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Especial

Rosario Robles sí vivía en un departamento en Polanco y se lo rentaba a Gerardo Ruiz Esparza

Gerardo Ruiz Esparza pagó 9 millones de pesos en 2014 por el departamento, de acuerdo con el acta del registro público obtenida por Animal Político.
Especial
Por Nayeli Roldán, Francisco Sandoval y Manu Ureste
20 de agosto, 2019
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Rosario Robles está en prisión como una medida preventiva ante “riesgo de fuga” porque el juez Felipe de Jesús Delgadillo consideró que no había certeza sobre su residencia. Aunque ella argumentó que vivía en la misma casa de Coyoacán desde hacía 24 años, lo cierto es que llevaba al menos tres años sin vivir ahí, e incluso tramitó una licencia de conducir y registró como domicilio un departamento en la colonia Polanco. Esa contradicción significó una “falsedad”, dijo el juez en audiencia el pasado 13 de agosto, y fue determinante para enviarla al penal de Santa Martha.  

El dueño del departamento que registró en ese trámite es Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT) durante la gestión del presidente Enrique Peña Nieto. Lo compró en 9 millones de pesos en octubre de 2014 —casi dos años después de su nombramiento en el gabinete—, de acuerdo con el acta del registro público obtenido por Animal Político

Según Ruiz Esparza, Rosario Robles vivía en ese departamento desde septiembre de 2017, cuando el sismo ocurrido en la Ciudad de México la obligó a mudarse de uno en el que vivía en Reforma, lo que también contradice lo dicho por la exfuncionaria, quien había declarado que vivía en la colonia Los Reyes, en la alcaldía Coyoacán. “Hay manera de comprobarlo, todos me conocen, ahí nació mi hija”, dijo en la audiencia ante el juez Delgadillo Padierna. 

Fue una “casualidad” que Robles llegara a vivir ahí, según Ruiz Esparza. “Ella buscaba dónde vivir y yo rentaba el departamento”, narró. 

“Allá donde ella vivía, en Reforma, se salió cuando vino el temblor porque el edificio alto se movía mucho. Empezó a buscar y contactó a la agencia corredora que me estaba manejando el departamento. Le interesó, le gustó el departamento. Ella no sabía que era mío, yo no sabía que ella estaba buscando. En ese momento me dio gusto que una compañera de gabinete quisiera rentarlo”, dijo el exsecretario en entrevista.

Ruiz Esparza dijo que la renta mensual que pagaba Robles ascendía a 35 mil pesos, pero “por cuidado al proceso legal” de la exsecretaria, prefirió no mostrar el contrato. Ella llegó al inmueble desde 2017 y lo abandonó apenas en febrero de este año cuando se venció el contrato, explicó. 

El departamento en Polanco mide 221.54 metros cuadrados, y podría cotizarse en más de 19 millones de pesos, dado que el metro cuadrado en la zona se calcula hasta en 88 mil 600 pesos. Aunque el exfuncionario pagó sólo 9 millones 100 mil pesos, y si bien la propiedad se encuentra en su registro patrimonial, se omite el costo, igual que el de los otros cinco departamentos que también posee. 

Julio Hernández López, abogado defensor de Rosario Robles, dijo desconocer esta información. “No he investigado ese departamento, sí lo vimos para las medidas cautelares, me dijeron que sí lo había ocupado algún tiempo cuando estuvo en la Secretaría, pero no tengo mayor dato del departamento”. 

¿Coyoacán o Polanco?

En la audiencia del 13 de agosto, cuando el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna determinó que Rosario Robles debería cumplir una prisión preventiva en Santa Martha Acatitla y continuar con el proceso de investigación, la discusión sobre su domicilio fue central.

De acuerdo con un reporte del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI), órgano de la Fiscalía General de la República, Robles tramitó una licencia de conducir con un domicilio distinto al que estaba registrado para recibir notificaciones, en la colonia Los Reyes, en la Alcaldía Coyoacán.

Animal Político confirmó que el domicilio registrado para la licencia era el departamento ubicado en Tennyson número 223, segundo piso, en la Colonia Polanco, en la alcaldía Miguel Hidalgo, una zona donde el metro cuadrado se cotiza en 88 mil 600 pesos, según páginas de bienes raíces. 

Sin embargo, en la audiencia, Rosario Robles trató de convencer al juez de que su residencia estaba en Coyoacán. “Vivo en la misma casa desde hace 24 años, soy oriunda de los Reyes Coyoacán, donde nació mi hija. Todos me conocen”, dijo al pedir la palabra. Mientras que su defensa presentó recibos de servicios para acreditarlo.

Pero el juez consideró que “una cosa es que tenga esa casa y otra es que la habite”. Además, dijo, ella ni siquiera recibió el citatorio para presentarse a la audiencia porque no se encontró en el domicilio de Los Reyes, ni tampoco una segunda ocasión cuando policías ministeriales fueron a buscarla.

Sus abogados justificaron que en una ocasión ella se encontraba tomando un curso y en la segunda, había salido de vacaciones, pero el juez consideró una “falsedad y falta de arraigo”, por lo que incluso, tendría “facilidad para ocultarse” incluso fuera del país, dado que tenía posibilidades económicas después de haber sido secretaria de Estado.

El departamento de Polanco

De acuerdo con el acta del registro Público de la Propiedad de la Ciudad de México, el departamento de Tennyson, propiedad de Gerardo Ruiz Esparza, tiene una superficie total de 221.54 metros cuadrados. Según el exfuncionario se trata de un “departamento pequeño de dos recámaras y una salita”.

Los 9 millones 100 mil pesos los pagó en 2014, apenas dos años después de asumir la titularidad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes porque “he sido funcionario público durante 50 años ininterrumpidamente, en el gobierno Federal y al gobierno del Estado de México; desde el Banco de México hasta secretario de Estado”.

Incluso, dicha propiedad formó parte de la declaración patrimonial del funcionario en Declaranet, con el folio registral 9432679, aunque no se informa el valor de éste, ni de los otros cinco departamentos que Esparza compró también de contado entre 2013 y 2017.

De acuerdo con páginas de bienes raíces, los inmuebles en esa calle se cotizan en 88 mil 600 mil pesos por metro cuadrado y el departamento de Ruiz Esparza mide 221 metros, por lo que actualmente podría cotizarse en más de 19 millones de pesos.

“Los departamentos han subido muchísimo de valor, pero eso fue lo que se pagó por el departamento, fue ante notario público y fue declarada. Lo compré siendo servidor público”, insiste en entrevista.

De acuerdo con el expediente del inmueble, Ruiz Esparza tuvo la intención de comprar desde el 26 de junio de 2014, según consta en el primer “aviso preventivo de compraventa”. El segundo aviso se registró el 9 de septiembre y la operación se concretó el 29 de octubre del mismo año.

El vendedor del inmueble fue Isidoro Dichi y Mohana y la transacción fue acreditada ante el notario público número 163, Luis Octavio Hermoso y Colín, en Naucalpan, Estado de México.

En la edición de este domingo 18 de agosto, la revista Proceso reveló que Rosario Robles ha arrendado, habitado o declarado otros domicilios. Uno en Coahuila, que la vincula con dos empresas que recibieron pagos irregulares de la Sedesol, según la Auditoría Superior de la Federación. También un departamento en Reforma 222 y el de Polanco, en Tennyson 223.

Este martes, el abogado defensor de Rosario Robles, confirmó en entrevista radiofónica en MVS que efectivamente la exfuncionaria habitó en esos últimos dos domicilios, sobre todo porque el de Reforma le quedaba cerca de la Sedesol, aunque siempre tuvo como domicilio oficial la casa en Los Reyes.

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#YoSoyAnimal

Así canalizamos nuestras obsesiones en redes sociales (y por qué se nos puede ir de las manos)

Los comportamientos compulsivos en las redes sociales pueden salirse de control cuando tienes acceso a internet las 24 horas del día. ¿Cómo podemos evitar perdernos en el empeño de observar a otros de forma compulsiva e incontrolada?
19 de julio, 2019
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¿Es una pasión o una obsesión? A veces, la delgada línea entre una y otra puede ser difícil de distinguir cuando se trata de internet.

Pero pregúntate: ¿has buscado alguna vez a un ex en las redes sociales y te has encontrado mirando la pantalla tres horas después, todavía viendo fotos de esa persona y de su nueva pareja?

Tener una computadora en el bolsillo y acceso a Twitter e Instagram las 24 horas, puede hacer difícil manejar nuestras compulsiones.

La psicóloga social y presentadora de la BBC, Aleks Krotoski, explora cómo los comportamientos obsesivos pueden salirse de nuestro control.

Celos retroactivos

Hombr triste mirando el teléfono

Getty Images
Las redes sociales pueden amplificar nuestras compulsiones.

Cuando Zach Stockill era adolescente se enamoró.

Pero pronto desarrolló una obsesión insana con el pasado de su novia, a pesar de que nunca se había obsesionado antes con nadie o nada.

No era una persona celosa ni tampoco le preocupaba que le engañaran en aquel momento, pero un simple comentario de pasada sobre un ex activaba un interruptor en su cerebro.

“Esto es lo que me hacía volverme loco”, dice Zach.

“Básicamente, me obsesioné con los pequeños detalles sobre su pasado; tenía mucha curiosidad sobre qué había pasado en su vida romántica antes de conocerme”.

“También acechaba su perfil de Facebook”, cuenta. “¿Dónde se enmarca esta persona? ¿Quién sale en esa foto? ¿Qué significa ese comentario?”.

Zach se encontró en un bucle de curiosidad sobre el pasado de su pareja del que le era enormemente difícil escapar.

Intentaba calmar sus celos retroactivos buscando compulsivamente respuestas online, pero esto no hacía más que alimentar a la bestia.

Acoso cibernético

Ojo humano

Getty Images
Espiar es siempre espiar, pero mucha gente puede sentir que es algo diferente si lo están haciendo online.

El acoso cibernético es la forma que toma el acoso (el seguimiento no buscado de alguien) en el mundo digital, que tiene lugar solo en Internet y se ve facilitado completamente por la tecnología.

Stina Sanders es una periodista que escribe sobre su uso de las redes sociales.

Cuando su pareja la dejó sin explicación alguna hace seis años, empezó a monitorear de forma obsesiva sus cuentas en las redes sociales para intentar entender el porqué.

“Nunca realmente pude cerrar el tema de por qué me dejó”, dice Stina. “Así que mi única forma de hacerlo era observar online su nueva vida con su nueva pareja”.

Esto se convirtió en una obsesión, y a pesar de que rompieron hace años, ella todavía visita sus perfiles de Instagram, Facebook y Twitter.

“Con frecuencia miro las redes sociales de mi ex para ver en qué anda, y también para ver con quién sale y ver qué tiene ella que yo no tenga”.

Este tipo de acoso cibernético es más común de lo que quizás piensas.

Según las investigaciones llevadas a cabo por Veronika Lukacs, de la Universidad de Toronto, nueve de cada 10 personas entran en el perfil de Facebook de su ex.

El ciberacoso es más fácil porque nadie te ve

Una mujer viendo una pantalla

Getty Images
¿Actuarías de la misma manera si no pudieras mantenerlo en secreto?

Estas investigaciones también revelaron que alrededor del 70% de las personas admitieron ver el perfil de sus ex a través del perfil de un amigo en común, incluso si los habían bloqueado o los habían borrado de la lista de amigos, encontrando una forma encubierta de hacerlo.

Stina dice que creó un perfil falso para poder seguir a su ex y a la nueva pareja de este, “y nunca lo sabrán”.

Emma Short, psicóloga y directora del Centro Nacional de Investigación sobre el Ciberacoso en la Universidad de Bedfordshire, explica cómo Internet nos permite mantenernos escondidos, viendo cómo todo lo demás va sucediendo sin ser parte de ello.

Este distanciamiento nubla nuestro juicio sobre los límites.

Observar a la gente no es malo en sí mismo, pero las redes sociales nos permiten observar más a la gente: más de lo que deberíamos y más de lo que admitimos.

Ahora es posible continuar con comportamientos obsesivos sin interrupción, de una forma que puede parecer obsesiva en otro contexto.

Puedes ver el perfil de un ex cien veces al día, y seguir con tu vida normal: encontrarte con amigos, actuar con normalidad, aparentar que te cuidas… no hay ninguna señal externa de que algo va mal.

Pero si aparecieras en la puerta de la oficina de tu ex y miraras por la ventana ocho oras al día, sería muy distinto.

Tenemos acceso a información como nunca antes

Cuatro jóvenes con sus teléfonos

Getty Images
¿Sabes quién sigue tu rastro en las redes sociales?

Las redes sociales brindan una ventana a la vida de otra persona y ofrecen una gran cantidad de información que simplemente no estaba disponible antes.

Los detalles que ponemos online, cuando decimos que vamos al cine con esta persona, o estamos “en una relación” con esta otra, crean una mina de oro de indicios y posibilidades.

Para alguien con celos retroactivos, la tentación de lanzarse al pasado de su pareja puede ser demasiado grande.

En el pasado, tras una ruptura, un ex no tenía las mismas oportunidades para vigilar a la otra persona, pero ahora es muy fácil.

La comediante Andrea Hubbert dice que cuando ella tenía veintitantos años, su compañero le hizo “ghosting”: la dejó y luego ignoró completamente sus intentos de establecer contacto, actuando como si ella nunca hubiera existido.

Ella se convenció de que él estaba viendo a alguien nuevo y, tras la ruptura, comenzó a acosarlo obsesivamente online; una y otra vez entraba en sus perfiles.

“Cuando no hay nada que te detenga, puedes mirar el perfil de otra persona sesenta, setenta veces al día”, dice Andrea.

“Una forma muy sutil de hacerse daño”

Una mujer triste con un teléfono

Getty Images
¿Por qué llevarías a cabo una actividad que te hace daño?

Andrea dice que podría no parecer particularmente dañino el mirar algo en internet, pero “te estás socavando a ti misma”. “Es una forma extremadamente sutil de hacerse daño”.

Ella tenía muy claro que la tristeza que sintió después de la ruptura estaba siendo magnificada por su comportamiento en las redes sociales.

“Estás buscando algún tipo de certeza para detener el dolor que sientes, pero nunca encontrarás las respuestas que estás buscando”, explica.

La psicóloga Emma Short está de acuerdo en que el ciberacoso y otros comportamientos obsesivos online tienen un efecto negativo en la salud de quienes los practican.

Introducen a la víctima en un comportamiento repetitivo que no tiene ninguna o escasa recompensa: “No estás obteniendo una comunicación recíproca positiva. Para seres sociales, eso no es bueno”, dice Emma.

Además, poner tanta energía en algo y no obtener nada a cambio “no va a aumentar tu autoestima”, concluye.

¿Qué podemos hacer si creemos que tenemos un problema?

Manos con teclado

Getty Images
Siempre es mejor hablar.

Una de las cosas importantes que se desprenden de las últimas investigaciones es que cuando las personas sienten que están perdiendo demasiado tiempo investigando a otros en internet, o si se sienten culpables por su comportamiento, deben hablar de ello.

“Habla con tus amigos”, dice Emma. “Hay ayuda profesional para la gente que siente que sus vidas se han visto tan interrumpidas que están atascadas”.

Zach asegura que se dio cuenta de que el problema era totalmente suyo y de que las redes sociales estaban haciendo las cosas “mucho, mucho peores…”.

“Si tenía alguna oportunidad de recuperarme, sabía que tenía que dejar de usar estas plataformas más temprano que tarde”, afirma.

Redujo su tiempo en internet y fue extremadamente disciplinado para no observar secretamente a sus ex en las redes sociales.

“Necesitas ser lo suficientemente fuerte como para resistir esa tentación”, dice.

Andrea asegura que sabía que en el futuro tendría que hacer las cosas de manera diferente: en las rupturas posteriores, cortó deliberadamente todo contacto online porque no quería que nunca más el sentimiento de rechazo la hiciera comportarse de manera obsesiva.

Ella dice que tras “reconocer que era una pendiente resbaladiza”, desde entonces nunca ha mirado el perfil de un ex en las redes sociales.


Esta pieza ha sido adaptada del programa de radio de la BBC “The Digital Human” (El humano digital), de Aleks Krotoski.

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