No hubo enfrentamiento: militares mataron a 6 civiles que nunca dispararon en Luvianos, Edomex, dice CNDH
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Archivo Cuartoscuro

No hubo enfrentamiento: militares mataron a 6 civiles que nunca dispararon en Luvianos, Edomex, dice CNDH

El 30 de octubre de 2014, seis civiles murieron en un operativo en Luvianos, Estado de México. La CNDH rechaza la versión ofrecida por los militares y dice que las víctimas no dispararon. 
Archivo Cuartoscuro
21 de agosto, 2019
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La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) responsabilizó a militares de la muerte de seis personas, entre ellas dos adolescentes, en un supuesto enfrentamiento ocurrido el 30 de octubre de 2014, en el municipio de Luvianos en el Estado de México.

Así lo determinó el organismo este 18 de agosto al emitir la recomendación 22VG/2019 (de 164 páginas), dirigida a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y a la Fiscalía General, así como a la del Estado de México por violaciones graves a los derechos humanos y por fallas de servidores públicos de ambas dependencias en el caso.

Los hechos ocurrieron en un el paraje conocido como cerro El Ocotillo, en el municipio de Luvianos.

Sobre las 19:45 horas, integrantes de la 102 Brigada de Infantería de la Secretaría de la Defensa, aseguraron haber sorprendido a un grupo de entre 10 y 15 personas que se encontraba en un campamento y que comenzó a disparar. En ese supuesto enfrentamiento, para defenderse cayeron abatidas seis personas: dos menores de 14 y 16 años; un hombre de 60, cuyos familiares habían denunciado su desaparición; un hombre de 20 años; una mujer de 30 y otro hombre al que nunca se identificó, pero del que se estima una edad de entre 45 y 50 años. 

De acuerdo con la investigación de CNDH, la Sedena argumentó que al llegar a la parte más alta del cerro, el personal militar “fue agredido por un grupo de entre 10 y 15 personas” que habrían disparado armas de fuego en contra del personal militar.

En su informe, la dependencia dijo que bajo esas circunstancias los elementos castrenses “se vieron obligados” a repeler el ataque, disparando por cerca de un minuto y medio o dos, hacia el grupo de personas que supuestamente los agredieron y que el uso de la fuerza en este caso fue “en ejercicio de su derecho de legítima defensa, al ser objeto de una agresión actual, real, violenta inminente y sin derecho”.  

Sin embargo, la CNDH consideró que el operativo militar no tenía sustento legal. En su informe, el organismo dice que “no respetó las garantías de legalidad y certeza jurídica”, puesto que el personal militar involucrado actuó “sin facultades legales para llevar a cabo un operativo de tal naturaleza en las circunstancias en que lo hicieron, esto es, actuando por su cuenta, sin la conducción ni participación de la autoridad civil competente”.

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La Comisión destacó incluso “la situación de marginación socioeconómica en que vive la población de algunos municipios del Estado de México, entre éstos, Luvianos”, pues según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en el 2015, esta localidad ocupaba el segundo lugar entre los cinco municipios del Estado de México con mayor porcentaje de población en situación de pobreza, con el 84.9% de sus habitantes, mientras que el 32.1% vivía en pobreza extrema.

También advierte la presencia de grupos de crimen organizado, según los testimonios recabados entre familiares de las víctimas y los propios militares. 

¿Cómo aparecieron las víctimas?

Cuatro de las víctimas estaban de espaldas o tratando de escapar, según los informes periciales.

Además, “la prueba de química forense (Griess) practicada a las seis armas halladas próximas a los cadáveres de las víctimas, con las que la autoridad afirma que habrían perpetrado la agresión, resultaron negativas a la presencia de nitritos 45 en el ánima del cañón, lo que es indicativo de que no habían sido disparadas”.

Sí reconoce la CNDH que otras pruebas realizadas con posterioridad a las víctimas indican que pudieron tener armas en sus manos. “Sin embargo, esa prueba no permite determinar las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que habrían manipulado armas de fuego, por lo que no puede, por sí sola, constituir prueba plena de que las seis víctimas realizaran disparos”, afirma. 

“No hubo enfrentamiento”

En el caso de cinco de las víctimas, “tomando en cuenta la posición respecto de su victimario, es probable que no hayan sido privados de la vida en el contexto de un enfrentamiento, puesto que al momento de su deceso no se encontraban frente a frente a su victimario o recibieron disparos por la espalda en dirección de atrás hacia adelante, además de que en el caso de tres de ellas fue un sólo disparo el que les produjo la muerte”, argumentó la CNDH.

La Comisión Nacional dijo tener indicios para poner en duda la versión de los militares sobre la manera en que los civiles fueron abatidos, pues la sola presencia militar en el lugar y momento de los hechos, sumada a las circunstancias de falta de legalidad en su actuación, apunta a un “uso arbitrario y excesivo de la fuerza letal por parte del personal militar involucrado”.

Falta de testigos y grabaciones

Por la falta de testigos en los hechos, el organismo señaló que no se tiene la certeza de que el empleo de la fuerza letal por parte de tres de los militares “haya obedecido a un fin legítimo, como puede ser la defensa propia”.

Además, el informe cuestionó que Sedena no haya aportado grabaciones de lo ocurrido a pesar de que así lo determina el “Manual del uso de la Fuerza”.

“Los hechos del presente caso constituyen un ejemplo en que se evidencia que el despliegue de personal militar en operaciones de combate a la delincuencia –cuando su participación se da sin la conducción de la autoridad competente- puede comportar riesgos considerables de uso excesivo de la fuerza y otros hechos que pueden configurar violaciones a derechos humanos”, señaló la Comisión sobre la falta de formación policial en el personal militar y sus labores de vigilancia en la zona.

El mismo batallón que perpetró la “masacre de Tlatlaya”

Los hechos ocurrieron un mes antes de la masacre de Tlatlaya, en la que 22 civiles fueron asesinados por unidades pertenecientes al mismo batallón. La CNDH recuerda las órdenes recibidas por el mando que le autorizaban a “abatir delincuentes en horas de oscuridad”.

“Los elementos militares, entonces adscritos al Batallón 102 de Infantería de la Sedena que incumplieron los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y privaron de la vida arbitrariamente a las víctimas como resultado del uso arbitrario e irracional de la fuerza, son responsables por la violación al derecho humano a la vida”, expuso.

También denuncia que se violó el derecho a la procuración de justicia, pues a los familiares de las víctimas no se les ha otorgado el carácter de ofendidos del delito y no han accedido a atención como tal.

En este sentido la Comisión llamó a las autoridades a investigar hechos relacionados con privaciones arbitrarias de la vida, y a “fortalecer e intensificar los cursos de capacitación en materia de Derechos Humanos dirigidos al personal castrense que coadyuva en operativos de seguridad y se encuentra en contacto con la población civil y, de forma inmediata, dirigido al personal del 102/o. Batallón de Infantería”, así como a la compensación de las víctimas.

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'Esto no parece una ola de COVID, parece un tsunami': la odisea de una mexicana en la India

El país reporta nuevos récords mundiales de contagios diarios y sufre por falta de camas de hospital y oxígeno. Nayelly Rodríguez, una mexicana que vive en ese país desde hace 6 años cuenta que ella y toda su familia tiene COVID.
3 de mayo, 2021
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“En India no hay mucha esperanza. El covid-19 parece imparable. La gente tiene miedo. Temen que sus seres queridos mueran porque no haya lo más básico para que los traten, como el oxígeno”, cuenta a BBC Mundo la mexicana Nayelly Rodríguez Cortés.

Rodríguez, de 29 años, se convirtió al Islam hace 11 años en su natal Guadalajara. Después conoció a su esposo Feroz Khan, con quien tiene 3 hijos, de 8, 6 y 3 años.

Viven desde hace 6 años en Ghaziabad, en el norte del país, a 45 kilómetros de Nueva Delhi.

El jueves pasado, después de presentar síntomas de covid-19 -entre ellos tos, dolor de cuerpo y fiebre-, su prueba dio positivo. Un par de días después ocurrió lo mismo con su esposo y sus hijos.

“No se cómo me contagié, teníamos ya varios días encerrados, salía solo por comida para mis hijos, siempre con tapabocas y guardando distancia”, dice Nana, como es conocida de manera coloquial.

Escasez de camas y oxígeno-6543

Asegura que no tiene tanto miedo por ella y su familia, pero acepta que cuando camina para hacer algo en su casa le falta el aliento.

Nayelly Rodríguez

Cortesía
“No se cómo me contagié, teníamos ya varios días encerrados, salía solo por comida para mis hijos, siempre con tapabocas y guardando distancia”, dice Nana.

“Esa es la gran incertidumbre que tenemos en nuestra casa y todos los enfermos en India. ¿Qué hacemos si empeoran nuestros síntomas? ¿Vamos a poder conseguir lo más básico, como oxígeno o una cama en el hospital?”.

India ha registrado nuevos récords mundiales de nuevas infecciones de covid-19, alcanzando casi 400.000 en un día y está enfrentando una severa escasez de camas de hospital, así como tanques de oxígeno medicinal.

“Es muy difícil conseguir un tanque. Y algunos están lucrando: los están vendiendo hasta en 1.000 dólares, una cifra que es inaccesible para la mayoría, sobre todo después de que las personas se han quedado sin empleo y sin forma de tener dinero”.

Familias enteras

Cuenta que en el conjunto de edificios donde vive, y por lo que oye en las noticias, lo que pasó con su familia es lo que está pasando en el país: se enferman familias enteras.

Nayelly Rodríguez

Cortesía
El esposo y los hijos de Nana también dieron positivo por covid-19.

“Hay muchísimos contagiados, los casos aumentan exponencialmente. Cada día nos enteramos de más y más personas. Esto no parece una ola, parece un tsunami”.

Nana dice que cada vez se sabe también de más muertos por covid, entre ellos los papás de un vecino.

“Y un caso que me impactó mucho, es que en los edificios donde vivo, hace dos semanas, un niño de apenas 8 años se desmayó en el parque y murió antes de llegar al hospital. Ahí les dijeron a sus padres que fue por el virus”.

Con más de 19 millones de casos registrados, India es el segundo país con más infecciones, solo después de Estados Unidos.

Hasta el momento ha reportado casi 212.000 muertes, pero se cree que esta cifra va a aumentar mucho en los próximos días debido a este nuevo fuerte embate del virus y por sospechas de los medios que no todas las muertes han sido reportadas.

Exceso de muertes

Nana dice que en febrero se oían pocos casos, que la gente empezó a relajarse y hacer una vida más normal, incluso a asistir a festivales religiosos masivos, y que en parte eso ayudó a la propagación del virus. En el país circula una variante del covid-19 de la que todavía no se conoce mucho.

Nayelly Rodríguez

Cortesía
Nana y su esposo tienen tres hijos, de 8, 6 y 3 años.

Por todo el mundo circulan fotografías y videos en los que se ven crematorios con muchas piras que no dejan de arder y filas de cuerpos que esperan por hasta 20 horas a ser incinerados.

El diario The Hindu causó conmoción con una noticia de que el cuerpo de un hombre esperando turno fue parcialmente comido por un perro callejero.

También se han acondicionado lugares como parques y estacionamientos para hacer las cremaciones.

En Delhi, un crematorio que había sido creado para incinerar mascotas, pero que todavía no había entrado en operación, se está usando para personas.

“Los musulmanes cuando morimos no podemos ser cremados, sino enterrados. Pero los panteones también están ya llenos”, cuenta.

Calles de India

Cortesía
La única conexión de Nana con el exterior por ahora es la ventana de su casa.

Nana dice que ella ha visto un gran aumento de contagios comparados con la primera ola de coronavirus en 2021.

En ese tiempo ella documentó en su canal de Youtube cómo salió a ayudar al éxodo de migrantes trabajadores que volvían a sus pueblos y aldeas. Les daban agua y alimento para que pudieran continuar caminando ya que se cancelaron los trenes y los autobuses.

“Muchísimas personas viven al día y han perdido sus trabajos. Están en una situación desesperada. Así que los migrantes de otros estados otra vez dejaron la ciudad y se fueron a sus lugares de origen, para no morir de hambre. Aunque, también allá pueden morir porque hay menos infraestructura médica”.

Restricciones

Por ahora Delhi y otras ciudades están en confinamiento. Los únicos negocios abiertos son de comida o de medicamentos. Ella vive en el piso 26 de un edificio y su única conexión con el exterior es su ventana. “Desde allí veo la carretera y las calles. Están desiertas. No hay gente. Pasan muy pocos automóviles”, cuenta.

Su familia en México está preocupada por ella y por la situación en India. “Tienen miedo de que nos lleguemos a poner graves. Quisieran venir a ayudarnos, pero no se puede, estamos a más de un día en avión de distancia y ahorita es casi imposible viajar”.

Estados Unidos anunció que restringirá los viajes a India a partir de la próxima semana. Australia ha prohibido todos los vuelos a India y ha prohibido a sus ciudadanos regresar desde ese país, anunciando que serían castigados con multas y hasta 5 años de cárcel.

En India se tenía esperanza en las vacunas, por ser el primer productor a nivel mundial. Sin embargo, varios estados -algunos de los más afectados por la covid- han reportado falta de vacunas.

Hasta ahora solo se han aplicado 150 millones de dosis en una población de 1.300 millones. Por ahora, India ha detenido las exportaciones de AstraZeneca para vacunar a sus ciudadanos.

“Por ahora nuestra esperanza es que llegue ayuda de otros países. La gente está muriendo no sólo del virus, sino por falta de lo esencial para tratarlo. No sabemos cómo puede parar esto”, lamenta Nana.


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