Vasari en sus célebres “Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”.

“Parecían, en verdad, no ser colores sino la propia piel (…) en el fondo de la garganta, si uno lo miraba con atención, se podía ver el latido del pulso”.

Y concluyó: “En esta obra de Leonardo, había una sonrisa tan agradable que era algo más divino que humano de contemplar, y se consideraba como algo maravilloso, en el sentido de que era algo vivo”.

El fascinante misterio de la sonrisa de Mona Lisa y de cómo Leonardo la aprovechó mágicamente para crear “algo más divino que humano” y, sin embargo, “nada más y nada menos que con vida” resultaría ser demasiado intenso para muchos.

La Gioconda

Getty Images
La sonrisa es lo más estudiado, pero sus manos también guardan secretos.

El crítico de arte francés del siglo XIX Alfred Dumesnil confesó encontrar la paradoja de la pintura completamente paralizante.

En 1854, afirmó que la “sonrisa está llena de atracción, pero es la atracción traidora de un alma enferma que retrata locura”.

“Esta mirada, tan suave pero ávida como el mar, devora”.

Si hay que creer en la leyenda, la “atracción traicionera” de la sonrisa irresoluble de la Mona Lisa consumió también el alma de un aspirante a artista francés llamado Luc Maspero.

Según el mito popular, Maspero, quien supuestamente terminó sus días al saltar desde la ventana de su habitación de hotel en París, fue conducido a una distracción destructiva por los susurros mudos de los labios absortamente alegres de la Gioconda.

“Durante años he luchado desesperadamente con su sonrisa”, se dice que escribió en la nota que dejó. “Prefiero morir”.

Las manos y los párpados

Sin embargo, no todo el mundo se ha contentado con localizar el centro de la mística magnetizante de la Mona Lisa en su enigmática sonrisa.

El escritor victoriano Walter Pater creía que era la “delicadeza” con la que se pintan sus manos y párpados lo que nos paraliza e hipnotiza haciéndonos creer que la obra posee un poder sobrenatural.

“Todos conocemos el rostro y las manos de la figura”, observó en un artículo sobre Da Vinci en 1869, “en ese círculo de rocas fantásticas, como en una tenue luz bajo el mar”.

Pater procede a meditar sobre la Mona Lisa de una manera tan singularmente intensa que en 1936 el poeta irlandés William Butler Yeats se vio obligado a tomar una frase de la descripción de Pater, dividirla en versos libres e instalarlos como poema de apertura en el Oxford Book of Modern Verse que Yeats estaba compilando entonces.

El pasaje que Yeats no pudo evitar replicar comienza: “Es más vieja que las rocas entre las que se sienta; como el vampiro, ha muerto muchas veces y ha aprendido los secretos de la tumba; se ha sumergido en mares profundos, y guarda sus últimos días en torno a ella; traficó por redes extrañas con comerciantes orientales, y, como Leda, era la madre de Helena de Troya, y, como Santa Ana, la madre de María; y todo esto fue para ella como un sonar de liras y flautas “.

El retrato “vive”, concluye Pater, “en la delicadeza con que ha moldeado los rasgos cambiantes y teñido los párpados y las manos”.

Manos de la Gioconda

Getty Images
Todos los dedos de la Mona Lisa o tocan la silla o la señalan.

La descripción de Pater aún asombra. A diferencia de Dumesnil y del desafortunado Maspero antes que él, Pater ve más allá de la trampa seductora de la sonrisa del retrato.

Se fija en una vitalidad más grande que se filtra como desde lo más profundo de la superficie.

Al argumentar que la pintura representa una figura suspendida en una incesante lanzadera entre el aquí y ahora y algún reino de otro mundo que se encuentra más allá, Pater señala la esencia mística del atractivo perenne del cuadro: su sentido surrealista de flujo eterno.

Al igual que Vasari, Pater es testigo de una presencia que late y respira -“características cambiantes”- que trasciende la materialidad inerte del retrato.

El agua

La clave de la fuerza del lenguaje de Pater es la insistencia en las imágenes acuáticas que refuerzan la fluidez del ser esquivo de la modelo (“luz tenue bajo el mar”, “sumergida en mares profundos” y “traficó… con comerciantes orientales”), como si la Mona Lisa fuera una fuente inagotable de agua viva, una ondulación interminable en los remolinos sin fin del tiempo.

Quizás lo sea. Hay motivos para pensar que tal lectura, que ve a la modelo como un manantial de eterno resurgimiento que cambia de forma, es precisamente lo que pretendía Leonardo.

Flanqueado a ambos lados por cuerpos de agua que fluyen y que el artista coloca ingeniosamente de tal manera que sugiere que son aspectos del ser mismo de su modelo, el sujeto de Da Vinci tiene una cualidad extrañamente submarina que se acentúa con el vestido verde algas.

La Mona Lisa usa una segunda piel anfibia que se vuelve más turbia y oscura con el tiempo.

La silla pozzetto

Al girar su mirada ligeramente hacia la izquierda para encontrarse con la nuestra, la Mona Lisa no está sentada en cualquier banco o taburete viejo, sino en la conocida popularmente como silla pozzetto.

Con el significado de “pozo pequeño”, el pozzetto introduce un sutil simbolismo en la narración que es tan revelador como inesperado.

Detalle de la cara de la Mona Lisa

Getty Images
La Mona Lisa es un paisaje en sí misma, dicen algunos expertos.

De repente, las aguas que vemos serpenteando con un movimiento laberíntico detrás de la Mona Lisa (ya sea que pertenezcan a un paisaje real, como el valle del río italiano Arno, como creen algunos historiadores, o enteramente imaginarias, como sostienen otros) ya no están distantes y desconectados de la modelo, sino que son un recurso esencial que sustenta su existencia. Literalmente fluyen hacia ella.

Al situar a la Mona Lisa dentro de un “pozo pequeño”, Da Vinci la transforma en una dimensión siempre fluctuante del universo físico que ocupa.

Martin Kemp, historiador del arte y destacado experto en Da Vinci, también ha detectado una conexión fundamental entre la representación de la Mona Lisa y la geología del mundo que habita.

“El artista no estaba retratando literalmente el Arno prehistórico o futuro”, afirma Kemp en su estudio “Leonardo: 100 hitos (2019)”, “sino que estaba dando forma al paisaje de la Mona Lisa sobre la base de lo que había aprendido sobre el cambio en el ‘cuerpo de la Tierra’ para que acompañara a las transformaciones implícitas en el cuerpo de la mujer como un mundo menor o microcosmos”.

La Mona Lisa no está sentada frente a un paisaje. Ella es el paisaje.

El significado del pozo

Al igual que con todos los símbolos visuales empleados por Leonardo, la silla pozzetto es multivalente y sirve más que simplemente para vincular a la Mona Lisa con la conocida fascinación del artista por las fuerzas hidrológicas que dan forma a la Tierra.

La sutil insinuación de un “pocito” en la pintura como el canal a través del cual la Mona Lisa emerge a la conciencia reposiciona la pintura por completo en el discurso cultural.

Este ya no es un retrato simplemente secular, sino algo espiritualmente más complejo.

Las representaciones de mujeres “en el pozo” son un elemento básico a lo largo de la historia del arte occidental.

Cristo y la Samaritana, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

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El símbolo del pozo es habitual, como en la obra “Cristo y la Samaritana”, de Duccio di Buoninsegna (1310-1311)

Las historias del Antiguo Testamento de Eliezer encontrándose con Rebeca en un pozo y de Jacob con Rachel en el pozo se hicieron especialmente populares en los siglos XVII, XVIII y XIX, ya que todos, desde Bartolomé Esteban Murillo hasta Giovanni Antonio Pellegrini, de Giovanni Battista Tiepolo a William Holman Hunt, probaron suerte con estas narraciones.

Además, las representaciones apócrifas de la Anunciación en el Nuevo Testamento (el momento en que el arcángel Gabriel informa a la Virgen María que dará a luz a Cristo) junto a un manantial fueron habituales entre los ilustradores de manuscritos medievales, e incluso pueden haber inspirado el retrato más antiguo que sobrevive de María.

Como emblema infinitamente elástico, como sugiere Walter Pater, la Mona Lisa es sin duda capaz de absorber y reflejar todas esas resonancias y muchas más. No hay nadie que ella no sea.

“Agua viva”

Pero quizás el paralelo más pertinente entre la Mona Lisa de Da Vinci y los precursores pictóricos es uno que se puede dibujar con las muchas representaciones de un episodio bíblico en el que Jesús se encuentra en un pozo manteniendo una conversación críptica con una mujer de Samaria.

La Gioconda

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El agua es un elemento fundamental para entender la Mona Lisa, la gran obra de Leonardo Da Vinci.

En el Evangelio de San Juan, Jesús hace una distinción entre el agua que se puede extraer del manantial natural -agua que inevitablemente dejará a uno “sediento”- y el “agua viva” que él puede proporcionar.

Mientras el agua de un pozo sólo puede sostener un cuerpo perecedero, el “agua viva” es capaz de saciar el espíritu eterno.

Las notables representaciones de la escena del pintor italiano medieval Duccio di Buoninsegna y del maestro renacentista alemán Lucas Cranach el Viejo tienden a sentar a Jesús directamente en la pared del pozo, lo que sugiere su dominio sobre los elementos fugaces de este mundo.

Sin embargo, al colocar a su modelo metafóricamente dentro del pozo, Da Vinci confunde la tradición y sugiere, en cambio, una fusión de los reinos materiales y espirituales, una difuminación del aquí y del más allá, en un plano compartido de creación eterna.

En la apasionante narrativa de Da Vinci, la Mona Lisa es ella misma una milagrosa ola de “agua viva”, serenamente contenta al ser consciente de su propia e intensa infinitud.

Lee la historia original en inglés en BBC Culture.


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