El gobierno envía a la frontera con Guatemala a solicitantes de asilo devueltos por EU
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El gobierno envía a la frontera con Guatemala a solicitantes de asilo devueltos por EU

La Agencia de la ONU para los Refugiados muestra su preocupación por las condiciones del traslado, y dice que algunos ni siquiera sabían dónde habían sido conducidos.
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El gobierno ya no quiere que se queden en la frontera norte los migrantes que solicitan asilo a Estados Unidos, y que este país devuelve a México. Ahora, los traslada a la frontera con Guatemala para que esperen la respuesta del gobierno estadounidense, a 2 mil 200 kilómetros de distancia.

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, este plan de enviar a los migrantes al sur ya se implementa en las ciudades de Nuevo Laredo y Matamoros, en Tamaulipas, consideradas de alto riesgo por los altos índices de violencia y la presencia del crimen organizado.

“Esta oferta de transportación tiene como objeto ofrecer una alternativa más segura para aquellas personas que no desean permanecer en la frontera de México con Estados Unidos, así como desahogar la presión que sufren los albergues ubicados en las localidades de frontera”, según la versión oficial.

Estos son los migrantes que son devueltos a México como parte del programa “Remain in Mexico”, la iniciativa de Donald Trump para que los refugiados esperen fuera de su territorio a que un juez decida sobre su caso. Y su destino es Tapachula, Chiapas, porque ahí “hay mejores instalaciones y albergues”.

Sin embargo, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) contradice esta versión. “El Acnur tuvo conocimiento de estos traslados y pudo comprobar que las personas que fueron trasladadas estaban confundidas y algunas no tenían claro que habían llegado a la frontera”, confirma Silvia Garduño, oficial de Información Pública de la institución.

El miércoles llegaron a Chiapas al menos cinco autobuses. No se detuvieron hasta alcanzar la entrada del puente internacional Rodolfo Robles, en Ciudad Hidalgo, el último municipio antes de llegar a Guatemala.

De la llegada de los camionetas fue testigo Adam Isaacson, integrante de Washington Office in Latin America (Wola), una ONG estadounidense. Junto a él se encontraban funcionarios de Acnur y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Según relata Isaacson, tres de los autobuses se estacionaron frente a la estación migratoria Siglo XXI, en Tapachula. Después de que los pilotos hablasen con personal del centro de detención retomaron la ruta hasta Ciudad Hidalgo, a 37 kilómetros, el último municipio mexicano antes de cruzar el río Suchiate y entrar en Guatemala. Allí se encontraban los otros dos autobuses.

Todos los trasladados en estos vehículos fueron previamente devueltos por Estados Unidos. Todos tienen una cita con un juez para solicitar refugio. Todos fueron conducidos a Chiapas, el estado más pobre de México, el más alejado la frontera norte.

De acuerdo con el relato de Isaacson, algunos regresaron a Guatemala, con el objetivo de esperar la cita en sus países de origen o, simplemente, desistir. Otros quedaron en Ciudad Hidalgo. Si quieren pelear por su caso, deberán desandar más de 2,200 kilómetros. Lo tendrán que hacer “con sus propios recursos”, según estas fuentes de la SRE. El transporte gratuito solo tiene dirección hacia el sur, no hacia el norte.

Esta misma fuente aseguró que los migrantes fueron informados en todo momento de cuál es su destino, y que podían bajar del autobús en cualquier momento.

Christofer Gascón, representante de la OIM en México, insiste en establecer diferencias entre este procedimiento y los programas de su institución. Dice que ellos tienen planes de “retorno asistido” desde lugares como Ciudad Juárez, en Chihuahua, y desde Tijuana, en Baja California. Afirma que existe un protocolo para asegurarse de que los migrantes desean realmente regresar a su país, que conocen el procedimiento y las opciones que tienen en México y que no corren riesgo en su retorno.

La nota de la SRE no hace mención a protocolo alguno para determinar los peligros que pueden enfrentan los solicitantes de refugio en sus países. “El gobierno de México no puede retener a ningún solicitante de asilo contra su voluntad”, dice la nota.

Los autobuses a Chiapas comenzaron en agosto. Pero fuentes de la SRE aseguran que los traslados desde Tamaulipas se iniciaron cuando Estados Unidos comenzó su política de devoluciones. La diferencia es que antes los migrantes eran enviados a Monterrey, en Nuevo León, a 224 kilómetros de la frontera. Fotografías tomadas el 31 de agosto en la estación de Monterrey muestran camionetas con el logo del INM dejando a los migrantes. Ahora, la SRE dice que es “el Gobierno de México” el que desarrolla el plan.

No hay cifras oficiales sobre cuántos fueron trasladados. Los vehículos no llevan ningún distintivo oficial, y en su interior no hay funcionarios adscritos a ningún departamento del gobierno mexicano.

Animal Político preguntó al INM sobre su participación en estos traslados, pero no obtuvo respuesta.

Julio López, sacerdote y responsable de la Casa del Migrante Nazareth, en Nuevo Laredo, fue una de las primeras voces que se alzó contra esta práctica. Asegura que desde inicios de agosto interpuso una queja en la ofician de la Comisión Nacional para los Derechos Humanos (CNDH) en Reynosa. Todavía no hay resolución.

Según explica el religioso, los albergues de Nuevo Laredo están colapsados solo con las personas que esperan su proceso legal para pedir asilo. Se trata de aquellos solicitantes que aguardan un turno para entrar por la frontera, pero que terminan sufriendo el mismo destino que aquellos que cruzan el río y alcanzan ilegalmente territorio norteamericano para, una vez detenidos, pedir refugio.

El procedimiento, tanto para quienes fueron expulsados a Monterrey como para los desplazados a Chiapas, es el siguiente: los migrantes son devueltos de Estados Unidos. Todos ellos son conducidos a las instalaciones del INM junto al puente 1, en la frontera. Allí se les entrega una Forma Migratoria Múltiple, de 180 días de duración. Allí se ven obligados a esperar. Se trata de un recinto cerrado pero que no tiene condiciones como albergue. Reciben una comida al día.

No tienen más opciones: tomar el autobús, para el que esperan entre uno o dos días, o aventarse a Nuevo Laredo, un municipio que no conocen y con problemas de inseguridad.

Francisco Oswaldo Barrera, salvadoreño de 28 años, es uno de los afectados. El 3 de agosto, justo cuando comenzaron los autobuses hacia Chiapas, mostraba su intranquilidad mientras aguardaba ser trasladado. Relataba haber cruzado por Miguel Alemán, en Tamaulipas, junto a su hijo de siete años. Pasó varios días en la “hielera”, las celdas de la Patrulla Fronteriza. Incluso relató que un día iban a entregarlo a México, pero lo rechazaron porque no había espacio. Cuando regresó al centro de detención vio cómo otros solicitantes de asilo, que iban con menores como él, fueron puestos en libertad en territorio norteamericano.

Maldice su mala suerte. Ojalá hubiese sido uno de ellos, se repite.

Dice Barrera que tiene su cita con un juez el 29 de octubre. ¿Qué hacer hasta entonces?

“No sé dónde estar. Para Monterrey hay albergues, pero están llenos. Lo que quieren es sacarnos de aquí”, dice. “Mi idea es esperar, pero ¿dónde? Quiero que me den una opción”, se quejaba.

Barrera tomó uno de estos autobuses. Quizás haya regresado a El Salvador. Puede que esté en Ciudad Hidalgo, donde algunos migrantes durmieron en la plaza o fueron apoyados por pobladores. Puede que intentase retomar el camino al norte.

El gobierno de México reivindica su plan, argumentando que pone a salvo a los solicitantes de asilo. No todas las instituciones comparten esta visión.

“El Acnur ha expresado su preocupación a las autoridades sobre la falta de información clara, por ejemplo, para volver a entrar a México y desde ahí a Estados Unidos para asistir a las audiencias programadas más adelante. Es importante que las personas sean informadas de manera clara sobre los traslados y los destinos para evitar que quienes tienen necesidades de protección internacional terminen devolviéndose a sus países de origen a situaciones de riesgo”, dijo Silvia Garduño.

“Parece ser una clara y descarada violación del derecho de solicitar protección en otro país”, dijo Adam Isaacson. “Aún si solo el 10% de ellos tenían casos fuertes de asilo, eso implicaría que decenas de personas ya corren un grave riesgo a sus vidas ya de nuevo en Centroamérica”, añadió.

Para el integrante de Wola, “parece que sacaron a personas vulnerables, atemorizadas, en la parte más peligrosa de la frontera norte, les dieron poca o mala información, les llevaron 2,000 kilómetros solo custodiados por el chófer del bus y las dejaron con opciones poco viables para continuar sus procesos de asilo”.

Con información de Francisco Sandoval y Alberto Carrasco

Fotos de Daniel Méndez, de El Mañana de Nuevo Laredo

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Cómo la teoría del origen del COVID en un laboratorio de Wuhan pasó de "conspiración" a ser investigada

Tras ser considerada como una hipótesis marginal, la posibilidad de que el covid-19 tenga su origen en una fuga de un laboratorio en China es vista ahora como una teoría probable.
28 de mayo, 2021
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Durante meses fue vista como una teoría conspiratoria, pero ahora la idea de que el nuevo coronavirus pudo haber surgido en un laboratorio en China empieza a ser considerada por Estados Unidos como algo que no se puede descartar.

El miércoles, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó a los servicios de inteligencia redoblar los esfuerzos para investigar los orígenes de la pandemia de covid-19.

Y esa orden incluye examinar la teoría de que provino de un laboratorio en Wuhan, algo que un informe de marzo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que era “extremadamente improbable”.

Biden reveló que dio la orden después de recibir un informe no concluyente sobre los orígenes del coronavirus que había solicitado después de asumir la presidencia, incluyendo si surgió del contacto humano con un animal infectado o de un accidente de laboratorio.

El mandatario argumentó que la mayor parte de la comunidad de inteligencia convergía en torno a estos dos escenarios, pero que no hay suficiente información para evaluar que uno sea más probable que el otro.

Además, anunció que Washington trabajará con sus socios alrededor del mundo para presionar a China para que participe en una “investigación internacional completa, transparente y basada en pruebas“.

Sus afirmaciones levantaron la ira de Pekín.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, acusó a Washington de no estar interesado en los hechos o la verdad, ni en un estudio serio basado en la ciencia sobre los orígenes del coronavirus.

“Su objetivo es utilizar la pandemia para buscar la estigmatización, la manipulación política y redirigir la culpa. Están siendo irrespetuosos con la ciencia, irresponsables con la vida de las personas y contraproducentes para los esfuerzos concertados para combatir el virus”, dijo.

Pero ¿qué se sabe acerca de esta teoría que sitúa el origen del coronavirus en un laboratorio de Wuhan?

De teoría conspirativa a hipótesis

El covid-19 fue detectado por primera vez en Wuhan a fines de 2019. Desde entonces, se han confirmado más de 168 millones de casos y se han registrado alrededor de 3,5 millones de muertes en todo el mundo.

Wuhan, China

EPA
Wuhan fue el primer lugar del mundo donde se detectó el virus.

Las especulaciones sobre la posibilidad de que el virus hubiera surgido en el Instituto de Virología de Wuhan, uno de los principales laboratorios de investigación de China, comenzaron el año pasado y fueron propagadas por el expresidente Donald Trump.

En abril de 2020, salieron a la luz reportes del departamento de Estado de EE.UU. que mostraban que los funcionarios de la embajada estaban preocupados por la bioseguridad allí, lo que parecía alimentar esa hipótesis.

China desestimó este tipo de señalamientos, pese a lo cual durante muchos meses no fue posible la realización de una investigación internacional in situ.

No fue sino hasta inicios de este año, cuando un equipo de investigadores enviados por la OMS elaboró un informe junto a científicos chinos que, sin alcanzar una conclusión definitiva sobre el origen del virus, señalaba que era “extremadamente improbable” que hubiera surgido de un laboratorio.

Sin embargo, algunos especialistas mostraron su escepticismo ante este informe dado lo tardío de la investigación y las limitaciones impuestas por Pekín para su ejecución.

visita del equipo de la OMS al Instituto de Virología de Wuhan.

Reuters
La visita del equipo internacional de la OMS fue estrictamente controlada por las autoridades chinas.

Un portavoz de la OMS reiteró este jueves a la BBC que se necesitan más estudios “en una variedad de áreas, incluida la detección temprana de casos y focos, el papel potencial de los mercados de animales, la transmisión a través de la cadena alimentaria y la hipótesis de incidentes de laboratorio”.


Entre la ciencia y el contexto político

Análisis de John Sudworth, corresponsal de la BBC en China

Los lectores que ya ahora están acostumbrados a artículos que descartan la teoría de la fuga de laboratorio como una conspiración peligrosa y marginal pueden estar un poco desconcertados al encontrarla de repente en la primera plana, presentada como una posibilidad completamente plausible.

La verdad es que siempre ha habido mucha evidencia circunstancial para apoyar ambas teorías en competencia. Un origen zoonótico, en el que el virus pasa naturalmente del murciélago a los humanos, está respaldado por el hecho de que los coronavirus han cruzado la barrera de las especies exactamente de esta manera antes.

También hay muchos precedentes en los que los investigadores de un laboratorio se infectan accidentalmente con el virus en el que están trabajando. El brote de Wuhan ocurrió prácticamente frente a las puertas del laboratorio líder en el mundo en la recolección, el estudio y la experimentación con los coronavirus procedentes de murciélagos.

Lo que ha cambiado no es la evidencia, de la que hasta ahora no hay ninguna que pruebe ninguno de los dos escenarios, sino la política.

La teoría de la fuga de laboratorio, nacida en un entorno envenenado por la desinformación, se vio socavada no tanto por las negaciones de China, sino por el hecho de que estaba siendo impulsada por Trump.

Medios de todo el mundo le dieron la espalda. Mis propios intentos de considerar seriamente la teoría de las fugas de laboratorio en mayo del año pasado se encontraron con largas y tensas discusiones editoriales antes de que finalmente llegaran a publicarse.

La narrativa predominante también gira mucho en torno a la ciencia. A pesar de las voces dominantes de algunos virólogos destacados que insisten en que solo es necesario investigar un origen zoonótico, un determinado grupo de científicos ha seguido argumentando que ambos escenarios deberían permanecer sobre la mesa.

Puede que sea demasiado tarde, por supuesto. Dondequiera que vaya el debate ahora, es muy poco probable que China permita otra investigación en su territorio.


¿Qué motiva este cambio?

Recientemente, varios factores han confluido para que la idea de que el coronavirus salió de un laboratorio en Wuhan pasara de ser considerada una teoría conspirativa a convertirse en una hipótesis.

Mercado húmedo de Huanan.

Getty Images
Algunos expertos creen posible que el coronavirus haya pasado del laboratorio en Wuhan al mercado húmedo de Huanan, ubicado a pocos kilómetros.

El pasado 14 de mayo, un grupo de 18 científicos procedentes de universidades de primera línea como Harvard, Yale, Stanford y Cambridge publicaron una carta en la revista Science en la que cuestionaban los resultados de la misión conjunta de la OMS y China; y pedían una “investigación apropiada” sobre el origen del virus.

Luego, el domingo pasado, The Wall Street Journal publicó una información basada en informes atribuidos a fuentes de inteligencia, según la cual tres investigadores del Instituto de Virología de Wuhan fueron ingresados en un hospital en noviembre de 2019, varias semanas antes de que China reconociera el primer caso de la nueva enfermedad en el país, pero justo en la época en la que algunos investigadores creen que el virus empezó a circular.

Este laboratorio se encuentra a unos pocos kilómetros del mercado húmedo de Huanan, donde se localizó el primer foco de infecciones en Wuhan.

Quienes apoyan esta teoría afirman que el virus habría podido escapar del laboratorio y esparcirse por el mercado.

Por su parte, el principal asesor médico de la Casa Blanca, Anthony Fauci, quien en el pasado había dicho que creía que el virus había saltado de los animales a los humanos, admitió el lunes pasado que ya no está seguro de que el nuevo coronavirus se hubiera desarrollado de forma natural.

“No estoy convencido al respecto. Creo que deberíamos seguir investigando sobre lo que ocurrió en China“, dijo Fauci durante un evento público.

The Wall Street Journal aportó esta semana otro elemento que vincula al laboratorio de Wuhan con el posible origen del coronavirus.

De acuerdo con ese diario, en 2012 hubo seis trabajadores que enfermaron mientras limpiaban heces de murciélago de una mina en la provincia de Yunnan. Tres de ellos fallecieron.

Entonces, expertos del Instituto de Virología de Wuhan fueron enviados a investigar al lugar, donde recopilaron muestras de los murciélagos de la mina y acabaron identificando varios tipos nuevos de coronavirus.

Aunque estos elementos no son suficientes para demostrar que el nuevo coronavirus se originó en un laboratorio en China, por lo pronto sí han sido suficientes como para que Facebook anunciara que dejará de eliminar los mensajes publicados en su app que afirmen que la pandemia fue obra del hombre y no de la naturaleza.


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