Gobierno de AMLO ha hecho un gasto mínimo en ayuda a pueblos indígenas
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Gobierno de AMLO ha hecho un gasto mínimo en ayuda a pueblos indígenas

De 2 mil 533 millones que el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas tenía programados para el segundo trimestre del año, utilizó solo mil 177.9 millones, el 46.5%.
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7 de agosto, 2019
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El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) ha usado al mínimo los recursos en programas que tiene asignados para apoyar a la población originaria de México.

De 2 mil 533 millones que el organismo tenía programados para el segundo trimestre del año, utilizó solo mil 177.9 millones, el 46.5%, de acuerdo con lo reportado por la Secretaría de Hacienda.

En donde hubo menos cumplimiento de gasto fue en el Programa para el Mejoramiento de la Producción y la Productividad Indígena, que tiene como objetivo financiar proyectos productivos, turísticos o acciones de mitigación del cambio climático.

El subejercicio en ese caso fue del 93.1%, que de hecho es uno de los mayores de todo el gobierno, según consta en el documento Avance financiero de los principales programas presupuestarios enero-junio 2019. Solo se gastaron 30.7 millones de los 444.9 disponibles para la primera mitad del año, es decir, que más de 400 millones de pesos se quedaron sin entregar.

Para todo 2019, se le asignaron 806.9 millones, que ya de por sí eran 7.7 millones menos que lo que tuvo este programa durante 2018.

En mal desempeño económico le sigue el Programa de Derechos Indígenas, con un subejercicio del 76.1%. Solo se han gastado 25.1 millones de los 105 disponibles. El año pasado, ya había sufrido un recorte de 33% de su presupuesto.

El dinero de este programa se entrega a comunidades, instituciones indígenas o académicas, que tengan iniciativas para reforzar los derechos de pueblos indígenas y afromexicanos, como de defensa legal, capacitación o investigación, excarcelación de personas, intérpretes y traductores, o proyectos culturales para promover las lenguas originarias.

El Programa de Infraestructura Indígena es el más grande de los que administra el INPI (antes Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, CDI). Ahí quedaron en la primera mitad del año más de 600 millones de pesos sin utilizar.

Este programa está orientado a invertir en obras para atender necesidades básicas para comunidades, específicamente de comunicación terrestre, electrificación, agua potable y drenaje. Además, la construcción de las obras puede quedar a cargo de la propia comunidad, si no corresponde al municipio, estado o federación.

Pero el subejercicio es de 65.7%, ya que solo se han invertido 328.9 de los 957.7 millones disponibles.

Por último, el Programa de Apoyo a la Educación Indígena tiene un subejercicio de 37.2%, ya que el gasto reportado es de 342.6 millones, cuando debería haber llegado a 545.4 millones invertidos en becas, hospedaje, alimentación y otras actividades complementarias para contribuir a la permanencia de niños y jóvenes indígenas de 5 a 29 años en la escuela, desde nivel básico hasta maestría, a través de Casas de la Niñez Indígena y Comedores Comunitarios.

En todos los casos, estos programas están dirigidos a poblaciones reconocidas como originarias porque el 40% de sus habitantes o más se reconocen como indígenas, y que tienen alta o muy alta marginación socioeconómica.

En México hay 25.7 millones de personas que se consideran a sí mismos indígenas y 1.38 millones de afromexicanos, según la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de los cuales, 7.3 millones hablan alguna lengua originaria.

Sus condiciones de vida son las peores respecto al resto de la población. Justo esta semana, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) publicó su más reciente medición de la pobreza, que reveló que el 74.9% de hablantes de lengua indígena viven en situación de pobreza, y el 35.6% en pobreza extrema, cuando en el resto de la población esa condición es siete veces menor.

Al asumir la presidencia, el pasado 1 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador realizó un acto de entrega de bastón de mando por parte de representantes de pueblos originarios porque prometió que serían uno de los grupos prioritarios de su gobierno. Aunque en otros programas se ha anunciado un énfasis para beneficiar sobre todo a esta población, con reglas como una menor edad para acceder a la pensión de adultos mayores, en los programas existentes para atender específicamente a los pueblos originarios las cifras no muestran mayores apoyos, sino, por el contrario, que ni siquiera se ha invertido lo presupuestado.

Animal Político preguntó al INPI la razón de los subejercicios en sus programas, pero no hubo respuesta.

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Por qué dar positivo a COVID no siempre significa estar infectado

La mayoría de personas solo están infectados durante una semana, pero pueden seguir dando positivo semanas después.
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7 de septiembre, 2020
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El test más común para diagnosticar el COVID-19 es tan sensible que podría estar detectando fragmentos del virus que ya están muertos, según algunos científicos.

Y es que la mayoría de personas solo permanecen infectadas alrededor de una semana. Sin embargo, el diagnóstico podría seguir dando positivo semanas después.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, este hecho podría estar sobreestimando la escala real y actual de la pandemia.

Pero por otro lado advierten que otro tipo de test, con menos sensibilidad, corre el riesgo de no detectar todos los casos.

El profesor Carl Heneghan, uno de los autores del estudio, afirma que en vez de arrojar un resultado positivo o negativo, las pruebas diagnósticas deberían tener un límite en el que pequeñas cantidades de virus no provoquen un positivo.

Según Heneghan, esta detección de virus muerto o viejo podría explicar cómo en varios de los países que se enfrentan a una segunda ola de infecciones las hospitalizaciones se mantienen estables.

El Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford analizó 25 estudios en que se colocaron muestras de pruebas positivas sobre una placa de petri para ver si el virus crecía.

Investigador trabajando con placas de petri.

Getty Images
Los científicos de la Universidad de Oxford pusieron varias muestras positivas sobre una placa de petri para analizar si el virus crecía.

Este método, conocido como “cultivo viral”, indica si el virus hallado en un diagnóstico positivo puede reproducirse y propagarse en un laboratorio o persona.

Según Nick Triggle, corresponsal de salud de la BBC, la sensibilidad de las pruebas diagnóstico es un problema que se conoce desde el comienzo y que ilustra por qué las estadísticas de la COVID-19 están lejos de ser perfectas.

¿Cómo se diagnostica el coronavirus?

La prueba más común de diagnóstico, la llamada PCR, utiliza químicos que amplifican el material genético del virus para que pueda estudiarse.

Una vez se toma la muestra, esta pasa por varios ciclos de laboratorio para recuperar la mayor cantidad de virus posible.

El número de ciclos necesarios puede indicar qué tanto virus queda, si son pequeños fragmentos o varias cantidades del virus completo.

Realización de prueba PCR a un paciente en Barcelona.

Getty Images
El test PCR es la prueba más común para detectar el coronavirus.

Esta práctica parece revelar la probabilidad de infección del virus. Es decir, mientras más ciclos de amplificación sean necesarios, menos probabilidades de que el virus sea reproducible en el laboratorio.

El riesgo de falso positivo

Cuando uno se hace la prueba de coronavirus, se obtiene un “sí” o un “no”. Pero no hay un indicador de cuánto virus se detectó en la muestra y si se trata de una infección activa.

Una persona con mucha cantidad de virus activo y otra que solo tenga pequeños fragmentos restantes de una infección pasada dan el mismo resultado: positivo.

Sin embargo, Heneghan apunta que la “infectividad del coronavirus parece disminuir tras alrededor de una semana”.

Es decir, su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Añadió que, si bien no sería posible verificar todas las pruebas para detectar si el virus estaba activo o no, el número de falsos positivos podría reducirse si los científicos establecieran un punto de corte.

Mujeres con mascarilla en Italia.

Getty Images
La infectividad del virus es su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Esto podría prevenir que una persona dé positivo cuando en realidad solo se le ha detectado los restos de una infección ya pasada.

Para Heneghan, esto ahorraría cuarentenas individuales innecesarias y ofrecería una escala más adecuada de la pandemia.

La sanidad pública de Inglaterra coincidió en que los cultivos virales eran útiles a la hora de evaluar las pruebas de coronavirus y que estaban trabajando con laboratorios para reducir el número de falsos positivos.

Sin embargo, explican que establecer un punto de corte no es fácil porque se usan muchas pruebas con diferentes sensibilidad y formas de detección.

Pero el profesor Ben Neuman, de la Universidad de Reading, dijo que cultivar el virus de una muestra de un paciente “no es trivial”.

“Esta revisión corre el riesgo de correlacionar falsamente la dificultad de cultivar Sars-CoV-2 a partir de una muestra de un paciente con la probabilidad de que se propague”, dijo.

Toma de temperatura en Wuhan, China.

Getty Images
Varios estudios coinciden en que alrededor de un 10% de contagiados retiene virus vivo después de 8 días de infección.

El profesor Francesco Venturelli, epidemiólogo italiano, destaca que no existe “certeza suficiente” sobre cuánto tiempo el virus permanece infeccioso mientras se recupera el paciente.

Algunos estudios basados en cultivos virales indican que alrededor del 10% de infectados permanece con virus vivo después de ocho días de infección.

“En Italia sobreestimamos el número de casos por varias semanas” a causa de pacientes positivos que se habían infectado varias semanas antes, dice Venturelli.

El test PCR es un método muy sensible a la hora de “detectar material genético residual del virus”, explica el profesor Peter Openshaw, del Colegio Imperial de Londres.

“No hay evidencia de la infectividad del virus, pero existe un consenso clínico de que es bastante improbable que un paciente sea infeccioso más allá del décimo día de la enfermedad“, agrega Openshaw.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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