Acusan a conductor de 4 casos de violación contra pasajeras en Jalisco
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Cuartoscuro Archivo

Acusan a conductor de 4 casos de violación contra pasajeras en Jalisco

El caso por el que Alberto 'N' fue vinculado a proceso ocurrió el pasado 26 de julio, cuando le quitó el teléfono a una joven que abordó su vehículo y luego la atacó sexualmente. 
Cuartoscuro Archivo
22 de agosto, 2019
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La Fiscalía de Jalisco informó sobre el caso de un conductor ya detenido y acusado por su presunta responsabilidad en cuatro casos de violación de mujeres. Este jueves, la Fiscalía detalló que ya fue vinculado a proceso por uno de los ataques, y además el juez le impuso un año de prisión como medida cautelar.

La empresa Uber, señalada como la plataforma que usó una joven el pasado 26 de julio -este hecho derivó en la detención del presunto responsable-, rechazó que la agresión sexual de ese día ocurriera en un viaje contratado a través de su aplicación, aunque que el presunto responsable ya había sido desactivado de la plataforma en el 2016, “por incumplimiento de nuestros Términos y Condiciones y Guías Comunitarias”.

La empresa de transporte privado también dijo que ha estado en contacto con la Fiscalía de Jalisco “para apoyar sus investigaciones al respecto”.

En un comunicado, la Fiscalía de Jalisco contó cómo ocurrieron los hechos. Según la denunciante, sí había solicitado el viaje por medio de Uber.

Lee más: ‘El conductor me secuestró, me amenazó con un arma’: mujer acusa ataque en transporte

“De acuerdo con la carpeta de investigación, una joven salió de un bar ubicado en la avenida Américas, en Guadalajara y solicitó los servicios de la empresa de transporte en Uber. Al sitio arribó el ahora detenido, sin embargo, la matrícula del automotor no concordaba con la que se mostraba en la aplicación digital, por lo que la víctima cuestionó el hecho”, relató la Fiscalía.

“Alberto ‘N’ argumentó que el software de la empresa ‘no estaba actualizado’ y la víctima abordó el vehículo. Ya en el trayecto la mujer revisó la aplicación y se percató que el mapa no tenía movimiento, por lo que envió la ubicación en tiempo real a su papá como señal de alerta, pero el sujeto la despojó del celular y detuvo la marcha del carro. Al verse en riesgo la chica intentó descender del auto pero no pudo porque tenía activados los seguros para menores de edad, entonces el sujeto la obligó a que entregara sus pertenencias y la atacó sexualmente”, agregó.

“Después de la agresión y aún con su víctima, Alberto ‘N’ condujo la unidad por calles de la colonia Providencia, luego en la zona centro de Guadalajara, y finalmente rumbo a la carretera a Chapala, pero en el retorno para tomar Lázaro Cárdenas derrapó y golpeó el frente del carro que conducía, lo que fue aprovechado por la afectada quien comenzó a pedir ayuda a los conductores que iban pasando por el sitio, entonces el agresor se dio a la fuga pie a tierra”.

La persona detenida, apuntó la Fiscalía, está relacionado con al menos otras tres denuncias “con la misma forma de operar”.

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Lucie Vildnerova

'Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia'

Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena. Y se quedó a gusto porque, según dice, encontró familia en un pequeño pueblo de la costa caribeña del país.
Lucie Vildnerova
4 de enero, 2021
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Joanna Zdanowska, una polaca de 47 años, era una de las turistas que estaba en Colombia cuando empezó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

A diferencia de cientos de extranjeros que volvieron a su país, elladecidió quedarse en un país cuya naturaleza enamora con facilidad.

Su relato, presentado en este texto que resultó de una conversación con BBC Mundo, es prueba de que el virus, además de trágico, abrió la puerta para muchas experiencias e historias positivas.


En agosto de 2020, cuando en Colombia anunciaron el fin de la cuarentena estricta, nosotras ya nos queríamos quedar donde estábamos. No queríamos que nada cambiara.

Mis amigos turistas y yo, que vinimos a América Latina a viajar antes de que empezara la pandemia, encontramos en Palomino, en la Costa Atlántica colombiana, un hogar.

Palomino es un pequeño pueblo muy cerca de una hermosa playa llena de palmeras que se prolonga por varios kilómetros.

En marzo, apenas empezó todo, yo no quise irme a Polonia, como hicieron algunos de mis compañeros, porque tenía la esperanza de que pronto podría seguir viajando.

Pero luego pasaron dos semanas y prolongaron la cuarentena. Y dos más. Y más. Y así hasta que nos quedamos ocho meses en un pueblo al lado de la playa sin poder nadar en el mar.

Estábamos en un hostal y todos los restaurantes y bares estaban cerrados. No había nada para hacer.

Con el tiempo se fueron yendo los turistas y solo quedamos algunos pocos. Pero con los días fuimos conformando una familia de unas quince personas con una relación muy íntima con los dueños de los hostales donde estábamos.

Salí de vacaciones de Polonia y terminé quedándome toda la pandemia en Colombia porque acá encontré familia.

Atrapada a gusto en Colombia

En 2019, decidí tomarme un año sabático porque me aburrí de Polonia, donde además tengo un apartamento que genera renta y me permite viajar tranquila.

Estuve en México y Cuba. Luego tenía el plan de viajar dos meses por Colombia, un país que recomiendan mucho para el turismo. Me quedé 10 meses y sigo contando.

Cuando viajas conoces muchas personas, pero normalmente los ves máximo una semana. Pero cuando vives con alguien seis meses, se genera una relación única.

Turistas en Palomino

Joanna Zdanowska
Los turistas que se quedaron en Palomino toda la cuarentena se convirtieron en miembros y colaboradores de la comunidad.

Porque ninguno trabajaba, entonces pasábamos todos el día juntos. Nos sentimos como en vacaciones permanentes.

Cada día había actividades con la gente local para apoyarnos unos a otros. Nos cocinaban. Algunos trabajaban para los hostales, otros aprendieron a surfear, había una chica que empezó a dar clases de español por internet.

En la casa donde yo me quedé, por ejemplo, había una familia de venezolanos con dos niños que descubrieron que nosotras las tratábamos mejor que sus padres. Entonces pasaban el día con nosotras. Yo les compré libros y les leía cuentos. Les mostraba videos en YouTube. Ahora los niños dicen que nosotras somos sus madres. Eso te rompe el corazón.

Lo que aprendí

Lo mejor de haberme quedado tanto tiempo aquí fue que pude conocer bien a la gente del pueblo, una experiencia que no tiene nada que ver con uno ve en el sector turismo.

Una de las experiencias más extraordinarias que tuve fue cuando fui a un pueblo de arhuacos, un grupo de indígenas que viven en la Sierra Nevada de Santa Marta y han tenido muy poco contacto con culturas occidentales.

Tuvimos que salir a las 4 de la mañana. Nos dijeron que eran 8 horas caminando pero cuando levábamos 9 horas aún no llegábamos. Pensamos que este lugar no existía. A las 10 horas finalmente llegamos, sin poder hablar del cansancio. Y nos quedamos ahí con nuestras hamacas.

Nos dieron su casa más grande. Nos quedamos tres días.

Joanna Zdanowska

Joanna Zdanowska
Joanna dice que los tres días que estuvo en un pequeña villa de indígenas le cambió su forma de pensar.

Esta experiencia cambió mi pensamiento, descubrimos algo que puede ser obvio pero nunca lo habíamos vivido: que no necesitamos nada para ser feliz.

Nos cobraban 50 dólares por cada uno de nosotros cinco. Cuando vimos las condiciones en las que viven los indígenas, decidimos no negociar nada, porque duermen en el suelo, cocinan en el fuego, no hay electricidad, ni gas, todo es muy básico; comen solo cosas que tienen ahí en su finca: yuca, plátano, arroz.

Son cosas muy básicas que me enseñaron mucho y me dieron ganas de seguir viajando, y quizá buscar aprovechar mi experiencia de 14 años en la televisión polaca en alguno de estos países. Creo que es buen momento para vender producciones que ya están listas y no necesitan más que subtítulos o doblaje.

Palomino

Joanna Zdanowska
Palomino es uno de los tantos paraísos de Colombia.

Con mi familia no necesito tener contacto físico. Lo único que me hace falta es ver al hijo de mi hermana, que solo vi cuando tenía un año. Pero hablamos mucho.

Y ahora la situación en Polonia es muy fuerte: en coronavirus Colombia y Polonia son países vecinos. Pero, además, ahora el gobierno en mi país es muy conversador y tengo la impresión de que estamos como hace 30 años: no aceptan la sociedad LGTBI, el aborto es tema de guerra, millones de personas están en la calle protestando.

Además allá es invierno. Y no es que me haya acostumbrado al clima de acá. Cuando hace 38 grados me molesta. Pero estar solo en chancletas y vestido corto en lugar de cinco kilos de ropa te relaja. Y eso me gusta de Palomino.


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