Dolo, malversación y omisiones: estos son los elementos de delito presuntamente cometidos por Robles
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Cuartoscuro

Dolo, malversación y omisiones: estos son los elementos de delito presuntamente cometidos por Robles

En un documento de 20 páginas se detallan los elementos que tomó en cuenta el juez para vincular a proceso a Rosario Robles, por su presunta responsabilidad en La Estafa Maestra.
Cuartoscuro
15 de agosto, 2019
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Las 21 horas de audiencia que enfrentó Rosario Robles Berlanga, extitular de Sedesol y Sedatu, quedaron resumidas en 20 páginas en las que el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna explicó los criterios que definieron su vinculación a proceso, es decir, continuar con el procedimiento penal.

Los elementos de delito que presuntamente cometió la exfuncionaria, según consideró el juez, incluyen dolo, malversación de recursos públicos y omisión ante posibles afectaciones a la hacienda pública, por lo que fue imputada por el delito de ejercicio indebido del servicio público, en el esquema de presunto desvío de recursos públicos conocido como La Estafa Maestra.

Dicho esquema se trata de la firma de convenios entre las dependencias del Gobierno Federal con universidades públicas para hacer supuestos servicios, aunque en realidad no se cumplieron porque las instituciones subcontrataron a empresas fantasma, y el dinero desapareció.

El documento mediante el cual se oficializó la vinculación a proceso ante el Poder Judicial de la Federación, ocurrida este martes 13 de agosto, contiene los datos de prueba presentados por la Fiscalía General de la República, que consisten en entrevistas con exfuncionarios, documentos de la Auditoría Superior de la Federación, carpetas de investigación de más implicados, entre otros documentos.

Lee más: Tras 11 horas de audiencia, la prisión sorprendió a Rosario Robles

En la causa penal número 314/2018 contra María del Rosario Robles Berlanga se desglosan los elementos de delito presuntamente cometidos por ella en su paso por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en el sexenio anterior, y que a continuación se explican:

Conocimiento de las posibles afectaciones a la hacienda pública, debido a la firma de los convenios con universidades públicas que simulaban servicios. Esta irregularidad fue informada por el exauditor Juan Manuel Portal, con la entrega de pliegos de observaciones; y posteriormente, en dictámenes técnicos donde se desprende el posible daño a la Hacienda Pública en ambas dependencias.

Posible afectación del patrimonio de Sedesol y Sedatu, calculado en 5 mil 73 millones de pesos. Se realizaron contrataciones con universidades para evitar licitaciones públicas, se permitió la subcontratación de más de 49% de los servicios con empresas y los servicios no se prestaron en algunos casos.

También “existe la presunción que los recursos no se utilizaron para los fines de los convenios, sino que fueron dispersados. No se actuó con honradez en el manejo de los recursos”, por lo que existe un probable daño de 5 mil 73 millones de pesos.

No informar por escrito a su superior jerárquico o evitarlo si está dentro de sus facultades. La acusación señala que Robles no evitó que las personas a su cargo dejaran de suscribir convenios y tácitamente permitió que, en dos Secretarías de Estado distintas, actuaran de la misma manera y ocasionaran daños a su patrimonio; fueron las mismas personas en ambas secretarías, principalmente Emilio Zebadúa como oficial mayor y a pesar de que era su subalterno, no lo instruyó para cesar de suscribir convenios irregulares.

Además, no informó a su superior jerárquico por escrito de las irregularidades, es decir, al presidente Enrique Peña Nieto. Aunque en la audiencia Robles dijo que sí le había informado a través de giras de trabajo, reuniones de gabinete y teléfono rojo, el juez consideró que debía ser mediante documento si éste existiera, pero no se presentó en la audiencia “entonces se le está encubriendo”.

Malversación de fondos públicos o darles un destino distinto para el cual se habían otorgado. Los recursos autorizados por el Congreso debían destinarse al combate a la pobreza y al reordenamiento del territorio nacional en la Sedesol y Sedatu, respectivamente, y en cambio se destinaron recursos a los convenios irregulares para servicios que no se cumplieron en algunos casos.

Omisión. Como titular de la Sedesol y la Sedatu tenía que ser garante de los recursos de las dependencias, para que se utilizaran para los fines establecidos, “lo que no ocurrió; por ello, su falta de acción es ahora relevante para el derecho penal”. Esto porque se abstuvo de informar al Presidente de la República, y porque los convenios irregulares se operaron en las dos secretarías que dirigió sin que lo impidiera.

Dolo. “No quiso actuar porque los directamente señalados de realizar los actos indebidos formaban parte de su equipo de trabajo y, en forma tácita, les permitió continuar con actividades ilícitas a pesar de que ella, era la única que podía indicarles que actuaran en forma distinta”. De acuerdo con el juez, Robles “conscientemente inició una conducta de omitir informar o no evitar, a pesar de prever el daño a la hacienda pública, con lo que tácitamente aceptó la actualización de otras conductas delictivas”.

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Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
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Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


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