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Eréndira Aquino

Diamantada CDMX: Exigen castigo a policías violadores y una disculpa por la violencia histórica contra mujeres

La protesta de mujeres fue pacífica, pero derivó en disturbios y daño al inmobiliario e instalaciones del Metrobús y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Eréndira Aquino
17 de agosto, 2019
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Mujeres protestaron este viernes en la Ciudad de México en respuesta a la postura del gobierno capitalino que calificó como “provocación” la manifestación convocada el 12 de agosto pasado, cuando un grupo rompió cristales de la Procuraduría General de Justicia e irrumpió en las instalaciones.

En la protesta de este viernes también se registraron disturbios, se provocó un incendio en una estación de policía y un grupo de manifestantes realizó pintas en estaciones del Metrobús y en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Durante la jornada, un hombre atacó a un periodista durante una transmisión en vivo.

La marcha inició después de las 18:00 horas. Algunas mujeres portaban tambores con los que marcaban el ritmo de las consignas que cantaban, mientras otras escuchaban versos de hip hop feminista.

Lee: Por una, por todas: Las voces de las mujeres en la protesta #NoMeCuidanMeViolan

Poco a poco, las manifestantes comenzaron a llegar a la Glorieta de los Insurgentes, en la Ciudad de México a las seis de la tarde. A diferencia de la protesta previa, convocada el pasado lunes para exigir el esclarecimiento de denuncias contra policías por violación, este viernes acudieron con el rostro cubierto, ante el temor de ser reconocidas y criminalizadas.

Mujeres protestaron en la CDMX contra la violencia y por justicia en casos de violación.

Además de vestir de negro, la mayoría de ellas estaban maquilladas con diamantina rosa y portaban pañuelos verdes, símbolo de la lucha por la legalización del aborto. Todas compartían sonrisas y se agrupaban en distintos espacios donde, con micrófonos y megáfonos compartían experiencias de violencia y se solidarizaban unas con otras. También leían poemas y cantaban consignas contra policías y el patriarcado.

Entre las asistentes se encontraban grupos de estudiantes, abogadas, activistas y mujeres que acudieron en familia e incluso con sus mascotas.

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En uno de los grupos, una madre tomó el micrófono y expresó su dolor por la situación de violencia e impunidad, y luego, con una sonrisa agradeció a las presentes el salir a protestar por todas las que han sido asesinadas o desaparecidas, por todas las ausentes. En otro, mujeres se turnaban el micrófono para denunciar públicamente sus experiencias de acoso.

De pronto, silencio. Una de las organizadoras, con el rostro cubierto con un antifaz de diamantina, herramienta de protesta a raíz de que fue lanzada al jefe de la policía capitalina en la manifestación anterior, pidió a sus compañeras que permitieran dar lectura al pliego petitorio que presentaron a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; a la procuradora Ernestina Godoy; al secretario de Seguridad, Jesús Orta y a la fiscal de Investigación para la Atención de Delitos Sexuales, María Concepción Prado.

“El día de hoy, viernes 16 de agosto, venimos a leer este pliego petitorio, conformado por el colectivo ‘No me cuidan, me violan’.

Lee más: Revictimización y vulneración del proceso: ¿Cómo afectan las filtraciones la investigación de una violación?

Como habitantes y ciudadanas de la Ciudad de México y de la república mexicana nos dirigimos a ustedes desde esta manifestación que está cimbrando los espacios que habitamos porque están siendo violentados y vulnerados”.

A continuación, enlistó los tres casos que en el último mes fueron denunciados por mujeres que acusaron haber sido violadas por uniformados: el primero, ocurrido el 10 de julio en un hotel de la colonia Tabacalera; el segundo, el 3 de agosto en la alcaldía Azcapotzalco y el último, dado a conocer por la Procuraduría capitalina el 8 de agosto, por una agresión dentro del Museo Archivo de la Fotografía.

También señaló que en los primeros seis meses de 2019, al menos 34 mujeres pertenecientes a alguna corporación de seguridad pública y procuración de justicia en la Ciudad de México han denunciado ante el Ministerio público maltratos, vejaciones, acoso e incluso violaciones en el interior de sus centros de trabajo.

“Aunque se reporten constantemente casos de violencia sexual, no ha habido respuesta por parte del Estado y ha permanecido casi en la absoluta pasividad.

Hay una sistematización del abuso sexual como parte del procedimiento de detenciones y represión.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a julio de 2019 se han registrado 3 mil 233 delitos contra la libertad y la seguridad sexual en la Ciudad de México”, dijo.

Entérate: Vinculan a proceso a policía bancario acusado de violar a menor en el Museo de la Fotografía

En este contexto, expresó a nombre de las presentes su rechazo al hecho de que las autoridades filtren información sobre las indagatorias de estos delitos a medios de comunicación que revictimizan a las denunciantes, como sucedió con el caso de la joven de 17 años que denunció haber sido violada por cuatro policías la madrugada del 3 de agosto en Azcapotzalco.

Asimismo, rechazaron la postura de la jefa de Gobierno frente a la protesta que realizaron el lunes 12 de agosto, que Claudia Sheinbaum calificó de “provocación”, pues sus declaraciones “alimentan el discurso de odio y el descrédito de las mujeres denunciantes, además de evadir su responsabilidad de sanciono sobre esos delitos”.

La joven también rechazó que formen parte de algún partido político y explicó que la protesta “surgió ante la incapacidad histórica del gobierno de la Ciudad de México de atender, investigar y sancionar la violencia contra mujeres”.

Por ello, exigieron la sanción contra quienes resulten responsables por la filtración de información que recientemente provocó la revictimización de la joven que denunció haber sido violada en Azcapotzalco, así como que las autoridades no criminalicen sus protestas.

También pidieron a las autoridades que se active la Alerta por Violencia de Género en la Ciudad de México y que establezcan protocolos estrictos de reclutamiento de policías, así como capacitación en temas de género.

Otro de los puntos del pliego petitorio fue que se permita el acceso ciudadano a los videos de las cámaras instaladas al interior de patrullas y rechazaron la militarización de la seguridad pública con el ingreso de la Guardia Nacional a diferentes alcaldías de la capital.

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Finalmente, exigieron al gobierno de la Ciudad de México una disculpa pública por las violaciones que históricamente han sido cometidas contra los derechos de las mujeres.

Protesta con diamantina y pañuelos verdes en CDMX.

Los disturbios

Al finalizar la lectura del pliego petitorio, se anunció a través de un megáfono que saldrían de la glorieta hacia la avenida Insurgentes, donde se ubica el edificio sede de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), institución a la que se encuentran adscritos los policías acusados de violación.

Las jóvenes avanzaron en contingentes, encabezadas por el grupo con tambores, gritando “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, “Hay que abortar, hay que abortar, hay que abortar este sistema patriarcal”, así como “eres popó, eres popó, eres popó policía violador”, y se dirigieron a las instalaciones de la SSC, que se encontraba resguardada por uniformadas de tránsito.

En ese momento, las manifestantes se dividieron: un grupo intentó enfrentarse con las policías que resguardaban la SSC, aunque se contuvieron al percatarse de que eran uniformadas mujeres, mientras otro -en el que también había hombres- comenzó a grafitear y destrozar la estación del metrobús insurgentes, una camioneta particular y algunas de las paredes del edificio de la Secretaría.

Mujeres realizaron grafitis durante protesta en CDMX.

En medio del caos, algunas mujeres comenzaron a llamar a sus compañeras a reunirse y marchar rumbo al Ángel de la Independencia. Poco a poco las manifestantes formaron un gran contingente y comenzaron a avanzar, hasta que se detuvieron porque nuevamente un grupo de personas encapuchadas provocó disturbios, esta vez en un estacionamiento público, en el que se encontraban dos patrullas tipo pick up, así como varios automóviles y motocicletas particulares.

La marcha continuó hasta la calle de Florencia, que conduce al Ángel de la Independencia, donde se encuentra una estación de policía, a la que ingresaron varias de las personas que se encontraban en la protesta para romper vidrios y provocar un incendio. Mientras tanto, afuera algunas manifestantes grafitearon leyendas como “Policía violador” y “A mí no me cuida la policía, me cuidan mis amigas”.

Lee más: Joven de 17 años denuncia a cuatro policías de CDMX por violación

Minutos después, bomberos y policías arribaron al sitio, donde las manifestantes los recibieron con insultos. Finalmente lograron ingresar al edificio vandalizado y las mujeres continuaron su marcha.

Al grito de “Justicia, justicia” y “Fuimos todas” -haciendo referencia a los disturbios-, las manifestantes concluyeron la protesta en el Ángel de la Independencia, mientras bomberos y policías resguardaban los inmuebles dañados.

El saldo preliminar de la protesta, de acuerdo con fuentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, fue de 17 personas lesionadas, entre ellas 14 policías, 2 reporteros de los medios ADN 40 y Milenio y un bombero.

La SSC reportó destrozos e incendio en la estación Insurgentes del metrobús, así como afectaciones en las estaciones Complico, Insurgentes y Balderas del metro.

También registraron pintas en el edificio sede de la dependencia, en el Ángel de la Independencia y en la Glorieta de los Insurgentes, así como 25 automóviles dañados, entre ellos una camioneta Pickup, 10 motopatrullas, 10 vehículos particulares y 4 patrullas Charger, así como el destrozo e incendio de la Estación Florencia de la Policía.

Al concluir la manifestación, las mujeres comenzaron a partir en grupos, dejando tras de sí calles llenas de diamantina rosa, vidrios rotos y policías.

Agreden a estudiantes de la UACM

Estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) que acudieron a la marcha fueron agredidas por hombres mientras regresaban a sus domicilios, cuando las autoridades de seguridad se percataron de los hechos hicieron una valla para contenerlos, sin embargo, ésta se rompió y agredieron a las estudiantes.

A una de ellas la golpearon en la cabeza con un palo, mientras que a otra le dieron un puñetazo en la cara. Las afectadas harán una denuncia colectiva por los hechos.

Además, acusaron intimidación de los policías del Ministerio Público de Pantitlán quienes no las dejaban salir e intentaron que las alumnas otorgaran el “perdón”.

Con información de Verónica Santamaría y Alberto Pradilla.

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'Somos prisioneros': el estremecedor mensaje de auxilio en una tarjeta de Navidad fabricada en China

Una niña británica de 6 años estaba escribiendo dedicatorias en tarjetas de Navidad cuando se dio cuenta que una estaba ya usada. Un mensaje en ella era una petición de ayuda que ha llevado al supermercado británico Tesco a iniciar una investigación por trabajo forzado de prisioneros en China.
22 de diciembre, 2019
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Una tarjeta navideña con un mensaje escrito a mano

BBC
Una niña en Reino Unido encontró un escalofriante mensaje en una tarjeta navideña comprada en el supermercado Tesco.

“Somos prisioneros extranjeros… Ayúdenos y avisen a una organización de derechos humanos”.

El mensaje encontrado por una niña en una tarjeta de Navidad en Reino Unido llevó a la tienda de autoservicio Tesco a suspender la producción de las tarjetas en una fábrica en China.

La nota fue descubierta por Florence Widdicombe, de 6 años, la cual presuntamente fue escrita por prisioneros en la ciudad china de Shanghái denunciando que fueron “obligados a trabajar en contra de nuestra voluntad”.

Tesco dijo que estaba “desconcertado” por el descubrimiento, y aseguró que “nunca permitiría el trabajo penitenciario en nuestra cadena de suministro”.

Ante esto, prometió eliminar de la lista de proveedores de tarjetas a Zheijiang Yunguang Printing, si se descubre que ha usado mano de obra carcelaria.

“Somos prisioneros”

Widdicombe estaba escribiendo dedicatorias en tarjetas a sus amigos de la escuela cuando descubrió que una, con un gatito con un gorro de Papá Noel, ya tenía un mensaje.

“Somos prisioneros extranjeros en la prisión de Shanghái Qingpu, China. Somos obligados a trabajar en contra de nuestra voluntad. Por favor, ayúdenos y avisen a una organización de derechos humanos”, se leía en mayúsculas.

Florence Widdicombe

BBC
Florence Widdicombe dice que quedó desconcertada al encontrar el mensaje.

Además, pedían a quien encontrara el mensaje que se pusiera en contacto con Peter Humphrey, un periodista británico que fue encarcelado allá hace cuatro años.

La niña explicó a la BBC que el hallazgo lo hizo cuando estaba escribiendo su “sexta u octava tarjeta”.

“Me hizo sentir conmocionada”, dijo, además de que cuando le explicaron lo qué significaba el mensaje se sintió “triste”.

Su padre, Ben Widdicombe, dijo que primero sintió “incredulidad” al descubrir el mensaje, y también pensó que era “una especie de broma”, pero al pensarlo más, se dio cuenta “de que era algo que podría ser bastante serio”.

“Me sentí muy sorprendido, pero también sentí la responsabilidad de pasarlo a Peter Humphrey como el autor pidió que se hiciera”.

“Nos golpeó el ánimo. Hay injusticias en el mundo y hay personas en situaciones difíciles y sabemos de eso y leemos sobre eso todos los días. Hay algo en ese mensaje que llega a casa en Navidad… que realmente lo hace muy conmovedor y muy poderoso”, explicó.

Florence Widdicombe y su padre Ben

BBC
Florence Widdicombe y su padre Ben contaron a la BBC cómo los golpeó el mensaje encontrado en la tarjeta navideña.

Una portavoz de Tesco dijo que estaban sorprendidos sobre este caso: “inmediatamente detuvimos la producción en la fábrica donde se hacen estas tarjetas e iniciamos una investigación”.

La empresa dijo que tiene un “sistema de auditoría integral” para garantizar que los proveedores no echen mano del trabajo forzado.

La fábrica en cuestión fue auditada apenas el mes pasado y no se encontró evidencia de que rompiera la prohibición del trabajo penitenciario, asegura la empresa.

Hasta ahora no ha recibido ninguna otra queja de clientes sobre mensajes dentro de las tarjetas de Navidad.

“Una vida muy sombría”

El mensaje en la tarjeta instó al destinatario a contactar a Peter Humphrey, quien anteriormente fue encarcelado en Qingpu por “cargos falsos que nunca se escucharon en el tribunal”, sostiene.

Después de que la familia Widdicombe le envió un mensaje a través de Linkedin, Humphrey dijo que contactó a exprisioneros que confirmaron que los reclusos habían sido obligados a trabajar.

Peter Humphrey

BBC
La tarjeta pedía que se contactara al periodista Peter Humphrey, quien estuvo en la prisión china durante 2 años.

“Pasé dos años en cautiverio en Shanghai entre 2013 y 2015 y mis últimos nueve meses fueron en esta misma prisión, en este mismo bloque de celdas de donde proviene este mensaje”, dijo Humphrey a la BBC.

“Así que esto fue escrito por algunos de mis compañeros de celda de ese período que todavía están allí cumpliendo sus sentencias”.

Estoy bastante seguro de que esto fue escrito como un mensaje colectivo. Obviamente, una sola mano produjo la letra mayúscula y creo que sé quién era, pero nunca revelaré ese nombre”, explicó.

El bloque de celdas de prisioneros extranjeros, detalló, tiene alrededor de 250 personas que viven una “vida cotidiana muy sombría” con 12 prisioneros por celda.

“Duermen en literas de hierro muy oxidadas con un colchón que no tiene más de 1 cm de grueso”, dijo.

“En invierno hace mucho frío, no hay calefacción en el edificio y en verano hace mucho calor porque no hay aire acondicionado. Se levantan alrededor de las 05:30-06:00. Todos los días tienen que acostarse nuevamente alrededor de las 21:30”, relató.

Un prisionero extranjero en la cárcel de Shanghai Qingpu

Getty Images
La prisión de Shanghái Qingpu es conocida por tener una sección para recluir extranjeros.

Cuando estaba allí, recuerda, el trabajo de fabricación era voluntario, para ganar dinero para comprar jabón o pasta de dientes, pero ese trabajo ahora se ha convertido en obligatorio.

“Todos los que conozco en ese momento estaban allí por razones muy dudosas. Conocí a tantas personas a las que consideraba víctimas de encarcelamiento injusto o al menos sentencias desmedidas por delitos menores”, dijo.

El periodista cree que quienes escribieron la nota “sabían muy bien qué riesgos estaban tomando y estaban preparados para correr ese peligro”.

“Saben muy bien que si son atrapados, serán castigados, por ejemplo, perdiendo algunos puntos de mérito o teniendo algún tipo de privación de parte de su asignación de alimentos. Podrían ser castigados enviándolos a confinamiento solitario durante un mes o algo así”.

Las tarjetas de Tesco con gatitos

BBC
Algunas de las tarjetas que vende Tesco son producidas por un fabricante chino, Zheijiang Yunguang Printing

No es la primera vez que los prisioneros en China han pasado de contrabando mensajes en productos que se han visto obligados a fabricar para los mercados occidentales.

En 2012, Julie Keith de Portland, EE.UU., descubrió un relato de tortura y persecución por parte de un preso que dijo que se vio obligado a fabricar las decoraciones de Halloween que había comprado.

Y en 2014, Karen Wisinska, de Irlanda del Norte, encontró una nota en un par de pantalones Primark que decía: “Nuestro trabajo dentro de la prisión es producir ropa de moda bajo explotación. Trabajamos 15 horas al día y con comida que ni siquiera se les daría a perros o cerdos”.

Bajo la guía de la ONU para los derechos humanos y las cárceles, los prisioneros “no deberían estar subordinados a obtener ganancias ni para las autoridades penitenciarias ni para un contratista privado”.


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