Más del 90% de los delitos denunciados en el país no se resuelven, muchos los ‘congela’ el MP
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Más del 90% de los delitos denunciados en el país no se resuelven, muchos los ‘congela’ el MP

Un estudio de México Evalúa revela que en siete estados impunidad llega a 99%: Tamaulipas y Veracruz los peores. Detectan “trampa” de fiscalías al enviar al archivo el 60% de casos que dicen que resuelven.
Cuartoscuro
7 de agosto, 2019
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Aunque en México se denuncie un delito lo más seguro es que no pase nada. En 31 de las 32 entidades federativas del país más del 90% de los ilícitos por los cuales sí se abrió una carpeta de investigación quedan en la total impunidad, sin reparación del daño ni castigo para los responsables. 

En siete estados el nivel de impunidad supera incluso el 99% siendo Tamaulipas y Veracruz los líderes con niveles del 99.9 y 99.8% de casos no resueltos respectivamente. La única entidad por debajo de estos niveles es Guanajuato, aunque su promedio de impunidad alcanza 87.6%.  Y a nivel federal la situación es similar con un promedio de casos investigados sin esclarecer del 94%.

¿Las razones? Desde falta de personal para atender los casos hasta desconocimiento de la ley y de sus reglas básicas al momento de aplicarlas. Tan solo en 2018, una de cada cinco detenciones fue anulada por los jueces debido a irregularidades. Y se detectó que las agencias del Ministerio Público en realidad mandan al archivo el 60% de casos que dicen que resuelven.

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Estos son los principales resultados del informe “Hallazgos 2018: Seguimiento y Evaluación del Sistema de Justicia Penal en México” elaborado por la organización México Evalúa y en el cual, a partir de diversas fuentes de datos oficiales, se analiza tanto la eficacia del sistema de justicia penal, así como los avances en la implementación del nuevo modelo.

El informe incluye un “Índice de Impunidad” construido a partir de la revisión de los resultados que en un año tuvieron casos que sí se denunciaron ante agencias del Ministerio Público. Ello sin tomar en cuenta la “cifra negra” de delitos que no se denuncian y por tanto no se les puede dar seguimiento.

El estudio contempla como una solución satisfactoria de un caso no solamente el que haya una sentencia en contra del responsable, sino otras salidas alternas como acuerdos reparatorios entre las partes que permitan cerrar anticipadamente el caso. Y elimina las denuncias en donde se determina que no hay del delito que perseguir.

Pero aun con esas variables los resultados son extremadamente negativos. El promedio nacional de denuncias no esclarecidas a nivel estatal es del 96.1%, y a nivel federal es del 94.6%.

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Como ya se dijo hay siete entidades donde el promedio de casos no resueltos supera el 99%. Además de Veracruz y Tamaulipas, en ese grupo se encuentra Nuevo León, Chiapas, Tabasco, Baja California Sur y Yucatán. En cuanto a las entidades con mayor población el estado de México presenta un nivel de impunidad del 97.6%, Ciudad de México del 94.5% y Jalisco del 98.8%.

“Aunque algunos estados han logrado avances para dar una salida satisfactoria a los asuntos que conocen, el porcentaje de casos no resueltos es muy alto y, de manera preocupante, a veces corresponde casi a la totalidad de los asuntos. Si pensamos en la cantidad de delitos ocurridos que ni siquiera llegan al conocimiento de las autoridades, las alarmas deben seguir encendidas para buscar la implementación de mecanismos que logren revertir la impunidad generalizada que hoy impera en todo el país” indica el informe.

El reporte de México Evalúa revela además que ni una sola de las 32 entidades federativas ha conseguido implementar al cien por ciento el sistema penal acusatorio que entró en vigor desde junio de 2016.

Las investigaciones: del archivo al olvido

De acuerdo con los datos del estudio, en 2018 se iniciaron poco más de dos millones de carpetas de investigación por alguno delito en las fiscalías del país. En casi la mitad de esos asuntos (49.6%) el Ministerio Público decidió no mandar el caso al juez sino tomar por su cuenta una determinación, lo que en teoría significaría que el caso que tuvo alguna “solución”.

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Sin embargo al analizar cómo es que las agencias del MP “determinaron” estos casos, se advierte que 6 de cada 10 en realidad fueron enviados a lo que se denomina “archivo temporal”, es decir, se decide congelar el caso en el escritorio.

“El archivo temporal tiene como finalidad detener provisionalmente o dejar en pausa una investigación cuando se considera que no hay indicios para esclarecer los hechos o no se cuenta con las pruebas suficientes para avanzar en ella. No se trata de una determinación definitiva. Sin embargo, pareciera que esta figura está siendo utilizada como un mecanismo para ocultar el rezago institucional de las fiscalías, derivado de su ineficiencia para las labores de investigación” indica el análisis.

Por otro lado, del total de casos iniciados en 2018 a nivel nacional hay otro 40% que se encuentra en fase de investigación sin que se haya judicializado aun. En el análisis a nivel estatal hay casos peores, como Quintana Roo o Guerrero donde en fase de investigación siguen casi el 90% de los casos, o Tamaulipas y Puebla donde en esta estatus se encuentran el 70%.

Solamente un 3.9% de las denuncias ante el Ministerio Público a nivel nacional terminó en una carpeta de investigación enviada ante un juez, es decir, 4 de cada 100 casos. Y solo el 0.27% de los casos llegó a un juicio oral.

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A nivel estatal hay situaciones peores. En Chiapas, por ejemplo, solo el 0.2% de los casos fue enviado ante un juez; en Tamaulipas el porcentaje fue de 0.8%; y en Quintana Roo el 0.9 %. Hay otros nueve estados donde el porcentaje de casos judicializados es inferior a 2%.

“Estos resultados no son alentadores pues revelan, además de la desconfianza ciudadana, que las autoridades no están realizando su trabajo como deberían, lo que se traduce en impunidad” subraya el informe.

¿Por qué los casos no se resuelven? Ilegalidad, saturación y precariedad

En la investigación de México Evalúa se identifican múltiples factores que entorpecen y complican una rápida atención y resolución de los casos.

Por ejemplo, el informe revela que de los casos que se mandaron a un juez en 2018, la mitad de ellos son sin una persona detenida. Y en los casos en donde si había detenido los jueces liberaron, en promedio, a 1 de cada 5 de los asegurados sin abrir el proceso.

“Llama la atención el hecho de que el 21% de las detenciones a nivel nacional fueron calificadas como ilegales; es decir, que el juez determinó que no fueron realizadas en apego a los requisitos constitucionales y legales. Los estados en donde mayor número de detenciones fueron calificadas como ilegales fueron San Luis Potosí (71.7%), Chiapas (65.1%) y Puebla (63.3%)” señala el documento.

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Una de las ventajas del actual sistema penal es que contempla procedimientos de “justicia alternativa” que permiten resolver rápidamente casos sin tener que llegar a un juicio. Ello ya que permite a las partes llegar a un acuerdo que satisfaga a la víctima, y con ello cerrar la investigación y descongestionar el sistema.

Pero lo datos revelan que apenas el 6.1% de casos iniciados a nivel nacional fue resuelto a través de un mecanismo de justicia alternativa, y existen seis entidades donde el porcentaje es inferior a 1%.

Esto es relevante si se toma en cuenta que los cuatro estados con “menor nivel de impunidad”, es decir Guanajuato, Querétaro, Puebla, y Campeche, presentaron una mayor resolución de casos con mecanismos alternativos que con sentencias.

“Por el contrario, Baja California Sur, Tabasco, Chiapas, Nuevo León, Veracruz y Tamaulipas presentan una efectividad menor al 1%, debido al uso mínimo de salidas alternas, anticipadas y sentencias respecto del total de casos conocidos. En particular, Tamaulipas reporta únicamente cuatro sentencias condenatorias y ningún otro tipo de conclusión, lo que representa una efectividad prácticamente nula” apunta el informe.

La acumulación de casos sin resolver se agrava por la insuficiencia de recursos humanos para atender los casos. El informe revela que en promedio, a nivel nacional, hay apenas 2.8 agencias del Ministerio Público por cada cien mil personas, y hay estados como Veracruz donde el promedio es 0.3 agencias del MP por cada cien mil habitantes, o el estado de México y Puebla con un promedio de 1.1 agencias por cada cien mil personas.

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A lo anterior se agrega la carencia de jueces. El estudio añade que, en promedio, en América Latina hay diez jueces por cada cien mil habitantes pero en México la tasa es de apenas 0.9 jueces por cada cien mil habitantes, casi nueve veces menos. Los focos rojos son Michoacán y Puebla con apenas 0.2 jueces por cien mil habitantes.

Y finalmente se agregan las carencias en profesionalización de los funcionarios. Por ejemplo, solo en 9 de las 32 entidades se encuentra en operación el servicio profesional de carrera que define rutas claras de capacitación de los servidores públicos, así como requisitos de ascensos y de especialización. 

La situación de  las unidades especializadas en atender y asesorar a las víctimas de un delito es  peor pues solo en cuatro estados los funcionarios que integran las mismas cuentan con dicho servicio.

“El servicio profesional de carrera garantiza a sus servidores públicos condiciones de certidumbre laboral y posibilidades de desarrollo profesional. Sin el mismo esto no existe” indica el informe.

Nuevo sistema penal: tres años de rezagos

El informe “Hallazgos 2018: Seguimiento y Evaluación del Sistema de Justicia Penal  en México” también revela que ni una sola entidad federativa ha conseguido operar al 100% y de forma satisfactoria el nuevo sistema penal, que por ley entró en vigor desde junio de 2016. Ello en parte a que se malgastó gran parte del periodo inicial de preparación de ocho años para adoptar el sistema.

Un ranking incluido en el estudio a partir del análisis de diversas variables del nuevo sistema muestra que en una escala de los 0 a los 1000 puntos, no hay estado que siquiera llegue a 800 que es en nivel mínimo satisfactorio. 

Los que más se acercan son Querétaro con 625 puntos, Guanajuato con 584, y Chihuahua con 563. Las tres entidades más rezagadas son Guerrero con 211 puntos, Nayarit con 218 y Quintana Roo con 228.

De acuerdo con el análisis, uno de los principales factores que ha propiciado estos rezagos es la ausencia de una instancia púnica evaluadora que dé seguimiento a todo el sistema. Ello provoca que en los estados haya avances dispares en capacitación, estructura, normatividad, modernización tecnológica, etc.

“A pesar de los diversos esfuerzos hacia la consolidación, sigue existiendo rezagos en la operación del sistema. El impacto de una falta de coordinación y articulación de políticas entre instancias ha derivado en esfuerzos aislados y resultados incipientes” concluye el informe.

Puedes consultar el estudio completo aquí.

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Tanya Dalton

Cómo reducir el estrés en la pandemia de COVID en 3 simples pasos

La demanda de atenciones relacionadas con la salud mental han aumentado durante los meses en que la COVID-19 se ha propagado por el mundo. ¿Cómo enfrentar los altos niveles de estrés y ansiedad que provoca la pandemia? Esta es una de las herramientas que puede ayudarte.
Tanya Dalton
19 de noviembre, 2020
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La pandemia de COVID-19 ha dejado ya más de 40 millones de personas infectadas en el mundo y más de un millón de víctimas fatales.

Quienes no han sido afectados de manera directa por el virus, probablemente han tenido que hacer cambios en su vida para adaptarse a las presiones familiares, económicas o laborales que la pandemia ha impuesto en un contexto de incertidumbre.

Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 130 países, la demanda de consultas relacionadas con problemas de salud mental se ha incrementado, mientras que los sistemas de salud no dan abasto para responder a esos requerimientos.

Los especialistas hablan de una “crisis de salud mental sin precedentes”, donde una de las causas son los altos niveles de estrés.

Tanya Dalton, consultora especializada en productividad laboral, fundadora de la firma estadounidense Inkwell Press y autora de The Joy of Missing Out (“La alegría de perderse las cosas”), se ha especializado en el trabajo con mujeres.

En estos meses le ha tocado ver cómo muchas de ellas han aumentado su autoexigencia para responder a las demandas del trabajo y de su vida familiar, particularmente aquellas que suelen ser perfeccionistas y que, por ese motivo,no se permiten fallar.

“Tenemos que ser agresivamente imperfectos”, dice Dalton en diálogo con BBC Mundo, refiriéndose a la urgente necesidad de aceptar la imperfección como parte de nuestras vidas de una manera frontal.

No basta, explica, con bajar las revoluciones y reducir el número de tareas. Lo que se requiere es un profundo cambio de mentalidad que permita aceptar la imperfección en nuestras vidas como algo natural.

Una ilustración con personas usando mascarillas

Getty
“Está bien sentirse vulnerables”, argumenta Dalton.

Y ahora, en tiempos de pandemia, es el mejor momento para hacerlo. “Está bien sentirse vulnerable porque todos nos estamos sintiendo de esa manera”.

“En todos mis años de experiencia, he visto cómo ese cambio de mentalidad las ayuda enormemente en el trabajo y en sus vidas”, señala.

Estos son tres simples pasos para ser agresivamente imperfectos y bajar los niveles de estrés, según la consultora.

1. Priorizar lo que es importante y urgente

Se trata de identificar las tareas que nos llevan hacia objetivos a largo plazo y que tienen una fecha límite apremiante.

Para eso, hay que ponerlas en la parte superior de una listay darles máxima prioridad.

El problema es que cuando las personas están corriendo contra el reloj, no queda espacio para innovar o para encontrar soluciones creativas. Ahí es donde entra el segundo nivel.

2. Desarrollar lo que es importante, pero no urgente

En el segundo nivel están las actividades que nos acercan a nuestros objetivos finales porque se centran en la planificación futura y la superación personal, pero no tienen una fecha límite inminente.

Y precisamente porque no tienen un plazo a cumplir de manera urgente, es muy fácil que desaparezcan completamente del radar.

Es importante dejarles un espacio, dice Dalton, porque se trata de las actividades y proyectos que eventualmente aumentarán las posibilidades de un mejor desempeño laboral y personal.

3. Adaptarse (dejando de lado las cosas sin importancia)

En el tercer nivel entran las cosas sin mayor importancia, que no ayudan a alcanzar las metas a largo plazo pero que hacen muchísimo ruido.

Por ejemplo, cualquier tarea cotidiana del hogar como lavar los platos. O cumplir con un compromiso extralaboral simplemente porque nos sentimos obligados a hacerlo.

Una ilustración que muestra a una mujer sentada en posición de yoga frente a un reloj

BBC
Dalton plantea que es necesario priorizar las tareas partiendo por las cosas que son importantes y urgentes al mismo tiempo.

Por eso, hay ocasiones en que hay que decir que no. “No pasa nada si la cocina es un desastre”, apunta Dalton. Si se tiene que hacer más tarde o incluso mañana… tendrá que quedar para después.

Lo bueno de hacer una lista de cuestiones importantes, agrega, es que dejamos de desperdiciar energía pensando en qué viene a continuación y, en cambio, trabajamos por prioridades.

“Centrarse en nuestras prioridades es lo que separa a los ocupados de los verdaderamente productivos”, apunta.

“Pasé años sintiendo que todos los días se quedaban cortos. Finalmente me desperté y me di cuenta de que no existe lo perfecto”.

“Es hora de liberarse”, concluye.


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